La Leche Materna: Mitos, Realidades y Cuándo Puede Representar un Riesgo para el Bebé

El primer año de vida es el período de crecimiento más rápido en todas las especies de mamíferos, con las consiguientes altas demandas nutricionales. La leche materna es reconocida como el alimento óptimo para cubrir las necesidades nutricionales del lactante y, además, favorece el establecimiento del vínculo madre-hijo. Está ampliamente demostrado que la lactancia materna reduce el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y la mortalidad durante el primer año de vida, disminuyendo también la incidencia y gravedad de enfermedades gastrointestinales, respiratorias y urinarias, entre otras afecciones.

A pesar de sus innumerables beneficios, surgen dudas y preocupaciones sobre si la leche materna podría, en ciertas circunstancias, representar un riesgo para el bebé. Es crucial discernir entre mitos comunes, situaciones que requieren atención y verdaderas contraindicaciones médicas.

Bebé lactando del pecho de su madre en una posición cómoda

Situaciones Específicas en las que la Lactancia Materna Está Contraindicada

Existen muy pocas razones por las que la leche materna no debe ofrecerse al bebé, siendo estas causas muy específicas donde los riesgos superan los grandes beneficios.

Condiciones Metabólicas del Bebé

  • Galactosemia: Es una enfermedad hereditaria rara en la que el bebé no puede digerir la galactosa, uno de los azúcares que forman la lactosa. Esta acumulación en el cuerpo produce daño en diversas partes del organismo. Se detecta mediante el cribado metabólico (prueba del talón) al recién nacido, permitiendo un tratamiento y una dieta adecuados de inmediato, excluyendo la leche materna.

Infecciones Maternas que Implican Riesgo de Transmisión

  • Infección materna por VIH: Se sabe que el virus del SIDA pasa a través de la leche materna. En países desarrollados, donde hay alternativas seguras a la lactancia, se recomienda suspenderla. Sin embargo, en países en desarrollo, los beneficios de la leche materna para proteger contra la desnutrición y la diarrea pueden superar los riesgos de transmisión, en ausencia de una fuente segura y confiable de fórmula.
  • Virus de la leucemia humana de células T (HTLV): Este retrovirus puede pasar de madre a hijo a través de la leche. La infección por este virus es muy poco frecuente en España y otros países desarrollados.
  • Madre con varicela: Si la madre desarrolla varicela 5 días antes o 2 días después del parto, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) sugiere separar a la madre del lactante, aunque puede extraerse la leche para que el bebé la consuma.

Fármacos, Sustancias y Hábitos Maternos: Consideraciones durante la Lactancia

Durante la lactancia, es natural preguntarse cómo ciertos medicamentos, hábitos o la dieta de la madre pueden afectar al bebé.

Medicamentos y Drogas de Abuso

La mayoría de los fármacos son compatibles con la lactancia. Es importante valorar el riesgo que presenta cada uno y elegir la mejor opción. Se recomienda utilizar fármacos de vida media corta y las dosis mínimas eficaces. Una buena fuente para consultar la compatibilidad de medicamentos es la página web e-lactancia.org, que también ofrece alternativas más seguras y proporciona información sobre productos no medicinales como infusiones, cosméticos y otros problemas que pueden surgir.

  • Drogas de abuso y tratamientos contra el cáncer: Estos son incompatibles con la lactancia materna y suponen un riesgo directo para el lactante.

Sustancias de Consumo Habitual y su Efecto

  • Alcohol: Se recomienda no consumir alcohol o hacerlo de forma muy moderada, al menos durante los primeros 3 meses. Más de 0,5 g/kg de alcohol por kg de peso (aproximadamente 200 mL de vino, 500 mL de cerveza o 60 mL de licor) reduce la producción de leche y puede sedar al lactante. Si se consume alcohol, se debe esperar al menos dos horas después de una copa (cuatro horas después de dos copas, y así sucesivamente) antes de amamantar. Beber demasiado alcohol afecta la capacidad de la madre para cuidar a su bebé y es un factor de riesgo para el SMSL.
  • Nicotina: La nicotina en dosis muy altas puede disminuir la producción de leche, además de los numerosos efectos secundarios del tabaco. Se recomienda a las madres fumadoras no fumar dentro de casa y reducir la cantidad de cigarrillos.
  • Cafeína: Es mejor limitar el consumo de cafeína. Una o dos tazas de café al día no suponen un problema, pero un consumo mayor puede afectar el estado de ánimo o el sueño del bebé.

Alimentación Materna y su Impacto en el Bebé

La mujer que amamanta no debe seguir ninguna dieta especial ni existen alimentos prohibidos. Se recomienda una dieta equilibrada y variada, rica en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas y alimentos ricos en calcio. La madre necesitará entre 450 y 500 calorías adicionales al día. Es importante obtener suficiente yodo, por ejemplo, mediante un suplemento de 150 microgramos al día, el uso de sal yodada o el consumo de mariscos y productos lácteos.

  • Alérgenos y sensibilidad: Alimentos como las legumbres, el brócoli, la coliflor o algunos productos lácteos pueden causar irritabilidad, gases o cólicos en algunos bebés. Alimentos comunes que pueden causar reacciones alérgicas son la leche de vaca, la soja, el trigo, el maíz, la avena, los huevos, los frutos secos y los cacahuetes, el pescado y los mariscos. Si se sospecha una reacción, se debe consultar al médico y llevar un diario de alimentos.
  • Pescados con alto contenido de mercurio: Al igual que durante el embarazo, las madres lactantes deben evitar o limitar el consumo de pescado con alto contenido de mercurio, ya que puede dañar el sistema nervioso del bebé en desarrollo.
Infografía sobre alimentos y sustancias a evitar o moderar durante la lactancia

Enfermedades y Situaciones Maternas que NO Contraindican la Lactancia

Es importante saber que la mayoría de los problemas de salud que puede sufrir la madre no impiden dar el pecho de forma segura. Interrumpir la lactancia en estas situaciones podría ser perjudicial sin necesidad.

Infecciones Maternas Comunes y Crónicas

Muchos problemas de salud de la madre no impiden la lactancia materna segura:

  • Hepatitis A, B o C: Estas no son contraindicaciones para la lactancia. Para la Hepatitis B, los hijos de madres HbsAg positivas deben recibir inmunoglobulina específica y vacuna contra la hepatitis B al nacer. Existe un mínimo riesgo teórico de transmisión de Hepatitis C, que se relaciona con los títulos maternos de ARN del VHC, y el riesgo es mayor en mujeres coinfectadas con VIH.
  • Infección por citomegalovirus (CMV) y enfermedad de Chagas: Generalmente, no impiden la lactancia.
  • Infecciones maternas agudas: En casos de resfriados, gripe (incluida H1N1), amigdalitis o gastroenteritis, no hay que cesar la lactancia. Estos gérmenes no pasan a través de la leche. Además, la madre ya puede haber transmitido los gérmenes antes de los síntomas, y sus anticuerpos sí pasan por la leche, protegiendo al bebé.
  • Mastitis: La mastitis consiste en una inflamación de uno o varios lóbulos de la mama, que puede o no acompañarse de infección. Se manifiesta por dolor intenso y signos inflamatorios, a menudo con síntomas generales. La infección no se transmite al lactar, por lo que no debe suspenderse la lactancia materna. El tratamiento incluye aplicar calor local antes de las tomas, masajear el pecho, aumentar la frecuencia de las tomas, extracción manual o con sacaleches al final de la toma y aplicar frío entre tomas.
  • Virus del Zika: Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan continuar amamantando. Aunque se ha detectado el virus en la leche materna, no hay informes de transmisión a través de ella, y los beneficios del amamantamiento superan los riesgos.

Otras Condiciones y Problemas Maternos

  • Absceso mamario: La madre puede continuar con el pecho sano. Una vez drenado el absceso y tratado con antibióticos, se puede reanudar la lactancia en el pecho afectado.
  • Ingurgitación mamaria: Ocurre cuando los pechos producen más leche de la que el lactante extrae. Se soluciona ofreciendo el pecho más a menudo o usando un sacaleches.
  • Obstrucción de un conducto lácteo: Surge por un vaciado defectuoso o ineficaz, manifestándose como un bulto doloroso y enrojecimiento de la piel, sin fiebre.
  • Enfermedad neurológica u orgánica grave: En estos casos, podría aconsejarse a algunas mujeres no amamantar o tomar medidas para cuidar su propia salud mientras amamantan, requiriendo evaluación médica individualizada.

Mitos Comunes sobre la Leche Materna y el "Daño" al Bebé

Existen muchas creencias populares que infunden temor infundado sobre la leche materna o el proceso de lactancia:

  • "Tienes que preparar los pezones para la lactancia": Esto no es verdad. Durante el embarazo, el pecho se adapta de forma natural.
  • "Amamantar duele": Una lactancia bien establecida y con una técnica adecuada no debe doler. El dolor suele indicar un agarre incorrecto o un problema que necesita ser revisado.
  • "Si le das demasiada leche materna, lo empachas": Un bebé recién nacido come por hambre y necesidad, no por gula. La alimentación debe ser a demanda.
  • "Mi leche le hace daño a mi bebé porque le dan cólicos o porque vomita": Los cólicos o el reflujo son comunes en bebés debido a la inmadurez de su sistema digestivo, especialmente hasta los tres meses. No se deben atribuir a la leche materna.
  • "Si estás lactando no puedes comer cosas picantes": Se pueden comer alimentos picantes con moderación. El estómago de la madre no está directamente conectado al pecho, y la mayoría de los sabores solo se transmiten muy ligeramente.
  • "Cuando amamantas, debes dar a tu bebé 15 minutos de cada lado, con horario": La duración de cada toma la determina cada niño, y la alimentación debe ser a demanda. La composición de la leche cambia durante la toma, volviéndose más rica en grasa al final, por lo que es importante que el bebé vacíe un pecho antes de ofrecer el otro.
  • "Debo retirar lácteos, huevo, nueces y demás alimentos para poder amamantar a mi bebé": No es necesario retirar nada de la dieta a menos que el bebé muestre una reacción alérgica específica.
  • "No tienes suficiente leche porque tu bebé todo el tiempo quiere estar pegado a tu pecho": La regla de oro de la lactancia materna es: "a mayor succión, mayor producción de leche". El apego frecuente es la forma en que el cuerpo de la madre ajusta la producción a las necesidades de crecimiento del bebé.
  • "Si te enojas, lloras o haces corajes, se te va a ir la leche o se arruina la leche materna": El estado emocional de la madre no afecta la producción ni la calidad de la leche. Las madres son seres humanos con emociones y sentimientos.

Riesgos Asociados a la Donación de Leche Materna No Regulada

El creciente conocimiento de los beneficios de la leche materna ha llevado a un aumento en la demanda de leche donada, incluso fuera de los canales regulados. Sin embargo, la cesión o venta de leche por parte de mujeres lactantes a través de redes sociales e internet sin control conlleva riesgos significativos para la salud del lactante.

Peligros de la Leche Materna Donada Sin Control

La leche materna es un líquido de origen biológico y, por lo tanto, puede ser un vehículo de transmisión de enfermedades infecciosas desde la donante al receptor. Las infecciones que pueden transmitirse incluyen:

  • Infecciones víricas: VIH, Citomegalovirus (CMV), HTLV, Papiloma o Zika.
  • Infecciones bacterianas y parasitarias: Además, la manipulación, extracción, conservación, almacenamiento y transporte de la leche sin control puede llevar a contaminación bacteriana. Se ha demostrado que la leche materna comercializada por internet puede tener una mayor contaminación bacteriana.
  • Sustancias contaminantes: La donación no controlada implica un riesgo de exposición a tóxicos nocivos (pesticidas, mercurio, medicamentos, drogas o hierbas). Algunos estudios incluso han detectado que casi un 10% de la leche materna comercializada contenía leche de vaca para aumentar su volumen.

Organizaciones como la Asociación Española de Bancos de Leche (AEBLH), la Asociación Europea de Bancos de Leche (EMBA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han emitido comunicados alertando sobre estos peligros.

El Papel Fundamental de los Bancos de Leche Materna

Para garantizar la seguridad y calidad de la leche materna donada, los bancos de leche siguen estrictos protocolos:

  • Selección de donantes: Incluye una entrevista personal, un cuestionario de hábitos de vida y salud, y pruebas negativas para VIH, virus de la hepatitis B y C, HTLV y sífilis. Se descartan donantes que consuman alcohol, tabaco, drogas o medicamentos con posibles efectos adversos en recién nacidos.
  • Control de calidad: La leche recepcionada se congela, se verifica el envase y etiquetado, y se somete a un cribado organoléptico (color y aroma). Posteriormente, se realiza un control de calidad (cultivo bacteriano o determinación de acidez) para descartar leche deteriorada o contaminada.
  • Pasteurización Holder: La leche apta se somete a un tratamiento térmico que destruye formas vegetativas bacterianas, virus (VIH, CMV, Zika) y parásitos (Trypanosoma cruzi). Tras la pasteurización, se realiza un nuevo control microbiológico.
  • Conservación y distribución: La leche pasteurizada se conserva congelada, con monitorización continua de la temperatura. La distribución se realiza manteniendo la cadena de frío.
  • Prescripción facultativa: La dispensación de la leche se realiza siempre bajo prescripción médica y se prioriza para recién nacidos de muy bajo peso, muy prematuros o enfermos, que son quienes obtienen mayor beneficio.

Hasta la fecha, no se conocen efectos adversos infecciosos derivados del uso de leche pasteurizada distribuida por bancos de leche, dada la doble capa de control en la selección de donantes y la pasteurización. La exposición a tóxicos es también poco probable, ya que los receptores suelen recibir leche de múltiples donantes.

Esquema del proceso de donación y procesamiento de leche materna en un banco de leche

Lactancia en Tándem y Durante el Embarazo

Cuando una madre lactante se queda embarazada, pueden surgir dudas sobre la seguridad de continuar amamantando al hijo mayor mientras se gesta al nuevo bebé. Contrario a la creencia popular, la lactancia durante el embarazo y la lactancia en tándem (amamantar a dos hijos de diferentes edades) son generalmente seguras.

Mitos y Realidades de la Lactancia Durante el Embarazo

  • Sensibilidad en los pezones: Durante las primeras semanas del embarazo, aumenta la sensibilidad debido a los cambios hormonales, pudiendo causar dolor.
  • Disminución de la producción y cambio de sabor: Alrededor del tercer o cuarto mes de embarazo, la producción de leche suele disminuir y su composición cambia, volviéndose más parecida al calostro (más salada), lo que puede llevar al destete espontáneo del hijo mayor. Aproximadamente el 60% de los niños se destetan durante el embarazo.
  • Riesgos para el embarazo: Si el embarazo transcurre sin complicaciones, la lactancia no representa un peligro. Solo se aconseja suspenderla si el médico prohíbe las relaciones sexuales, si la madre tiene el útero irritable o si existe cualquier riesgo de aborto o parto prematuro.
  • Contracciones uterinas: No hay diferencias significativas en la duración de los embarazos entre quienes lactan y quienes no. Las contracciones uterinas leves que se producen durante la lactancia no suelen ser suficientes para inducir un parto prematuro en embarazos a término.
  • Anemia materna: Un estudio no encontró diferencias significativas en las cifras de hemoglobina entre embarazadas que amamantaban y las que no, lo que sugiere que la lactancia durante el embarazo no aumenta el riesgo de anemia.

Beneficios y Consideraciones de la Lactancia en Tándem

Una vez nacido el nuevo bebé, es posible amamantar a ambos hijos conjuntamente o por separado. La lactancia en tándem no perjudica la salud de la madre y supone muy poco coste energético.

  • No hay "robo" de leche: El hermano mayor no le "roba" la leche materna al pequeño. De hecho, la lactancia en tándem asegura una buena provisión de leche al haber más estimulación y puede contribuir a una menor pérdida de peso del recién nacido, con una recuperación más rápida. El segundo bebé que comparte el pecho con su hermano mayor suele ganar más peso.
  • Calostro para ambos: Hay calostro suficiente para ambos hijos. Es habitual que el hijo mayor mame igual o más que el pequeño durante el primer mes, y que el recién nacido gane peso rápidamente.
  • Prevención de enfermedades: La lactancia en tándem no favorece el contagio de enfermedades entre hermanos.
  • Sintonía especial: Es frecuente que la madre no dispare el reflejo de eyección cuando mama el hijo mayor, pero sí lo haga con el pequeño, lo que puede indicar una especial sintonía con el recién nacido.

Es importante comunicar abiertamente la decisión de amamantar durante el embarazo a los profesionales de la salud, ya que su apoyo es fundamental.

Entrevista a Gema Carcamo sobre lactancia en múltiples

Problemas en la Técnica de Lactancia y su Impacto

Aunque la leche materna en sí es beneficiosa, una técnica de lactancia inadecuada puede generar problemas que, sin corregirse, pueden afectar la nutrición y el bienestar del bebé.

Importancia de una Técnica Adecuada

Una buena técnica de lactancia es crucial, ya que la mayor parte de los problemas de la lactancia materna son por un mal agarre o postura. Siempre que surjan dificultades, es necesario observar una toma y corregir los defectos.

  • Agarre: Para un buen agarre, el recién nacido debe estar de frente a la madre, con la cabeza alineada al pecho y gran parte de la areola dentro de la boca. La barriga del niño debe contactar con la de la madre ("posición de ombligo con ombligo"), la boca debe estar bien abierta, el labio inferior hacia fuera, las mejillas aplanadas (no hundidas) al succionar, y la nariz y el mentón pegados al pecho. No es aconsejable separar la nariz del bebé de la mama ni hacer maniobras de "pinza" con el pecho.
  • Posturas: No hay una única postura adecuada. La madre debe elegir la más cómoda y puede variarla según las tomas y el tiempo. Algunas posturas incluyen la posición de crianza biológica (madre recostada, bebé boca abajo), sentada, acostada, invertida (balón de rugby) o de caballito.
  • Anquiloglosia (frenillo sublingual corto): Se define como una membrana mucosa debajo de la lengua que dificulta su movimiento normal, esencial para una buena lactancia. Puede causar un mal agarre, tomas largas y cansadas, y menor ingesta con mala ganancia ponderal en el bebé. Si se sospecha, el pediatra debe observar la toma. Si la anquiloglosia complica la lactancia y no mejora con la optimización de la postura, el tratamiento es quirúrgico y debe realizarse tempranamente.

Primeros Días de Vida y Establecimiento de la Lactancia

El establecimiento temprano de la lactancia es vital para asegurar el éxito y evitar problemas iniciales.

  • Contacto piel con piel: Es importante colocar al recién nacido encima de la madre, en contacto piel con piel, lo antes posible y dejarlo al menos hasta que haya hecho la primera toma. Esto se facilita realizando las rutinas hospitalarias como la identificación y el test de Apgar con el bebé sobre la madre, y posponiendo el peso y las profilaxis hasta después de las primeras dos horas de contacto.
  • Calostro: El calostro, producido en las primeras 24 horas, constituye la "primera vacuna" al proporcionar inmunoglobulina A secretora (unos 300 mg). También tiene un efecto prebiótico, favoreciendo el crecimiento de lactobacilos e impidiendo el de bacterias patógenas, y favoreciendo el peristaltismo intestinal.
  • Frecuencia de tomas: Los primeros 3 días, es crucial dejar que el bebé mame con frecuencia, ya que el pecho está blando, le resulta más fácil aprender y se estimula la producción de leche. A partir del primer día, lo habitual es que mamen unas 8-12 veces al día. Si el bebé está adormilado, conviene estimularlo con contacto piel con piel.
  • Composición de la leche: La leche cambia de composición durante la toma, siendo al principio rica en agua y azúcar, y aumentando gradualmente su contenido en grasa, que sacia al bebé. Por eso, es importante que el bebé vacíe un pecho y lo suelte espontáneamente antes de ofrecer el otro.
  • Alimentación a demanda: La alimentación al pecho debe ser a demanda, y la duración de cada toma la determina cada niño.
  • No suplementos: No se deben administrar suplementos de fórmulas lácteas ni agua los primeros meses, ya que las necesidades hídricas quedan cubiertas con la leche materna. Un signo de buena ingesta es que el bebé moje 4-6 pañales al día a partir del cuarto día.
  • Uso del chupete: Debe evitarse el uso del chupete en niños alimentados al pecho hasta que la lactancia esté bien instaurada, generalmente a partir de las primeras dos semanas de vida. La introducción temprana aumenta el riesgo de fracaso de la lactancia. Una vez consolidada, puede ofrecerse, aunque puede reducir la duración de la lactancia.

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