El contacto de la piel de los bebés con un adulto, especialmente sus padres, ha demostrado favorecer el bienestar físico y mental de la criatura. Esta práctica refuerza el vínculo afectivo, llevando a que cada vez más voces apuesten por el colecho, que no es más que dormir con el bebé en la misma cama de los padres o en la misma habitación. Aunque el colecho es una práctica común en muchas culturas y se ha practicado ampliamente hasta el siglo XIX, momento en que las casas comenzaron a tener más de un dormitorio y los niños su propia cuna, a lo largo de los años ha generado debates sobre si es beneficioso o perjudicial tanto para los padres como para los niños.

¿Qué es el Colecho?
El término colecho está compuesto por el prefijo "co-", que significa "estar a un lado o con alguien", y la terminación "lecho", que se refiere al lugar de descanso. Así, el colecho se define como la práctica habitual y no esporádica de dormir padres e hijos por la noche. Implica que los padres duermen en la misma cama que sus hijos o que los niños duermen en una cuna o cama al lado de la cama de los padres.
Es importante destacar que no existe un acuerdo universal sobre si el colecho implica dormir en la misma cama o simplemente compartir habitación. En España, el término hace referencia a dormir al bebé en una cuna colecho o cuna sidecar unida a la cama de los padres. En inglés, se distinguen dos términos: co-sleeping para referirse a los progenitores que duermen próximos al bebé, y bed-sharing para cuando comparten la misma cama. La Sociedad Canadiense de Pediatría, por ejemplo, sostiene que el colecho se produce si la madre, mientras duerme, tiene al niño a una distancia capaz de alcanzarlo con facilidad.
Decidir si practicar el colecho con los bebés es una elección muy personal para cada familia, por lo que es fundamental que los progenitores conozcan de antemano su significado, así como sus ventajas e inconvenientes.
Beneficios del Colecho
La práctica del colecho y dormir próximo al bebé puede aportar una serie de beneficios tanto para el niño como para los padres. Distintos estudios actuales parecen indicar sus ventajas:
Beneficios para el Bebé
- Mejora del sueño y desarrollo: Los bebés y niños pequeños que duermen con sus padres duermen más tranquilos y descansan mejor. Además, regulan mejor su temperatura corporal, estabilizan su ritmo cardíaco y la respiración.
- Facilita la lactancia materna: El colecho fomenta las tomas nocturnas, permitiendo a las madres amamantar de forma más cómoda a sus bebés sin tener que levantarse. La cercanía del niño con la madre facilita el mantenimiento de la lactancia.
- Refuerza el vínculo emocional: Aporta seguridad, protección y potencia el vínculo afectivo entre el bebé y sus padres. El contacto piel con piel, cuyos beneficios se han demostrado más allá del postparto, favorece el bienestar físico y mental de la criatura.
- Reducción del llanto nocturno: Los bebés que duermen cerca de sus padres tienden a llorar menos durante la noche, ya que sus progenitores se dan cuenta antes de sus necesidades y pueden reaccionar con más rapidez si hay algún problema.
- Salud y bienestar: Ayuda a acompasar la respiración del bebé con la de sus progenitores al estar tan cerca. Aumentan las fases de sueño REM en los niños, lo que disminuye los episodios de apneas del sueño. Se reduce el riesgo de sufrir hipoglucemia. Algunos expertos aseguran que el niño puede reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, al sentirse protegido.
Beneficios para los Padres
- Mejor descanso: Permite un sueño más reparador para las madres lactantes al no necesitar levantarse para alimentar al bebé, haciendo los despertares nocturnos más llevaderos.
- Tranquilidad y seguridad: Saber que el bebé está cerca proporciona una sensación de tranquilidad y seguridad a los padres, permitiéndoles estar más pendientes del niño.
- Más tiempo juntos: Ofrece la oportunidad de compartir momentos dulces y aprovechar la etapa temprana para fortalecer el vínculo familiar.

Inconvenientes y Riesgos del Colecho
A pesar de sus múltiples ventajas, el colecho también presenta desafíos y riesgos que deben ser considerados por los padres:
Riesgos de Seguridad para el Bebé
- Asfixia accidental o aplastamiento: Uno de los mayores inconvenientes es el riesgo de asfixia o aplastamiento del bebé, especialmente si no se practica de manera segura. No es aconsejable que el niño duerma en medio de sus dos padres.
- Riesgo de caídas: Si el colecho se practica en la misma cama de los padres, existe el peligro de que el bebé se caiga de la cama.
- Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL): Un estudio publicado por el British Medical Journal en 2013 sugirió que el colecho podía multiplicar por cinco el riesgo de SMSL en bebés menores de 3 meses. La Asociación Española de Pediatría (AEP), a través de estudios epidemiológicos, ha relacionado el colecho con un aumento de la probabilidad de muerte súbita en el lactante.
Impacto en la Dinámica Familiar
- Menor privacidad para los padres: Compartir la cama con un bebé puede reducir la privacidad y el tiempo íntimo de la pareja.
- Posibles dificultades para transiciones futuras: Mover al niño a su propia cama o habitación más adelante puede ser un desafío si se ha acostumbrado al colecho, lo que puede crear una dependencia para dormir.
- Empeoramiento del descanso: En algunos casos, el colecho puede empeorar el descanso tanto de los padres como de los bebés, con un estudio señalando que son tres veces más frecuentes los despertares nocturnos en niños que duermen en la misma cama que sus padres.
BENEFICIOS y RIESGOS del COLECHO para el BEBÉ
Recomendaciones para un Colecho Seguro
Si los padres deciden practicar el colecho, es de vital importancia seguir una serie de recomendaciones para garantizar la seguridad del bebé en todo momento:
Condiciones para un Entorno Seguro
- Superficie firme: Asegurarse de que la cama tenga una superficie firme para reducir el riesgo de asfixia. Evitar colchones blandos, almohadas, cojines y mantas pesadas o edredones.
- Posición del bebé: Colocar al bebé boca arriba para dormir. Nunca debe dormir entre dos adultos y, después de cada toma de pecho, debe devolverse a esta posición.
- Temperatura y vestimenta: Evitar arropar al bebé en exceso. La temperatura ideal de la habitación debe estar entre 16-18ºC.
- Entorno de la cama: Separar la cama de las paredes y el mobiliario para evitar atrapamientos. Si es posible, la cama debe ser lo más baja posible (o dormir sobre el colchón y somier en el suelo). Si se opta por compartir cama, es conveniente colocar una barandilla en el lado en el que duerma el pequeño para evitar caídas. La opción más segura es una cuna sidecar o cuna colecho, ya que aporta los beneficios del colecho sin suponer riesgos de aplastamiento o caídas.

Situaciones en las que NO se recomienda el Colecho
El colecho no debe practicarse en las siguientes situaciones, ya que aumentan significativamente el riesgo de SMSL u otros peligros:
- Si alguno de los padres es fumador.
- Si se han consumido drogas o bebidas alcohólicas.
- Si se ha tomado medicamentos que disminuyan el nivel de alerta o la capacidad de respuesta (sedantes, ansiolíticos, etc.).
- Si alguno de los padres es obeso.
- Si los padres están muy cansados, enfermos y/o con fiebre o padecen insomnio.
- En el caso de bebés prematuros, o aquellos con bajo peso al nacer (menor de 2,5 kg), lo mejor es no dormir con ellos hasta que tengan un peso adecuado.
- Nunca quedarse dormido en un sillón, sofá o mecedora con el bebé en brazos, ya que estas superficies suponen un riesgo extraordinario para el SMSL.
- No se recomienda el colecho con bebés menores de 3-4 meses.
- Si uno de los dos padres tiene el sueño agitado.
Mitos y Consideraciones Culturales sobre el Colecho
El colecho ha sido una práctica común durante la mayor parte de la historia de la humanidad. Es relativamente reciente, en nuestro contexto cultural, cuando se empezó a considerar que los niños serían más independientes al dormir lo antes posible en sus propias habitaciones, a menudo sin evidencia que respaldara esta idea. En el contexto sociocultural actual, todavía existe un tabú respecto al colecho, llevando a que muchos padres lo oculten a su entorno.
Mito de la Dependencia
Una creencia común es que "cuanto más pegado tengas a tu bebé, más le va a costar separarse", sugiriendo que el colecho genera niños dependientes. Sin embargo, la evidencia sugiere lo contrario: los niños aprenden a dormirse solos a su debido tiempo. Si una familia realmente disfruta del colecho y todos los implicados están cómodos, no hay inconveniente alguno en prolongarlo. No hay un momento específico a partir del cual compartir cama con un hijo se convierta en algo peligroso a nivel físico o emocional, siempre que la relación familiar sea saludable.
Postura de las Entidades Pediátricas
Históricamente, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) no recomendaba compartir cama con bebés menores de cuatro meses debido a la posible asociación con un incremento del SMSL. Esta postura fue criticada, argumentando que el colecho en sí no es peligroso, sino la manera en que se practica. Además, evitar a toda costa compartir cama llevó a muchos padres a quedarse dormidos con sus bebés en sofás o sillones, lo cual se ha demostrado que es un riesgo aún mayor para el SMSL.
Recientemente, la AAP ha actualizado sus recomendaciones, reconociendo que "la evidencia sugiere que es menos peligroso quedarse dormido con el bebé en la cama de los adultos que en un sofá o sillón". Esta actualización se hace eco de indicaciones que ya se venían dando para adecuar la cama de los adultos a la presencia del bebé. Si se respetan las situaciones en las que no se debe compartir cama y se siguen las recomendaciones de seguridad, el peligro prácticamente desaparece.
Edad Recomendada para el Colecho
No hay una edad límite universalmente aceptada para el colecho. Los especialistas que están a favor de esta práctica suelen recomendarla hasta los 3 años, e incluso algunos aconsejan prolongarla hasta los 5 años, siempre y cuando todas las personas implicadas estén de acuerdo y les resulte satisfactorio. El proceso de dejar el colecho debe ser progresivo y adaptado a las necesidades de cada familia.
Conclusiones
El colecho es una práctica de crianza que, como muchas otras, tiene sus puntos positivos y negativos. La decisión de practicarlo recae en cada familia, buscando un consenso entre los progenitores. Si bien ofrece beneficios significativos en el establecimiento del vínculo, la facilitación de la lactancia y el bienestar emocional del bebé y la tranquilidad de los padres, también conlleva riesgos de seguridad importantes si no se siguen las precauciones adecuadas. Comprender estos aspectos y aplicar las recomendaciones de seguridad es fundamental para que el colecho sea una experiencia positiva y segura para todos los miembros de la familia.