Náuseas en el Tercer Trimestre del Embarazo: Causas y Manejo

A lo largo de las 40 semanas de gestación, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios, tanto internos como externos. Estos cambios pueden manifestarse a través de diversos síntomas y molestias que varían en cada trimestre.

Las náuseas y vómitos son muy comunes durante el embarazo, afectando hasta al 80% de las embarazadas. Suelen presentarse en cualquier momento del día o de la noche y se inician con mayor frecuencia durante el primer mes de gestación, continuando a lo largo de las semanas 14 a 16. Aunque son más característicos del primer trimestre, no todas las mujeres embarazadas se libran de esta molestia en las etapas posteriores. Algunas mujeres pueden experimentar náuseas y vómitos durante todo el embarazo.

Náuseas en el Primer Trimestre

En el primer trimestre de embarazo, las náuseas y vómitos son una de las molestias más comunes. Suelen aparecer tan pronto como alrededor de la 4ª-7ª semana de gestación, siendo uno de los primeros indicadores del embarazo. Esta molestia puede estar presente durante el primer trimestre e ir desapareciendo sobre la semana 10 a la 16. La causa exacta de las náuseas del embarazo no se conoce, pero se piensa que el motivo puede estar relacionado con los cambios hormonales propios del embarazo, como el aumento de los niveles de la gonadotropina coriónica humana (hCG). Los niveles bajos de azúcar en la sangre al comienzo del embarazo también pueden influir.

Estos síntomas no afectan al bebé de ninguna manera, a menos que la madre pierda peso de forma significativa, como ocurre con el vómito intenso. Una pérdida de peso leve durante el primer trimestre no es inusual y no es dañina para el bebé. El estrés emocional, la fatiga, los viajes o algunos alimentos pueden agravar el problema. Las náuseas en el embarazo son más comunes y pueden ser peores en embarazos múltiples.

infografía sobre los cambios hormonales durante el embarazo y su relación con las náuseas

El Retorno de las Náuseas en el Tercer Trimestre

Aunque lo normal es que las náuseas y vómitos disminuyan una vez finalizado el primer trimestre, es posible que reaparezcan o persistan hasta el final del embarazo. Las náuseas al final del embarazo, o en el tercer trimestre, suelen tener un origen diferente a las del inicio.

Al final del tercer trimestre, el volumen del útero ha aumentado considerablemente y ejerce una gran presión sobre los órganos vecinos, incluido el estómago, desplazándolo constantemente hacia arriba. El útero comprime también el diafragma y los pulmones, provocando sensación de fatiga y dificultad para respirar. Además, la hormona progesterona hace que la digestión sea más lenta. Esta combinación de factores, junto con el enlentecimiento de las funciones digestivas, puede llevar a padecer reflujos gastroesofágicos y ardores, así como malestar estomacal que desencadena náuseas y, en algunos casos, vómitos. El estómago tiene ahora menor capacidad para almacenar alimento, lo que afecta la ingesta y puede causar sensación de saciedad que deriva en náuseas.

Además, el estado psicológico antes del parto puede ser confuso y también influir. No todas las mujeres sufren náuseas en el último trimestre, y si las padecen, pueden ser con o sin vómitos. Estas náuseas no suelen ser motivo de preocupación, pero si no remiten o se experimentan de forma repentina, es recomendable acudir a la consulta médica para descartar otras afecciones.

ilustracion de un útero grande en el tercer trimestre presionando los órganos digestivos

Otros Síntomas Comunes en el Tercer Trimestre

Además de las náuseas, el cuerpo puede experimentar otros cambios físicos significativos durante este trimestre debido al crecimiento del bebé y los preparativos para el parto:

  • Ardor de estómago: El útero, ya muy grande, presiona los órganos digestivos y la progesterona ralentiza la digestión.
  • Pérdidas de calostro: Las mamas, listas para alimentar al bebé, pueden segregar un líquido amarillento.
  • Sensación de fatiga: La compresión del diafragma y los pulmones por el útero reduce el espacio para la respiración.
  • Muchas ganas de orinar: El útero ejerce una gran presión sobre la vejiga.
  • Insomnio: El gran volumen de la tripa dificulta encontrar una postura cómoda para dormir.
  • Hinchazón: La retención de líquidos en los tejidos, especialmente en pies y tobillos, se nota más al final del día.
  • Hormigueo y entumecimiento: La hinchazón puede presionar los nervios, causando estas sensaciones en piernas, brazos y manos (síndrome del túnel carpiano).
  • Venas varicosas: Venas azuladas e hinchadas que pueden aparecer en pantorrillas y piernas, incluyendo hemorroides.
  • Dolor de espalda, pelvis y caderas: El estrés en la espalda aumenta con el crecimiento del vientre, y las hormonas relajan las articulaciones pélvicas.
  • Dolor abdominal: Los músculos y ligamentos que sostienen el útero continúan estirándose.
  • Mayor crecimiento de los senos: Los pezones pueden derramar calostro.
  • Estrías: La piel del abdomen, pecho y muslos se estira, dando lugar a pequeñas líneas.
  • Secreción vaginal: Puede aumentar. Si se observa líquido o sangre, se debe contactar al médico.
  • Tripa baja: Cuando la cabeza del bebé desciende y se encaja en la pelvis, el parto está cerca.
  • Pérdida del tapón mucoso: Días antes del parto, se puede expulsar una secreción que sella el cuello uterino.
  • Contracciones: Si las contracciones son dolorosas, regulares y frecuentes, se debe acudir al hospital.

Cómo Aliviar las Náuseas en el Embarazo

Para reducir las náuseas, tanto en el tercer trimestre como en otras etapas, se pueden seguir algunas recomendaciones:

  • Ajustes en la dieta:
    • Comer poca cantidad, pero de manera frecuente (un pequeño refrigerio cada 1 a 2 horas).
    • Optar por alimentos suaves, blandos y nutritivos con proteínas y carbohidratos complejos (pan integral, cereales integrales, legumbres, patata, mantequilla de maní con rebanadas de manzana o apio, nueces, queso, yogur).
    • Evitar comidas abundantes, grasas, fritos, alimentos picantes y muy condimentados.
    • No tomar comidas ni bebidas demasiado calientes; los alimentos y bebidas frías pueden tolerarse mejor.
    • Dejar galletas de soda o tostadas secas en la mesita de noche y comerlas en ayunas antes de levantarse.
    • Añadir zinc y vitamina B6 a la dieta, consumiendo granos enteros, nueces, semillas y legumbres. Consultar con el proveedor sobre suplementos de vitamina B6.
    • Probar productos de jengibre (té, dulces, bebidas gaseosas).
  • Hábitos y entorno:
    • Beber líquido en sorbos pequeños, pero a menudo.
    • Evitar olores fuertes y mantener las habitaciones bien ventiladas.
    • No tumbarse justo después de haber comido.
    • Tomarse unos minutos antes de levantarse de la cama o de una silla.
    • Evitar fumar y el humo de segunda mano.
    • Tomar las vitaminas prenatales por la noche.
  • Terapias complementarias (previa consulta médica):
    • Las muñequeras de acupresión o la acupuntura pueden ayudar.
    • En casos severos, el médico puede recetar medicamentos seguros para el embarazo, como la doxilamina.

Combatir las náuseas durante el embarazo

Cuándo Consultar al Médico

Normalizar las náuseas del embarazo o minimizar el impacto de los vómitos en el día a día no es lo más adecuado. Es conveniente llevar un buen seguimiento médico y comentar con el especialista cada cambio que se experimente. Se debe comunicar con el proveedor de atención médica si:

  • Las náuseas del embarazo no mejoran, a pesar de intentar con remedios caseros.
  • Las náuseas y los vómitos continúan más allá del 4º mes de embarazo de forma persistente.
  • Se vomita sangre o un material con apariencia de granos de café (comunicarse inmediatamente).
  • Se vomita más de 3 veces al día o no se puede retener ningún alimento sólido o líquido.
  • La orina parece estar muy concentrada y oscura, o no se orina con mucha frecuencia.
  • Se presenta una excesiva pérdida de peso.
  • Las náuseas se producen junto a otros síntomas como fiebre o dolor abdominal.

Hiperémesis Gravídica: Una Forma Severa de Náuseas

En casos raros, las náuseas y vómitos pueden ser continuos, intensos e impedir que la embarazada retenga cualquier alimento o líquido. Esta situación, que lleva a la mujer a la pérdida de peso, a padecer deshidratación y puede causar complicaciones para la madre y el bebé, se denomina hiperémesis gravídica. Esta afección es una forma menos común pero más severa de náuseas y vómitos en el embarazo. No se conoce la causa exacta, pero podría estar relacionada con los cambios hormonales y darse más en algunas familias. Con tratamiento, una mujer con hiperémesis gravídica puede mejorar y recibir la nutrición necesaria para un embarazo normal.

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