La fertilidad masculina es un proceso complejo en el que intervienen diversos factores biológicos y hormonales. La producción continua de espermatozoides es esencial para la reproducción y está sujeta a una serie de parámetros que determinan la capacidad reproductiva del hombre.

La Espermatogénesis: Proceso de Formación y Maduración de Espermatozoides
Los hombres no nacen con la capacidad de producir semen, esta capacidad se desarrolla con el inicio de la pubertad. El proceso de producción de espermatozoides en los testículos, conocido como espermatogénesis, tiene una duración promedio de 64 a 72 días, o alrededor de nueve semanas.
La espermatogénesis se desarrolla en pequeños vasos dentro de los testículos llamados túbulos seminíferos y comprende varias fases:
- Fase proliferativa o espermatogónica: En esta etapa, las células germinales primordiales, conocidas como espermatogonias, se dividen por mitosis para aumentar su número.
- Fase meiótica: Las células resultantes de la primera fase, los espermatocitos primarios, experimentan dos divisiones meióticas. Durante la primera, los espermatocitos primarios se convierten en espermatocitos secundarios, reduciendo a la mitad su carga genética.
- Fase de espermiogénesis: En esta última etapa, las espermátides experimentan cambios estructurales que las convierten en espermatozoides maduros, adquiriendo su forma característica con cabeza ovalada y cola larga.

Una vez completada la espermatogénesis, los espermatozoides pasan al epidídimo, un órgano ubicado en la parte posterior de los testículos, donde completan su maduración y adquieren la capacidad de moverse. Desde allí pasan a la uretra.
Una vez liberados en la eyaculación, los espermatozoides inician su viaje a través del tracto reproductor femenino en busca del óvulo. En condiciones normales, los espermatozoides pueden llegar al óvulo en un rango de 30 minutos a 12 horas, aunque solo un pequeño porcentaje logra completar el recorrido exitosamente.
Cantidad y Calidad Espermática: Parámetros Clave para la Fertilidad
La cantidad de espermatozoides producidos por los hombres varía ampliamente. En general, se estima que los hombres pueden producir entre 2 y 5 mililitros de semen cada vez que eyaculan. Cada mililitro puede contener de 20 millones a 300 millones de espermatozoides, lo que significa que un hombre fértil puede producir entre 40 millones y 1.800 millones de espermatozoides en total por eyaculación, con un promedio de 80 a 300 millones.
Los especialistas en fertilidad evalúan la cantidad y calidad de los espermatozoides mediante un seminograma, una prueba diagnóstica fundamental. Este estudio mide la concentración de espermatozoides (cuántos hay en una eyaculación), la morfología (forma) y la movilidad (capacidad de movimiento hacia adelante).
El recuento normal de espermatozoides oscila entre 60 y 120 millones de espermatozoides por mililitro. Aunque solo se necesita un espermatozoide para fecundar un óvulo, un número tan elevado es necesario para superar el entorno ácido de la vagina, compensar las pérdidas que se producen durante la migración a través del tracto reproductor femenino y asegurar un número adecuado si la ovulación se produce días después del coito.
Cuando el recuento de espermatozoides desciende a 15-20 millones por mililitro, el hombre suele ser considerado funcionalmente infértil. Es decir, el recuento debe ser suficientemente alto para contrarrestar los complejos factores que intervienen en la concepción.
Historia de la Observación Espermática
El estudio del semen y los espermatozoides ha avanzado significativamente desde el siglo XVII. Fue gracias al desarrollo del microscopio que científicos como el holandés Anton van Leeuwenhoek, considerado el padre de la microbiología, pudieron observar por primera vez los pequeños "animálculos" retorciéndose en el semen en 1677, marcando el nacimiento de un nuevo campo de estudio en biología.
El Debate sobre la Disminución del Recuento de Espermatozoides
El recuento de espermatozoides en hombres se ha observado en declive a nivel mundial durante años. Un metaanálisis de 2017, coautoría de la epidemióloga Shanna Swan, que estudió las tendencias en casi 43.000 hombres, encontró que el recuento medio de espermatozoides por mililitro de semen había caído más del 50% desde 1973. Swan ha calificado este descenso de "crisis existencial mundial".
En contraste, un análisis de 2021 de su estudio en The New York Times afirmó que esta disminución no se traduce automáticamente en una reducción de la fertilidad y que no es motivo de preocupación generalizada. Sin embargo, el debate sobre si el descenso del número de espermatozoides es o no una crisis sanitaria mundial continúa.
Un indicador de la repercusión de esta disminución es el porcentaje de casos de infertilidad de pareja en los que los factores masculinos juegan un papel. Históricamente, la exploración de estos factores solía pasarse por alto, y las mujeres a menudo soportaban la carga del diagnóstico y tratamiento. No obstante, la realidad es que al menos el 40% de los casos de infertilidad se atribuyen a factores masculinos, y algunos investigadores estiman que esta cifra es aún mayor. La infertilidad masculina, definida como "una enfermedad del sistema reproductor que deteriora la capacidad del organismo para realizar la función básica de la reproducción", se manifiesta a través de problemas en la calidad, cantidad y motilidad espermática.
Factores que Influyen en la Cantidad y Calidad de los Espermatozoides
Diversos factores pueden afectar tanto la formación como el número y la calidad de los espermatozoides producidos por los testículos.
Estilo de Vida y Dieta
- Dieta equilibrada: Consumir alimentos ricos en antioxidantes, como frutas, verduras, frutos secos y semillas, favorece la protección del ADN espermático y mejora el conteo, la vitalidad, la movilidad y la morfología del esperma. El zinc, presente en carnes rojas y frutos secos, es un mineral clave por sus propiedades antioxidantes.
- Ropa interior: El uso de calzoncillos holgados (bóxers) puede ser beneficioso, ya que mantiene los testículos a una temperatura más fresca. La producción de esperma se ve afectada por temperaturas superiores a 34 °C.
- Peso corporal: La obesidad es un factor del estilo de vida que influye negativamente. Un índice de masa corporal (IMC) más alto se correlaciona con un menor recuento de espermatozoides, daños en el ADN espermático y está asociado a la oligozoospermia (bajo recuento) y azoospermia (ausencia de espermatozoides).
- Sustancias tóxicas: Evitar el consumo de tabaco y alcohol es crucial, ya que son factores que disminuyen la calidad seminal.
- Estrés: Mantener un nivel de estrés bajo-moderado también contribuye a una mejor calidad seminal.

Factores Ambientales y Médicos
- Desequilibrio hormonal: Bajos niveles de testosterona pueden afectar la producción de espermatozoides.
- Infecciones: Las infecciones de transmisión sexual (ITS) o infecciones en glándulas como las vesículas seminales o la próstata pueden comprometer la calidad y el volumen del eyaculado.
- Varicocele: El agrandamiento de las venas testiculares es una causa común de infertilidad masculina.
- Obstrucciones: El líquido seminal demasiado espeso o las obstrucciones naturales en los conductos deferentes (o su ausencia, como en hombres con fibrosis quística) pueden impedir el paso de los espermatozoides.
- Disfunción eréctil: Puede afectar la capacidad de entregar los espermatozoides.
- Otros factores médicos: Cirugías previas, ciertos medicamentos, anomalías cromosómicas y tumores (tanto malignos como benignos) pueden impactar la fertilidad.
- Disruptores endocrinos: Sustancias químicas presentes en pesticidas, herbicidas, plásticos y productos farmacéuticos pueden interferir en la producción y regulación hormonal, afectando el sistema reproductor.
Alteraciones del Volumen Seminal y su Impacto en la Fertilidad
Uno de los primeros parámetros que se estudian en el seminograma es el volumen de semen eyaculado, el cual se mide en mililitros con una pipeta de laboratorio. La cantidad promedio de semen por eyaculado en el hombre es de entre 2 y 4 ml, aunque puede variar por factores como la abstinencia sexual o el estrés. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un volumen de eyaculado normal se considera a partir de 1,5 ml.
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Hipospermia
La hipospermia se produce cuando el volumen de eyaculado es inferior a 1,5 ml. Esta condición puede generar infertilidad masculina, ya que complica que los espermatozoides puedan recorrer el largo camino hasta las trompas de Falopio para encontrarse con el óvulo. Las causas frecuentes incluyen la edad del varón, cirugías de próstata, procesos inflamatorios de la pelvis y del aparato reproductor, o una disminución de la concentración de espermatozoides (oligozoospermia).
Antes de diagnosticar hipospermia, es crucial asegurarse de que la muestra haya sido obtenida correctamente y se haya recogido la totalidad del eyaculado, y tener en cuenta los días de abstinencia sexual (si son menos de 2 días, es normal que el volumen disminuya).
Afortunadamente, con técnicas de reproducción asistida como la fecundación in vitro con inyección intracitoplasmática de espermatozoides (FIV-ICSI), los hombres con hipospermia tienen muchas posibilidades de ser padres.
Aspermia
La aspermia es una complicación más grave, donde el hombre no es capaz de expulsar ningún fluido en la eyaculación. Las causas principales son la eyaculación retrógrada (el eyaculado fluye hacia la vejiga) o la obstrucción/ausencia de los conductos eyaculadores. Es importante diferenciarla de la azoospermia, donde sí hay volumen seminal, pero sin espermatozoides.
Hiperespermia
La hiperespermia se refiere a una cantidad de semen eyaculado superior a 6 ml. Al contrario de la hipospermia, un volumen seminal elevado no se asocia a patologías o alteraciones de la fertilidad. Suele relacionarse con un gran tamaño de las vesículas seminales (responsables de aproximadamente el 65% del volumen del eyaculado), un exceso de días de abstinencia o la inflamación de estos órganos.
Estrategias para Mejorar la Cantidad y Calidad Seminal
No existen acciones concretas para aumentar el "volumen de espermatozoides" de forma directa, sino para mejorar la calidad seminal y, en algunos casos, el volumen total del eyaculado. Las características seminales son propias de cada varón, pero ciertos factores pueden modificarlas:
- Dieta saludable: Consumir una alimentación rica en antioxidantes, vitamina C y zinc (presente en carnes rojas, frutos secos y semillas) es fundamental.
- Hidratación: Beber mucha agua.
- Evitar tóxicos: Eliminar el consumo de tabaco, alcohol y drogas.
- Mantener un peso adecuado: El exceso de peso es perjudicial para la calidad seminal.
- Gestionar el estrés: Mantener un nivel de estrés bajo-moderado.
- Frecuencia sexual: Para optimizar la calidad del semen (aumentando la movilidad y disminuyendo la fragmentación del ADN), se aconseja una frecuencia de eyaculación cada 2 días, ya que las relaciones diarias no permiten al testículo producir espermatozoides en un nivel adecuado. Considerando que el óvulo es receptivo 48 horas y los espermatozoides viven 72 fuera de los testículos, un coito en días alternos es lo más recomendable.
En casos severos de bajo volumen seminal o infertilidad persistente, se aconseja acudir a una clínica especializada en reproducción asistida si tras un año de relaciones sexuales sin protección no se consigue el embarazo. Allí podrán ofrecer diagnósticos precisos y tratamientos como la FIV-ICSI.

Preguntas Frecuentes sobre el Volumen y la Cantidad Seminal
¿Cómo se puede aumentar el volumen de espermatozoides?
No hay acciones concretas para aumentar directamente el volumen de espermatozoides. Lo correcto sería enfocarse en cómo mejorar la calidad seminal. Las características seminales son propias de cada varón, pero un estilo de vida saludable, que incluya una alimentación equilibrada, mantener un peso adecuado, un nivel de estrés bajo-moderado y evitar el tabaco, el alcohol y las drogas, puede mejorar la calidad del semen.
¿Qué factores pueden influir en el volumen del semen?
Los valores de volumen seminal normales por la OMS se sitúan entre 1,5 y 6 mL. Factores como los días de abstinencia sexual, el estrés, la edad, cirugías de próstata, procesos inflamatorios de la pelvis y del aparato reproductor masculino, e infecciones en glándulas como las vesículas seminales o la próstata pueden influir en el volumen del semen.
¿Un bajo volumen de eyaculado es una causa de infertilidad masculina si el resto de parámetros seminales están dentro de la normalidad?
Un volumen inferior a 1,5 mL de eyaculado (hipospermia) puede estar asociado a infertilidad masculina si supone un impedimento para conseguir el embarazo, incluso si otros parámetros seminales son normales.
¿Es posible un embarazo natural con poco volumen de eyaculado?
La disminución del volumen del eyaculado, o hipospermia (volumen por debajo de 1,5 ml), reduce significativamente las posibilidades de lograr un embarazo de forma natural. Las causas frecuentes incluyen la edad del varón, cirugías de próstata y procesos inflamatorios. En muchos casos, será necesario recurrir a tratamientos de reproducción asistida.
¿Es grave si hay un descenso del volumen de eyaculación?
Un descenso en el volumen de eyaculado puede deberse a una eyaculación frecuente y un corto periodo de abstinencia sexual, lo cual no siempre es grave. Sin embargo, también puede ser indicativo de hipospermia o aspermia, por lo que es importante consultar a un especialista para un diagnóstico preciso.
¿Cómo se mide el volumen de esperma eyaculado?
El volumen de esperma eyaculado se mide en mililitros con una pipeta de laboratorio durante un seminograma.
¿El volumen de una eyaculación siempre es el mismo?
No, el volumen de una eyaculación puede variar en función de diferentes aspectos, como la abstinencia sexual, el estrés o la hidratación.
¿Qué ocurre cuando hay bajo volumen seminal o hipospermia?
Cuando hay hipospermia (menos de 1,5 ml), se complica que los espermatozoides puedan recorrer todo el camino hasta las trompas de Falopio y encontrarse con el óvulo, comprometiendo la capacidad reproductora. Puede requerir técnicas de reproducción asistida.
¿Por qué se produce la aspermia?
La aspermia, la incapacidad de expulsar fluido en la eyaculación, se produce principalmente por eyaculación retrógrada (el eyaculado fluye hacia la vejiga) o por obstrucción o ausencia de alguno de los conductos eyaculadores.