El legrado uterino, también conocido como curetaje, es una intervención ginecológica común que consiste en raspar el tejido de las paredes internas del útero para eliminar la capa mucosa, el endometrio. Este procedimiento, realizado por un ginecólogo bajo anestesia y con una duración aproximada de 15 minutos, busca extraer tejido del interior del útero con diversos fines médicos.
El útero es el órgano situado en la pelvis que alberga al bebé durante el embarazo y es fundamental en el ciclo menstrual. Durante el legrado, el ginecólogo dilata el cuello uterino para introducir instrumentos quirúrgicos, como una legra, que permiten separar y extraer el tejido. Esto ayuda a limpiar el útero o a obtener muestras para análisis.

Indicaciones para un Legrado Uterino
Aunque la mayoría de las mujeres asocia el legrado con el aborto, esta técnica tiene varias indicaciones importantes:
- Aborto espontáneo o retenido: Se realiza el legrado para vaciar el contenido del útero en caso de aborto incompleto o aborto retenido, es decir, cuando se produce un aborto, pero el embrión no es expulsado de forma natural mediante un sangrado. Un aborto diferido, también denominado aborto retenido, es la detención del embarazo sin signos de expulsión espontánea del embrión o el feto de manera inmediata. Si el cuerpo no expulsa todo el tejido fetal de manera natural, se puede realizar un legrado. Este es un procedimiento médico en el que se dilata el cuello uterino y se retiran los tejidos que están dentro del útero.
- Interrupción voluntaria o terapéutica del embarazo: El legrado es una opción para interrumpir un embarazo durante el primer trimestre, ya sea por decisión personal de la mujer, porque su salud corra peligro o porque haya alguna malformación o alteración genética en el embrión.
- Diagnóstico: En caso de sospecha de cáncer de útero, un legrado uterino con biopsia permite recoger una muestra de tejido endometrial para analizar. Se propone cuando hay que determinar la causa de un síntoma o problema. Realizar un legrado permite que tu médico pueda obtener una muestra de la capa que cubre el útero por dentro, que se llama endometrio.
- Tratamiento de menstruación irregular: El legrado también es utilizado para intentar solucionar sangrados fuera del periodo menstrual, menstruaciones muy abundantes, etc.
- Eliminación de pólipos: Se trata de crecimientos de tejido endometrial hacia la cavidad del útero y pueden dar lugar a complicaciones como menstruaciones abundantes, abortos espontáneos repetidos o fallos de implantación.
- Retiro de DIU: Los dispositivos intrauterinos (DIU) utilizados como anticonceptivos de larga duración pueden quedarse incrustados en el endometrio. Por tanto, el legrado en este caso sirve para eliminar parte del endometrio que retiene al DIU para poder retirarlo.
Retención de Productos de la Concepción (RPOC)
La retención de productos de la concepción (RPOC) es una afección médica que se produce cuando tejido del embarazo permanece en el útero después de un aborto espontáneo, un aborto o un parto. Esta afección puede provocar diversas complicaciones, como infecciones y sangrado prolongado, lo que la convierte en una preocupación importante para la salud femenina. Los síntomas del RPOC incluyen sangrado abundante, dolor abdominal intenso, fiebre y flujo maloliente. Si bien el RPOC se relaciona principalmente con los aspectos físicos de la interrupción del embarazo, ciertas infecciones como la corioamnionitis (infección de las membranas fetales) pueden complicar la situación.

Proceso del Legrado Uterino
El legrado uterino es una intervención sencilla que dura aproximadamente 15 minutos. Para su realización es necesario administrar anestesia, ya sea local o general suave, a la paciente para que no sienta dolor. Antes del procedimiento, el anestesista valora y explica el tipo de anestesia a aplicar. Se coloca una vía intravenosa para administrar líquidos y medicamentos que pueden inducir relajación o somnolencia.
El legrado uterino consta generalmente de los siguientes pasos:
- Dilatación: Consiste en la apertura del cérvix para facilitar la introducción del instrumental necesario. El ginecólogo introduce pequeños cilindros que ensanchan el cuello uterino de forma gradual.
- Curetaje: Se introduce una varilla, denominada legra o cureta, que tiene en su extremo un asa fina para raspar la cavidad uterina, extrayendo el endometrio. También es posible realizar el legrado mediante aspiración del tejido endometrial.
Actualmente, existen varillas con una cámara incorporada que permiten dirigir mejor el raspado, aumentando la eficacia y reduciendo las complicaciones. Además, el asa de estas nuevas varillas puede calentarse para coagular las heridas y reducir el sangrado durante el procedimiento.
Recuperación y Cuidados Post-Legrado
La recuperación después de un legrado es de aproximadamente 1 a 2 semanas, siendo normal que la mujer experimente cólicos uterinos leves a moderados o sangrado vaginal durante los primeros dos o tres días después del procedimiento. La primera menstruación después del tratamiento con legrado uterino puede ser más dolorosa y puede contener pequeños vestigios y coágulos.
Durante el periodo de recuperación, la mujer debe hacer reposo durante el primer día. Pasado este tiempo, generalmente puede seguir con su estilo de vida y actividades habituales, aunque debe tener en cuenta algunas recomendaciones importantes:
- Abstinencia sexual, al menos, durante dos semanas después del legrado.
- No utilizar tampones.
- No realizar duchas vaginales ni bañarse (ducharse es seguro).
- Evitar realizar ejercicio físico intenso.
- El descanso, la hidratación y una dieta equilibrada pueden favorecer la recuperación.
En cuanto al estado de ánimo, es normal que la mujer sienta tristeza y decaimiento en caso de haber sufrido un aborto espontáneo. La menstruación suele reanudarse unos 30-40 días después de la realización del legrado, aunque puede variar. La ovulación tendrá lugar aproximadamente 15 días después. La mayoría de los especialistas recomiendan esperar unos 2 o 3 meses después de un legrado para intentar un nuevo embarazo, permitiendo la recuperación física y anímica.
Retención de Líquidos tras Legrado: Un Análisis Específico
Es importante distinguir entre la retención de líquidos común durante el embarazo y las situaciones específicas que pueden implicar una acumulación anormal de fluidos tras un legrado uterino. Durante el embarazo, la retención de líquidos es frecuente, acentuándose en el tercer trimestre y manifestándose como sensación de pesadez, cansancio e hinchazón de piernas y tobillos. Esto se debe a factores mecánicos (el útero aumentado de tamaño no permite que la sangre de las piernas vuelva al corazón) y a cambios hormonales, así como al aumento del flujo sanguíneo. Las recomendaciones para manejarla en el embarazo incluyen descansar con las piernas elevadas (al menos 15 centímetros por encima del resto del cuerpo), eliminar el exceso de sal de la dieta, consumir frutas y verduras frescas ricas en potasio (patatas, calabaza, tomate, calabacín, berenjena, espárragos, setas y alcachofas), beber abundante agua, recurrir a zumos naturales o infusiones frías, tomar duchas frías con masajes suaves y realizar masajes con cremas refrescantes (drenaje linfático desde los pies hacia los muslos).
Sin embargo, tras un legrado uterino, la retención de líquidos generalizada no es un síntoma típico o esperado directamente de la intervención. Las preocupaciones relacionadas con una acumulación anormal de líquidos se asocian a complicaciones más severas y específicas, como el edema pulmonar agudo.
Edema Pulmonar Agudo Post-Legrado
El edema pulmonar agudo es una complicación grave caracterizada por la acumulación de líquido en los pulmones, lo que dificulta la respiración y puede ser potencialmente mortal. Los síntomas incluyen polipnea (respiración rápida y superficial), piel fría y sudorosa, palidez y desaturación de oxígeno.
Un caso documentado ilustra a una paciente femenina de 33 años que, tras un legrado uterino instrumental por un aborto en curso, presentó un cuadro de polipnea, sudoración, palidez y saturación de oxígeno del 76%. Esta situación evolucionó a un edema pulmonar cardiogénico con estertores crepitantes hasta el vértice de ambos hemitórax, taquicardia (140 latidos por minuto) y una presión arterial de 90/60 mm Hg. Recibió dos unidades de glóbulos rojos y cefotaxima, evolucionando favorablemente, aunque el laboratorio reportó examen de ELIZA positivo a Chagas (HAI) 1/64, con una fracción de eyección sistólica ventricular izquierda del 35%.
Este tipo de complicación puede ser multifactorial. En el caso mencionado, la enfermedad de Chagas, una condición endémica en algunas regiones de América del Sur, puede afectar al corazón y predisponer a la insuficiencia cardíaca ventricular izquierda. Esta patología subyacente puede precipitar un edema pulmonar, especialmente en situaciones de estrés fisiológico como la hipovolemia (bajo volumen sanguíneo) post-sangrado y la posterior reanimación con fluidos.

Edema agudo de pulmón - Clínica, fisiopatológica y tratamiento
Signos de Alerta y Cuándo Buscar Ayuda Médica
Durante la recuperación, la mujer debe estar atenta a signos de complicaciones y buscar atención médica a la mayor brevedad si presenta:
- Sangrado vaginal abundante o que no cesa, o sangrado que dura más de 2 semanas.
- Fiebre mayor de 38ºC.
- Cólicos intensos o dolor abdominal que empeora y dura más de 2 días.
- Secreción vaginal verdosa o que presenta mal olor.
- Dificultad respiratoria súbita o acentuada.
- Hinchazón inusual de cara o manos, o cualquier otra retención de líquidos no explicada.
Riesgos y Complicaciones Adicionales del Legrado
Aunque se trata de una intervención sencilla que no suele implicar riesgos, el legrado uterino puede dar lugar a algunas complicaciones como las siguientes:
- Daños en el útero: Perforación del útero con la varilla, desgarro del cérvix, etc.
- Síndrome de Asherman: Consiste en la formación de adherencias uterinas. Se trata de una mala cicatrización de las paredes uterinas, las cuales quedan adheridas entre sí. Esto puede llevar a una situación de infertilidad porque el útero se deforma y puede no albergar una gestación.
- Infecciones del útero o zona pélvica: Esto puede ocurrir debido al traspaso de microorganismos de la vagina al útero al introducir los instrumentos quirúrgicos, o por el abandono de tejido endometrial o restos abortivos en el interior uterino tras el raspado. La infección del tracto genital ocurre hasta en un 10% de los casos.
- Hemorragia: El riesgo de hemorragia es bajo (aproximadamente 1 cada 1.000 abortos) y es menor en gestaciones más precoces.
- Hematometra: Consiste en la acumulación de coágulos dentro del útero y puede ocurrir tras el tratamiento quirúrgico. Los síntomas pueden ser inmediatos o tardíos.
- Náuseas y vómitos: Son síntomas del embarazo que persisten hasta dos o tres días post-aborto.
- Acumulación de leche en las mamas: Debido a la liberación de prolactina después del aborto. Es temporal y se auto limita.
- Depresión: Cualquier mujer que decide interrumpir su embarazo puede sufrir episodios de depresión, que suelen durar pocos días y no siempre requieren intervención profesional.
Este artículo es solo informativo y no sustituye la consulta médica profesional.