La Leva del Biberón: Adolescencia en el Campo de Batalla

La «leva del Biberón», también conocida como «quinta del Biberón», fue el nombre que se dio a las levas de 1938 y 1939 en todo el territorio que aún controlaba la España republicana durante los últimos años de la Guerra Civil Española. Este acontecimiento atroz ha dejado miles de capítulos e historias marcadas a fuego en la memoria de todos los que lo vivieron.

Foto histórica de jóvenes reclutas de la Guerra Civil Española

Contexto de la movilización

La guerra ya entraba en su tercer año de conflicto, con víctimas mortales que alcanzaban las decenas de millares entre ambos bandos. A mediados de 1938, la situación para la República era desesperada, con el ejército republicano padeciendo gravemente el empuje del bando nacional. El Ejército Popular de la República en Aragón había acabado desbandándose en abril de 1938, lo que significaba que los soldados, presos del pánico, corrían con el objetivo de regresar a sus casas. El presidente del gobierno de la República, Juan Negrín, señaló que no había entre el Segre y Barcelona ninguna fuerza militar leal.

Esta difícil situación obligó a tomar medidas de urgencia y a reorganizar el ejército del Ebro, formado a partir de las unidades republicanas destrozadas en Aragón. La base de este nuevo ejército fueron el V Cuerpo del Ejército, dirigido por Juan Modesto y compuesto por las divisiones 3ª (Tagüeña), 11ª (Lister) y 45ª (Internacional Hans Khale). Para cubrir las numerosas bajas, se ordenó la realización de nuevas quintas el 13 de abril, entre ellas la quinta de 1941. Aunque estos jóvenes debían servir en el año 1941 cuando tuvieran 21 años, las necesidades de la guerra les obligaron a hacerlo cuando tenían 17 o 18.

Origen del nombre "Quinta del Biberón"

Se cree que la «leva del Biberón» recibió su nombre por la ministra anarquista Federica Montseny. Al referirse a estos jóvenes reclutas, se le atribuye la frase: «¿Dieciséis años? Si pudieran estar tomando el biberón». El nombre hacía alusión a la extrema juventud de estos combatientes, que en muchos casos no superaban los 17 años.

Los reclutas: perfil y movilización

La movilización de estos jóvenes se hizo efectiva a finales de abril de 1938. Posteriormente, el 4 de enero de 1939, la Gaceta Oficial de la República Española hizo pública la orden de incorporación al ejército de todos los chicos catalanes y valencianos que durante el año 1938 habían cumplido los dieciocho años, o que los tenían que cumplir durante el primer trimestre de 1939.

En total, fueron llamados a filas unos 30.000 jóvenes, procedentes de todo el territorio nacional del lado republicano, incluyendo regiones como Murcia, Cataluña y Valencia. Entre ellos se contarían futuras personalidades como Jesús Blasco Monterde, historietista español reconocido por su vertiente realista. Muchos de estos jóvenes reconocieron posteriormente haber sido coaccionados u obligados a alistarse al bando republicano por orden del Presidente de la Segunda República Española, Manuel Azaña.

Participación en el frente de batalla

Roles iniciales y combate activo

Las primeras labores de la «Quinta del Biberón» fueron puramente auxiliares, desempeñándose en enfermerías, comedores y como mensajeros. Sin embargo, poco tiempo transcurrió entre la llamada a filas y la incorporación de estos «niños» y jóvenes adultos al campo de batalla. Los enviaron a luchar a la desesperada, sin experiencia militar ni en la vida, a menudo sin armas ni organización adecuadas, obligados a enfrentarse a un enemigo bien organizado, provisto de gran armamento y con apoyo alemán.

Grandes batallas

Estos jóvenes participaron activamente en la ofensiva republicana de la Batalla del Ebro, cruzando el río en barcazas en un intento de sorprender a las fuerzas franquistas. Las condiciones eran extremas: en julio, el calor era asfixiante y el ejército republicano carecía de agua potable, teniendo que abastecerse del río Ebro, que estaba plagado de cadáveres, lo que provocó intoxicaciones. Jaume, uno de los supervivientes, recordaba cómo tuvieron que hacer de camilleros debido a la gran cantidad de heridos y muertos. Algunos fueron destinados al batallón alpino, en los Pirineos leridanos. También estuvieron en las cruentas batallas de Merengue y Baladredo, ambas en el frente del Segre, durante la llamada ofensiva de Cataluña.

Mapa del frente del Ebro y Cataluña durante la Guerra Civil

El horror de la guerra quedó grabado en la memoria de los supervivientes. Manuel Gallego-Nicasio, uno de los últimos de esta quinta, expresó: «Belchite fue una vergüenza, un horror, una masacre, matándonos entre hermanos. No creo que Stalingrado fuera más sangrienta que Belchite».

El destino de los "Biberones" tras la guerra

Más de la mitad de estos jóvenes reclutados no consiguieron ver el final de la guerra. La suerte de los que sobrevivieron fue muy dispar. De los treinta mil reclutados, solo unos cientos lograron sobrevivir, y su destino varió considerablemente:

  • Una parte fue capturada por los ejércitos del dictador Francisco Franco, terminando en prisiones franquistas y campos de concentración en España, como los de Vitoria, Miranda de Ebro, Zaragoza, Barcelona e incluso en el Sáhara español. Muchos de ellos fueron enviados a batallones de trabajadores repartidos por toda España.
  • Otra parte consiguió abandonar el país y la dictadura, exiliándose en Francia. Allí, algunos vivieron en libertad, pero otros corrieron la mala suerte de ser capturados y encerrados en campos de concentración como los de Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien y Agda. Algunos incluso terminaron en campos de concentración nazis.
  • La mayoría de estos jóvenes, afortunadamente, acabaron en libertad, aunque nunca olvidaron la injusticia que la situación del país les obligó a vivir. La ausencia de una ideología política firme o la redención fueron, en algunos casos, la causa por la que los franquistas no los castigaron con mayor énfasis. Estos niños no sabían si luchaban con o contra el enemigo, porque carecían de una opinión firme y desconocían, como cualquier niño, los entramados de la política del tiempo y del país que les tocó vivir.
Fotografía de un campo de refugiados o prisioneros de la época de la Guerra Civil

Legado y reconocimiento actual

Desde 1983, un número reducido de supervivientes y familiares de esta quinta formaron la «Agrupación de Supervivientes de la Leva del Biberón». Esta organización ha rememorado diversos actos relacionados con el trágico suceso de una guerra entre españoles, manteniendo viva la memoria de estos jóvenes que fueron forzados a combatir en un conflicto que no les correspondía.

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