La Reproducción de las Libélulas: Un Ciclo Fascinante y Singular

Las libélulas (Anisópteros) y los caballitos del diablo (Zigópteros), aunque emparentados, presentan morfologías y comportamientos distintos. A simple vista, las libélulas se caracterizan por sus ojos más grandes que ocupan la mayor parte de la cabeza, llegando a juntarse en la parte superior. Su vuelo es rápido y maniobrable, lo que les permite capturar presas y evadir depredadores. Los machos, generalmente más coloridos que las hembras, defienden activamente sus territorios para atraerlas.

Cortejo y Singularidades Morfológicas del Apareamiento

En la mayoría de las especies, el proceso reproductivo comienza con una parada nupcial, un ritual mediante el cual los machos buscan atraer a las hembras. A esto le sigue un vuelo nupcial que culmina con el macho posándose sobre la hembra. Sin embargo, en algunos casos, el macho puede agarrar a la hembra directamente sin estas etapas previas.

Una vez que el macho encuentra una hembra interesada, la sujeta con unos apéndices en forma de pinza que posee en el extremo de su abdomen, justo detrás de los ojos de la hembra. Esta postura es conocida como tándem, o sujeción de la hembra mediante los apéndices anales del macho. Es importante destacar una diferencia entre los grupos: en los zygópteros, el enganche se produce por el protórax de la hembra, mientras que en los anisópteros, es en su cabeza.

Mecánica de la Cópula

El apareamiento de las libélulas presenta una particularidad anatómica: el órgano copulador del macho y sus órganos productores de esperma se encuentran separados. El orificio genital se localiza en el extremo del abdomen, y el macho debe doblar su cuerpo para transportar el esperma hasta el órgano copulador. Los testículos del macho se sitúan detrás de sus patas, en el extremo del abdomen, cerca del pene y la bolsa que almacena el esperma. Curiosamente, la eyaculación se produce antes del apareamiento, lo que otorga a este acto un carácter único en el reino animal.

En la posición de tándem, la cópula propiamente dicha comienza cuando la hembra curva su abdomen hacia el macho, permitiendo que su aparato sexual entre en contacto con el pene del macho. Este acto forma una característica "rueda de apareamiento", fácilmente distinguible por la forma de corazón que crea la pareja al doblar sus cuerpos.

Esquema o foto de una pareja de libélulas en posición de tándem y formando la

Agresividad durante el Apareamiento

Algunas especies de libélulas muestran una notable agresividad antes y durante el proceso de apareamiento. Esta conducta puede, en ocasiones, causar heridas o incluso la muerte de la hembra. Los machos no solo son agresivos entre sí, sino que también pueden mostrar esta característica después de la cópula. Es común observar a machos rivales golpear a una pareja en tándem para intentar separarlos y así poder acoplarse con la hembra. La fuerza con la que agarran a la hembra puede, a veces, deteriorar su exoesqueleto.

Puesta de Huevos (Oviposición)

Tras la cópula, el macho suele soltar a la hembra para que esta pueda depositar los huevos en el agua, ya que las larvas de libélula son de vida acuática. El ritual de puesta de huevos es diverso y fascinante:

  • En algunas especies, las parejas permanecen en tándem incluso durante la oviposición, lo que permite al macho proteger a su hembra de posibles ataques de rivales.
  • Otras hembras depositan sus huevos utilizando un ovipositor en partes de plantas que se encuentran en la orilla.
  • Algunas especies vuelan solas o en pareja sobre la superficie del agua, liberando los huevos en plantas acuáticas al mover su abdomen.
  • Incluso hay especies donde las hembras se sumergen completamente para insertar sus huevos en la vegetación subacuática.
Foto de una libélula hembra depositando huevos en una planta acuática

La elección del hábitat para la puesta de huevos es crucial para la supervivencia de las larvas. Muchas especies de libélulas están estrechamente ligadas a tipos específicos de hábitats, como los páramos y la presencia de musgos esfagno, para su desarrollo larvario y oviposición. Por ejemplo, la libélula de turbera (Aeschna subartica) deposita sus huevos únicamente en plantas vivas de turbera, mientras que la avispa de pantano (A. juncea) prefiere las masas flotantes de musgo esfagno. Este largo período de desarrollo larvario, que puede durar entre tres y cinco años, convierte a las libélulas en buenos indicadores del estado de conservación de sus hábitats acuáticos.

Partenogénesis: Un Descubrimiento Revolucionario en Odonatos

Un hallazgo de gran relevancia ha sido la confirmación de la partenogénesis -la capacidad de reproducirse sin la necesidad de machos- en el orden de los odonatos (libélulas y caballitos del diablo). Hasta hace poco, este modo de reproducción no había sido confirmado en este grupo de insectos.

El Caso de Ischnura hastata en las Azores

Por primera vez, un equipo de investigadores españoles de la Universidad de Vigo, en colaboración con las universidades de Roma y las Islas Azores, descubrió y confirmó la capacidad de reproducción asexual en el caballito del diablo Ischnura hastata. Este hallazgo, publicado en revistas científicas como Nature, representa la excepción a una regla previamente aceptada, ya que la partenogénesis ya se había observado en otros órdenes de insectos, desde mariposas hasta escarabajos y moscas.

La investigación se centró en las poblaciones de Ischnura hastata de las nueve islas atlánticas de las Azores, donde se sospechaba que las poblaciones estaban compuestas exclusivamente por hembras. Los biólogos recolectaron larvas de esta especie y las criaron en laboratorio, obteniendo más de 3000 hembras a lo largo de 16 generaciones, pero ningún macho. Esto demostró que la reproducción en estas poblaciones ocurre sin la intervención de machos, siendo las hijas clones de sus madres, con una variabilidad genética muy pequeña. Cabe destacar que, en el resto del mundo, Ischnura hastata se reproduce de forma sexual "normal".

Gráfico o ilustración de la especie Ischnura hastata o de un caballito del diablo genérico

Mecanismos Genéticos e Hipótesis de Colonización

Los análisis de segregación de loci microsatélites en la descendencia de las hembras partenogenéticas revelaron que el genotipo de las madres se transmite sin cambios a la descendencia, lo que inicialmente sugirió un mecanismo apomíctico (sin meiosis). Sin embargo, estudios posteriores de tinción cromosómica indicaron la presencia de meiosis, sugiriendo una partenogénesis automíctica, aunque con consecuencias genéticas similares a la apomixis.

Los investigadores barajan dos hipótesis principales sobre el origen de esta partenogénesis en las Azores:

  1. Que machos y hembras colonizaran las Azores y, por alguna circunstancia desconocida, las hembras desarrollaran la capacidad de partenogénesis como una adaptación posterior.
  2. Que las hembras ya poseyeran esta capacidad de reproducción al colonizar el archipiélago, lo cual parece la opción más probable.

La colonización de este archipiélago por Ischnura hastata, una especie originaria de América, podría haberse dado a través del viento o, indirectamente, por actividades humanas, como el transporte de larvas en barriles de agua de balleneros. Los análisis basados en la teoría de coalescencia sugieren que el origen de estas poblaciones partenogenéticas se remonta a entre 700 y 9000 años. La gran distancia entre las Azores y el continente americano hace de estas islas un lugar idóneo para el establecimiento a largo plazo de una población partenogenética, ya que la probabilidad de que una hembra que surge en una población sexual colonice un hábitat donde los machos son escasos o ausentes es alta.

LA LIBELULA: El cazador mas eficiente de la naturaleza

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