Huellas de bebé prematuro: un recuerdo imborrable

Recibir la noticia de que un embarazo se interrumpe por motivos médicos o que el bebé fallecerá poco después de nacer es una experiencia devastadora. En estos momentos, la confusión, el enfado y el shock son reacciones naturales. Es comprensible que resulte difícil asimilar la información médica y que se necesite tiempo y paciencia para responder a todas las preguntas.

La pérdida de un hijo amado y deseado es una situación extremadamente difícil de aceptar. Ante esta realidad, es normal surgir preguntas sobre posibles riesgos para la salud de la madre o la pareja al retener el cuerpo del bebé sin vida en el útero. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no existe ningún riesgo para la madre, lo que permite tomarse el tiempo necesario para asimilar la noticia y decidir el procedimiento a seguir.

Opciones para el nacimiento del bebé

Cuando se recibe la noticia del fallecimiento del bebé, la primera reacción suele ser el deseo de sacarlo del útero lo antes posible. Sin embargo, es importante saber que, en general, no hay prisa. Se recomienda tomarse un tiempo para asimilar la noticia juntos, comprender lo que sucederá y prepararse para el parto. El nacimiento de un bebé sin vida no será como se esperaba, pero es un proceso que requiere preparación y comprensión.

Tipos de parto

Parto vaginal

El parto vaginal es la opción más habitual y recomendada. En este caso, se debe consultar cómo proceder: esperar unas horas, días o más tiempo (manejo expectante) o optar por una inducción farmacológica, que es la práctica más común.

Cesárea

Si bien el parto vaginal puede ser difícil de experimentar, una cesárea conlleva los riesgos asociados a cualquier cirugía mayor, como anestesia, infección, complicaciones quirúrgicas, dolor posterior y un período de recuperación más largo. Además, una cesárea aumenta las posibilidades de complicaciones en futuros embarazos y partos. La decisión final sobre el tipo de parto recae en la mujer.

Manejo del parto

Manejo Expectante

Si se permite que el cuerpo de la mujer siga su curso natural, el parto se desarrollará de manera fisiológica, similar a cualquier otro embarazo. El proceso de parto es el mismo, incluso si el bebé va a nacer sin vida. Si se elige esta opción, se deberá acudir al hospital cuando comiencen las contracciones. Actualmente, los protocolos sanitarios suelen recomendar la inducción directa del parto. Sin embargo, tomarse un tiempo puede ser beneficioso para asimilar la noticia, hablar con la familia y prepararse para otras decisiones importantes.

Inducción del Parto

Cuando la mujer elige la inducción del parto, puede coordinar con el centro asistencial el momento más adecuado para iniciar la intervención. Si no existen motivos médicos urgentes y se desea ir a casa para asimilar la situación, despedirse del bebé o resolver asuntos prácticos, se puede informar al facultativo. Si se prefiere comenzar la inducción de inmediato, se debe comunicar a la matrona o ginecóloga de referencia para ser admitida en el hospital.

Alivio del dolor y apoyo emocional

Durante el parto, se dispone de diversas opciones para el alivio del dolor, como ducha, saco de semillas, entonox (óxido nitroso), opiáceos y epidural. La elección de qué método utilizar en cada momento es personal. En algunos centros, pueden ofrecerse sedantes o tranquilizantes, pero se recomienda no tomarlos, ya que pueden afectar la capacidad de comprensión y toma de decisiones.

Es recomendable no tomar sedantes o tranquilizantes, ya sea durante el parto o en formato de pastilla, ya que pueden interferir con la capacidad de entender la información recibida y la toma de decisiones.

Durante todo el proceso del parto y la expulsión, la mujer puede estar acompañada por una o dos personas de su elección, independientemente de las semanas de gestación. Contar con apoyo emocional es fundamental en estos momentos difíciles.

Hablar con los hijos sobre la muerte

Hablar sobre la muerte con los hijos nunca es fácil, especialmente cuando esperaban la llegada de un nuevo miembro a la familia. Es preferible ser sincero y permitirles participar en el proceso en la medida de lo posible. Cada familia abordará la muerte según sus propias creencias y sensibilidades. A menudo, la aprensión de los adultos es mayor que la dificultad real de hablar con los niños. Al proporcionarles información comprensible y permitirles expresar sus emociones, se les ayuda a elaborar un duelo sano y a sentirse amados y protegidos.

Ilustración de una familia hablando con sus hijos sobre un tema sensible.

Ver y sostener al bebé

La primera vez que se sugiere ver o sostener al bebé después del parto, la idea puede ser impactante. Sin embargo, la gran mayoría de los padres que lo hacen (más del 95%) afirman que fue una buena decisión. La reacción inicial ante la perspectiva de parir un hijo muerto es de rechazo y miedo a cómo será el bebé. Si se sintió al bebé moverse recientemente, es probable que físicamente esté bien, aunque pueda presentar labios algo más oscuros, descamación de la piel o pequeñas ampollas. Al nacer, su cuerpo no estará frío y conservará el calor materno, enfriándose gradualmente.

El hospital debe permitir estar con el bebé todo el tiempo que se desee, incluso varias horas o días. Si se necesita un descanso, se puede volver a verle más tarde. La oportunidad de ver y sostener al bebé puede ser reconfortante para los padres y otros familiares, ayudando en el proceso de duelo.

Fotografía de padres sosteniendo tiernamente a su bebé recién nacido.

Creando recuerdos

Para aquellos que han tenido la oportunidad de ver, sostener y estar con su bebé, existen diversas formas de crear recuerdos. Lavar, bañar o vestir al bebé con la ropita preparada puede ser un acto de amor. Aunque la idea de fotografiar a un bebé fallecido pueda parecer macabra, la experiencia de muchas familias es que estas fotografías se convierten en recuerdos muy preciados, especialmente a medida que los recuerdos se desvanecen con el tiempo.

Se pueden realizar fotografías de las manos y pies del bebé, de la familia junto a él, o de los padres sosteniéndolo. Es recomendable que las fotografías se tomen con el bebé en brazos y, si es posible, en color, ya que luego se puede optar por pasarlas a blanco y negro. Existen asociaciones de fotografía que ofrecen este servicio de forma gratuita en hospitales.

Una forma muy especial de preservar un recuerdo son las huellas de las manos y pies del bebé, que se pueden hacer con tinta y papel. En muchos hospitales, las matronas disponen del material necesario para ello. También es posible realizar impresiones en arcilla blanca blanda.

Primer plano de las huellas de la mano y el pie de un bebé en tinta.

Autopsia y estudios patológicos

En caso de haber realizado una autopsia, existe la posibilidad de obtener fotografías, ya que forman parte de la historia clínica y legalmente se tiene derecho a ellas. La autopsia es una decisión personal que solo los padres pueden tomar, y el personal sanitario puede aconsejar sobre ella y proporcionar información relevante.

Hoy en día, la autopsia, junto con el estudio histológico de la placenta, es la mejor manera de determinar la causa de la muerte y se recomienda ofrecerla en todos los casos de muerte fetal tardía y neonatal. La probabilidad de encontrar una causa varía entre el 50% y el 75%, dependiendo de la especialización del patólogo.

Los estudios de anatomía patológica son importantes por varios motivos: pueden ayudar a aliviar sentimientos de culpa, dar sentido a la muerte, proporcionar información para futuros embarazos y contribuir a la investigación para la prevención de la muerte intrauterina.

En España, el tiempo para obtener los resultados de la autopsia puede variar entre 6 semanas y 6 meses, siendo lo habitual 2 o 3 meses. En algunos hospitales privados, el coste puede superar los 1.000 € y no estar cubierto por el seguro privado.

Es importante destacar que, en España, los padres tienen derecho a recuperar el cuerpo de su bebé para el funeral, independientemente de la edad gestacional, según la jurisprudencia del Tribunal Constitucional.

Funeral y disposición del cuerpo

El funeral del bebé es un acto completamente personal. Aunque hasta hace poco en España solo se ofrecía esta opción para gestaciones de más de 180 días, desde 2016 es un derecho de todas las familias.

Para organizar un entierro o cremación, será necesario contactar con una funeraria. Algunos hospitales cuentan con personal de funeraria, pero no existe obligación de contratar sus servicios; se puede elegir otra funeraria.

En caso de elegir entierro, se puede vestir al bebé con ropa propia o solicitar al hospital que lo haga. En caso de cremación, la funeraria puede entregar las cenizas en una urna. Por "cuestiones legales", es habitual que la urna no lleve el nombre del bebé, sino el de la madre, aunque se puede solicitar que se incluya el nombre del bebé.

Si no se dispone de recursos económicos, se puede solicitar al hospital el contacto con Asuntos Sociales para gestionar un entierro de beneficencia. Los seguros de decesos suelen cubrir el entierro o la cremación del bebé.

La disposición del cuerpo del bebé varía según las semanas de gestación y los protocolos hospitalarios. Bebés nacidos con más de 20-26 semanas (o más de 500-1000 gramos) suelen recibir una disposición como restos humanos, mientras que los de menor peso pueden ser tratados como restos quirúrgicos. Sin embargo, en algunas comunidades, las 16 semanas marcan la diferencia.

Excelente reflexión para todos los padres de familia e hijos.

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