Introducción a las Plaquetas y su Función Esencial
Las plaquetas, también conocidas como trombocitos, representan uno de los elementos que forman parte de la sangre de las personas. Son minúsculos fragmentos de células, más pequeñas que los glóbulos rojos y los blancos. Su papel en el riesgo sanguíneo es de vital importancia, ya que de ellas depende el correcto proceso de coagulación.
Las plaquetas se forman a partir de células muy grandes llamadas megacariocitos en la médula ósea y se liberan hacia la circulación sanguínea. Son esenciales para asegurar una coagulación normal de la sangre.

El Recuento de Plaquetas: Una Prueba Diagnóstica Clave
Para estar seguros de que todo marcha según lo establecido, existen determinadas pruebas médicas que certifican unos adecuados niveles de plaquetas. En este sentido, los especialistas recomiendan la realización de un hemograma, uno de los análisis de sangre más completos y útiles para medir el rango existente de plaquetas en el organismo.
El recuento de plaquetas es una prueba de laboratorio que mide la cantidad de plaquetas que usted tiene en la sangre. Se utiliza para detectar, diagnosticar o monitorizar situaciones que afectan al número de plaquetas, como trastornos hemorrágicos, enfermedades de la médula ósea u otras enfermedades, o para buscar la causa de demasiado sangrado o coagulación.
La prueba se puede hacer sola o como parte de un recuento sanguíneo completo (CBC, en inglés). El médico suele solicitarla si sospecha que una persona tiene un trastorno que afecta su nivel de plaquetas o cuando se presentan episodios inexplicables de sangrado u otros síntomas que puedan obedecer a alteraciones de las plaquetas.
Proceso de la Prueba de Recuento de Plaquetas
Para medir los niveles de plaquetas resulta tan sencillo como realizar un análisis de sangre en el que se determine su medición. La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa, obtenida de una vena del brazo o de la mano; a veces por punción en un dedo (adultos) o en el talón (bebés).
Generalmente, no es necesario tomar medidas especiales antes de este examen. Cuando se introduce la aguja para extraer la sangre, algunas personas sienten un dolor moderado o solo un ligero dolor o pinchazo. Posteriormente, puede haber una leve sensación pulsátil o un ligero hematoma, lo cual desaparece rápidamente. Los riesgos relacionados con la toma de muestras de sangre son mínimos, aunque pueden incluir sangrado excesivo, desmayo o sensación de mareo, múltiples punciones, hematomas o infección.
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Valores Normales de Plaquetas en Sangre
Los valores normales de plaquetas oscilan entre los 150.000 y los 450.000 por microlitro (uL), o 150 a 450 × 10⁹/L. Sin embargo, hasta que las plaquetas no asumen niveles cercanos a los 50.000 uL, el organismo no empieza a reflejar problemas para coagular de forma correcta. En el otro lado de la moneda, cuando los valores de las plaquetas se sitúan por debajo de las 10.000 plaquetas/uL, se incrementa el riesgo de muerte del paciente, ya que se elevan las probabilidades de que se produzcan hemorragias espontáneas.
Los rangos de los valores normales pueden variar ligeramente entre laboratorios, ya que algunos usan diferentes medidas o podrían evaluar distintas muestras. Por ello, es fundamental hablar con el proveedor de atención médica acerca del significado de los resultados de su examen, interpretando el recuento de plaquetas en el contexto de otras pruebas y del historial médico del paciente.
Es importante recordar que el ser humano no responde igual, orgánicamente hablando, en un momento que en otro, por lo que lo más habitual es que los resultados de un hemograma oscilen hacia arriba o hacia abajo. Dichas variaciones de los valores normales de plaquetas van a estar directamente relacionadas tanto con los elementos internos como con los externos que afectan al paciente. Por esta razón se establecen baremos, es decir, niveles de valores promedio y referenciales.
Mecanismo de Coagulación Sanguínea y el Rol Plaquetario
Las plaquetas son las encargadas de iniciar el proceso de coagulación. Cuando se produce una lesión en un vaso sanguíneo o en un tejido y tiene lugar un sangrado, las plaquetas contribuyen a controlarlo mediante tres mecanismos principales:
- Se adhieren en el lugar de la lesión.
- Se agregan entre ellas.
- Liberan compuestos químicos que estimulan la agregación de más plaquetas.
Todo ello conduce a la formación de un tapón de plaquetas, no muy sólido, en el foco de la lesión, por un mecanismo conocido como hemostasia primaria. Simultáneamente, las plaquetas activadas propician la cascada de la coagulación, una serie de etapas que suponen la activación secuencial de proteínas llamadas factores de la coagulación. Este proceso de hemostasia secundaria tiene como consecuencia la formación de hebras de fibrina que se entretejen entre el tapón de plaquetas, formando una malla de fibrina que se comprime hasta formar un coágulo estable que permanece en el lugar de la lesión hasta que esta cicatriza. En el momento en que el coágulo ya no es necesario, otros factores se encargan de destruirlo y eliminarlo.
Para un proceso normal de la coagulación es necesario que cada componente de la hemostasia primaria y de la secundaria esté presente, se active en el momento adecuado y además funcione correctamente. Si el número de plaquetas es insuficiente o si no funcionan adecuadamente, es posible que no se pueda formar un coágulo estable y el individuo presentará un elevado riesgo de sangrado.
Las plaquetas sobreviven en la circulación sanguínea entre 8 y 10 días, de manera que la médula ósea debe estar continuamente produciendo plaquetas nuevas para sustituir las que se degradan, se utilizan o se pierden con los sangrados.

Conteo Bajo de Plaquetas (Trombocitopenia)
Un conteo bajo de plaquetas, conocido como trombocitopenia, se define como un valor por debajo de 150.000 (150 × 10⁹/L) por microlitro. Si el conteo de plaquetas es inferior a 50.000 (50 × 10⁹/L), el riesgo de sangrado es mayor, e incluso las actividades cotidianas pueden causar hemorragia. Cuando el recuento de plaquetas cae por debajo de 10.000 a 20.000 por microlitro, pueden aparecer sangrados espontáneos con el subsiguiente riesgo para la vida del individuo. En casos de recuento muy bajo, puede ser necesaria una transfusión de plaquetas.
Unos niveles de plaquetas establecidos por debajo de los 150.000 uL determinan una incapacidad de coagulación adecuada y se pueden producir grandes hemorragias, por lo que es fundamental subir las plaquetas. Si su conteo de plaquetas es bajo, es importante hablar con su proveedor acerca de cómo prevenir el sangrado y qué hacer si está sangrando.
Causas Generales de Trombocitopenia
El bajo conteo de plaquetas puede dividirse en tres causas principales:
- No se están produciendo suficientes plaquetas en la médula ósea.
- Las plaquetas se están destruyendo en el torrente sanguíneo.
- Las plaquetas se están destruyendo en el bazo o el hígado.
Son varias las enfermedades y trastornos en los que puede existir un bajo número de plaquetas. Algunas de las causas más comunes incluyen:
- Infecciones virales: como mononucleosis, hepatitis, infección por VIH, sarampión o dengue.
- Medicamentos: como aspirina e ibuprofeno, algunos antibióticos (incluidos los que contienen sulfamidas), colchicina e indometacina, agentes bloqueadores de H2, hidralazina, isoniazida, quinidina, diuréticos tiazídicos y tolbutamida, heparina (trombocitopenia inducida por heparina, TIH).
- Cánceres: como leucemia, linfoma u otros cánceres que se hayan propagado (metastatizado) a la médula ósea, desplazando a las células productoras de plaquetas.
- Anemia aplásica: donde la producción de células sanguíneas está disminuida significativamente.
- Sepsis: especialmente por infecciones causadas por bacterias gram-negativas.
- Cirrosis: a menudo debido al consumo excesivo de alcohol.
- Trastornos autoinmunes: como el lupus, en los que el sistema inmune ataca y destruye por error tejido corporal sano, incluyendo plaquetas. Un ejemplo es la trombocitopenia idiopática, debida a la presencia de un anticuerpo dirigido contra las plaquetas.
- Tratamientos de quimioterapia o radioterapia: que repercuten sobre la médula ósea.
- Exposición a sustancias químicas tóxicas: como ciertos pesticidas o benceno.
- Consumo excesivo de alcohol: especialmente en bebedores empedernidos que son bajos en hierro, vitamina B12 o ácido fólico.
- Síndromes congénitos (genéticos): que resultan en una disminución del número de plaquetas.
- Consumo aumentado de plaquetas: como en la coagulación intravascular diseminada (CID), la púrpura trombocitopénica y el síndrome hemolítico-urémico (SHU).
- Hemorragia crónica: Cualquier trastorno que cause sangrado descontrolado continuo, como úlceras estomacales, puede agotar las plaquetas.
Trombocitopenia en el Embarazo: Análisis Preparto
La disminución de las plaquetas es un hallazgo frecuente en las consultas de Obstetricia, presentándose entre el 6 y el 10 por ciento de las embarazadas. El recuento de plaquetas es un análisis de sangre importante durante el embarazo para identificar posibles riesgos tanto para la madre como para el bebé.

Trombocitopenia Gestacional
La causa más frecuente de trombocitopenia en el embarazo es la trombocitopenia gestacional, que ocurre entre el 5 y el 8% de todas las embarazadas. Parece ser que esta disminución es debida a un atrapamiento por parte de la placenta de grandes cantidades de plaquetas, aunque hay otras muchas teorías. Sus características incluyen:
- Son de aparición tardía: van a más según se acerca el nacimiento.
- Suelen ser disminuciones leves-moderadas (>100.000, raro < 70.000).
- Son asintomáticas.
- No hay antecedentes de trombocitopenia fuera del embarazo en estas pacientes.
- No provocan ninguna asociación con trombocitopenia fetal ni en el recién nacido.
- Suelen tener una resolución espontánea después del parto (máximo de seis semanas), aunque en sucesivos embarazos pueden reproducirse.
Púrpura Trombocitopénica Idiopática (PTI) en Embarazo
La PTI es la causa de trombocitopenia autoinmune más frecuente en el primer trimestre del embarazo. Es producida por autoanticuerpos IgG que destruyen las plaquetas de la madre, pero que también lo hacen con las plaquetas de los fetos, ya que atraviesan la barrera placentaria. La trombocitopenia que produce es grave o severa, y no son infrecuentes los recuentos por debajo de 20.000 plaquetas.
El tratamiento consistirá en mantener las cifras de plaquetas por encima de 30.000 en el primer y segundo trimestre de gestación y, a medida que nos acercamos al parto, por encima de 50.000. Si fuese necesario, el tratamiento puede realizarse con corticoides (prednisona), inmunoglobulinas intravenosas o transfusión de plaquetas e incluso, si fuese preciso, extirpar el bazo. Se debe tener especial cuidado durante el parto para que la madre no sangre, manteniendo las cifras de plaquetas por encima de 50.000. El parto debe intentarse siempre por vía vaginal, sin captores de la frecuencia cardiaca en la cabeza del bebé, sin episiotomía y sin epidural, salvo que las plaquetas estén por encima de 80.000.
Otras Causas Específicas del Embarazo
Otras causas comunes muy habituales de trombocitopenia en el embarazo son las ocasionadas por los estados hipertensivos del embarazo, como la preeclampsia y el síndrome de HELLP. A lo largo del embarazo son muchas las infecciones tanto bacterianas como víricas que se pueden adquirir, como urinarias, odontológicas, faríngeas o digestivas, las cuales también pueden influir en el recuento plaquetario.
Conteo Alto de Plaquetas (Trombocitosis)
Un conteo alto de plaquetas, denominado trombocitosis, se considera cuando los valores se sitúan por encima de 400.000 uL (400 × 10⁹/L). Esto quiere decir que su cuerpo está produciendo demasiadas plaquetas. Las personas con plaquetas altas normalmente no presentan ningún síntoma, siendo que la condición generalmente se identifica a través del examen de sangre.
Causas de Trombocitosis
Las causas de un conteo alto de plaquetas pueden ser variadas:
Trombocitosis Secundaria o Reactiva
Suele ser consecuencia de algún trastorno subyacente y es la forma más frecuente. Las causas pueden incluir:
- Cáncer: más frecuentemente de tipo pulmonar, gastrointestinal, de ovario, de mama o un linfoma.
- Anemia: especialmente la anemia por déficit de hierro o la anemia hemolítica.
- Trastornos inflamatorios: como la enfermedad inflamatoria intestinal o la artritis reumatoide.
- Enfermedades infecciosas: como la tuberculosis.
- En personas a las que se les ha extirpado el bazo (esplenectomía), puede causar un aumento temporal o permanente de las plaquetas.
- Toma de anticonceptivos orales.
Trombocitosis Transitoria
En algunas ocasiones, la trombocitosis puede ser transitoria, por ejemplo:
- Fase de recuperación después de sangrados graves, como en caso de traumatismos o cirugía mayor.
- Después de un ejercicio físico extenuante, como correr una maratón.
- Después de un consumo abusivo de alcohol o en el déficit de folato y vitamina B12.
- Recuperarse de una lesión reciente o de la pérdida de sangre después de una cirugía.
Trombocitosis Primaria o Esencial
Más raramente, una trombocitosis puede deberse a un trastorno de la médula ósea, como en la trombocitemia primaria o esencial, un trastorno mieloproliferativo en el que la médula ósea produce un número exagerado de plaquetas. No suelen existir signos ni síntomas de la enfermedad de manera que la alteración se detecta al realizar un control médico por alguna otra causa. Esta enfermedad se asocia a menudo a una mutación en el gen JAK2. Más de la mitad de individuos con trombocitemia esencial presenta la mutación JAK2.
Las personas con otros trastornos mieloproliferativos o mielodisplásicos, como leucemia mieloide crónica, policitemia vera o algunas otras formas de síndromes mielodisplásicos también pueden tener un elevado número de plaquetas.
Riesgos de la Trombocitosis
Algunas personas con conteos altos de plaquetas pueden estar en riesgo de formación de coágulos sanguíneos, o incluso de sangrar demasiado si el conteo de plaquetas es extremadamente alto, ya que las plaquetas no funcionan adecuadamente. Los coágulos de sangre pueden llevar a problemas graves de salud, siendo el riesgo mayor en las personas confinadas en cama por enfermedad o que no pueden mover sus extremidades.
Además, si la concentración de plaquetas es muy alta y pone en peligro la vida de la persona debido al riesgo significativo de formación de coágulos, puede recomendarse la realización de trombocitoaféresis terapéutica.
Parámetros Adicionales en el Análisis Plaquetario
En el informe de resultados del hemograma, además del recuento de plaquetas, constan datos como el VPM y el PDW, y en algunos casos el IPF. Estos cálculos, realizados por analizadores automáticos, pueden proporcionar información adicional al médico acerca de la causa de un número aumentado o disminuido de plaquetas.
- Volumen Plaquetar Medio (VPM): Mide el tamaño promedio de las plaquetas en la muestra. Cuanto más jóvenes son las plaquetas, más pronto se habrán liberado desde la médula ósea y mayor suele ser su tamaño, mientras que cuanto más pequeñas, suelen ser más viejas y ya llevan más días en circulación.
- Un VPM elevado (rango de 8 a 12) con un número total de plaquetas disminuido puede indicar que la médula ósea está produciendo plaquetas y liberándolas a la circulación rápidamente. Se ha asociado con tasas de supervivencia más bajas en ciertos cánceres.
- Un VPM bajo indica que las plaquetas son más pequeñas que el promedio y son más viejas, lo que puede deberse a un trastorno que afecta la producción de la médula ósea. Se ha asociado con enfermedad inflamatoria intestinal, quimioterapia y anemia aplásica.
- Anchura de Distribución de las Plaquetas (PDW): Indica el grado de uniformidad en el tamaño de las plaquetas (rango 25-65).
- Si la PDW es normal, las plaquetas son homogéneas en cuanto a tamaño.
- Una PDW elevada indica que el tamaño de las plaquetas es muy variable, indicio de que puede existir una activación plaquetaria y se ha asociado con enfermedades vasculares y ciertos cánceres.
- Fracción de Plaquetas Inmaduras (IPF): Es el porcentaje de plaquetas inmaduras (también llamadas plaquetas reticuladas) que circulan en la sangre. Se utiliza para ayudar a determinar si la producción de plaquetas está aumentando en casos de recuento plaquetario bajo.
- Una IPF baja indica que la médula ósea produce menos plaquetas.
- Un aumento de la IPF indica que la médula ósea se estimula para producir plaquetas más rápido. Cuando la necesidad es grande y cuando la producción no puede satisfacer la “demanda”, entonces se libera a la circulación un mayor número de plaquetas inmaduras, a menudo plaquetas grandes.
- Plaquetas Gigantes: Se refiere a plaquetas aumentadas de tamaño, por ejemplo, del mismo tamaño que un glóbulo rojo. Estas plaquetas pueden verse en algunos trastornos como en la púrpura trombocitopénica inmune o en un raro trastorno hereditario como el síndrome de Bernard-Soulier.
En algunas situaciones, las plaquetas pueden agruparse de manera que el aparato da una lectura falsa, interpretándola como que hay menos plaquetas y que son de mayor tamaño. Por este motivo, puede estar indicado realizar una extensión de sangre para examinarlas al microscopio y confirmar si las plaquetas son realmente bajas en número o si se han agrupado, además de evaluar su apariencia con respecto al tamaño y la granularidad. Si se observan agrupaciones de plaquetas, está indicado repetir la prueba empleando un tipo de tubo con un anticoagulante distinto al utilizado previamente y que obvie o minimice los fenómenos de agregación plaquetar.
Otras Pruebas de Función Plaquetaria
Las pruebas funcionales plaquetarias miden la capacidad de las plaquetas para formar coágulos y son útiles para controlar o diagnosticar las afecciones que causan demasiado sangrado o coagulación, así como para comprobar el funcionamiento de las plaquetas durante procedimientos quirúrgicos complejos o para vigilar a personas que toman anticoagulantes.
Algunas de estas pruebas incluyen:
- Tiempo de cierre: Mide cuánto tardan las plaquetas en tapar un agujero pequeño en una muestra de sangre.
- Viscoelastometría: Mide la fuerza de un coágulo de sangre a medida que se forma.
- Lumiagregometría: Mide la cantidad de luz que se produce cuando se añaden ciertas sustancias a una muestra de sangre.
- Citometría de flujo: Esta prueba usa láseres para buscar proteínas en la superficie de las plaquetas, permitiendo diagnosticar los trastornos plaquetarios hereditarios.
- Tiempo de sangrado: Mide cuánto tiempo tarda en detenerse el sangrado después de realizar pequeños cortes en el antebrazo.
Para estas pruebas, tal vez deba dejar de tomar ciertos medicamentos, como aspirina e ibuprofeno, antes de la prueba. Es importante informar al profesional de la salud sobre todo lo que toma.
Factores que Influyen en los Niveles Plaquetarios
Con independencia de los factores médicos y genéticos, llevar un ritmo de vida saludable también puede llegar a influir en la existencia de unos valores normales de plaquetas. Por lo general, para mantener estos niveles se recomienda incluir en nuestra dieta aquellos alimentos cuyas propiedades son capaces de favorecer la producción de las células sanguíneas, es decir, de las plaquetas.
Cuanto mayor sea la variedad de alimentos y más equilibrada, mayores probabilidades tendremos de mantener una vida sana, además de unos valores normales de plaquetas. Asimismo, resulta de vital importancia el hecho de que las personas que se someten a la realización de este tipo de pruebas examinen en qué condiciones se les realizó con el objetivo de aportar la mayor información posible al especialista que la está tratando.
El recuento de plaquetas también tiende a disminuir con la edad. Un recuento de plaquetas que es más bajo de lo que solía ser, o que está en el extremo inferior de lo normal, puede no ser motivo de preocupación en un adulto mayor, especialmente si no hay otros síntomas.