El Síndrome de Down es una afección genética causada por una división celular anormal que resulta en una copia extra del cromosoma 21, conocida como trisomía 21. La relación entre la edad materna y la probabilidad de Síndrome de Down se estableció hace más de 50 años, lo que subraya la importancia de la prevención, incluyendo la preservación de la fertilidad y la evitación de enfermedades genéticas. Sustancias como el bisfenol A (BPA), un contaminante presente en plásticos, pueden influir en la generación de ovocitos con un número alterado de cromosomas.
La preservación de la fertilidad y el Test Genético Preimplantacional (PGT-A) son técnicas clave para prevenir el Síndrome de Down.

Situación Específica: Embarazo Gemelar con un Embrión Detenido
En el contexto de un embarazo gemelar monocorial biamniótico, una madre de 35 años se enfrenta a una situación compleja. Durante una ecografía de triple screening a las 11 semanas y 6 días de gestación, se detectó que uno de los gemelos no presentaba latido cardíaco y su tamaño correspondía a 10 semanas y 5 días, mientras que el otro gemelo se encontraba en buen estado, con un tamaño acorde a las 12 semanas y 2 días.
Debido a la detención del desarrollo de uno de los embriones, la muestra analítica obtenida previamente no pudo ser utilizada. Los resultados del triple screening se basaron en la ecografía y la edad materna, arrojando un riesgo bajo. Sin embargo, surgió la duda sobre la fiabilidad de estos resultados, ya que existe la posibilidad de que la detención embrionaria se deba a una trisomía 21, a pesar de que los datos ecográficos descarten esta posibilidad. Esto plantea interrogantes sobre la idoneidad de un test de ADN fetal, la amniocentesis o la fiabilidad de la ecografía y la edad materna como métodos de diagnóstico.

Consideraciones sobre el Diagnóstico Prenatal en Gemelos
En teoría, la muerte de uno de los gemelos podría estar relacionada con una trisomía. El Test Prenatal No Invasivo (TPNI) en embarazos gemelares puede generar dudas diagnósticas. Generalmente, el TPNI se indica para evitar la amniocentesis, confiando en la precisión de sus resultados.
La ocurrencia de que un gemelo tenga trisomía 21 y su hermano monocigótico no es extremadamente rara, sucediendo en aproximadamente 1 de cada 385.000 casos. Este fenómeno es de gran interés científico, como lo demuestra un estudio liderado por la Universidad de Ginebra (UNIGE), que comparó las células de gemelos idénticos en los que solo uno presentaba síndrome de Down. Los fetos de este estudio procedían de una terapia de fecundación in vitro (FIV).
Investigación sobre la Expresión Génica en el Síndrome de Down
Un estudio comparó los transcriptomas de gemelos idénticos, uno afectado por el síndrome de Down y otro no. Los investigadores detectaron un 'aplanamiento' en los niveles de expresión génica en todo el genoma del feto afectado, lo que sugiere que la alteración en la expresión de genes en cualquier cromosoma puede contribuir al síndrome. La comparación de estos gemelos, que solo diferían en la trisomía, proporcionó un modelo único para estudiar las causas de estas diferencias genéticas.
Anteriormente, otros grupos de investigación intentaron sin éxito identificar cambios en la expresión génica asociados a los síntomas del síndrome de Down. La dificultad radicaba en distinguir los cambios causados por la trisomía 21 de la variación genética natural entre individuos. Los cromosomas contienen dominios con genes que producen ARN, la molécula que transmite la información del ADN. En el gemelo con trisomía 21, estos dominios mostraban una expresión variable en comparación con el gemelo sano.

Los expertos sugieren que el error en la distribución del cromosoma 21 puede ocurrir en las primeras divisiones celulares tras la fertilización. Para comparar los niveles de expresión génica, se emplearon técnicas avanzadas de secuenciación de alto rendimiento. Los resultados revelaron que la expresión de genes en otros cromosomas también era diferente en las células trisómicas, lo que indica una influencia significativa del cromosoma 21 en el resto del genoma.
Los investigadores observaron que la organización del cromosoma 21 se correlaciona con la posición del ADN dentro del núcleo celular. Los dominios sobreexpresados en el feto con trisomía correspondían a regiones del ADN que interactúan con la periferia nuclear. Este estudio demostró por primera vez que la posición del ADN en el núcleo y las características bioquímicas de las interacciones ADN-proteínas se modifican en células con trisomía, alterando los patrones de expresión génica en todo el genoma.
Estos hallazgos abren nuevas vías para comprender los mecanismos moleculares del síndrome de Down y, potencialmente, para desarrollar estrategias que reviertan la desregulación de la expresión génica y corrijan los efectos de la enfermedad.
Síndrome de Down: Causas, características, diagnóstico y manejo | Kenhub
Evolución de las Técnicas de Diagnóstico Prenatal
Las estrategias para el diagnóstico prenatal de anomalías cromosómicas han evolucionado considerablemente. Tradicionalmente, la edad materna avanzada era el principal factor de riesgo para el Síndrome de Down. Sin embargo, la mayoría de los bebés con trisomía 21 nacen de madres menores de 35 años, debido a que un mayor número de embarazos ocurren en este grupo de edad.
En el pasado, el cribado combinado del primer trimestre se implementó como una prueba sencilla, segura y económica para embarazadas entre las 11 y 14 semanas de gestación. Para mujeres con un riesgo superior a 1/270, se recomendaban pruebas invasivas como la amniocentesis (a partir de las 15 semanas) o la biopsia corial (alrededor de las 12 semanas).
El riesgo de pérdidas fetales tras pruebas invasivas se reporta entre el 0.5% y el 1%. Sin embargo, un porcentaje significativo de cromosomopatías (aproximadamente el 70%) quedan sin diagnosticar mediante estas pruebas.
Riesgo de Reincidencia y Factores de Riesgo
La probabilidad de que un feto padezca trisomía 21 aumenta con la edad materna: a los 35 años, el riesgo es de 1 entre 250; a los 38 años, de 1 entre 115; y a los 40 años, de 1 entre 69.
El retraso en la edad de maternidad ha llevado a un aumento en la realización de amniocentesis. En el año 2001, en el Hospital Donostia, 962 mujeres se sometieron a esta prueba. De los 4.208 partos registrados ese año, 17 bebés nacieron con trisomía 21, lo que representa el 0.40% de los nacimientos.
Es importante destacar que, si bien el riesgo de Síndrome de Down aumenta con la edad materna, la mayoría de los casos ocurren en madres jóvenes. Esto se debe, en parte, a las condiciones establecidas por algunas autoridades sanitarias para acceder a pruebas invasivas, como tener 35 años o más al quedarse embarazada.
Otras indicaciones para la amniocentesis incluyen:
- Antecedentes de anomalías cromosómicas previas.
- Detección ecográfica de malformaciones graves o dos menores.
- Traslocación cromosómica en los progenitores.
- Inversión cromosómica en uno de los progenitores.
- Uno de los padres con síndrome de Down (personas con síndrome de Down pueden tener hijos).
Para paliar las posibles omisiones en el diagnóstico de madres menores de 35 años, se utiliza el screening bioquímico, que detecta no solo el síndrome de Down sino también la trisomía 18 (síndrome de Edwards). Esta prueba, realizada entre las semanas 12-13 o 16-18 de embarazo, indica un riesgo elevado o bajo en pocos días. A los casos de alto riesgo se les ofrece la amniocentesis. El screening bioquímico detecta aproximadamente el 60% de los casos de Down, pero puede presentar falsos positivos debido a errores en la datación de la gestación.

Pruebas de Cribado y Consideraciones Éticas
El posible daño fetal asociado a la amniocentesis (0.7% de pérdida fetal) es una barrera importante para muchas embarazadas. Los profesionales de la salud deben adoptar una actitud informativa, objetiva y sin sesgos al asesorar a las pacientes.
La tardanza en la obtención de diagnósticos puede generar conflictos éticos y afectar la relación médico-paciente. Si una ecografía de las semanas 18-20 no detecta malformaciones, pero un diagnóstico posterior revela patologías graves, y la interrupción del embarazo tiene un límite legal (semana 22), se crea una situación de impotencia para los médicos.
Información Específica para Embarazos Gemelares y de Múltiples
Las mujeres con embarazos gemelares o de trillizos deben recibir información detallada sobre:
- La mayor probabilidad de síndrome de Down en embarazos múltiples.
- Las distintas opciones de cribado.
- La mayor tasa de falsos positivos en las pruebas de cribado para embarazos gemelares.
- La mayor probabilidad de que se les ofrezcan pruebas invasivas.
- Las mayores complicaciones asociadas a las pruebas invasivas.
- Los riesgos físicos y las implicaciones psicológicas de la reducción fetal selectiva.
En el cribado de cromosomopatías para embarazos gemelares, se utilizan la translucencia nucal y la edad materna. Para embarazos de trillizos tricoriónicos, se trazan las posiciones fetales, se utiliza la translucencia nucal y la edad materna para detectar trisomías (semanas 11+2 a 14+1), y se calcula la probabilidad para cada feto. Los embarazos de trillizos dicoriónicos y monocoriónicos que deseen someterse a cribado deben ser remitidos a centros de medicina fetal de nivel terciario. El cribado sérico del síndrome de Down en el segundo trimestre no se recomienda para embarazos de trillizos.

Experiencias Personales y Dudas Comunes
En foros y consultas médicas, se plantean situaciones similares a la descrita, como la de una mujer embarazada de 13 semanas tras una FIV con un embrión euploide, que obtuvo un riesgo alto (1:26) en el triple screening para síndrome de Down, a pesar de que la ecografía era normal. Una proteína PAPP-A baja y un hemotoma podrían influir en estos resultados, generando gran nerviosismo mientras se esperan los resultados del ADN fetal en sangre.
Otras experiencias compartidas incluyen casos de alto riesgo en clínicas privadas (1/96) que contrastan con resultados de bajo riesgo en la seguridad social (1/1248), generando incertidumbre. En algunos casos, incluso con DGP (Diagnóstico Genético Preimplantacional), el cribado del primer trimestre ha arrojado resultados de alto riesgo, lo que lleva a dudas sobre la fiabilidad de la prueba o la transferencia de embriones con problemas.
A pesar de los avances científicos, el mecanismo exacto que causa los síntomas del síndrome de Down aún no se comprende completamente. La investigación continúa explorando cómo la expresión génica se relaciona con los fenotipos del síndrome, con el objetivo de encontrar formas de revertir las desregulaciones y corregir los errores causados por esta enfermedad.