La parálisis cerebral infantil (PCI) es un grupo de trastornos motores que no empeoran con el tiempo, causados por lesiones cerebrales que ocurren antes, durante, o poco después del nacimiento. Es la causa más común de discapacidad motora en la infancia y puede variar mucho en cuanto a sus síntomas y gravedad. La PCI es una de las patologías neuromusculares pediátricas más frecuentes, con una incidencia estimada entre 1 y 1,7 por 1.000 nacidos vivos a término. Engloba un grupo de trastornos permanentes (pero no invariables) del movimiento y la postura que provocan limitación de la actividad, causados por interferencias, anormalidades o lesiones cerebrales no progresivas que ocurren en el cerebro inmaduro o en desarrollo.

Causas de la Parálisis Cerebral Infantil
Las causas de la parálisis cerebral infantil se dividen en tres categorías principales, relacionadas con el momento en que ocurre la lesión cerebral:
Factores Prenatales (durante el embarazo)
- Infecciones maternas como rubeola, citomegalovirus, herpes, sífilis o toxoplasmosis.
- Exposición a sustancias tóxicas.
- Falta de oxígeno en el feto.
- Problemas genéticos o malformaciones cerebrales.
- Infecciones intrauterinas.
Factores Perinatales (durante el parto)
- Parto prematuro.
- Complicaciones durante el nacimiento que reducen el suministro de oxígeno al bebé.
- Ictericia severa no tratada.
- Bajo peso al nacer (inferior a 2,5 kilogramos).
- Múltiples bebés (gemelos, trillizos), que aumentan el riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer.
Factores Postnatales (después del parto)
- Infecciones graves como meningitis bacteriana o encefalitis viral en los primeros años de vida.
- Traumatismos craneoencefálicos.
- Problemas circulatorios que afectan el cerebro.
A menudo, la causa específica de la parálisis cerebral es desconocida.
Tipos de Parálisis Cerebral
La parálisis cerebral se clasifica según la parte del cuerpo afectada y el tipo de alteración del movimiento. No todas las personas presentan los mismos síntomas, por lo que la clasificación ayuda a comprender mejor sus características y necesidades específicas.
Parálisis Cerebral Espástica
Es el tipo más frecuente, representando alrededor del 75-80% de los casos. Se caracteriza por rigidez muscular anormal (espasticidad) y movimientos limitados debido a un aumento del tono muscular. Esto puede hacer que los músculos se mantengan en una posición contraída, dificultando la movilidad y el control motor. Los músculos afectados son los que sostienen los brazos, las piernas o la cabeza. La parálisis cerebral espástica se produce normalmente cuando las células nerviosas de la capa externa del cerebro o corteza motora no funcionan correctamente.
Existen diferentes subtipos según las partes del cuerpo afectadas:
- Hemiplejía espástica: afecta un solo lado del cuerpo (brazo y pierna del mismo lado).
- Diplejía espástica: compromete principalmente las piernas, mientras que los brazos tienen menos afectación.
- Cuadriplejía espástica: afecta las cuatro extremidades y suele asociarse con dificultades más severas en el habla y la deglución.

Parálisis Cerebral Disquinética (o Distónica/Atetoide)
Se asocia con movimientos involuntarios, lentos o bruscos, que pueden dificultar el control muscular, el habla y la alimentación. Las personas pueden presentar movimientos incontrolables y fluctuantes, que pueden ser lentos o rápidos. Estos movimientos afectan principalmente las extremidades, la cara y la lengua. Es común que las personas que tengan este tipo de parálisis cerebral tengan unos músculos que cambian rápidamente de flojos a tensos. Sus brazos y sus piernas se mueven de una manera descontrolada.
Parálisis Cerebral Atáxica
Es menos común y se caracteriza por problemas de equilibrio y coordinación, lo que dificulta tareas que requieren precisión, como escribir o abrocharse una camisa. También puede afectar el control de los movimientos oculares y la articulación del habla. Las personas con parálisis cerebral atáxica pueden caminar con una postura inestable y presentar temblores cuando intentan realizar movimientos controlados, debido a una lesión en el cerebelo.
Parálisis Cerebral Mixta
Algunas personas presentan síntomas combinados de los tipos anteriores, lo que se conoce como parálisis cerebral mixta.
Diagnóstico de la Parálisis Cerebral
El diagnóstico de la parálisis cerebral es fundamentalmente clínico. Los primeros signos clínicos suelen aparecer entre el nacimiento y los tres años. La detección se basa en la observación del crecimiento y desarrollo del niño, prestando atención a su tono muscular, control de movimientos, audición, visión y postura.
Aunque no existe una prueba única para diagnosticar la parálisis cerebral, los médicos analizan la información del historial clínico y realizan una evaluación neurológica. De forma previa, se pueden emplear:
- Análisis de sangre.
- Electroencefalograma (EEG): para analizar la actividad eléctrica cerebral, especialmente si se sospechan crisis epilépticas.
- Electromiograma (EMG): usado para analizar la forma en cómo se mueve el niño.
- Estudios por imágenes del cerebro: como la resonancia magnética (RM), que puede revelar zonas dañadas o un desarrollo irregular del cerebro. La ecografía craneal también se puede realizar durante la infancia.
Por lo general, el diagnóstico se realiza a partir de los 2 años, aunque la mayoría de los registros no incluyen el diagnóstico hasta los 4-5 años. La edad promedio en la que puede hacerse un diagnóstico completo es a los 5 años. Los profesionales de la salud buscan signos de parálisis cerebral si un bebé nace prematuro y/o si tiene otro problema de salud que pueda estar relacionado con la parálisis cerebral.

Clasificación de la Gravedad
La gravedad de la parálisis cerebral se evalúa mediante el sistema de clasificación GMFCS (Gross Motor Function Classification System), que mide la capacidad de movimiento en cinco niveles:
- Nivel 1: Los niños caminan sin ayuda, aunque con algunas dificultades de equilibrio.
- Nivel 2: Caminan en la mayoría de los entornos pero tienen problemas en largas distancias o superficies difíciles.
- Nivel 3: Requieren de ayudas para caminar y sentarse.
- Nivel 4: Utilizan sillas de ruedas o necesitan asistencia para movilizarse.
- Nivel 5: Dependen completamente de una silla de ruedas y tienen un control muy limitado de sus movimientos.
La prevalencia de la parálisis cerebral es de 1,5-3 por cada 1.000 recién nacidos vivos, siendo mayor en recién nacidos prematuros de < 28 semanas (111,8/1.000) y recién nacidos < 1.500g (59,2/1.000).
Problemas Asociados y Efectos Adicionales
Los niños con parálisis cerebral tienen necesidades de atención médica complejas y a menudo requieren atención por un equipo multidisciplinar, ya que además de los problemas neurológicos asocian otros trastornos que serán más frecuentes a mayor grado de afectación de la PCI y que van a ser claves en la estimación de la esperanza de vida. Estos problemas pueden variar y afectar significativamente la calidad de vida:
Problemas Neurológicos
- Epilepsia: Desarrollada entre el 35 y el 62% de los niños con PC, es más frecuente en aquellos con hallazgos patológicos en la neuroimagen y mayor afectación motora. El estatus epiléptico es más frecuente (14-47% de niños con PC y epilepsia), por lo que las crisis deben tratarse de forma precoz.
- Discapacidad Intelectual (DI): Presente entre el 40 y el 70%, se encuentra fuertemente asociada al tipo de PC, la presencia de epilepsia, un EEG o un estudio de neuroimagen anormal.
- Trastornos del Lenguaje: Los más frecuentes son la disartria (40%) y la ausencia de lenguaje verbal (25%). También pueden presentar dificultades en la comunicación, el desarrollo de gestos, la expresión facial, el lenguaje receptivo y expresivo, y la producción de la voz.
- Problemas Neuropsiquiátricos: Aparecen en más del 50%, incluyendo trastornos emocionales, problemas de conducta, dificultades en la interacción social, hiperactividad y falta de atención.
- Trastornos del Movimiento: Como distonía, corea, atetosis y balismo, descritos hasta en un 40%. Producen mucha afectación funcional, interfiriendo o imposibilitando las actividades de la vida diaria (AVD) y pudiendo causar dolor.
Problemas Ortopédicos
Derivados en su mayoría de la espasticidad, que origina contracturas musculares fijas que llevan a deformidades osteoarticulares (pulgar incluido, flexo de muñeca y de codo, escoliosis, desplazamiento/luxación de cadera, pie equino) que empeoran la situación clínica del niño pudiendo necesitar cirugía ortopédica. Las deformidades más frecuentes son el pie equino y el desplazamiento de la cadera.
Problemas Digestivos
Los trastornos gastrointestinales crónicos están presentes en un 80-90% de los pacientes. Los más importantes son:
- Malnutrición: Descrita en un 60-90% de los pacientes, con origen multifactorial (escasa ingesta, déficit de micronutrientes).
- Disfagia: Presente en torno a un 40-90% de los niños con PC, conlleva riesgo de aspiración broncopulmonar de contenido alimentario.
- Reflujo Gastroesofágico (RGE): Presente casi en la mitad de los niños con PC, con etiología multifactorial.
- Estreñimiento: Alrededor de la mitad de los pacientes presentan estreñimiento.
Problemas de Salud Ósea
Los niños con PC presentan riesgo de baja densidad mineral ósea (DMO) y osteoporosis. La inmovilidad, baja ingesta de micronutrientes (calcio y vitamina D), la desnutrición y la terapia anticonvulsivante contribuyen a su aparición. Las fracturas patológicas pueden estar presentes hasta en un 20% de los pacientes.
Otros Problemas de Salud
- Problemas de salud bucodental (caries, maloclusiones, enfermedad periodontal).
- Problemas respiratorios, una de las principales causas de morbimortalidad.
- Problemas visuales (entre un 40 y un 75% de los niños con PC).
- Enfermedades cardíacas y pulmonares.
- Enfermedades de salud mental, como depresión.

Tratamiento de la Parálisis Cerebral
No existe una cura para la parálisis cerebral, pero hay muchas opciones de tratamiento que pueden ayudar a mejorar el desempeño diario y la calidad de vida de quienes la padecen. El tratamiento es multidisciplinar y se adapta a las necesidades específicas de cada paciente, que pueden cambiar con el tiempo.
Medicación
- Medicamentos para reducir la tensión muscular: Como el baclofeno (de elección en la espasticidad generalizada), utilizado para mejorar las capacidades funcionales.
- Toxina Botulínica (Botox): Inyecciones en músculos específicos para tratar la tensión muscular localizada.
- Baclofeno intratecal: Administración de medicación directamente en el sistema nervioso a través de una bomba.
- Medicamentos para reducir el babeo.
- Relajantes musculares orales.
Terapias de Rehabilitación
Estas terapias son clave para mejorar la calidad de vida:
- Fisioterapia: El entrenamiento muscular y los ejercicios contribuyen a la fuerza, flexibilidad, equilibrio, desarrollo motor y movimiento. Se pueden recomendar aparatos ortopédicos, como férulas u otros dispositivos de apoyo.
- Terapia Ocupacional: Ayuda a adquirir independencia en las actividades diarias en el hogar, la escuela y la comunidad.
- Terapia del Habla y del Lenguaje: Mejora la capacidad de hablar con claridad o comunicarse mediante el lenguaje de señas, o el uso de dispositivos de comunicación.
- Terapia Recreativa: Participación en deportes adaptados para mejorar habilidades motoras, habla y bienestar emocional.
- Método Therasuit: Terapia intensiva que utiliza un traje ortopédico dinámico para mejorar la alineación corporal, la activación muscular y el control del movimiento.
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Procedimientos Quirúrgicos
Tal vez se necesite cirugía para disminuir la tensión muscular o para corregir cambios óseos causados por la espasticidad:
- Cirugía Ortopédica: Para corregir contracturas musculares, deformidades osteoarticulares o problemas de cadera.
- Rizotomía Dorsal Selectiva: Corte de fibras nerviosas para relajar músculos espásticos de las piernas y reducir el dolor.
Otros Tratamientos
- Estimulación Cerebral Profunda (ECP): Utilizada en los casos de parálisis cerebral más graves.
- Tratamientos específicos para convulsiones, dolor, osteoporosis o enfermedades de salud mental.
Un aspecto fundamental en el abordaje de niños con parálisis cerebral es la figura de un pediatra coordinador o un profesional responsable que coordine toda la información y la asistencia sanitaria, actuando como interlocutor principal para el paciente y su familia.