Los recién nacidos prematuros son aquellos que nacen antes de la semana 37 de gestación y/o con menos de 1.500 gramos. Esta condición implica una serie de riesgos físicos y psicológicos que pueden afectar a su desarrollo evolutivo.
Un nacimiento prematuro significa que un bebé nace demasiado pronto, es decir, antes de la semana 37 de embarazo. Los bebés prematuros a menudo tienen problemas graves de salud, especialmente cuando nacen mucho antes. Estos problemas suelen variar.
El tamaño de un bebé prematuro suele ser pequeño, con una cabeza grande en comparación con el cuerpo. Su apariencia es más delgada, con rasgos menos redondeados que los de un bebé que nació a término, debido a la falta de células que almacenan grasa.

Atención Médica Especializada para Bebés Prematuros
Si tienes un bebé prematuro, es probable que deba permanecer en una unidad neonatal especial en el hospital. Algunos bebés necesitan pasar tiempo en una unidad donde reciben atención médica y se lleva a cabo un seguimiento de su salud durante el día y la noche.
Antes de ingresar a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), existe una sala neonatal intermedia en la que se brinda atención médica menos intensiva. Es posible que tu bebé necesite más ayuda para alimentarse y adaptarse inmediatamente después del parto. El equipo de atención médica puede ayudarte a entender las necesidades de tu bebé y cuál será su plan de atención médica.
Factores de Riesgo Asociados al Parto Prematuro
Generalmente, no se sabe cuál es la causa exacta de un parto prematuro. Sin embargo, existen diversos factores que aumentan el riesgo:
- Un lapso de menos de seis meses entre embarazos.
- Por causas desconocidas, las mujeres de piel negra e indígenas estadounidenses tienen más probabilidad de presentar partos prematuros que las mujeres de otras razas.
- Antecedentes obstétricos o ginecológicos: parto prematuro previo, procedimientos cervicales previos, insuficiencia cervical, pólipos cervicales, miomas uterinos, o anomalías congénitas del tracto reproductivo materno.
- Diabetes crónica o hipertensión.
- Enfermedad renal.
- Intervalo intergenésico corto (< 6 meses).
- Peso antes del embarazo demasiado bajo o alto (bajo peso u obesidad) o variación de peso extrema durante el embarazo.
- Embarazo logrado mediante fertilización in vitro.
- Embarazo múltiple (p. ej., mellizos, trillizos).
- Sangrado vaginal al comienzo del embarazo.
- Desprendimiento de placenta o placenta previa.
- Trabajo de parto pretérmino.
- Preeclampsia.
- Infecciones (p. ej., vaginosis bacteriana, tricomoniasis, infección urinaria, infección de transmisión sexual, infección intraamniótica).
- Diabetes gestacional.
- Rotura de membranas previa al trabajo de parto (prematura).
- Poca o ninguna atención prenatal.
- Ciertos defectos congénitos fetales.
- Edad materna muy joven o mayor (p. ej., < 16, > 35 años).
- Factores demográficos como ser mujer negra no hispana o india americana/nativa de Alaska (en los Estados Unidos).
- Desnutrición, tabaquismo, consumo de alcohol o drogas ilegales.
- Exposición a ciertos contaminantes ambientales.
- Violencia doméstica, estrés o falta de apoyo social.
- Largas horas de trabajo con largos períodos de pie.

Complicaciones del Nacimiento Prematuro
No todos los bebés prematuros tienen complicaciones de salud, pero nacer antes puede ocasionar problemas médicos a corto y largo plazo. Por lo general, cuanto más temprano nace un bebé, más alto es el riesgo de tener complicaciones. Algunos problemas pueden ser claros desde el nacimiento.
Problemas Respiratorios
Un bebé prematuro puede tener dificultad para respirar debido a que nació con pulmones que no están completamente desarrollados. Si a los pulmones del bebé les falta una sustancia que les permite expandirse, puede tener dificultad para inhalar suficiente cantidad de aire. Es común que los bebés prematuros tengan pausas en la respiración llamadas apnea. La mayoría de los bebés superan la apnea cuando se les da el alta del hospital. Algunos bebés prematuros tienen un trastorno pulmonar menos común llamado displasia broncopulmonar.
Problemas Cardíacos
Algunos problemas cardíacos frecuentes en bebés prematuros son el conducto arterioso persistente y la presión arterial baja. El conducto arterioso persistente es una abertura entre dos vasos sanguíneos importantes, la aorta y la arteria pulmonar. Este defecto cardíaco a menudo se cierra solo, pero sin tratamiento, puede derivar en problemas como insuficiencia cardíaca, que ocurre cuando el corazón no puede bombear sangre como debería.
Problemas Cerebrales
Cuanto más prematuro nace un bebé, mayor es el riesgo para sangrado en el cerebro, conocido como hemorragia intraventricular. La mayoría de estas hemorragias son leves y se resuelven con pocos efectos a corto plazo. Sin embargo, la lesión de la sustancia blanca periventricular es un factor de riesgo importante de parálisis cerebral y retraso neuromadurativo.
Problemas de Control de Temperatura
Los bebés prematuros pueden perder calor rápidamente. No tienen la misma grasa corporal almacenada que un bebé que nació a término y no pueden generar el calor suficiente para contrarrestar lo que se pierde a través de la superficie corporal. La hipotermia en un bebé prematuro puede derivar en problemas respiratorios y niveles bajos de glucosa en la sangre. Además, un bebé prematuro puede usar toda la energía que obtiene de la alimentación solo para mantener la temperatura.
Problemas Digestivos
Los bebés prematuros son más propensos a tener sistemas digestivos que no están totalmente desarrollados. Esto puede derivar en problemas como enterocolitis necrosante (NEC), donde se dañan las células que recubren la pared del intestino. Este problema puede ocurrir en bebés prematuros una vez que comienzan a alimentarse.
Problemas Sanguíneos
Los bebés prematuros corren riesgo de tener problemas sanguíneos como anemia e ictericia del recién nacido. Con la anemia, el bebé no tiene glóbulos rojos suficientes. Todos los recién nacidos sufren una lenta disminución de los glóbulos rojos durante el primer mes de vida, pero esa disminución puede ser mayor en los bebés prematuros. Con la ictericia del recién nacido, el bebé tiene un color amarillento en la piel y en los ojos, debido a que la sangre contiene demasiada cantidad de bilirrubina.
Problemas Metabólicos
Los bebés prematuros suelen tener problemas con el metabolismo, el proceso en el que el cuerpo transforma los alimentos y líquidos en energía. Algunos bebés prematuros pueden tener un nivel muy bajo de glucosa en la sangre, ya que generalmente tienen cantidades más reducidas de glucosa que los bebés nacidos a término.
Problemas del Sistema Inmunitario
Es común que los bebés prematuros tengan sistemas inmunitarios que no estén completamente desarrollados, lo que puede derivar en un mayor riesgo de sufrir enfermedades.
Problemas de Desarrollo y Aprendizaje
- Parálisis cerebral: Este grupo de trastornos puede provocar problemas con el movimiento, el tono muscular o la postura, y puede deberse a una infección o flujo de sangre deficiente.
- Problemas de aprendizaje: Es más probable que los bebés prematuros se retrasen en diferentes acontecimientos, en comparación con los bebés que nacieron a término.
Problemas Sensoriales
- Problemas de visión: Los bebés prematuros pueden tener una enfermedad ocular conocida como retinopatía del prematuro. Esta se da cuando los vasos sanguíneos se hinchan y crecen en exceso en la retina. A veces, estos vasos provocan un desprendimiento de retina.
- Problemas de audición: Los bebés prematuros tienen un mayor riesgo de perder algún grado de audición.
Otros Problemas de Salud
- Problemas dentales: Los bebés prematuros pueden tener más probabilidades que los bebés nacidos a término de tener defectos en el esmalte dental.
- Problemas conductuales y de salud mental.
- Problemas de salud constantes: Los bebés prematuros son más propensos a tener problemas de salud a largo plazo, como enfermedades, asma y problemas de alimentación, o que estos perduren. También corren un mayor riesgo de tener el síndrome de muerte infantil súbita (SMIS).

Clasificación de los Nacimientos Prematuros
La prematuridad se define por la edad gestacional al nacer. La definición convencional es el número de semanas transcurridas desde el primer día del último período menstrual normal de una paciente embarazada hasta la fecha del parto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica a los bebés prematuros de la siguiente manera:
- Extremadamente prematuro: menos de 28 semanas de gestación.
- Muy prematuro: 28 0/7 a 31 6/7 semanas.
- Prematuro moderado: 32 0/7 a 33 6/7 semanas.
- Pretérmino tardío: 34 a 36 6/7 semanas.
Según el peso al nacer, la clasificación es:
- < 1000 g: peso extremadamente bajo al nacer (PEBN).
- 1000 a 1499 g: muy bajo peso al nacer (MBPN).
- 1500 a 2500 g: bajo peso al nacer (BPN).
Se entiende por edad corregida la que tendría el niño si hubiera nacido el día que cumpliera la 40ª semana de gestación. Si se valora a los niños prematuros según la edad cronológica, se estará viendo a cada uno de ellos en un momento diferente del desarrollo.
Prevención del Parto Prematuro
A menudo se desconoce la causa exacta del nacimiento prematuro, pero existen medidas que pueden reducir el riesgo:
- Tomar suplementos de progesterona: Una versión de la progesterona hecha en el laboratorio puede reducir el riesgo para nacimiento prematuro si se tuvo un bebé prematuro antes o si el cuello del útero es corto.
- Cerclaje cervical: Es una cirugía que se hace durante el embarazo donde el cuello del útero se cierra con suturas fuertes para darle más resistencia al útero. Las suturas se retiran cuando llega el momento de dar a luz al bebé.
- Estar con buena salud antes de quedar en embarazo.
- Recibir cuidados prenatales lo más temprano posible en el embarazo y continuar hasta que el bebé nazca.
Es importante destacar que quedarse en cama no ayuda a evitar un nacimiento prematuro; de hecho, puede aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos, huesos más débiles y menor fuerza muscular.
Cerclaje cervical y prevención del parto prematuro
Cuidados y Nutrición del Bebé Prematuro
La leche de la madre es el alimento de elección para todos los niños, y todavía más importante para los que nacieron prematuros. Se recomienda empezar con leche materna desde los primeros días de vida, ya que protege de infecciones y favorece su desarrollo mientras están ingresados.
Durante los primeros meses de vida, mientras el niño está ingresado en neonatología, es recomendable fortificar la leche materna con suplementos de proteínas y calorías. Cuando no se dispone de leche de madre propia, lo ideal es que el niño reciba leche de madre de un Banco de Leche.
Cuando no se dispone de leche de madre propia, se pueden utilizar fórmulas artificiales especiales para niños prematuros. Estas fórmulas tienen más proteínas, calorías y minerales y se pueden utilizar durante el ingreso y al alta, hasta la edad corregida a término.
Se deben introducir otros alimentos siguiendo una pauta similar a la de los niños nacidos a término, pero a la edad corregida en vez de a la edad real. No se deben introducir cereales en los prematuros antes de tiempo, ya que suelen disminuir el volumen total de leche que toman.
Suplementos Nutricionales Esenciales
- Vitamina D: Los niños prematuros necesitan más calcio y fósforo para que sus huesos sean fuertes. La leche materna y las fórmulas para prematuros contienen las cantidades necesarias, pero también necesitan un aporte adecuado de vitamina D para evitar la aparición de raquitismo.
- Hierro: Los niños prematuros están inmaduros para la producción de glóbulos rojos y con frecuencia presentan anemia. Se recomienda administrar hierro en gotas a todos los niños prematuros desde su nacimiento hasta la introducción de la alimentación complementaria con alimentos ricos en hierro, como la carne roja.
Los niños prematuros comen lentamente, necesitan hacer muchas pausas y a veces comen pocas cantidades, lo que se conoce como dificultades con la alimentación.
Seguimiento del Desarrollo Infantil
La evaluación del desarrollo de los niños con peso menor de 1.500 g al nacimiento o con una edad gestacional inferior a 32 semanas es fundamental. Es muy importante evaluar si el niño está desarrollándose con normalidad o si existe alguna alteración que precise de tratamiento precoz.
El riesgo de parálisis cerebral u otras alteraciones graves del desarrollo motor puede detectarse en los primeros meses de vida. El médico evaluará el tono, los reflejos, la postura y los movimientos del recién nacido, así como la edad en la que alcanza hitos motores como sostener la cabeza, voltearse, sentarse, gatear y andar.
Aunque la gran mayoría de los niños con peso de nacimiento menor de 1.500 g o con una edad gestacional inferior a 32 semanas evolucionan favorablemente, algunos de ellos van a presentar ciertas peculiaridades en su desarrollo que son frecuentes en los niños muy prematuros.

Intervenciones y Apoyo Familiar
La prematuridad es una condición de salud que conlleva una inmadurez de órganos y sistemas, haciendo a los recién nacidos más vulnerables a las enfermedades y más sensibles a los agentes externos. Contar con enfermeras expertas en este ámbito es imprescindible para brindar una red de seguridad y cuidado al neonato y a sus familias.
Las intervenciones tempranas y específicas de la enfermería neonatal reducen el estrés de los progenitores durante la hospitalización y en la transición al domicilio. El rol de la enfermería neonatal es crucial, especialmente en los casos que presentan riesgo o alteración real de su salud.
Es fundamental integrar a la familia en los cuidados, independientemente del contexto sociocultural y económico. Este modelo de atención promueve la inclusión de los padres como parte del equipo sanitario, fomentando su participación en todos los cuidados relacionados con su bebé.
La salud mental de los padres es un reto pendiente en la atención neonatal. A la frustración por las expectativas rotas y la tristeza por la separación, se suma el miedo a la gravedad de la enfermedad, la pérdida del bebé soñado, el riesgo por los resultados neurológicos adversos y, en casos extremos, el fallecimiento de su hijo o hija. En este escenario complejo, la familia convive con estados de labilidad emocional, bloqueo afectivo e incluso hipervigilancia, que ponen en riesgo su bienestar emocional.
Los cuidados básicos específicos para el bebé tras el alta incluyen mantener la habitación a una temperatura entre 20-22ºC, evitar corrientes de aire, usar ropa de fibras naturales, y tener precaución con lazos o cordones. No es necesario despertar al niño para que mame, pero sí evitar el contacto con personas resfriadas o con procesos infecciosos.
Para calmar al bebé, ponerlo piel con piel sobre el pecho y ofrecerle el pecho para succionar le tranquiliza. Nunca se deberá agitar o sacudir bruscamente al bebé. El niño nota el estado de ánimo de la madre/padre.
Las visitas de control a las 48h del alta se realizan en Consultas Externas de Pediatría. Se recomienda no llevarlo a la guardería hasta el primer año de vida, siempre y cuando sea posible conciliarlo con la vida familiar.

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