Descenso Asimétrico de los Parietales Fetales y Restricción del Crecimiento Intrauterino

El concepto de "descenso asimétrico de los parietales fetales" se vincula estrechamente con el asinclitismo, una alteración en la presentación fetal durante el trabajo de parto. En el asinclitismo, la cabeza del feto se inclina lateralmente con respecto al eje de la pelvis materna, lo que significa que el eje cefálico del bebé no está alineado de forma perpendicular al plano de entrada pélvica. El término "asinclitismo" proviene del griego “asyn” (sin) y “klino” (inclinar), y se utiliza en obstetricia para describir esta relación espacial anormal entre la cabeza del feto y la pelvis materna.

Tipos de Asinclitismo

Existen dos tipos principales de asinclitismo:

  • Asinclitismo anterior (de Naegele): En este caso, la sutura sagital del cráneo fetal se desplaza hacia el promontorio sacro, presentando primero el parietal anterior.
  • Asinclitismo posterior (de Litzmann): Aquí, la sutura sagital se desplaza hacia el pubis, y el parietal posterior se presenta en primer lugar.

En situaciones de sospecha de asinclitismo, es fundamental una vigilancia estrecha. La detección temprana y una actitud proactiva pueden prevenir complicaciones. El asinclitismo puede ser un problema si impide el encajamiento y no se resuelve, aunque no siempre implica que se repetirá en futuros embarazos si fue causado por factores transitorios como la posición fetal o el tono uterino. En muchos casos, especialmente en el asinclitismo anterior leve, la situación puede resolverse espontáneamente.

Esquema de las diferentes presentaciones fetales y tipos de asinclitismo

Restricción del Crecimiento Intrauterino (RCIU)

El descenso asimétrico de los parietales fetales puede estar relacionado o ser un indicador de la Restricción del Crecimiento Intrauterino (RCIU), que es el crecimiento de un bebé en el vientre que no ocurre según lo esperado, es decir, el feto no es tan grande como se esperaría para su edad gestacional.

Causas del RCIU

Frecuentemente, el RCIU ocurre porque el feto no recibe una cantidad suficiente de nutrientes y alimentación debido a un problema con el funcionamiento de la placenta, que es el tejido que transporta el oxígeno y los nutrientes de la madre al bebé. En el crecimiento intrauterino retardado, la función placentaria está alterada.

Otras causas que pueden contribuir al RCIU incluyen:

  • Alteraciones genéticas
  • Malformaciones fetales
  • Infecciones maternas durante el embarazo (Citomegalovirus, Rubéola, Sífilis, Toxoplasmosis)
  • Condiciones maternas como tensión arterial alta o preeclampsia
  • Factores de riesgo maternos como el tabaquismo, el consumo de alcohol y drogas ilícitas.
  • Problemas en la placenta
  • Preeclampsia o eclampsia
  • Trastornos de coagulación
  • Enfermedad renal
  • Nutrición deficiente
  • Enfermedades de la tiroides
  • Anemia
  • Malformaciones uterinas
  • Embarazo múltiple (gemelos, trillizos)
  • Vivir a gran altitud
  • Otras enfermedades crónicas

Es importante destacar que no todos los bebés pequeños al nacer tienen RCIU; muchos son simplemente más pequeños de la media normal, influenciados por un componente genético si los padres son de baja estatura o peso. Solamente una tercera parte de los bebés que son pequeños al nacer y tienen bajo peso tienen CIR. Los dos tercios restantes son bebés más pequeños de la media normal.

Diagnóstico del RCIU

El diagnóstico del RCIU se realiza mediante un seguimiento cuidadoso durante el embarazo:

  • Medición de la altura uterina: Los médicos controlan el crecimiento midiendo el abdomen de la madre desde la punta del hueso púbico hasta la parte superior del útero. Si esta medida es menor de lo esperado para la edad gestacional, puede haber sospecha de RCIU.
  • Ecografía prenatal: Es la prueba principal y más común para confirmar el RCIU. Permite calcular el tamaño y la altura del bebé a través de mediciones de la cabeza (diámetro biparietal), del abdomen (diámetro o circunferencia abdominal) y de la pierna (longitud del fémur). Estas imágenes también ayudan a encontrar otros inconvenientes como problemas con la placenta o bajo nivel de líquido amniótico (oligohidramnios).
  • Estudio Doppler: Se realiza una ecografía para controlar el flujo de sangre hacia la placenta y a través del cordón umbilical, así como de las arterias uterinas y la arteria cerebral media fetal, lo que es crucial para evaluar la función placentaria.
  • Monitorización fetal: La cardiotocografía en reposo implica escuchar el ritmo cardíaco del bebé durante un período de tiempo para valorar los latidos del corazón.
  • Detección de indicadores indirectos: El retraso del crecimiento fetal se debe sospechar cuando se identifica una placenta de grado III antes de las 36 semanas o la reducción del líquido amniótico (oligohidramnios).

Según las mediciones fetales, el criterio más comúnmente aceptado para el retraso del crecimiento fetal es un peso por debajo del percentil 10 para la edad. Sin embargo, una circunferencia abdominal por debajo del percentil 3 para la edad es una evidencia inequívoca de crecimiento fetal retardado. Además, las proporciones corporales anormales (HC/AC, FL/CA) indican un crecimiento abdominal retardado y caracterizan un feto con crecimiento retardado de forma asimétrica, la forma más común de RCIU, generalmente resultado de insuficiencia placentaria en pacientes con hipertensión o diabetes de clase D mellitus.

RCIU tardío diagnostico y manejo

Tratamiento del RCIU

El tratamiento para la RCIU depende de la etapa del embarazo y del bienestar del bebé. Los médicos observarán atentamente el RCIU durante las visitas de control prenatales, realizando ecografías regulares para registrar el crecimiento y buscar otros problemas.

  • Manejo de condiciones maternas: Si la madre tiene una afección, los médicos la ayudarán a controlarla, asegurándose de que coma alimentos saludables y aumente de peso correctamente.
  • Reposo: En algunos casos, se puede recomendar reposo para mejorar el flujo de sangre que recibe el bebé.
  • Inducción del parto o cesárea: Si el bebé ha dejado de crecer, hay problemas con la placenta o el flujo de sangre del cordón umbilical, o si el estrés de un parto vaginal sería demasiado arriesgado para el bebé, los médicos pueden recomendar inducir el trabajo de parto o realizar una cesárea.

Problemas y pronóstico del RCIU

Los bebés con RCIU tienen un mayor riesgo de sufrir problemas de salud, incluyendo una mayor probabilidad de hospitalización y atención en la unidad de cuidados intensivos neonatales, especialmente si son prematuros o muy pequeños al nacer. Los efectos a largo plazo dependen de la afección que provocó el problema.

Si se sospecha RCIU, es crucial seguir los consejos del médico y acudir a todas las visitas prenatales y citas para pruebas para monitorear el desarrollo y crecimiento del bebé. Después del parto, el crecimiento y desarrollo del recién nacido dependen de la gravedad y causa del RCIU. La monitorización en las consultas de pediatría se extiende al menos los dos primeros años de vida y se realizan revisiones adicionales si hay secuelas.

Tener un bebé con RCIU es un factor de riesgo para gestaciones futuras, por lo que estas mujeres requieren un mayor seguimiento en sus nuevos embarazos, especialmente aquellas con enfermedades de base como hipertensión arterial.

Situaciones y Presentaciones Fetales Anormales

Además del asinclitismo y el RCIU, otras situaciones o presentaciones fetales anormales pueden complicar el parto. Estas pueden deberse al tamaño del feto, anomalías fetales, anomalías estructurales uterinas, embarazo múltiple u otros factores.

Terminología clave:

  • Presentación fetal: Parte fetal más cercana a la entrada a la pelvis materna (ej., vértice o cefálica, cara, frente, pelviana, hombros, funicular).
  • Posición fetal: Relación de la parte de presentación con un eje anatómico (ej., occipitoanterior, occipitoposterior, occipitotransversa).
  • Situación fetal: Relación del feto con respecto al eje longitudinal del útero (longitudinal, oblicua o transversal).

La situación normal del feto es longitudinal, la presentación normal es de vértice o cefálica, y la posición más común es occipitoanterior (la cara hacia la columna vertebral materna) con la cara y el cuerpo en ángulo hacia un lado y el cuello flexionado.

Tipos de presentaciones o posiciones anormales:

  • Situación transversa: El eje largo del feto es oblicuo o perpendicular al eje largo de la madre. A menudo se acompaña de presentación de hombro, requiriendo cesárea.
  • Presentación podálica o de nalgas: Incluye presentación pelviana franca (caderas flexionadas y rodillas extendidas), pelviana completa (caderas y rodillas flexionadas), o de uno o ambos pies (piernas extendidas que aparecen antes que las nalgas). Dificulta el parto y aumenta el riesgo de prolapso del cordón umbilical, traumatismo obstétrico y muerte perinatal. Los factores predisponentes incluyen trabajo de parto pretérmino, gestación múltiple, anomalías uterinas o fetales.
  • Presentación de frente o de rostro: La cabeza está hiperextendida. Si el mentón está en posición posterior, la rotación de la cabeza es menos probable y se requiere cesárea. Generalmente, la presentación de frente se convierte espontáneamente en una de vértice o una de rostro.
  • Posición occipital posterior: Es la posición anormal más común. El cuello fetal está un poco deflexionado, lo que implica que un diámetro mayor de la cabeza debe pasar por el canal de la pelvis, pudiendo detener el progreso en la segunda fase del trabajo de parto y a menudo requiriendo parto vaginal operatorio o cesárea.

Es fundamental detectar la situación o la presentación fetal anormal antes del parto. Durante la atención prenatal de rutina, los médicos evalúan la situación y la presentación fetal mediante exploración clínica y ecografía. En caso de presentación podálica, la versión cefálica externa a veces puede reposicionar al feto a una presentación de vértice antes del trabajo de parto, generalmente a las 37 o 38 semanas. Si la situación o presentación anormal persiste, se suele realizar una cesárea a las 39 semanas o al inicio del trabajo de parto.

RCIU tardío diagnostico y manejo

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