El embarazo es un viaje emocionante que, para muchas mujeres, puede generar dudas sobre el tiempo que tardarán en concebir, especialmente si tienen más de 35 años. La buena noticia es que es posible concebir y tener un bebé sano tanto si se tienen más de 35 como de 40 años. No obstante, es importante comprender que el proceso puede no ser tan rápido como en la veintena, requiriendo en ocasiones mayor paciencia y conocimiento del periodo fértil. La edad es un elemento fundamental a la hora de tener un hijo, y es fácil comprobar que la probabilidad de conseguir el embarazo es menor conforme avanza el tiempo. La maternidad es una de las decisiones más importantes para una mujer y puede llevar mucho tiempo de reflexiones, dudas e incertidumbres acerca de cuándo es el mejor momento para tener un hijo. Factores como la inestabilidad económica, la falta de seguridad y un sinfín de motivos personales y sociales pueden retrasar este importante paso.
La Fertilidad Femenina y el Impacto de la Edad
La fertilidad femenina está estrechamente relacionada con la edad. Las mujeres nacen con un número determinado de óvulos en los ovarios, y en cada ciclo menstrual se libera uno. Si no se concibe durante este ciclo, el óvulo se pierde y no se sustituye. La edad fértil de una mujer comienza con su primer periodo en la pubertad, pero el número de óvulos disminuye a lo largo de la vida. De aproximadamente un millón de óvulos al nacer, la cantidad desciende a alrededor de 300.000 en la pubertad y, a los 37 años, puede reducirse a aproximadamente 25.000. Este proceso natural de disminución de la reserva ovárica se acelera notablemente a partir de los 35 años.
No solo se ve reducida la cantidad de óvulos, sino que también disminuye su calidad. Esta disminución de la calidad está estrechamente relacionada con la tasa de aneuploidías (alteraciones del número de cromosomas), lo que conlleva una mayor probabilidad de aborto espontáneo o de tener bebés con síndromes cromosómicos, como el síndrome de Down. En términos generales, a los 35 años, una mujer tiene un 52% de probabilidades de quedar embarazada sin ayuda, mientras que a los 40 años esta probabilidad se reduce al 36%, y a los 45 años, al 5%.
Expertos señalan que la infertilidad originada por una disminución en la calidad de los óvulos es un problema que se agrava a partir de los 35 años. Por tanto, se podría decir que existe un punto de inflexión a mediados de la treintena en la fertilidad femenina.

Probabilidades de Embarazo Según la Edad
Las tasas de embarazo natural y con reproducción asistida varían significativamente según la edad de la mujer. Los siguientes valores son estimativos y pueden variar según la salud general, la causa de la infertilidad y otros factores individuales:
Cuando una mujer tiene 30 años o menos, las probabilidades de concebir son mayores, ya que la probabilidad de quedarse embarazada durante un único ciclo menstrual es casi del 20%. Aunque la fertilidad empieza a reducirse a partir de los 35, sigue siendo posible quedarse embarazada y tener un embarazo sano. La probabilidad de quedarse embarazada en un único ciclo de ovulación va desde el 20% con 30 años hasta el 5% con 40 años.
| Edad de la mujer | Probabilidad mensual de embarazo natural | Éxito con FIV (por ciclo) |
|---|---|---|
| < 30 años | 20-25% | 65-70% |
| 30-35 años | 15-20% | Hasta un 65% |
| 36-39 años | 8-12% | 35-40% |
| 40-42 años | 5-8% | 15-20% |
| > 43 años | < 5% | < 10% |
Cambios Significativos después de los 35 Años
Después de los 35 años, el descenso en la calidad y cantidad de óvulos se hace más notorio. Esta es una edad crítica para la fertilidad. A partir de esta edad, se recomienda acudir a una consulta de infertilidad si no se ha conseguido el embarazo tras 6 meses de relaciones sexuales sin protección. Aunque los 30 años es una edad ideal para ser madre, la concepción de un bebé puede ser complicada. A los 35 años, las anomalías congénitas comienzan a preocupar, por lo que es recomendable realizar estudios y análisis como la amniocentesis, cariotipo, el diagnóstico genético preimplantacional (DGP) u otras pruebas para detectar anomalías genéticas y cromosómicas.

Complicaciones y Riesgos Asociados al Embarazo en Edad Avanzada
Si bien la mayoría de los embarazos después de los 35 años son muy saludables y con excelentes resultados, la edad materna avanzada (considerada generalmente a partir de los 35-38 años) implica un riesgo ligeramente mayor de varias complicaciones maternas y fetales. Es importante un mayor control durante los embarazos a esa edad con el objeto de detectar posibles anomalías. Las complicaciones, aunque no son distintas a las que presentan las embarazadas más jóvenes, aumentan su incidencia.
Riesgos para la Madre:
- Hipertensión y Preeclampsia: El riesgo de padecer preeclampsia y presión arterial alta es más probable que se desarrolle en la edad materna avanzada.
- Diabetes Gestacional: Este tipo de diabetes ocurre durante el embarazo; la probabilidad de desarrollarla aumenta con la edad.
- Partos más largos y complejos: Los partos vaginales pueden ser más largos y complejos.
- Mayor frecuencia de Cesáreas: Las cesáreas también son más frecuentes con la edad. Un estudio clásico comunicó tasas como 26% con 35-39 años, 31% con 40-44 años, 36% con 45-49 años y 61% con más de 50 años.
- Embarazo Ectópico: Un riesgo que también se ve incrementado.
Riesgos para el Bebé:
- Pérdida del Embarazo: El riesgo de aborto espontáneo y muerte fetal aumenta con la edad. Esto puede deberse a cambios en la placenta y anomalías cromosómicas fetales.
- Condiciones Genéticas: El riesgo de defectos de nacimiento causados por trastornos genéticos o problemas cromosómicos, como el síndrome de Down, aumenta con la edad (trisomías 13, 18 y 21).
- Embarazos Múltiples: Los gemelos son más comunes en mujeres con edad materna avanzada, debido a cambios hormonales que pueden liberar más de un óvulo, y por el uso de tecnologías de reproducción asistida.
- Restricción del Crecimiento Fetal: Un riesgo adicional a tener en cuenta.
- Parto Prematuro y Bajo Peso al Nacer: Hay un mayor riesgo para estas condiciones, lo que puede llevar a problemas médicos complicados para el bebé.
Con el aumento del riesgo de síndrome de Down, también aumenta la fiabilidad de los tests de cribado y la tasa de falsos positivos y negativos. Es común recomendar a todas las pacientes de más de 35 años que se realicen un cribado genético no invasivo, que es muy fiable.
T2 E19: Riesgos y Complicaciones en el Primer Embarazo de Edad Avanzada
Cómo Aumentar las Posibilidades de Concebir y Tener un Embarazo Saludable
Aunque no se puede influir en la cantidad y calidad de los óvulos, sí se pueden mejorar las posibilidades de tener un embarazo y un parto saludables. Aquí hay algunas recomendaciones:
1. Planificación y Consulta Médica Previa
Si se está pensando en quedar embarazada, es recomendable programar una visita previa al embarazo con un proveedor de atención médica o un especialista en medicina materno-fetal. Esto puede ayudar a aliviar preocupaciones y desarrollar un plan de atención individualizado. Hablar con un médico de cabecera o un especialista en fertilidad antes de lo que lo haría una persona en la veintena es crucial, especialmente si se lleva más de 6 meses intentándolo a los 35 años.
2. Conocer el Ciclo de Ovulación
Saber cuándo se ovula es fundamental. Una de cada dos parejas tiene problemas para concebir porque intentan concebir en el momento equivocado del mes. Solo hay muy pocos días en el ciclo menstrual en los que se puede quedar embarazada, y los días fértiles pueden variar entre los ciclos. Si se sabe cuándo son los días fértiles, esta información puede ayudar a quedarse embarazada más rápido. Los tests de ovulación detectan un aumento en la hormona luteinizante (LH), que se produce entre 24 y 36 horas antes de la ovulación, identificando los 2 días más fértiles. Otros métodos incluyen la medición de la temperatura corporal basal o el método de calendario, aunque estos suelen informar de la ovulación una vez que ya ha ocurrido, lo que puede ser menos eficaz para identificar los días fértiles si los ciclos son variables.
3. Tomar Vitaminas Prenatales y Suplementos
Antes y durante el embarazo, se necesitarán más ácido fólico, ácidos grasos omega-3, calcio, hierro, vitamina D y otros nutrientes esenciales. Los niveles bajos de vitamina D se han relacionado con complicaciones como diabetes gestacional y preeclampsia. Los niveles bajos de ácido fólico se han relacionado con defectos del tubo neural en el feto y anemia en las embarazadas. Es importante hablar con el médico sobre las vitaminas prenatales y otros suplementos adecuados.
4. Adoptar un Estilo de Vida Saludable
- Alimentación y Ejercicio: Mantener un peso saludable consumiendo una dieta rica en proteínas magras, cereales integrales, frutas y verduras, y manteniéndose activa con ejercicio regular. Esto reduce el riesgo de diabetes gestacional y ayuda al desarrollo pulmonar e inmunológico del bebé.
- Evitar Sustancias Nocivas: No fumar ni beber alcohol.
- Salud de la Pareja: Hacen falta dos personas para tener un bebé. La pareja también puede tomar medidas para aumentar las probabilidades de concepción, como mantenerse sana y en forma, reducir el consumo de alcohol y dejar de fumar para producir un esperma más sano. También se recomienda usar ropa interior holgada y evitar los baños con agua caliente, ya que mantener los testículos a una temperatura baja contribuye a la calidad del esperma.
5. Vigilar el Progreso del Bebé
Una vez embarazada, es crucial continuar con el cuidado prenatal regular y controlar los movimientos del bebé a medida que se desarrolla. Contar las patadas del bebé es importante, ya que un cambio en los patrones de movimiento podría ser una señal temprana de estrés. Si algo cambia o parece inusual, se debe informar al médico de inmediato. Es necesario que las ecografías Doppler de semana 20 sean realizadas por personal muy cualificado y que su relación con el ginecólogo de las pacientes sea estrecha.
Opciones de Reproducción Asistida y Preservación de la Fertilidad
Si surgen dificultades para concebir de forma natural, las técnicas de reproducción asistida (TRA) ofrecen soluciones. El éxito de estos tratamientos también se ve influido por la edad, disminuyendo progresivamente por encima de los 35 años de la mujer. No obstante, la reproducción asistida ofrece ciertas técnicas que pueden paliar los efectos de la edad avanzada sobre la fertilidad femenina.
1. Fecundación In Vitro (FIV)
La FIV es un método que une un espermatozoide con un óvulo en un laboratorio, y el embrión resultante se transfiere al útero. La tasa de éxito con óvulos propios disminuye en mujeres mayores de 38 años, y pueden ser necesarios más ciclos para lograr un embarazo.
2. Test Genético Preimplantacional (PGT)
El PGT es una técnica que consiste en realizar un estudio genético de los embriones antes de ser transferidos al útero, asegurando que solo los embriones con un resultado favorable sean implantados. Generalmente, el PGT está indicado en mujeres mayores de 35-38 años, o en casos de enfermedades genéticas hereditarias, fallos repetidos de FIV o abortos de repetición. La tasa de embriones cromosómicamente alterados aumenta exponencialmente con la edad, y el PGT puede mejorar las tasas de éxito y reducir riesgos, sobre todo a partir de los 38 años.
3. Donación de Ovocitos o Embriones
La donación de ovocitos permite quedarse embarazada a mujeres de edad avanzada que ya no pueden utilizar sus óvulos propios para las técnicas de reproducción asistida, bien porque no responden correctamente a la estimulación ovárica o porque su reserva ovárica está agotada. Las donantes suelen ser menores de 35 años, por lo que se asume que sus óvulos son de gran calidad, ofreciendo tasas de éxito cercanas al 65-70% por ciclo. También es posible la donación de embriones sobrantes de otras parejas. El principal inconveniente de estas opciones es tener que renunciar a la carga genética.
4. Preservación de la Fertilidad (Vitrificación de Óvulos)
La preservación de la fertilidad es una técnica que permite conservar los óvulos en frío mediante vitrificación, sin alterar su calidad. Es una buena alternativa para aquellas mujeres que desean ser madres en el futuro, pero aún no están preparadas por motivos personales, económicos o sociales. Los óvulos se vitrifican y almacenan hasta que la mujer decida utilizarlos en una FIV. Esta opción se recomienda lo antes posible, idealmente antes de los 35 años, cuando los óvulos aún pueden considerarse fértiles.

Cuándo Acudir a una Consulta de Infertilidad
La recomendación general es acudir a una consulta de infertilidad cuando no se ha conseguido la gestación tras 1 año de relaciones sexuales no protegidas. Sin embargo, hay excepciones en las que una espera tan larga no tiene sentido. En el caso de la mujer, se recomienda acudir tras 6 meses de relaciones sexuales no protegidas si tiene más de 35 años, o incluso directamente en situaciones como:
- Edad mayor de 35 años.
- Amenorrea u oligomenorrea (ausencia o irregularidad menstrual) mayor de 6 meses.
- Enfermedad inflamatoria pélvica.
- Cirugía abdominal previa.
- Patología uterina, tubárica u ovárica conocida.
- Endometriosis.
- Enfermedad de transmisión sexual.
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