Quistes Ováricos por Ovulación: Entendiendo los Quistes Funcionales

Los quistes en los ovarios son un hallazgo frecuente en ginecología. Muchas veces se detectan de manera casual en una ecografía y no provocan síntomas. En la mayoría de los casos, son benignos y desaparecen solos, pero otros requieren seguimiento o incluso un abordaje específico. Un quiste es una cavidad cerrada, un saco lleno de líquido o material semisólido, que se forma sobre o dentro de un ovario. Aunque la palabra pueda sonar preocupante, la gran mayoría no representa un riesgo.

La mayoría de los quistes ováricos se forman durante la ovulación y la mujer no presenta ningún síntoma o tan solo una ligera molestia. En estos casos, los quistes del ovario suelen desaparecer por sí solos en unos meses, sin necesidad de tratamiento. Los quistes ováricos son más comunes en los años de la edad reproductiva, desde la pubertad hasta la menopausia. Después de esta, la afección es menos común.

¿Qué son los Quistes Ováricos Funcionales?

Los quistes ováricos por ovulación, conocidos como quistes funcionales, son los más comunes. Se forman como parte del ciclo menstrual normal y son una señal de que los ovarios están funcionando bien. Durante el ciclo menstrual mensual normal, pueden formarse dos tipos principales de quistes funcionales:

  • Quiste folicular: Cada mes, durante el ciclo menstrual, crece un folículo (un saco lleno de líquido) en el ovario, el lugar donde se desarrolla un óvulo. El folículo fabrica la hormona estrógeno. Cuando el óvulo madura, se desprende del folículo en un proceso llamado ovulación. Si el folículo no logra abrirse para liberar un óvulo, el líquido permanece dentro y forma un quiste folicular. Estos pueden tener más de 2.5 cm de diámetro, no suelen producir dolor y desaparecen espontáneamente en dos o tres ciclos menstruales.
  • Quiste del cuerpo lúteo: Este tipo de quiste se presenta después de que un óvulo ha sido expulsado de un folículo. El folículo liberó un óvulo, luego se vuelve a sellar y se llena de líquido. El quiste del cuerpo lúteo puede contener una pequeña cantidad de sangre y produce hormonas de estrógeno y progesterona. Suelen desaparecer por sí solos en unas semanas.

La formación de estos quistes es perfectamente normal. Los quistes ováricos funcionales son diferentes a los tumores de ovario o quistes debido a afecciones relacionadas con las hormonas, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), que puede generar confusión por su nombre, ya que no se trata de quistes verdaderos, sino de múltiples folículos pequeños.

Esquema del ciclo menstrual y la formación de quistes funcionales (folicular y cuerpo lúteo)

Síntomas de los Quistes Ováricos

La mayoría de los quistes ováricos funcionales no causan síntomas y suelen ser inofensivos. Sin embargo, cuanto más grande sea el quiste, más probable es que tenga síntomas. Los quistes ováricos tienen más probabilidad de causar dolor si se vuelven grandes, sangran, se rompen, interfieren con el riego sanguíneo al ovario o se tuercen.

Los síntomas de los quistes ováricos pueden abarcar:

  • Dolor pélvico poco después del comienzo o finalización del período menstrual.
  • Dolor pélvico constante y sordo.
  • Distensión o hinchazón abdominal.
  • Dolor durante la defecación.
  • Dolor con las relaciones sexuales (dispareunia) o dolor pélvico durante el movimiento.
  • Náuseas, vómitos o mayor sensibilidad mamaria.
  • Sensación de peso o distensión abdominal.
  • Presión en el recto o en la vejiga, con sensación de dificultad de vaciado completo de la vejiga.

Los cambios en los períodos menstruales son poco frecuentes con los quistes foliculares, pero son más comunes con los quistes del cuerpo lúteo. Se puede presentar manchado o sangrado con algunos quistes. En caso de dolor pélvico o abdominal agudo que aparece de repente, o si se produce junto a vómito y fiebre, es muy importante acudir de inmediato a urgencias, ya que puede indicar una complicación.

Diagnóstico de los Quistes Ováricos

Su proveedor de atención médica puede encontrar un quiste durante un examen pélvico. La ecografía transvaginal o pélvica es la herramienta principal para identificar un quiste. Permite observar su tamaño, forma, contenido y ubicación. La ecografía se puede hacer para detectar un quiste y su proveedor tal vez necesite examinarla de nuevo en 6 a 8 semanas para verificar que este haya desaparecido.

Otros exámenes imagenológicos que se pueden hacer cuando sea necesario incluyen tomografía computarizada, estudios de flujo Doppler y resonancia magnética. Se pueden hacer los siguientes exámenes de sangre:

  • Examen CA-125 para ayudar a establecer un nivel de preocupación con respecto al quiste, especialmente si hay una ecografía anormal o si la paciente está pasando por la menopausia.
  • Niveles hormonales (como la HL, FSH, estradiol y testosterona).
  • Prueba de embarazo (GCH en suero) para descartar gestación, ya que el quiste del cuerpo lúteo es habitual durante el embarazo.
Equipo de ecografía transvaginal utilizado para el diagnóstico de quistes ováricos

Tipos de Quistes Ováricos No Funcionales

Además de los quistes funcionales, existen otros tipos de quistes ováricos que no están directamente relacionados con el ciclo menstrual. Estos requieren un estudio más detallado y pueden tener diversos orígenes:

  • Endometrioma: Quiste producido por la endometriosis, que contiene un líquido espeso de color chocolate. El dolor pélvico persistente es la señal más común de los endometriomas.
  • Quiste dermoide o teratoma maduro: Tumor de células germinales que suele ser benigno y puede contener tejidos como pelos, piel o dientes.
  • Cistoadenoma: Este tipo de quiste se forma a partir de células en la superficie de un ovario y puede estar lleno de material acuoso o mucoso. Pueden alcanzar gran tamaño.

Si son pequeños y no producen molestias, estos quistes no funcionales se pueden dejar en observación. Cuando una paciente realiza un tratamiento de Fertilización In Vitro, estos quistes pueden complicar la estimulación ovárica o la punción de óvulos.

Tratamiento y Manejo de los Quistes Ováricos

El tratamiento dependerá del tipo de quiste, de su tamaño, de los síntomas que ocasiona y de la edad de la paciente. La mayoría de los quistes ováricos funcionales generalmente no necesitan tratamiento, ya que desaparecen al cabo de 8 a 12 semanas de manera espontánea.

Manejo Conservador y Farmacológico

  • Observación: Si el quiste es funcional y no produce síntomas, se realizarán controles ecográficos periódicos hasta su desaparición.
  • Alivio del dolor: El médico puede sugerir el uso de calor y medicamentos analgésicos para aliviar el dolor leve.
  • Píldoras anticonceptivas: Si usted frecuentemente tiene quistes ováricos funcionales, su proveedor le puede recetar píldoras anticonceptivas (anticonceptivos orales). Estas píldoras pueden reducir el riesgo de nuevos quistes al inhibir la ovulación. Sin embargo, estas píldoras no disminuyen el tamaño de los quistes existentes.

Intervención Quirúrgica

Es posible que se necesite cirugía para extirpar el quiste o el ovario, especialmente para verificar que no sea cáncer ovárico. La cirugía muy probablemente se necesite para:

  • Quistes complejos que no desaparecen.
  • Quistes que estén causando síntomas y que no desaparecen.
  • Quistes que aumentan de tamaño.
  • Quistes ováricos simples que sean mayores a 10 centímetros.
  • Mujeres que estén cerca de la menopausia o que sean posmenopáusicas (debido a un mayor riesgo de malignidad).

Los tipos de cirugía para los quistes ováricos pueden ser por laparoscopia pélvica (una incisión pequeña) o laparotomía exploratoria (una incisión abdominal más grande). En mujeres en edad reproductiva, se intenta eliminar la menor cantidad de tejido ovárico posible, conservando el máximo de parénquima ovárico sano mediante la realización de una quistectomía. Si el quiste es funcional o folicular, que ocurre durante la época reproductiva, puede desaparecer espontáneamente. La extracción de la cápsula del quiste por laparoscopia conservando el ovario y su posterior análisis definirán el tratamiento a seguir.

QUISTES Y TUMORES DE OVARIOS. SÍNTOMAS, DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Complicaciones

Aunque no son frecuentes, pueden surgir complicaciones con los quistes ováricos:

  • Torsión ovárica: Los quistes que se agrandan pueden provocar que el ovario se desplace y se tuerza. Esto aumenta la posibilidad de que se produzca una torsión dolorosa del ovario, causando un dolor pélvico fuerte e inesperado, náuseas y vómitos. Los quistes más grandes acarrean un riesgo más alto de torsión.
  • Rotura de un quiste: Cuando un quiste se revienta, se puede sentir un dolor intenso y presentar un sangrado en el interior de la pelvis. Cuanto más grande sea el quiste, mayor es el riesgo de que se rompa.

Estas complicaciones requieren atención médica inmediata.

Prevención y Pronóstico

No hay una manera infalible de prevenir la formación de quistes ováricos. Sin embargo, si la aparición de quistes funcionales es frecuente y producen síntomas importantes, se puede optar por el empleo de anticonceptivos hormonales combinados, que al inhibir la ovulación impiden su formación. Tomar medicamentos para la fertilidad con frecuencia causa el desarrollo de múltiples folículos (quistes) en los ovarios.

Hacerse exámenes pélvicos periódicos ayuda a garantizar que los cambios en los ovarios se diagnostiquen lo más pronto posible. Preste atención a los cambios en su ciclo mensual y anote los síntomas menstruales poco frecuentes, especialmente aquellos que persisten durante más de un par de ciclos. El pronóstico de los quistes en los ovarios suele ser favorable, especialmente cuando se detectan a tiempo. La mayoría no compromete la salud reproductiva ni requiere intervenciones mayores.

Cuando los quistes aparecen de forma recurrente, pueden comprometer la reserva ovárica, afectando la calidad y cantidad de óvulos disponibles. Una alternativa eficaz para proteger la fertilidad en estos casos es la Preservación de óvulos antes de una cirugía.

Ilustración de un ovario sano y un ovario con diferentes tipos de quistes

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