Rechazo del Pecho por el Bebé: Causas y Soluciones

El rechazo del pecho por parte del bebé puede ser una experiencia desconcertante y emocionalmente desafiante para muchas madres lactantes. Ya sea que ocurra de forma repentina o progresiva, suele generar sentimientos de frustración, culpa e incluso fracaso. Sentir que tu bebé no quiere mamar puede ser estresante, agotador y desalentador.

El rechazo al pecho se refiere a cuando un bebé, que previamente se alimentaba del pecho sin dificultad, comienza a rechazarlo: llora, se arquea, gira la cabeza o simplemente se niega a mamar. Podemos decir que rechazan el pecho cuando la negativa se produce en la mayoría de tomas. No es inusual que un bebé rechace repentinamente la lactancia durante un período de tiempo después de haber amamantado sin problemas durante meses. Sin embargo, un rechazo a la lactancia no significa necesariamente que tu bebé esté listo para terminarla.

Muchas mamás experimentan mucho estrés y frustración durante un período de rechazo al pecho. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero mantener nuestros niveles de estrés bajos y permanecer tranquilos ante la frustración es una de las mejores cosas que podemos hacer para afrontar el rechazo al pecho. Si sientes que nada funciona, no te obligues a seguir amamantando. Cuando se trata de lidiar con el rechazo al pecho, ser amable y cariñosa contigo misma es una de las mejores cosas que puedes hacer. Tómate un respiro, concéntrate en los abrazos y el contacto piel con piel, y habla con una asesora de lactancia si necesitas apoyo y orientación adicionales.

Madre calmando a su bebé durante la lactancia

Identificando las Causas del Rechazo al Pecho

Identificar la causa es el primer paso para encontrar una solución. Las circunstancias por las que un bebé de menos de un año deja de mamar son muy variadas. Si el bebé empezó a rechazar el pecho en la primera semana de vida, puede haber un problema de ingurgitación mamaria, en la que el lactante no es capaz de hacer un agarre efectivo y una adecuada transferencia de leche.

Causas Físicas y de Salud del Bebé

  • Dolor o molestias: Ya sea en la boca, los oídos o en alguna parte del cuerpo. La dentición, la candidiasis oral o un herpes labial pueden causar dolor. Un buen agarre es clave para que la lactancia funcione, porque garantiza que el bebé extraiga la leche de manera eficaz y que la madre mantenga una producción adecuada. Un mal agarre provoca dolor, tomas largas e ineficaces, baja transferencia de leche y, como consecuencia, menor ganancia de peso y posible disminución de la producción.
  • Malestar en la garganta o aftas en la boca: Cualquier lesión en la boca resulta dolorosa cuando la leche materna, llena de componentes antibacterianos, cae sobre las heridas.
  • Mocos / congestión nasal: Cuando un bebé mama, respira a la vez. Si tiene la nariz congestionada o flemas, lactar les resulta doloroso y es comprensible que lo eviten y lloren.
  • Enfermedad: Un bebé enfermo puede estar menos interesado en mamar.
  • Erupción de los dientes: La salida de los dientes puede causar dolor y malestar.

Factores Relacionados con la Madre y el Entorno

  • Mordiscos: El bebé muerde y la madre grita o se asusta. Un grito de la madre, por ejemplo por un mordisco, puede hacer que los bebés reaccionen así después de un mordisco si la madre se asusta o pone mala cara. Una reacción enérgica tuya a una mordida durante la lactancia podría tener el mismo efecto.
  • Aromas o sabores inusuales: Los cambios en tu olor debido a un nuevo jabón, perfume, loción o desodorante pueden hacer que tu bebé pierda interés en la lactancia. Si es puntual, piensa en si te has echado ese día un perfume o una crema con olor intenso que le cause el rechazo.
  • Diferencias en los pechos o pezones: Los pechos no son simétricos. No es inusual que una madre tenga un pezón plano o invertido en un pecho y el otro sea normal.
  • Diferencias en la eyección y producción: De igual manera que puede haber un pecho más grande que otro, también pueden existir diferencias en el reflejo de eyección.
  • Mastitis: Si estás sufriendo una mastitis, la infección provocará un cambio de sabor en la leche y estará más salada de lo habitual, algo que no suele gustar a los bebés.
  • Reducción del suministro de leche: Una disminución en la producción de leche puede frustrar al bebé.
  • Nuevo embarazo: Durante el embarazo disminuye la producción y cambia el sabor de la leche, lo que provoca que muchos lactantes se desteten solos.
  • Retorno de la menstruación: Cambios hormonales pueden afectar el sabor de la leche.
  • Sobreestimulación: Algunos bebés se niegan a mamar cuando están en un entorno con gran cantidad de estímulos, o hay cambios en las rutinas habituales. Cuando hay demasiado alboroto alrededor, ruidos fuertes o gente hablando muy alto, el bebé puede ponerse nervioso y no querer disfrutar de la calma que le produce lactar.
  • Estrés o distracción: El exceso de estimulación, el retraso en la alimentación o una separación prolongada de ti pueden causar irritabilidad y dificultad para la lactancia.
  • Vuelta al trabajo: Cambios en la rutina de la madre pueden afectar al bebé.

Factores de Manejo de la Lactancia

  • Uso de tetinas: Si al bebé se le han ofrecido y ha usado tetinas como método para suplementar.
  • Excesiva alimentación complementaria: Si al bebé se le ofrecen demasiados alimentos, o se les ofrece los alimentos sólidos antes que el pecho, es muy posible que ya no tenga apetito y no desee mamar.
  • Cambios en el desarrollo: Los niños experimentan un importante proceso de cambio y transformación hacia la independencia, pero esto les llena de inseguridades que afrontan mejor en el pecho materno.
Infografía sobre las causas del rechazo al pecho en bebés

"Huelgas de Lactancia" y Crisis de Crecimiento

Cuando un niño deja de tomar el pecho de forma repentina, cuando ya está habituado y entrenado a hacerlo frecuentemente e instaurada la lactancia, lo primero a considerar es una “huelga de lactancia”, independientemente de su edad. A diferencia del niño que se desteta naturalmente, el que se pone en huelga no está conforme con la situación.

El rechazo del pecho por parte del bebé puede darse tanto de manera puntual, pero si es prolongada se conoce como “huelga de lactancia”, y no podemos negar que para la madre resulta de lo más frustrante. En realidad, hay que tomarlo como una pausa, y no como el momento del destete, si no es lo que queremos y si el bebé todavía es pequeño. Si el bebé rechaza el pecho a esa edad, podemos considerar que esta reacción se parece más a una “pausa” que al fin de la lactancia ya que el destete natural suele producirse a partir de los dos años y medio, y no tan pronto.

Fases Comunes de Huelgas o Crisis

  • A las tres semanas de vida: La primera crisis de demanda destinada a aumentar la producción.
  • A las 6-7 semanas: Alrededor del mes y medio, viven su segunda crisis. Pide más a menudo, cuando lo hace parece incómodo.
  • Crisis de los 3 meses: Es la más “famosa” y compleja. El bebé de 3 meses tiene una succión muy efectiva, en escasos minutos pueden extraer toda la leche que necesitan. Hace tomas caóticas y no pide tan a menudo. La madre nota los pechos más blandos y la ganancia de peso del bebé disminuye. Esto le transmite la falsa sensación de rechazo y de producir leche insuficiente, así que este es el momento en el que muchas madres suplementan con fórmula artificial y ocurre el abandono paulatino de la lactancia materna.
  • Al año de vida: Disminuye el ritmo de crecimiento y ya no necesitan comer tanto como antes.
  • A los dos años de vida: A pesar de que todos los organismos recomiendan mantener la lactancia un mínimo de dos años, aún son una minoría las madres que la mantienen hasta esa edad, por múltiples motivos.

Qué Hacer Ante el Rechazo del Pecho

Si por lo que sea tu bebé rechaza el pecho teniendo menos de 6 meses de edad y tú quieres que vuelva a mamar, hay cosas que puedes hacer para conseguirlo. Si es vuestro caso, os proponemos ideas para conseguir que el bebé vuelva a mamar.

Acciones Inmediatas y Estrategias

  • Consulta al pediatra: Lo primero suele ser que el pediatra revise al bebé y valore que no hay nada físico que le esté impidiendo mamar. Una vez revisado, si no hay nada concreto, se deben tomar medidas para que el bebé coma.
  • Mantén la calma: Aunque es fácil sentirse angustiada, tu serenidad es clave. Ofrecer el pecho de forma insistente o bajo presión puede aumentar la resistencia. Lo más importante y complicado es no insistir.
  • Contacto piel con piel: El piel con piel de madre y bebé es siempre un gran recurso en estas situaciones. Abrazar a tu bebé y el contacto de piel con piel entre tú y tu bebé podría reanudar el interés del bebé en la lactancia.
  • Ambiente tranquilo: Busca un ambiente tranquilo y cómodo puede facilitar la toma. Algunos bebés rechazan el pecho en lugares ruidosos o con demasiados estímulos.
  • No fuerces al bebé: No conviene, bajo ningún concepto, forzar al bebé o quererlo ganar por hambre. Jamás debemos dejar al bebé sin comer, porque eso no hará que vuelva a mamar.
  • Mantén la producción de leche: Si tienes claro que no quieres que este rechazo se transforme en destete, es clave mantener las extracciones de leche. Si el bebé no está mamando y se alarga la situación, es importante mantener la producción de leche mediante la extracción, ya sea manual o con sacaleches. Además de evitar que el pecho se te congestione, conseguirás que no cambie de sabor, para que le resulte familiar cuando vuelva a tomarla. Para evitar la congestión y mantener el suministro de leche, extráete leche con la misma frecuencia con la que solías amamantar a tu bebé.
  • Ofrece la leche extraída: Puedes alimentar a tu bebé con la leche extraída usando una cuchara, un gotero o un biberón. Hay que seguir ofreciendo alimentación complementaria, si toma, y extraerse leche y ofrecérsela como sea.
  • Paciencia y repetición: Hay que tener mucha paciencia y repetir las veces que la madre crea necesarias. Las situaciones de rechazo pueden ser largas y hay que tener MUCHA paciencia ¡a veces, duran un mes! Es algo muy variable, pueden ser días o pueden ser semanas. Si tu bebé está frustrado, para y vuelve a intentarlo más tarde.
  • Momentos clave: Puedes elegir momentos clave como: despertar, siesta y noche, cuando el bebé está más relajado.
  • Cambiar de posición: Prueba diferentes posiciones para amamantar.
  • Observa señales: Importante observar señales de hambre o saciedad. Ofrecer siempre a demanda, priorizando el pecho.
  • Hazlo divertido: ¡Tiene que ser divertido! Muchos bebés ríen tanto que se olvidan de la huelga de teta y se lanzan alborozados al pecho.

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Buscando Apoyo Profesional

Si la situación se prolonga y sientes que necesitas más apoyo, no dudes en contactar con un asesor de lactancia. Antes de agobiarte más de la cuenta, acude al médico o a un asesor de la lactancia, porque te serán de gran ayuda. Te acompañarán con respeto y cariño en este camino. Es normal que esto te genere dudas o miedo a perder la lactancia materna, especialmente si esa conexión con tu bebé es importante para ti.

Y recuerda: esto puede ser difícil, y lo estás haciendo de maravilla.

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