La salud reproductiva es fundamental para la rentabilidad de las explotaciones caprinas. El aborto y la retención placentaria son sucesos que generan una gran frustración en los criadores de cabras y ovejas, repercutiendo negativamente en la productividad y la economía de la granja. El objetivo principal de toda granja de ovino y caprino es la producción de carne y/o leche, para lo cual es fundamental tener un parto sano. Tras producirse un aborto, el animal inicia un periodo improductivo de una duración mínima de 7 meses, lo que tiene un impacto económico enorme en la explotación, con la consecuente pérdida del producto esperado.
Definición y Epidemiología del Aborto
Teniendo en cuenta que la duración de la preñez en las especies ovina y caprina es de 150 a 155 días, se llama aborto a la eliminación de un feto muerto menor de 140 días. A veces es difícil establecer si se trata de un aborto o de una cría muerta al nacer (mortalidad perinatal); en estos casos, una necropsia es de utilidad, ya que el cabrito muerto al nacer estará completamente formado, con sus pezuñas cornificadas, sus pulmones expandidos y, a veces, con signos de haber caminado. De acuerdo con el momento del aborto, estos se clasifican en tempranos, medios o tardíos. A los abortos de los primeros días se los debe considerar como pérdidas embrionarias.
En las especies ovina y caprina, se considera normal que el porcentaje de pérdidas por abortos sea de hasta el 2%. En los establecimientos de cría intensiva, donde los animales viven todo o parte del tiempo en galpones o bajo tinglados, es más fácil llevar un control de la evolución de las gestaciones. En los establecimientos ovejeros que practican la cría extensiva, el control es menor y es frecuente que los fetos abortados no se encuentren, ya que la fauna local se encarga de hacerlos desaparecer rápidamente.
Retención Placentaria en Cabras
La placenta se suele expulsar durante las 6 horas posteriores al parto en los pequeños rumiantes y se considera retenida si no se expulsa en las 12-18 horas después del parto. Las membranas fetales retenidas son la complicación más frecuente después de la cesárea en estas especies. En las cabras y las ovejas, la retención de las membranas fetales es relativamente infrecuente, aunque se ha descrito una mayor incidencia en cabras lecheras.

Causas y Factores Predisponentes de la Retención Placentaria
Las causas de retención de membranas fetales en ovejas y cabras incluyen:
- Deficiencias nutricionales: especialmente de selenio, vitamina A, vitamina E o magnesio.
- Aborto infeccioso: causado por patógenos como Toxoplasma gondii, Listeria monocytogenes y Campylobacter spp., Chlamydophila abortus y Coxiella burnetii.
- Condiciones metabólicas: obesidad de la madre e hipocalcemia.
- Complicaciones del parto: distocia y la necesidad de realizar maniobras obstétricas y cesáreas.
- Inducción del parto: el uso de dexametasona para inducir el parto conlleva un riesgo muy elevado de retención placentaria.
El estrés del parto, el "cóctel" hormonal que se genera y el descenso en la ingesta de alimento con pérdida de condición corporal provocan que el sistema inmune de la hembra esté debilitado (inmunosupresión periparto), lo que la hace menos capaz de combatir agentes infecciosos.
Diagnóstico y Manejo de la Retención Placentaria
Antes de empezar un plan de tratamiento, es imprescindible asegurarse de que, en efecto, nos encontramos ante una retención placentaria. Inmediatamente tras el parto, se puede realizar una palpación uterina transcervical (atravesando el cérvix) y examinar táctilmente el contenido del útero. Si la placenta se está desprendiendo con normalidad, se sentirán los placentomas blandos y aplanados, mientras que, si hay retención, los placentomas estarán firmes y más grandes que durante la gestación.
La señal más evidente de que una hembra sufre retención placentaria es la presencia de restos de membranas fetales malolientes colgando de la vagina durante días. Estos tejidos suponen una falta de higiene para la explotación, atraen insectos y son una fuente de infecciones. La complicación más habitual es la metritis.
Lo que debes SABER: RETENCION de PLACENTA Y HEMORRAGIA Posparto |Ginecologa Diana Alvarez
Existen opiniones encontradas sobre qué hacer para ayudar en la expulsión de los tejidos retenidos: la extracción manual puede dañar gravemente el útero. La utilidad de inyectar hormonas, como la oxitocina o las prostaglandinas, está discutida, ya que no está claro que tengan efecto alguno sobre la adhesión o separación de los placentomas. Para proteger frente a infecciones, se pueden realizar tratamientos sistémicos y tracciones suaves de las membranas expuestas. Se recomienda el uso de antibióticos para prevenir la metritis, siendo más eficaz inyectarlos que introducirlos directamente en el útero.
Causas de Aborto en Cabras
No todos los abortos son causados por infecciones. De hecho, una parte importante es causada por motivos no infecciosos, de lo más variados e inesperados. El primer paso es determinar la causa de dichos abortos: no infecciosa o infecciosa.
Causas No Infecciosas de Aborto en Cabras
Las causas no infecciosas de aborto en cabras incluyen:
- Toxinas de plantas: como Gutierrezia sarothrae o las de los géneros Astragalus u Oxytropis.
- Deficiencias dietéticas: de cobre, selenio, vitamina A, magnesio, iodo y manganeso. Un descenso brusco en la oferta forrajera, especialmente en las últimas seis semanas de gestación, puede causar aborto. Las deficiencias severas de vitamina A, prolongadas por más de 6 meses, pueden causar abortos.
- Medicamentos: ciertos medicamentos como estrógenos, glucocorticoides, fenotiacina, tetracloruro de carbono o levamisol (al final de la gestación) pueden provocar abortos.
- Traumatismos: pueden causar abortos a cabras y ovejas preñadas. Se debe poner cuidado en las maniobras de encierre en corrales, especialmente cuando las puertas son estrechas, y en tareas que impliquen aglomerar y manipular animales como las dosificaciones, la esquila preparto o el transporte en camiones.
- Enfermedades sistémicas: Cualquier enfermedad septicémica que cause un severo trastorno del estado general, con fiebre, anorexia, decaimiento y postración, puede causar aborto, sin ser considerada abortígena por sí misma.
- Causas genéticas: En cabras Angora existe un aborto hereditario de origen genético, identificado en Sudáfrica. Estas cabras padecen una disfunción adrenal y pueden parir normalmente una o dos veces, pero al llegar a los 4-5 años de edad, y quedar preñadas, no pueden culminar la preñez y padecen un aborto del tercio medio de la gestación (alrededor de 100 días) por insuficiencia placentaria.
Causas Infecciosas de Aborto en Cabras
Los veterinarios y los clientes deben tomar las precauciones necesarias al manipular las membranas fetales en los casos en que se sospeche una causa infecciosa, ya que muchas causas infecciosas de aborto en pequeños rumiantes son zoonóticas (pueden transmitirse a humanos).
Clamidiosis (Aborto Enzoótico)
Chlamydophila abortus (el agente del aborto enzoótico de ovejas) es la causa más importante de aborto en las cabras. En los rebaños nunca expuestos, por encima del 60% de las cabras gestantes pueden abortar o tener nacimientos de mortinatos o cabritos débiles. Los abortos ocurren en cualquier etapa de la gestación, pero la mayoría se producen en el último mes. El fracaso reproductivo suele ser el único signo de infección por C. abortus, pero a veces hay enfermedad respiratoria concomitante, poliartritis, conjuntivitis y retención placentaria en todo el rebaño. Los cabritos abortados suelen estar frescos sin ninguna patología macroscópica. Suele existir placentitis, que consiste en un exudado marrón rojizo que cubre los cotiledones y las zonas intercotiledonarias. Microscópicamente, en la placenta existe una vasculitis necrotizante y una inflamación neutrofílica.
Las clamidias pueden visualizarse en frotis placentarios teñidos adecuadamente, pero no pueden diferenciarse de Coxiella burnetii. Las pruebas de inmunofluorescencia o tinción inmunohistoquímica, ELISA, PCR o el cultivo pueden utilizarse para la identificación definitiva de C. abortus. La placenta es la muestra de elección, aunque a veces el diagnóstico se establece a través de muestras de hígado, de pulmón y de bazo.
Durante un brote, se deben aislar a las cabras que abortan y administrarles tetraciclinas por vía oral o parenteral. No hay ninguna vacuna clamidial específica para las cabras, aunque la vacuna para las ovejas es relativamente eficaz. Al igual que las ovejas, las cabras que abortan son inmunes. C. abortus es una zoonosis y a veces causa una grave enfermedad en mujeres embarazadas.
Infección por Coxiella burnetii (Fiebre Q)
Coxiella burnetii es una causa reconocida de importancia creciente de aborto en el ganado caprino. También se producen brotes ocasionales en ovejas. Las presentaciones más frecuentes son abortos a término, mortinatos y corderos débiles. Puede estar afectado hasta el 50% del rebaño. La placenta está cubierta por un exudado gris-marronáceo, y las áreas intercotiledonarias están engrosadas. Microscópicamente, hay una vasculitis necrosante en la placenta, y muchas células epiteliales coriónicas están distendidas por pequeños microorganismos cocobacilares de menos de 1 μm de diámetro. La infección afecta únicamente a la placenta; sin ella, el diagnóstico por lo general no puede hacerse. El diagnóstico es por la identificación de C. burnetii mediante métodos de tinción inmunológica, PCR o por aislamiento. Coxiella es una zoonosis que en personas causa la fiebre Q.
Toxoplasmosis
La toxoplasmosis, causada por el protozoario Toxoplasma gondii, es una causa frecuente de aborto en cabras. Tiene un ciclo sexual en los gatos y un ciclo asexual en otros animales de sangre caliente. Esta enfermedad puede provocar abortos en el último tercio de la gestación (tardíos), lo que sucede cuando la cabra se enfermó mientras cursaba el tercio medio de la preñez. Si contrajo la enfermedad al comienzo de la preñez, el embrión muere, se reabsorbe y la cabra no vuelve a preñarse o lo hace tardíamente. Lo mismo sucede si se infestó en las primeras semanas de vida fetal, pudiendo padecer un aborto temprano que pasa inadvertido. Si enfermó al final de la preñez, la cabra resiste la infección y no aborta, aunque para un hijo infectado, pero clínicamente sano.
Las cabras se enferman comiendo forrajes conservados (fardos, heno, silajes), granos o pasturas verdes contaminadas con materia fecal de gato que contenga oocitos. En la placenta se observan los cotiledones brillantes y oscuros, con focos de 1 a 2 mm que pueden estar necrosados, calcificados y unidos entre sí, formando uniones difíciles de separar. En el feto se encuentran colectas de un fluido más o menos oscuro y sanguinolento en las cavidades corporales, edema subcutáneo generalizado y un estado general de descomposición. Para diagnosticar esta enfermedad, se deben buscar títulos de anticuerpos en suero sanguíneo de las hembras que abortaron. Tres pruebas muy adecuadas son el test de aglutinación de látex, el test de inmunofluorescencia indirecta y la prueba de ELISA. No existe un tratamiento adecuado cuando comenzó un brote de toxoplasmosis.
Brucelosis
Brucella melitensis es el microorganismo principal implicado en abortos de animales con brucelosis en cabras; B. abortus está implicado de manera ocasional. El aborto puede estar acompañado por una mastitis y cojera y es más frecuente durante el cuarto mes de gestación. La placenta es macroscópicamente normal, pero las cabras pueden desarrollar lesiones uterinas crónicas. La infección en adultos se mantiene durante toda la vida, y los microorganismos se excretan en la leche. B. melitensis es zoonótica.
Los animales se contagian por ingestión de material contaminado o por penetración a través de la piel, y es de rápida difusión, con eliminación por leche, orina, materia fecal, placenta y descargas vaginales. Los animales enfermos abortan y contaminan el ambiente con sus descargas. Los enfermos no padecen síntomas clínicos característicos, solamente trastornos generales, y cuando se sospecha la enfermedad se debe buscar una elevación en los títulos de anticuerpos séricos. La aglutinación en tubo y las pruebas de tarjeta se pueden utilizar como pruebas de cribado. En algunos países, el control se realiza mediante prueba y sacrificio de los animales enfermos, y la desinfección de corrales e instalaciones. En caso de no ser posible una medida tan drástica, se debe aislar a los enfermos y tratarlos con tetraciclina de larga acción (10 mg/kg c/72 hs.) durante 6 semanas combinado con estreptomicina (1 gr. diarios). Teniendo en cuenta que es una zoonosis, se recomienda la eliminación de los enfermos o de todos los animales del rodeo, y no aplicar vacunaciones. En algunos países vacunan con la cepa Rev-1, pero no se deben vacunar cabras preñadas ya que les provoca aborto.
Listeriosis
Listeria monocytogenes es un microorganismo habitual en cabras y causa abortos esporádicos. No existen lesiones fetales específicas, y el feto está con frecuencia autolisado. Las cabras no suelen mostrar signos clínicos antes del aborto, pero pueden desarrollar una metritis grave después del aborto. Las lesiones placentarias son focos necróticos y exudados oscuros que no se diferencian de los encontrados en otras enfermedades.
El diagnóstico se establece mediante el aislamiento a partir de la placenta, el contenido abomasal o la descarga uterina. La enfermedad se diagnostica también por una elevación en los anticuerpos del suero de las madres, siendo la técnica más usada la hemaglutinación indirecta. Se recomienda el tratamiento preventivo con tetraciclina en los casos raros de brote en un rebaño. El agente causal es muy resistente en el medio ambiente y se lo puede encontrar prácticamente donde se lo busque, siendo frecuente hallarlo en silos mal conservados, fríos y con pH elevados. Los animales se infectan por vía oral, aunque no se descartan otras vías, incluso la venérea. La eliminación de Listeria se realiza por leche y materia fecal, y la cría puede enfermar y morir.
Herpesvirus Caprino 1
El herpesvirus caprino 1 está estrechamente relacionado con el virus de la rinotraqueítis infecciosa bovina y causa brotes esporádicos de abortos tardíos, a menudo no asociados con otros signos clínicos. El virus también causa vulvovaginitis, balanopostitis y enfermedad respiratoria en cabras adultas y enfermedades entéricas y sistémicas en cabras recién nacidas. Los fetos pueden ser frescos o autolisados y no contienen lesiones diagnósticas macroscópicas. El diagnóstico presuntivo se basa en la identificación microscópica de necrosis con la presencia de cuerpos de inclusión intranucleares en el hígado, los pulmones y otros órganos. El diagnóstico definitivo se realiza con la identificación del herpesvirus caprino 1 mediante aislamiento, PCR o métodos de tinción inmunológica. No todos los fetos presentan lesiones o virus, por lo que se deben enviar varios fetos. Las cabras infectadas pueden infectarse de forma latente y pueden eliminar el virus durante periodos de estrés. En EE. UU. no existen vacunas comerciales.
Leptospirosis
Las serovariedades más comunes de Leptospira, implicadas en el aborto caprino, son Grippotyphosa, Pomona, Icterohaemorrhagiae y Autumnalis. Aunque las ovejas son relativamente resistentes a la leptospirosis, las cabras son sensibles, y los abortos se producen en el momento de la leptospiremia. Algunas cabras presentan anemia, ictericia y hemoglobinemia; otras están febriles y no ictéricas. El diagnóstico es por serología o por identificación de Leptospira spp. en la orina de la madre, en la placenta o en el riñón fetal. Son pocos los informes que confirman a Leptospira como causa importante de abortos ovinos y caprinos.
Campylobacter (Vibriosis)
Antiguamente conocida como vibriosis, esta enfermedad de ovejas y cabras es causada por Campylobacter fetus var. fetus. Las cabras pueden abortar a las 4-6 últimas semanas de gestación, posterior a 1-3 días de la muerte del feto. Se presenta el aborto al final de la gestación acompañado de flujos vaginales mucopurulentos achocolatados y sin olor por varios días. En este caso, el aborto se involucra con cuadros entéricos en las cabras asociados a efectos septicémicos de la bacteria que alcanza el útero gestante. Los animales se enferman por ingestión de forrajes o agua contaminadas por descargas vaginales o fecales de otras cabras que hayan abortado. La enfermedad deja una inmunidad sólida luego de provocar abortos o un aumento en la mortalidad perinatal. Los fetos abortados aparecen frecuentemente "ventrudos" por el agrandamiento del hígado (hepatomegalia), en el que se encuentran focos necróticos blanquecinos del tamaño de una nuez y forma redondeada. Campylobacter provoca abortos, aunque no es, ni de lejos, tan importante en cabras como en ovejas.
Salmonelosis
Esta enfermedad es causada por Salmonella abortus ovis, que afecta a ovejas y cabras, las que pueden abortar durante el último mes de gestación, o parir crías débiles que mueren antes de las dos semanas de edad. El animal enfermo no muestra signos clínicos, salvo depresión y pirexia transitoria. La necropsia del feto no ayuda mucho al diagnóstico porque no hay lesiones características, por lo que hay que poner énfasis en el informe del laboratorio. Con el contenido estomacal y con la placenta se pueden hacer frotis que permiten ver los típicos microorganismos Gram negativos. Los animales deben ser tratados con antibióticos, y algunos requieren tratamientos sintomáticos. No es una causa importante de aborto en ovinos y caprinos.
Diagnóstico y Prevención del Aborto y Retención Placentaria
Resulta difícil diagnosticar las causas de aborto por las diferentes variedades etiológicas. El primer paso es determinar la causa de dichos abortos: no infecciosa o infecciosa. En abortos de tipo infeccioso, una vez confirmada la causa, se pueden establecer las medidas específicas correspondientes para su control y prevención.
Las técnicas de prevención implican asegurar que no ocurre ninguna de las situaciones descritas. Garantizar que se cumplen los requerimientos nutricionales de la hembra, tanto energéticos como minerales, especialmente vitamina E y selenio. Ningún forraje ni cereal contendrá todos los minerales que la hembra gestante necesita en las cantidades óptimas, por lo que es imprescindible el uso de correctores minerales específicos.
Para prevenir la toxoplasmosis, lo primero que se debe hacer es evitar la presencia de gatos en los depósitos de alimentos, muy especialmente gatitos, viviendo sobre los fardos o parvas. Algunos autores recomiendan suministrar drogas como monensin durante toda la preñez como modo de atenuar la gravedad de la enfermedad. Se han probado vacunas con éxito parcial. Para prevenir la listeriosis, se debe desaconsejar el empleo como fuente nutritiva de silos en mal estado de conservación, mejorar la oferta forrajera y desparasitar periódicamente las hembras. No existe una vacuna eficaz contra la listeriosis.
En el caso de Campylobacter, se deben eliminar los restos orgánicos y fetos abortados para evitar la difusión de la enfermedad, y toda la majada debería tratarse inmediatamente con tetraciclina por vía oral. Existe una vacuna efectiva.
Las personas que trabajan con cabras y ovejas deben tener mucho cuidado, especialmente si asisten partos o hembras que abortaron, no consumir leche de esos animales sin pasteurizar y, si consumen carne, debe ser muy bien cocida, dada la naturaleza zoonótica de muchas de estas enfermedades.
Manejo Post-Aborto y Consecuencias
Con respecto al destino final de las hembras que han abortado, la pregunta que deben hacerse los ganaderos es si conviene tratarlas (de acuerdo con la causa del aborto) o es preferible eliminarlas definitivamente del rodeo. La decisión final depende, en gran medida, de la causa por la que han abortado, ya que no es lo mismo un aborto por estrés que un aborto por una enfermedad zoonótica como la brucelosis o la fiebre Q. En el caso de hembras que han abortado por segundo año consecutivo sin que se haya podido encontrar una causa, se deben eliminar, ya que de nada sirve una hembra incapaz de reproducirse. El desempeño reproductivo de cabras abortadas es menor que el de las normales, y son muy propensas a repetir abortos en las siguientes gestaciones.
La aparición de patologías posparto repercute sobre el retorno al celo, la fertilidad de las hembras en las siguientes inseminaciones y la tasa de eliminación.