Preeclampsia Postparto y Tardía: Información Clave

La preeclampsia posparto es una afección poco frecuente pero grave que se produce cuando una mujer desarrolla presión arterial alta y signos de daño orgánico, generalmente hepático o renal, después de dar a luz a su bebé. Aunque la preeclampsia clásica se manifiesta durante el embarazo, la variante posparto puede presentarse casi siempre dentro de las primeras 48 horas tras el parto. Sin embargo, en algunos casos, esta condición puede surgir hasta seis semanas o más después del nacimiento, lo que se conoce como preeclampsia posparto tardía. Es fundamental saber que esta condición requiere tratamiento inmediato, ya que, si no se trata, puede ocasionar convulsiones (eclampsia posparto) y otras complicaciones graves, incluso la muerte.

¿Qué es la Preeclampsia Postparto?

La preeclampsia es la presión arterial alta y signos de daño hepático o renal que ocurren en las mujeres después de la semana 20 de embarazo. La preeclampsia posparto es una condición que sucede después del parto, usualmente dentro de los primeros días, pero puede desarrollarse hasta 6 semanas después. Esto se conoce como preeclampsia posparto tardía. Esta condición es igual de peligrosa que la preeclampsia durante el embarazo y requiere tratamiento inmediato. La principal diferencia radica en si estamos frente a una paciente que cursó un embarazo sin complicaciones o ante la continuidad de una patología que inició antes o durante el embarazo.

Síntomas de la Preeclampsia Postparto

Con frecuencia, una mujer con preeclampsia no se siente enferma, y puede resultarle difícil darse cuenta si tiene señales y síntomas después del embarazo porque estará enfocada en el cuidado de su bebé. Muchas mujeres que desarrollan preeclampsia posparto no la tuvieron durante el embarazo. Los signos y síntomas de preeclampsia posparto son como los de la preeclampsia durante el embarazo y pueden incluir:

  • Hinchazón de manos y cara o en las áreas alrededor de los ojos (edema periorbitario).
  • Aumento repentino de peso en un período de 1 a 2 días, o más de 0.9 kg (2 libras) por semana.

Es importante notar que algo de hinchazón en los pies y los tobillos durante el embarazo y el posparto se considera normal. Los síntomas de preeclampsia grave incluyen:

  • Dolores de cabeza que no desaparecen o empeoran (el síntoma más frecuente de debut, presente en 60-70% de los casos).
  • Problemas para respirar (edema pulmonar).
  • Dolor abdominal en el lado derecho, debajo de las costillas. Este dolor también se puede sentir en el hombro derecho y se puede confundir con acidez gástrica, dolor en la vesícula biliar o un virus estomacal.
  • Orinar con menos frecuencia de lo habitual (bajo gasto urinario).
  • Náuseas y vómitos (un signo preocupante).
  • Cambios en la visión, incluso pérdida temporal de la visión, ver puntos o luces centelleantes, sensibilidad a la luz y visión borrosa.
  • Sentirse mareada y desmayarse.
  • Convulsiones o cambios en la actividad mental (eclampsia).

Si nota alguno de estos síntomas, comuníquese con su proveedor de atención médica de inmediato. Es clave el diagnóstico precoz, ya que la rehospitalización se asocia más frecuentemente a eclampsia e ictus.

Esquema de los síntomas de la preeclampsia posparto, con iconos representativos de cada síntoma como dolor de cabeza, hinchazón, visión borrosa y dolor abdominal.

Causas y Factores de Riesgo

La causa exacta de la preeclampsia es desconocida. Se piensa que la afección empieza en la placenta, aunque en la preeclampsia posparto tardía la etiología aún sigue en discusión. Algunos autores consideran que representa un subtipo de la preeclampsia anteparto, mientras que otras publicaciones intentan demostrar que son dos entidades distintas. El aumento del volumen plasmático y la retención de sodio y agua en el líquido intersticial observada durante una gestación normal, junto con una elevada administración de fluidos endovenosos periparto, pueden llevar a una sobrecarga de volumen intravascular que en determinadas mujeres podría ser la causa de una elevación patológica de la presión arterial.

Los factores de riesgo para esta afección incluyen:

  • Primer embarazo (primigesta).
  • Antecedentes de preeclampsia o hipertensión gestacional en el embarazo más reciente.
  • Antecedentes de un bebé con retraso del crecimiento.
  • Embarazos múltiples (gemelos o más).
  • Antecedentes familiares de preeclampsia.
  • Obesidad (IMC de 30 o más).
  • Edad mayor a 35 años (o superior a 40 años).
  • Ser afroamericana.
  • Estar embarazada más de 10 años después de un embarazo anterior.
  • Antecedentes de diabetes (gestacional o pregestacional), presión arterial alta o enfermedad renal.
  • Antecedentes de enfermedad tiroidea.
  • Embarazo por FIV, especialmente después de una transferencia de embriones congelados.
  • Tabaquismo.

La preeclampsia es una condición grave que puede suceder después de la semana 20 de embarazo o después de dar a luz (llamada preeclampsia posparto). En los Estados Unidos, la preeclampsia afecta a aproximadamente 1 de cada 25 embarazos.

Diagnóstico de la Preeclampsia Postparto

Si presenta síntomas, lo primero que hará el proveedor de atención médica es realizar un examen físico, el cual puede mostrar:

  • Presión arterial alta, por lo regular de 140/90 mm Hg o superior (en el caso de la hipertensión arterial posparto de novo se define como una PA ≥ 140/90mmHg, sin antecedentes de hipertensión en el embarazo y/o parto).
  • Hinchazón en las manos y la cara.
  • Aumento de peso.

Se harán exámenes de sangre y orina, que pueden mostrar:

  • Proteína en la orina (proteinuria).
  • Enzimas hepáticas más altas que lo normal.
  • Conteo de plaquetas bajo.
  • Niveles de creatinina en la sangre mayores que lo normal (prueba de función renal).
  • Niveles elevados de ácido úrico en la sangre.

También se harán exámenes para ver qué tan bien coagula la sangre. Su profesional utiliza los análisis de sangre y de orina para diagnosticar la preeclampsia posparto.

Diagrama de flujo diagnóstico para la preeclampsia posparto, incluyendo mediciones de presión arterial y pruebas de laboratorio.

Tratamiento de la Preeclampsia Postparto

El tratamiento de la preeclampsia posparto se adapta a la seriedad de la condición. Es fundamental el manejo tanto diagnóstico como terapéutico. El primer paso es estabilizar la condición de la madre. Esto puede implicar la hospitalización para una supervisión cercana, especialmente si la preeclampsia es grave.

Manejo de la Hipertensión Leve a Moderada

En el caso de la hipertensión arterial leve a moderada (140 a 159/90-109 mmHg), las pautas actuales sugieren considerar el inicio del tratamiento con cifras ≥ 140/90mmHg para prevenir la progresión a hipertensión severa y sus complicaciones. Durante la lactancia, se modifican los fármacos aptos para su uso, recomendándose la suspensión de metildopa debido al riesgo de depresión posparto. Los fármacos de elección son: enalapril, amlodipina/nifedipina, hidroclorotiazida y labetalol. Se recomienda un seguimiento individualizado de cada paciente, reduciendo de forma gradual las dosis de los fármacos y evitando presiones arteriales <110/70mmHg.

Manejo de la Hipertensión Severa

En el caso de la hipertensión arterial severa posparto, se emplean medicamentos de acción rápida por vía endovenosa, iniciando el tratamiento dentro de los 30-60 minutos del diagnóstico. El objetivo es alcanzar y mantener una presión arterial entre 140-150 y/o 90-100mmHg para prevenir complicaciones maternas, como el accidente cerebrovascular y la eclampsia. Se utilizan los mismos fármacos recomendados para la hipertensión severa en el embarazo: labetalol intravenoso (ev), hidralazina ev o nifedipina de liberación rápida por vía oral, iniciando siempre con monoterapia.

Uso de Sulfato de Magnesio

El tratamiento puede incluir sulfato de magnesio para prevenir convulsiones. El riesgo de eclampsia en pacientes con hipertensión arterial posparto de novo se desconoce, existiendo escasa evidencia al respecto. La eclampsia se presenta más frecuentemente durante las primeras 48 horas posparto, persistiendo un alto riesgo durante la primera semana. Este medicamento también se conoce como medicamento anticonvulsivo.

Otras Consideraciones del Tratamiento

  • Es fundamental evitar antiinflamatorios no esteroideos (AINES) en estas pacientes, ya que el uso de dosis elevadas en el posparto podría producir vasoconstricción y retención hidrosalina, causando hipertensión.
  • En caso de sobrecarga de volumen, se puede asociar furosemida oral o intravenosa.
  • Se debe insistir en el control ambulatorio de la tensión arterial después del alta hospitalaria.

Duración y Pronóstico

La preeclampsia generalmente se cura dentro de las 6 semanas después de que el bebé nace y sale la placenta. Sin embargo, puede persistir por más tiempo o incluso empezar después del parto. Casi siempre, a las 37 semanas su bebé está suficientemente desarrollado para nacer saludable. Si usted ha tenido preeclampsia, es más propensa a desarrollarla de nuevo en otro embarazo. En la mayoría de los casos, no será tan grave como la primera vez. Si usted tiene presión arterial alta durante más de un embarazo, es más propensa a padecerla cuando envejezca. La preeclampsia posparto se cura en la mayoría de los casos con el tratamiento adecuado, pero en otros casos puede llevar unas semanas hasta que la presión arterial se estabilice por completo.

Preeclampsia Posparto

Complicaciones de la Preeclampsia Postparto

Si la preeclampsia posparto no se trata, puede ser una condición potencialmente mortal. Las complicaciones graves inmediatas, si bien poco comunes, para la madre pueden incluir:

  • Problemas de sangrado.
  • Convulsiones (eclampsia posparto): Estas pueden causar daño permanente al cerebro, hígado y riñones.
  • Síndrome HELLP: (Hemólisis, elevación de las enzimas hepáticas y conteo bajo de plaquetas), que puede volverse potencialmente mortal rápidamente y implica daños a varios sistemas de órganos. Los síntomas incluyen náuseas y vómitos, dolores de cabeza y dolor en la parte superior derecha del abdomen.
  • Edema pulmonar: Exceso de líquido en los pulmones, una condición pulmonar potencialmente mortal.
  • Accidente cerebrovascular (ictus): Ocurre cuando se interrumpe o disminuye gravemente el suministro de sangre hacia una parte del cerebro.
  • Tromboembolia: Obstrucción de un vaso sanguíneo por un coágulo de sangre que viaja desde otra parte del cuerpo.
  • Ruptura del hígado.
  • Muerte (pocas veces).

Tener antecedentes de preeclampsia hace que una mujer tenga un mayor riesgo de desarrollar problemas futuros como enfermedades cardíacas, diabetes, enfermedades renales y presión arterial alta crónica.

Prevención y Vigilancia

No hay una forma segura de prevenir la preeclampsia. Sin embargo, si su proveedor piensa que usted tiene un alto riesgo de desarrollar preeclampsia, puede sugerir que empiece a tomar ácido acetilsalicílico (aspirin) para bebés (81 mg) diariamente al final del primer trimestre o al inicio del segundo trimestre de su embarazo, idealmente antes de las 16 semanas. Los estudios científicos están avanzando en la detección precoz, ya que es fundamental un tratamiento temprano, o incluso preventivo antes de que se manifieste.

La identificación temprana junto con un monitoreo estricto de la presión arterial resultan imprescindibles. Educar a las pacientes sobre los factores de riesgo y la importancia del control estricto de la presión arterial, incluso en ausencia de síntomas evidentes, es sin dudas la base de una estrategia eficaz. La capacitación del personal de salud y la asignación de recursos adecuados son componentes imprescindibles para fortalecer el sistema de salud. Se ha demostrado que la implementación de un programa de monitoreo universal de la presión arterial vía telefónica es factible, logrando identificar de forma temprana a las pacientes con presión arterial elevada, incluso las que se encontraban asintomáticas.

Contacte a su proveedor si tiene síntomas de preeclampsia durante el embarazo o después del parto.

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