La reanimación cardiopulmonar (RCP) básica es un conjunto de maniobras esenciales que permiten identificar si un niño se encuentra en situación de parada cardiorrespiratoria (PCR) y, en tal caso, sustituir las funciones respiratoria y circulatoria. Estas maniobras no requieren equipamiento específico y deben realizarse hasta que la víctima pueda recibir un tratamiento más cualificado.
Es fundamental iniciar la RCP básica lo antes posible. Su objetivo principal es lograr una oxigenación de emergencia para proteger el cerebro y otros órganos vitales. Las maniobras de RCP básica son fáciles de aprender y pueden ser realizadas por cualquier persona con el entrenamiento adecuado. Por ello, se considera vital que todos los ciudadanos las conozcan y practiquen.
La importancia de la RCP radica en que cualquier persona que conozca la técnica (padres, familiares, maestros, profesionales de la salud, etc.) puede realizarla en cualquier sitio y sin tener que esperar. De hecho, es crucial iniciar la RCP en los tres primeros minutos después de la parada cardiorrespiratoria, ya que, si no, la probabilidad de que el niño sufra secuelas es muy alta. Si en poco tiempo no se restablecen las funciones vitales dentro de la normalidad y el flujo de sangre del niño se detiene, esto puede causar daño cerebral o incluso la muerte. La parada cardiorrespiratoria (PCR) se define como el cese brusco, generalmente inesperado y potencialmente reversible, de la ventilación y la circulación. En la población pediátrica, la causa más frecuente es la parada respiratoria.
Tipos de RCP: Básica e Instrumentalizada
La RCP básica instrumentalizada implica el uso de dispositivos de barrera o la ventilación con bolsa autoinflable y mascarilla facial. Este tipo de RCP está recomendado para grupos específicos de la población general. Además, la desfibrilación semiautomática (DESA), aunque se aborda en otro capítulo, debe incorporarse en la formación de RCP básica para la población general.
Pasos Esenciales de la Reanimación Cardiopulmonar Básica en Lactantes
La RCP básica consta de una serie de pasos o maniobras que deben realizarse de forma secuencial. Es imprescindible recordar bien el orden de estos pasos, ya que un error en la secuencia puede llevar al fracaso de la reanimación. No se debe pasar de un paso a otro sin estar seguros de que la maniobra anterior esté correctamente realizada. La RCP debe ejecutarse de forma rápida, pero sin apresurarse, para asegurar que cada maniobra sea efectiva.
1. Garantizar la seguridad del reanimador y del niño
La seguridad del reanimador y de la víctima es primordial. Solo se debe movilizar al niño si se encuentra en un lugar peligroso (para el accidentado y/o el reanimador) o si su situación o posición no son adecuadas en caso de precisar RCP. No es recomendable realizar maniobras de reanimación con el lactante en brazos y en movimiento.
2. Comprobar la inconsciencia
Se debe verificar la respuesta del niño ante estímulos como hablarle en voz alta (por su nombre en niños que puedan responder), y/o dándole pellizcos y palmadas suaves en el tórax o el abdomen. A los niños en quienes se sospeche una lesión de la columna cervical, se les debe estimular con cuidado, siempre protegiendo el cuello.
- Si el niño responde al hablarle o estimularle:
- Se le dejará en la posición en que se encuentre, siempre que no corra peligro.
- Se comprobará su situación clínica y se pedirá ayuda si es preciso.
- Se controlará su situación de forma periódica.
- Si el niño no responde:
- Se continuará con los siguientes pasos de la RCP básica.

3. Pedir ayuda y colocar a la víctima
Se solicitará ayuda a las personas del entorno gritando ¡AYUDA! Se debe movilizar al niño siempre que su posición inicial impida o dificulte las maniobras de reanimación, colocándole sobre una superficie dura y plana, en decúbito supino y con la cabeza, cuello, tronco y extremidades alineados. Si existe sospecha de lesión cervical (accidentes de tráfico, caídas desde cierta altura, etc.), la movilización deberá hacerse protegiendo la columna cervical y, si es posible, por al menos dos reanimadores.
Las maniobras de RCP deben comenzarse inmediatamente sin perder tiempo, ya que, en ocasiones, en los lactantes y niños, lo único que se precisa son maniobras de reanimación respiratorias, de modo que, si se actúa con rapidez, se puede evitar la progresión a parada cardíaca.
- Si hay un solo reanimador: Este realizará las maniobras de RCP básica durante un minuto antes de separarse del niño para solicitar ayuda al Sistema de Emergencias Médicas (SEM).
- Si hay dos reanimadores: Uno de ellos iniciará la RCP mientras el otro activará el SEM (112 o 061), volviendo cuanto antes a colaborar en la RCP. Es muy importante recordar que el servicio telefónico 112 o 061 es gratuito y accesible desde cualquier teléfono, fijo o móvil.
4. Abrir la vía aérea
Un niño inconsciente suele ser incapaz de mantener permeable la vía aérea. Por ello, la medida inicial debe ser la apertura de la vía aérea con las siguientes maniobras:
Maniobra frente-mentón
Es la maniobra de elección en todos los niños, excepto en los que se sospeche traumatismo cervical.
- Se colocará una mano abierta sobre la frente, sujetándola firmemente y manteniendo el cuello en posición neutra en lactantes y en extensión ligera-moderada en niños. El occipucio prominente del lactante predispone a una ligera flexión del cuello cuando se coloca al niño en una superficie plana, por lo que se debe asegurar que se mantenga en posición neutra. En el niño, los dedos pulgar e índice deben quedar disponibles para pinzar la nariz cuando se vaya a realizar la ventilación.
- Se levantará el mentón, colocando la punta de los dedos de la otra mano debajo del mismo. Durante esta maniobra se debe poner especial cuidado en evitar cerrar la boca o comprimir los tejidos blandos debajo del mentón, ya que esta acción puede obstruir la vía aérea, sobre todo en lactantes. Por tanto, no se realizará la maniobra frente-mentón con extensión excesiva del cuello.

En casos de sospecha de traumatismo cervical, la apertura de la vía aérea se puede realizar con dos maniobras alternativas:
Elevación o subluxación mandibular
El reanimador se colocará a la cabecera del niño y, colocando sus manos en el ángulo de la mandíbula, la levantará y desplazará hacia delante. Esta maniobra es útil, pero exige la presencia de varios reanimadores, ya que la persona colocada a la cabecera del paciente no puede hacer otras maniobras como la ventilación.

Tracción mandibular
Se colocará una mano en la frente igual que en la maniobra frente-mentón, pero evitando la extensión de la misma. Se introducirá el dedo pulgar de la otra mano en la boca, colocándolo detrás de los incisivos centrales, mientras que los dedos índice y medio sujetan el mentón, y a continuación se traccionará de la mandíbula hacia arriba. Hay que tener en cuenta que, cuando se vaya a hacer la ventilación, es necesario sacar el dedo pulgar de la boca, manteniendo la elevación de la mandíbula con los otros dedos.

Si con estas maniobras no se consigue una apertura de la vía aérea y ventilación adecuadas, se realizará la maniobra frente-mentón, pero con la menor extensión posible de la cabeza, ya que el mantenimiento de la vía aérea tiene prioridad sobre el riesgo de daño cervical. Una vez abierta la vía aérea, se debe comprobar si existe algún objeto visible en la boca y extraerlo siempre que sea factible.
5. Comprobar la respiración
El reanimador, mientras mantiene la apertura de la vía aérea, aproximará el oído y la mejilla a la boca del niño para:
- Ver si hay movimientos torácicos y/o abdominales.
- Oír si hay ruidos respiratorios.
- Sentir el aire exhalado en la mejilla.

Para decidir si no existe respiración espontánea, se debe ver, sentir y oír durante un máximo de 10 segundos. Si hay alguna duda, se actuará como si la respiración no fuera normal.
- Si el niño respira: Se le debe colocar en posición lateral de seguridad (PLS), salvo que se trate de un accidente en el que se sospeche traumatismo cervical. Para colocarlo en PLS, el reanimador se arrodillará junto al paciente y efectuará las siguientes maniobras:
- Colocar el brazo del niño más próximo al reanimador en ángulo recto al cuerpo, con el codo girado hacia la cabeza y la palma de la mano mirando hacia arriba.
- Colocar el otro brazo del niño cruzando el tórax hasta que la palma de la mano toque la mejilla opuesta.
- Sujetar y doblar la pierna más lejana del niño por debajo de la rodilla con la otra mano y girarla hacia el reanimador unos 90°.
- Girar al niño hasta dejarlo en una posición casi lateral. La postura debe ser estable; para ello, puede necesitarse colocar una almohada en la espalda y asegurar que la cadera y rodillas dobladas quedan en ángulo recto. La postura debe permitir que la vía aérea continúe abierta y que se pueda comprobar periódicamente la respiración, así como girar fácilmente al niño para colocarle boca arriba en caso de necesidad.
Cada dos minutos deberá asegurarse la permeabilidad de la vía aérea, así como la perfusión del brazo que queda en posición inferior. En la sospecha de traumatismo grave, se recomienda mantener a la víctima en posición de decúbito supino y solo si fuera estrictamente necesario colocarle en la posición lateral de seguridad, aunque es necesario que esta maniobra sea realizada por personal entrenado. En lactantes, la PLS puede resultar complicada.

- Si el niño no respira: Deberá iniciarse la ventilación. Si el niño no respira y estamos acompañados de otra persona, debemos indicarle que avise a emergencias (112). Mientras, nosotros no nos separaremos del niño e iniciaremos la respiración artificial.
6. Ventilar (Insuflaciones de rescate)
Si el niño no respira, se procederá a:
- Ventilación boca del reanimador a boca y nariz del lactante (si el reanimador puede abarcar con su boca la boca y nariz del lactante).
- Ventilación boca del reanimador a boca del niño.


Se deben efectuar cinco insuflaciones de rescate (deben ser efectivas un mínimo de dos), durante las cuales debe observarse el ascenso y descenso del tórax. Las insuflaciones deben ser lentas, de un segundo de duración aproximadamente. El reanimador debe coger aire antes de cada insuflación para mejorar el contenido de oxígeno del aire espirado.
Mientras se efectúa la ventilación, es fundamental mantener una adecuada apertura de la vía aérea y un buen sellado de la boca del reanimador con la boca o la boca y la nariz del paciente para evitar que escape aire a su alrededor. Si el tórax no asciende, se debe ir modificando la maniobra de apertura de la vía aérea hasta conseguir una buena ventilación. Si tras las cinco insuflaciones no se consigue una adecuada expansión torácica, hay que sospechar que existe una obstrucción por cuerpo extraño. La fuerza y el volumen de insuflación se deben adaptar a la edad y tamaño del niño. El reanimador observará la movilización del tórax, intentando suministrar suficiente volumen, pero evitando una insuflación excesiva que produzca daño pulmonar y/o distensión gástrica.
7. Comprobar signos de circulación y/o pulso arterial central
Después de realizar la ventilación inicial o de rescate, se debe comprobar la existencia de signos vitales (respiraciones, tos o movimientos) y/o la palpación de pulso arterial central durante un máximo de 10 segundos. Debido a que la maniobra de palpación del pulso es difícil de valorar, los reanimadores de la población general solo deben comprobar la presencia o no de signos de circulación, mientras que se recomienda que el personal sanitario valore tanto la presencia de pulso arterial como los signos de circulación. Si NO presenciamos signos de vida, como si el niño sigue inconsciente, no respira, no se mueve o tiene mal color, son otros signos de que su corazón no late.
La palpación del pulso arterial central se realiza en diferente zona anatómica en el lactante y en el niño:
- Pulso braquial en lactantes: Con el brazo del niño separado del tórax en abducción y rotación externa, se colocarán los dedos índice y medio en la zona interna del brazo entre el codo y el hombro.
- Pulso carotídeo en niños: Se colocarán los dedos en la línea media del cuello, efectuando un barrido lateral hasta localizar la carótida.


Al mismo tiempo que se intenta palpar el pulso, se debe comprobar la existencia de otros signos vitales (movimientos, respiraciones, degluciones):
- Si hay signos de circulación: Se debe continuar ventilando a una frecuencia de 12 a 20 veces por minuto (de mayor a menor frecuencia desde el lactante a la pubertad), hasta que el niño respire por sí mismo con eficacia. Si el niño respira, pero permanece inconsciente, se le debe colocar en posición de seguridad.
- Si no hay signos de circulación, no hay pulso arterial central o la frecuencia del pulso es inferior a 60 latidos/minuto a cualquier edad y se acompaña de pérdida de consciencia, ausencia de respiración y mala perfusión periférica, se debe efectuar masaje cardíaco.
8. Masaje cardíaco (Compresiones torácicas)
Para realizar el masaje cardíaco, se debe colocar al niño sobre un plano duro. En el lactante y niño pequeño, es conveniente que, mientras se realiza el masaje cardíaco, se mantenga una mano en la frente sujetando la cabeza para evitar tener que reposicionarla cuando se tenga que volver a abrir la vía aérea.
Punto de masaje cardíaco
El punto de compresión será en el tercio inferior del esternón, por encima del apéndice xifoides, tanto en el lactante como en el niño, evitándose de esta forma comprimir sobre el apéndice xifoides o el abdomen.
Técnica del masaje cardíaco
- Recién nacidos y lactantes: La compresión torácica se puede realizar:
- Abarcando el tórax con las dos manos: Se colocarán los pulgares sobre el tercio inferior del esternón mientras se abarca el tórax con el resto de los dedos y se comprimirá el esternón con los dos pulgares, deprimiendo aproximadamente un tercio de la profundidad del tórax. Esta técnica es más efectiva y está indicada cuando hay dos reanimadores y el reanimador puede abarcar el tórax entre sus manos.
- Con dos dedos: Se colocarán los dedos medio y anular en el tercio inferior del esternón. Con la punta de los dedos se deprimirá el esternón aproximadamente un tercio de la profundidad del tórax. Esta técnica es preferible cuando hay un solo reanimador.


- Niños (desde el año hasta la pubertad): El masaje cardíaco se puede realizar con el talón de una mano, o, si el niño es muy grande o el reanimador no tiene suficiente fuerza física, con las dos manos entrelazadas.


Se debe colocar el/los brazo/s en posición vertical sobre el tórax del niño para presionar con más facilidad y deprimir aproximadamente un tercio de la profundidad del tórax. Levantar la punta de los dedos para asegurar que la presión no se aplica sobre las costillas. La compresión debe ser rítmica y debe durar el 50% del ciclo, dejando que el tórax vuelva a su posición normal sin retirar la mano del lugar de compresión.
Frecuencia de masaje
La frecuencia del masaje cardíaco será aproximadamente de 100 veces por minuto.
9. Relación del masaje y la ventilación
- Para la población general: Se enseñará una relación de 30 masajes/2 ventilaciones para utilizar la misma en lactantes, niños y adultos, sean uno o dos reanimadores. Tras realizar 30 compresiones torácicas, se abrirá la vía aérea, se realizarán 2 insuflaciones y a continuación se volverán a dar 30 compresiones torácicas.
- Para el personal sanitario: Se utilizará una relación masaje: ventilación de 15 compresiones cardíacas/2 ventilaciones, tanto en el lactante como en el niño, independientemente de que sean uno o dos reanimadores. Cuando solo hay un reanimador, este puede utilizar una relación 30:2.
Prevención de la Parada Cardiorrespiratoria en Niños
A diferencia de los adultos, las causas que llevan a practicar la RCP en la gran mayoría de niños son predecibles. Por ello, la prevención juega un papel crucial:
- Prevenir lesiones por accidentes de tráfico.
- Prevenir atragantamientos con alimentos o cuerpos extraños: Enseñar al niño lo que debe comer y lo que no, y hacerlo de forma pausada.
- Prevenir la ingesta de productos tóxicos: Mantener productos tóxicos, medicamentos, productos de limpieza, etc., fuera del alcance de los niños. Nunca debemos subestimar lo que puede hacer un niño; seguramente es capaz de muchas más cosas de las que creemos.
Prevención de Accidentes y Riesgos para niños
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