La semana 36 de embarazo marca una etapa importante en la recta final de la gestación. En esta visita, la matrona o el especialista realizan un conjunto de exploraciones y pruebas destinadas a monitorear la salud de la madre y el desarrollo del bebé, preparándose para el inminente parto. Estas revisiones buscan identificar cualquier riesgo potencial y asegurar un desenlace seguro para ambos.
Controles Habituales del Tercer Trimestre
Durante la semana 36, el control del tercer trimestre incluye las exploraciones habituales que se han realizado en visitas anteriores, además de pruebas específicas. El médico o la matrona continuarán controlando el peso de la embarazada, su presión arterial y su orina en casi todas las visitas hasta el parto. Estos controles son fundamentales para detectar problemas como la diabetes gestacional o un riesgo de preeclampsia, que es la aparición de presión arterial elevada en la segunda mitad del embarazo o después del parto.
Analítica de Sangre y Orina
Se realiza una analítica de sangre y de orina. Los resultados de estos análisis pueden mostrar si existen problemas o si son necesarios otros exámenes para confirmar ciertas afecciones.
Ecografía en la Semana 36
También es habitual que se realice una ecografía para evaluar varios aspectos del bebé, la placenta y el líquido amniótico. Este examen utiliza ondas sonoras para generar imágenes que muestran la forma y la posición del bebé dentro del útero. En las ecografías del tercer trimestre se puede observar la placenta, el tejido que le brinda nutrientes y oxígeno al bebé en desarrollo. Además, estas ecografías a veces forman parte de un examen llamado perfil biofísico, que permite saber cuán saludable está el bebé. Si se considera un embarazo de “alto riesgo”, es posible que se realicen más ecografías en este trimestre.

Cribado del Estreptococo del Grupo B (EGB): La Prueba Crucial
Entre la semana 36 y la 38 del embarazo, una de las pruebas más importantes que la matrona o el médico realizarán es el cribado del estreptococo del grupo B (EGB), también conocido como Streptococcus agalactiae. Esta prueba es fundamental para prevenir complicaciones graves en el recién nacido.
¿Qué es el Estreptococo del Grupo B (EGB)?
El estreptococo del grupo B es una bacteria que algunas mujeres presentan en el tracto gastrointestinal y/o genitourinario. Generalmente, esta bacteria no suele causar síntomas en adultos sanos, por lo que muchas mujeres desconocen su presencia en su organismo.
¿Por qué se Realiza esta Prueba?
Aunque el EGB no suele causar problemas en la madre, sí puede provocar infecciones muy graves en los recién nacidos, como neumonía, meningitis o sepsis, las cuales pueden tener un desenlace fatal. Por ello, es crucial realizar un cribado para determinar qué mujeres embarazadas presentan EGB, incluso si no tienen síntomas, ya que podrían transmitirlo al bebé en el momento del parto. Si el resultado es positivo, se implementarán las medidas necesarias para reducir el riesgo de que el bebé sufra una infección por EGB tras el nacimiento.
¿Cómo se Efectúa la Prueba del EGB?
La realización de la prueba de cribado del estreptococo del grupo B es muy sencilla, rápida, indolora y no requiere preparación previa. Consiste en tomar una pequeña muestra de la vagina y del recto de la mujer con un hisopo, la cual se enviará a analizar. Generalmente, la matrona o el ginecólogo realizarán el procedimiento para tomar la muestra, aunque en algunos casos la propia mujer puede recogerla en casa.

¿Cuándo se Debe Realizar?
La prueba de cribado para el estreptococo del grupo B se realiza durante la etapa final del embarazo, entre las 35 y 37 semanas de gestación. Es habitual realizarla en la semana 36 porque tiene una validez de 5 semanas. Si el parto ocurre más allá de este periodo, podría ser necesario repetirla. Es importante realizar esta prueba en cada embarazo, incluso si el resultado fue negativo en uno anterior. Sin embargo, si una mujer ha tenido una infección por EGB durante el embarazo actual o en un bebé anterior, no será necesario realizar la prueba, ya que se le administrará directamente profilaxis antibiótica en el momento del parto. Incluso si está previsto un parto por cesárea, la embarazada debe realizarse la prueba, ya que si se rompe la bolsa amniótica, el bebé podría estar en riesgo de infección.
Posibles Resultados y Manejo
Al realizarse la prueba de cribado para el estreptococo del grupo B, hay dos posibles resultados:
- Resultado Negativo: Significa que en ese momento no hay presencia de esta bacteria, por lo que no se requiere ningún tratamiento.
- Resultado Positivo: Indica la presencia de EGB. En el momento del parto, la mujer recibirá antibióticos por vía intravenosa para reducir el riesgo de infección del bebé. Las mujeres con cesárea programada no recibirán este tratamiento si el parto no ha comenzado de forma natural.
El tratamiento antibiótico no suele administrarse antes del parto, ya que la bacteria podría volver a proliferar; lo crucial es mantenerla controlada durante el nacimiento. Por ello, es fundamental que la mujer informe del resultado de la prueba del EGB al equipo médico en el momento del parto. El antibiótico más utilizado es la penicilina, pero en caso de alergia, se usará una alternativa.
¿Por qué se analiza el estreptococo del grupo B en el embarazo?
Seguridad de la Prueba del EGB
La prueba para el cribado del estreptococo del grupo B es sencilla, rápida, indolora y no supone riesgos ni para la madre ni para el bebé.
Otras Pruebas Potenciales en el Tercer Trimestre
Dependiendo de la salud de la madre y los antecedentes médicos, pueden ofrecerse otros exámenes prenatales en el tercer trimestre.
Examen sin Estrés (Monitorización Fetal)
Este examen se realiza para comprobar la salud del bebé, especialmente en embarazos de alto riesgo o si se ha superado la fecha probable de parto. Permite observar cómo cambian los latidos del corazón del bebé cuando se mueve o cuando la madre tiene contracciones. Si el bebé no responde adecuadamente, pueden ser necesarios exámenes adicionales como un perfil biofísico.
Signos de Alarma que Requieren Atención Médica Urgente
En las últimas semanas de embarazo, es crucial estar atenta a ciertos signos y síntomas que podrían indicar la necesidad de acudir al hospital:
- Contracciones: Si las contracciones presentan regularidad y dolor creciente, podrían ser indicio de parto. La intensidad del dolor varía en cada mujer.
- Sangrado vaginal: La presencia de un sangrado parecido al segundo día de la menstruación debe ser evaluada.
- Disminución o ausencia de movimientos fetales: Si se percibe una reducción significativa o ausencia de movimientos del bebé, es preciso intentar estimularlos (por ejemplo, ingiriendo algo dulce y tumbándose de lado) y, si no hay respuesta, buscar atención médica.
- Cefalea intensa, visión con fotopsias (lucecitas) acompañado de náuseas y vómitos: Estos síntomas pueden ser indicativos de preeclampsia o de otras complicaciones serias.