La leche humana es un fluido vivo y dinámico, cuya composición varía para adaptarse a las necesidades del bebé en cada etapa. Comprender este proceso y prepararse adecuadamente, así como conocer la compatibilidad de diversas pruebas médicas con la lactancia, es fundamental para asegurar el bienestar del lactante y la tranquilidad de la madre.

La Leche Materna: Un Fluido Adaptable y Beneficioso
La composición de la leche humana no es siempre la misma; va a depender de la edad del niño, del momento del día, del tiempo que transcurra entre toma y toma, de la cantidad que ingiera y de si mama de uno o ambos pechos en la toma. No solo se adapta a los requerimientos nutricionales, también a los inmunológicos, según la etapa del desarrollo en la que se encuentre.
El Calostro: El Primer Alimento Inmunitario
El calostro es la primera leche que se produce; es rico en proteínas que refuerzan el sistema inmunitario, es espeso, algo pegajoso y de color amarillo o naranja. Posee múltiples cualidades beneficiosas, entre otras, las siguientes: facilita la eliminación de meconio, favorece el crecimiento de lactobacillus bifidus en el lumen intestinal, y los antioxidantes y quinonas protegen al recién nacido del daño oxidativo y de la enfermedad hemorrágica.
A partir del tercer mes de embarazo, las mamas de la futura madre comienzan a producir calostro. Es posible que algunas madres no noten la secreción de calostro sino hasta después del nacimiento de los bebés.
Leche Transicional y Madura
Entre el 4º y 6º día postparto, se produce un aumento brusco en la producción de leche (lactogénesis II). La madre aprecia que los senos aumentan de tamaño, están calientes y algo endurecidos, indicando el inicio de la producción de leche de transición, que alcanzará un volumen aproximado de 600 ml a las dos semanas. En esta etapa, aumenta su contenido en lactosa, grasas, calorías, vitaminas hidrosolubles y disminuye en proteínas, inmunoglobulinas y vitaminas liposolubles.
Al final de la “cuarentena”, la mujer produce un volumen promedio de leche madura alrededor de los 900 ml/día y se mantiene así hasta los 6 meses de edad del hijo, momento en que se inicia el destete natural con la introducción gradual de los alimentos sólidos, que no deben sustituir a la leche materna, sino complementarla y no aportar más del 50% de las calorías totales en el segundo semestre, cuando el volumen promedio de leche materna es de aproximadamente 500 ml/día.
Si la gestación es múltiple, la madre producirá un volumen suficiente de leche para cada uno de ellos. Si el parto se adelanta y el recién nacido es pretérmino, la leche que produce la madre tiene una composición diferente, con mayor cantidad de proteínas y menor de lactosa que la leche madura, más cantidad de lactoferrina e IgA, adaptada a las necesidades en esa etapa de desarrollo.
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Recomendaciones de Salud Pública sobre la Lactancia Materna
La Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y Niño Pequeño, elaborada por la OMS y UNICEF (2002), subraya que no practicar la lactancia natural y, especialmente, la lactancia natural exclusiva los primeros seis meses de vida, representa un factor de riesgo importante a efectos de morbilidad y mortalidad del lactante y niño pequeño.
Como recomendación de salud pública mundial, durante los seis primeros meses de vida, los lactantes deberían ser alimentados exclusivamente (sin recibir ningún otro alimento o bebida) con leche materna para lograr un crecimiento, desarrollo y una salud óptimos. A partir de ese momento, a fin de satisfacer sus requerimientos nutricionales en evolución, los lactantes deberían recibir alimentos complementarios adecuados e inocuos desde el punto de vista nutricional, sin abandonar la lactancia natural hasta los dos años de edad, o más tarde.
Una adecuada nutrición los mil primeros días de vida, periodo crítico del desarrollo que abarca desde la concepción hasta los dos años de edad, en un entorno de afecto y estimulación, permite que el niño alcance su máximo potencial de crecimiento y desarrollo y, por tanto, influye en el resultado en la vida adulta.
Beneficios a Largo Plazo de la Lactancia Materna
Los beneficios de la lactancia materna duran toda la vida y son, entre otros: menor tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad, diabetes y mejores resultados en las pruebas de inteligencia.
Preparación para la Lactancia Materna
La preparación para la lactancia materna va más allá de la información técnica; se trata de crear un ambiente cómodo, cuidar el cuerpo y preparar la mente para esta hermosa, pero a veces desafiante, experiencia.
Cambios Mamarios Durante el Embarazo
Durante el embarazo, sus mamas aumentan de tamaño y los pezones se vuelven más sensibles. Es posible que los pezones y la areola se hayan agrandado y oscurecido, y que las pequeñas glándulas de Montgomery en la areola también hayan aumentado su tamaño. Estos cambios son una preparación natural para la lactancia. A partir del tercer mes de embarazo, una interacción compleja de hormonas como la prolactina, el estrógeno y la progesterona, produce la proliferación de conductos lácteos y células productoras de glándulas en sus mamas, lo que prepara al cuerpo para la producción de leche. A mediados del embarazo, la presencia de lactosa en la sangre y la orina indica el inicio de la producción de leche, lo que significa que el cuerpo es capaz de producir leche incluso si el bebé nace prematuramente.
Información y Formación
El primer paso es aprender lo más posible sobre la lactancia. Leer libros, ver videos y asistir a sesiones con profesionales certificados en lactancia permite comprender la anatomía del pecho, el reflejo de succión del bebé y las diferentes posiciones para amamantar. Un buen agarre al pezón es fundamental para prevenir problemas comunes como el dolor, las grietas o incluso la mastitis. Conocer estos posibles inconvenientes y cómo resolverlos ayudará a tener una experiencia de lactancia más placentera y efectiva.
Crear un Entorno Cómodo y Buscar Apoyo
Tener un espacio cómodo en casa para amamantar es clave para que tanto la madre como el bebé se sientan relajados. La lactancia materna requiere paciencia. Es fundamental contar con una silla cómoda o un rincón con buen respaldo, cojines para apoyar al bebé y una mesa cercana para tener todo lo necesario a mano (agua, muselinas, snacks).
El apoyo emocional es fundamental en esta etapa. Hablar con otras madres que hayan pasado por la experiencia de amamantar o unirse a grupos de apoyo a la lactancia puede dar seguridad y confianza. Compartir dudas, inquietudes y logros con otras personas en la misma situación ayuda a sentirse acompañada y más segura en el proceso.
Cuidados de los Pechos y Expectativas Realistas
Durante el embarazo, los senos ya están cambiando y preparándose de manera natural para la lactancia. No es necesario realizar cuidados especiales antes del parto, pero mantener la piel hidratada puede ser muy útil para prevenir las grietas durante el amamantamiento. Se pueden usar cremas naturales o específicas para el cuidado del pezón y, si llegan a aparecer grietas en los primeros días, tener a mano parches o cremas reparadoras para aliviar el malestar.
Es importante saber que la lactancia no siempre es perfecta desde el primer día. Tanto la madre como el bebé necesitarán tiempo para adaptarse. Los primeros días solo se producirá calostro, un líquido muy nutritivo y rico en anticuerpos, suficiente para el bebé en ese momento. La producción de leche «madura» suele comenzar entre el tercer y cuarto día después del parto.
Rol del Pediatra y Decisión Informada
El pediatra de primer nivel puede abordar la lactancia natural ya en la etapa intrauterina, proporcionando a los futuros padres información para un buen comienzo. En este periodo, los futuros padres deben decidir cómo quieren alimentar a su hijo. Este tema debe ser abordado adecuadamente en el 2º trimestre de la gestación por el ginecólogo, médico de familia y/o matrona. Los padres tienen derecho a conocer las ventajas de la lactancia materna y los riesgos que conlleva la lactancia artificial. Debe ser una decisión informada, sin privar a la madre de información por el temor de suscitar sentimientos de culpa, ya que la evidencia indica que las mujeres no se sienten culpables cuando están bien informadas.
Conviene que los padres soliciten una consulta prenatal con el pediatra para comentar aquellos aspectos que puedan plantear dudas acerca de la lactancia natural. En esta consulta se debe:
- Conocer cómo desean alimentar al bebé, qué esperan de la lactancia natural, qué imagen tienen de la misma (idílica frente a dramática), si ha amamantado a otro hijo, si ha visto dar el pecho a otras mujeres, si va a recibir apoyo y comprensión de su entorno cercano que aumente la confianza en sí misma. Se puede dirigir a un grupo de apoyo madre a madre de lactancia materna si lo hay cerca o a un taller de lactancia en el centro de salud.
- Proporcionar parámetros nutricionales básicos: es normal que los recién nacidos mamen con frecuencia, 10-12 veces en 24 h, pues la capacidad gástrica es pequeña y solo necesitan una minúscula cantidad de leche (media cucharada por toma en las primeras 24 horas). En los primeros dos días, ingieren unos 30-60 ml de calostro a lo largo de todo el día, eliminan el meconio y mojan 1 o 2 pañales (orina pálida). El día 3, las heces son verdes y la orina (3 micciones al día) puede ser anaranjada al contener cristales de urato.
- Explicar cómo colocar correctamente al recién nacido al pecho para conseguir un buen agarre y evitar muchos de los problemas que se originan en los primeros días (dolor, grietas, pérdida excesiva de peso…). La madre adopta una postura cómoda y relajada, acostada o sentada. Sujeta al bebé y lo acerca al pecho de frente, con su cuerpo alineado, de manera que la oreja, hombro y cadera formen una línea recta.
- Explorar las mamas de la futura madre para observar los cambios propios del embarazo (aumento de tamaño, dilatación de venas superficiales, aumento de la pigmentación de pezón y areola) y posibles estigmas de una hipoplasia mamaria que pueda comprometer la producción de leche. Palpar las mamas en busca de posibles nódulos o quistes que podrían necesitar tratamiento. Valorar el tamaño y la forma del complejo pezón/areola para identificar cualquier anomalía anatómica (pezón plano, invertido) que pueda requerir intervenciones precoces.

Atención Postparto y Seguimiento
Esta etapa se encuentra fuera del ámbito del pediatra de Atención Primaria, pero si se llevó a cabo la entrevista prenatal con los futuros padres, estos estarán mejor preparados para afrontar los primeros días de vida de su hijo. Conocerán la importancia de practicar el contacto piel con piel de forma inmediata, tras el nacimiento, ininterrumpido, tanto tiempo como sea posible, para conseguir que el bebé agarre el seno materno con éxito en esa primera fase de alerta tranquila.
Estarán atentos a las señales de su hijo que muestran disposición para mamar, a sus despertares cortos, para ponerlo al pecho en la postura correcta a fin de evitar un mal agarre que puede causar grietas, dolor y baja transferencia de leche. No se preocuparán por las tomas frecuentes, pues saben que su estómago es pequeño y es normal que pierda peso (hasta un 7-10%) los cinco primeros días. Evitarán el uso de chupetes y biberones para no confundir al recién nacido en la forma de succionar.
Es recomendable que la primera visita al centro de salud se produzca en las primeras 24-48 horas tras el alta hospitalaria, con el objetivo de detectar precozmente problemas que puedan comprometer el inicio y mantenimiento de la lactancia natural, poniendo en riesgo la salud del recién nacido. En el informe de alta hospitalaria del neonato deberían constar, si las hubiese, las dificultades detectadas relativas al amamantamiento y las medidas adoptadas. Se debe valorar la lactancia materna de forma sistemática y quedar registrada en su historia de salud.
En la anamnesis, se pueden hacer preguntas abiertas como “¿cómo alimenta a su bebé?”, prestando atención a las preocupaciones de la madre, dedicándole tiempo suficiente y mostrando comprensión, evitando palabras enjuiciadoras y elogiando lo que hace bien. De esta forma, se establece una relación de confianza. Cuando se dé información, debe ser corta, pertinente y expresada con un lenguaje sencillo para evitar crear inseguridad.
Exploración Física del Recién Nacido
En la exploración física del recién nacido, se deben identificar anomalías que puedan influir negativamente en el amamantamiento. En la evaluación inicial es útil observar, en reposo y en una toma: el tono muscular, la simetría, el estado de alerta, la respiración y el color. Por ejemplo:
- Un lactante hipotónico puede perder la succión y derramar leche.
- Uno hipertónico puede aparecer rígido, arqueado, con dificultad para abrir bien la boca.
- La asimetría en la postura, forma y movimientos puede ser sintomática de un trastorno subyacente.
- Valorar rasgos dismórficos asociados a síndromes congénitos que pueden afectar la lactancia.
- Durante la tetada, la respiración es exclusivamente nasal, por lo que cualquier alteración que dificulte el flujo nasal de aire (atresia de coanas, rinitis) hará difícil el amamantamiento.
Evaluación Específica de la Cavidad Oral
Se debe prestar especial atención a:
- Labios: Un frenillo labial superior tenso puede dificultar el agarre y causar una ampolla en el labio superior.
- Mandíbula: Una retrognatia severa puede originar dificultades en la succión y la respiración.
- Encías: Podemos apreciar dientes congénitos que, en ocasiones, pueden asociarse a síndromes.
- Paladar: Valorar su integridad en busca de una hendidura completa o submucosa. Estar atentos a la movilidad del paladar blando. Si es alto y estrecho, puede ir asociado a una lengua con movilidad restringida.
- Lengua: Valorar la apariencia y la movilidad. Una lengua plana puede indicar hipotonía o frenillo sublingual restrictivo. Una muesca en la punta de la lengua puede deberse a un frenillo sublingual corto.
Pruebas Médicas y Lactancia Materna
La mayor parte de las pruebas diagnósticas (radiografías, TAC, resonancias, ecografías, etc.) son inocuas para el bebé durante la lactancia, aunque hay algunas excepciones.

Pruebas Médicas Compatibles con la Lactancia
Es importante saber que la mayoría de las pruebas médicas no requieren la interrupción de la lactancia.
- Rayos X: Los rayos X no permanecen en el cuerpo, con lo que resulta imposible que se transmitan a través de la lactancia al bebé. Puedes hacerte radiografías con toda tranquilidad; tu leche materna seguirá siendo perfectamente apta para el organismo de tu hijo.
- Mamografía: Como cualquier otra radiografía, la mamografía no está contraindicada para dar el pecho, puesto que no hay efectos de la radiación en la lactancia materna, ni permanece en la mama ni, por tanto, existe la posibilidad de que se excrete por la leche materna.
- Tomografía Axial Computarizada (TAC) y Resonancia Magnética (RMN): Las ecografías, las resonancias magnéticas y las tomografías axiales computarizadas (TAC) conllevan una pequeña transmisión a la leche materna, aunque en niveles tan exiguos que no resulta necesario que interrumpas la lactancia. Los posibles efectos secundarios son prácticamente nulos. Según e-lactancia.org, el riesgo de la resonancia magnética nuclear es muy bajo.
- Contrastes Yodados o Godolinios: Los contrastes yodados o godolinios tampoco causarán daños sobre el cuerpo de la madre que, a su vez, puedan transmitir a su hijo. Sin embargo, los contrastes yodados pueden alterar el sabor de la leche. La madre debe estar informada y tomar la actitud que crea más conveniente: continuar con normalidad, dar el pecho justo antes de la inyección del contraste para alejar unas horas la siguiente toma, extraer la leche para dársela en las siguientes horas o interrumpir la lactancia 12-24 horas (nunca más). La ACR (American College of Radiology) establece que es seguro para la madre continuar amamantando tras administración con contrastes yodados intravenosos.
- Ecografía: Las ondas sonoras de alta frecuencia utilizadas en esta técnica no son radioactivas, por lo que no causan alteraciones en la producción ni composición de la leche materna. La ecografía es compatible con la lactancia materna e inmediatamente después de esta exploración se puede amamantar sin problemas.
- Intervención Quirúrgica y Anestesia: Una intervención quirúrgica, sea con anestesia general, epidural, regional o local, no contraindica la lactancia. La cirugía y la anestesia aumentan los niveles de prolactina.
En todos los casos mencionados, puedes dar el pecho inmediatamente después de haberte sometido a la prueba diagnóstica correspondiente, incluso si se usan productos de contraste.
Pruebas Médicas a Evitar o Posponer durante la Lactancia
Los agentes de contraste radiactivos, que incluyen la mayoría de los radionúclidos, no solo son captados por los tejidos enfermos, sino también por los sanos, lo que incluye el tejido mamario. Ejemplo de ellas son las gammagrafías. Estas son pruebas diagnósticas de imagen que conllevan la introducción de sustancias marcadas con isótopos radiactivos en el organismo para explorar diferentes órganos. Los rayos gamma pueden provocar efectos negativos de carácter moderado sobre el lactante. Las pruebas que deben evitarse durante la lactancia son las pruebas médicas donde se introducen sustancias marcadas con isótopos radiactivos en el organismo para explorar diferentes órganos, como por ejemplo las gammagrafías.
Según la AEPED, de forma ideal se debería posponer el estudio hasta el fin de la lactancia. Si no se puede demorar, se suspenderá la lactancia durante el tiempo que dure el radionúclido en el cuerpo de la madre y su periodo de semidesintegración, extrayendo la leche para desecharla y habiendo acumulado reservas de leche extraída previamente para suplir ese periodo. Es recomendable intentar emplear el radionúclido de vida media más corta y almacenar leche extraída previamente para darla tras la exploración.