¿Por Qué Padres Abusan Sexualmente de Sus Hijos? Explicaciones y Prevención

Comprender las razones detrás del abuso sexual infantil, especialmente cuando es perpetrado por padres o figuras de autoridad dentro del ámbito familiar, es un desafío complejo. A menudo, la percepción general de un abusador difiere de la realidad, y diversos factores psicológicos, sociales y culturales contribuyen a la aparición y perpetuación de estos actos.

Esquema sobre los factores que contribuyen al abuso sexual infantil por parte de los padres

Comprendiendo al Abusador y las Raíces del Abuso Sexual

Cuando se piensa en un violador, uno se imagina a un individuo anómalo y psicópata, sin embargo, son personas dentro de la sociedad, según Ana Celia Chapa Romero, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM. La especialista identificó que estos actos se dan en contextos donde existe un mayor machismo y devaluación del papel de la mujer. De hecho, se trata de una construcción de la masculinidad hegemónica y el control que el abusador pueda tener sobre las mujeres.

En este sentido, la violación se concibe como un acto de moralización, donde surge la creencia de que las mujeres están para satisfacer las necesidades de los hombres. Las primeras merecen ser castigadas porque son libres y capaces de tomar decisiones. Así, se construye la fantasía de poderlas controlar y el abuso sexual es una forma de hacerlo.

Psicología del Abusador y Distorsiones Cognitivas

El violador siente placer, es decir, su cerebro produce dopamina. En este contexto, los agresores sexuales presentan distorsiones cognitivas, que son pensamientos erróneos presentes dentro de la sociedad. Esta ideología es un pretexto para que el violador no sienta culpa de sus actos ni empatía hacia su víctima, porque justifica sus acciones, enfatizó Celia Chapa.

Esos pensamientos permanecen en toda la sociedad. Por ejemplo, cuando una mujer acude a denunciar, las autoridades la cuestionan: ¿por qué ibas sola?, ¿dónde estaba tu novio?, ¿estabas bajo los efectos del alcohol? Se tiende a culpar a la víctima más que al agresor. La realidad es que no se castiga al violador, las sanciones suelen ser mínimas y por esto es más fácil que existan los abusadores sexuales. Para la especialista en el tema, una transformación podría ser viable si se empieza por los niños y niñas.

El Incesto: Abuso Sexual en el Ámbito Familiar

El incesto es un tema lleno de mitos y es importante conocer la trascendencia en el ámbito emocional de los menores, niños y niñas, que son víctimas de abuso sexual por parte de un pariente cercano y los motivos que llevan al resto de la familia a callar estos sucesos.

El incesto se define como el abuso sexual cometido hacia una persona, niño o adolescente, con quien existe una relación de parentesco por consanguinidad y/o afinidad. Significa la relación sexual entre personas que son familiares y no pueden casarse por ley, lo que abarca también la relación sexual entre un padrastro y una hijastra.

Perfil del Abusador Familiar y la Vulnerabilidad del Niño

Se considera que en su debilidad el niño o niña puede ser víctima del adulto, ya que el adulto puede encontrar en el niño una víctima fácil que le permite satisfacer su agresividad o sus deseos. Conocer las características de las posibles víctimas y de los posibles agresores permite evaluar las circunstancias en que se da el abuso sexual y sus secuelas a corto y largo plazo.

El incesto y otras formas de abuso sexual contra los niños están rodeados de mitos, contradicciones y confusiones. Sin embargo, hay consenso con respecto a las siguientes características: el que lo lleva a cabo es un varón (de 80 a 90%), y el 80% de las veces es un miembro o amigo de la víctima y de su familia. Estos incidentes no se reportan en la mayoría de los casos y pueden pertenecer a cualquier clase social, económica o grupo racial.

El que abusa de los niños no es producto de una familia disfuncional o patológica; puede ser tan normal o anormal como el resto de la población masculina. La razón por la cual busca al niño, a diferencia de la mujer, es que estos tienen menos experiencia, menos fuerza física y son más confiados y dependientes de los adultos, y por lo tanto, se les puede coaccionar, seducir, convencer o forzar con más facilidad.

Infografía: Razones por las que los niños son blancos fáciles para los abusadores

El hecho de que el abusador sea amigo o miembro de la familia dificulta que se denuncien estos casos. Los abusadores sexuales, que frecuentemente muestran un problema de insatisfacción sexual, se ven tentados a buscar esporádicas satisfacciones sexuales en los menores que tienen más a mano y que menos se pueden resistir.

Justificaciones del Abusador y Ocultamiento

En estos casos, los agresores, incluyendo a padres o familiares, pueden mostrar distorsiones cognitivas para justificarse ante ellos mismos por su conducta, por ejemplo: "mi niña está entera", "la falta de resistencia supone un deseo del contacto", "en realidad, es una forma de cariño", etc. La situación habitual incestuosa suele comenzar con caricias; un paso posterior a la masturbación y al contacto bucogenital; y, solo en algunos casos, una evolución al coito vaginal, que puede ser más tardío (cuando la niña alcanza la pubertad).

Por otra parte, los niños con mayor riesgo de victimización son aquellos con una capacidad reducida para resistirse o revelarlo, como los que todavía no hablan y los que muestran retrasos del desarrollo y discapacidades físicas y psíquicas. Asimismo, son también sujetos de alto riesgo los niños que se encuentran carentes de afecto en la familia, que pueden inicialmente sentirse halagados por la atención de la que son objeto, al margen de que este placer con el tiempo acabe produciendo en ellos un profundo sentimiento de culpa.

Las conductas incestuosas tienden a mantenerse en secreto. Existen diferentes factores que pueden explicar los motivos de esta ocultación: por parte de la víctima, el hecho de obtener ciertas ventajas adicionales, como regalos, o el temor a no ser creída, junto con el miedo a destrozar la familia o a las represalias del agresor; y por parte del abusador, la posible ruptura de la pareja y de la familia y el rechazo social acompañado de posibles sanciones legales.

A veces, la madre tiene conocimiento de lo sucedido. Lo que le puede llevar al silencio, en algunos casos, es el pánico a la pareja o el miedo a desestructurar la familia; en otros, el estigma social negativo generado por el abuso sexual o el temor de no ser capaz de sacar adelante por sí sola la familia. De ahí que el abuso sexual pueda salir a la luz de una forma accidental cuando la víctima decide revelar lo ocurrido -a veces a otros niños o a un profesor- o cuando se descubre una conducta sexual casualmente por un familiar, vecino o amigo. El descubrimiento del abuso suele tener lugar bastante tiempo después (meses o años) de los primeros incidentes.

Tácticas del Abusador: El Proceso de "Grooming"

En el 90% de los casos de abuso sexual infantil, los niños conocen a la persona que abusa de ellos. Los abusadores, ya sean padres, familiares o conocidos, desarrollan una relación de confianza con sus víctimas a fin de crear una conexión que les permita iniciar el abuso. Este proceso se llama “grooming”.

Por lo general, los abusadores son personas que los demás aprecian y que con frecuencia se consideran miembros respetables de la comunidad. Este hecho, junto con la confianza que han ganado con el grooming de las víctimas y sus familias, es la razón por la cual el abuso sexual infantil es traumático tanto para los padres como para los niños.

Con frecuencia, los abusadores se aprovechan de la confianza de sus víctimas haciendo que prometan mantener el abuso en secreto, o amenazándolas si lo cuentan. Y si son acusados, los abusadores suelen negar el abuso con gran firmeza, resultando muy convincentes, tanto que pueden hacer que se tengan serias dudas sobre si creer o no a un niño o niña. Por esto es también tan importante reportar el abuso sexual a las autoridades una vez que un niño o niña hable de ello.

Aun cuando los abusadores digan que sienten remordimientos, es probable que continúen repitiendo el comportamiento a no ser que alguien los detenga. De hecho, en la mayoría de los casos es necesario ejercer presión legal sobre los abusadores para detener su comportamiento, y ahí reside la importancia de reportar.

Consecuencias Profundas para las Víctimas

Los menores muy pequeños pueden no ser conscientes del alcance del abuso sexual en las primeras fases, lo que puede explicar la compatibilidad de estas conductas con el cariño mostrado al adulto por el menor. Así, por ejemplo, hay niños que verbalizan el abuso sexual de la siguiente forma: "mi papá hace un pipí blanco", "yo no me enteraba porque estaba dormido", "me dice que no se lo diga a nadie".

Consecuencias a Corto Plazo

Al menos un 80% de las víctimas sufren consecuencias psicológicas negativas. El alcance del impacto psicológico va a depender del grado de culpabilización del niño por parte de los padres, así como de las estrategias de afrontamiento de que disponga la víctima. En general, las niñas tienden a presentar reacciones ansioso-depresivas; los niños, fracaso escolar y dificultades inespecíficas de socialización, así como comportamientos sexuales agresivos. Respecto a la edad, los niños muy pequeños (en la etapa de preescolar), al contar con un repertorio limitado de recursos psicológicos, pueden mostrar estrategias de negación de lo ocurrido. En los niños un poco mayores (en la etapa escolar) son más frecuentes los sentimientos de culpa y de vergüenza ante el suceso.

El abuso sexual presenta una especial gravedad en la adolescencia porque el padre o familiar puede intentar el coito, existe un riesgo real de embarazo y la adolescente toma conciencia del alcance de la relación incestuosa. No son por ello infrecuentes en la víctima conductas como huidas de casa, consumo abusivo de alcohol y drogas, promiscuidad sexual e incluso intentos de suicidio.

Consecuencias a Largo Plazo

Los efectos a largo plazo son menos frecuentes y más difusos que las secuelas iniciales, pero pueden afectar, al menos, al 30% de las víctimas. Los problemas más habituales son las alteraciones en la esfera sexual -disfunciones sexuales y menor capacidad de disfrute, especialmente-, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, así como un control inadecuado de la ira (en el caso de los varones, volcada al exterior en forma de violencia; en el de las mujeres, canalizada en forma de conductas autodestructivas).

En otros casos, sin embargo, el impacto psicológico a largo plazo del abuso sexual puede ser pequeño (a menos que se trate de un abuso sexual grave con penetración) si la víctima no cuenta con otras adversidades adicionales, como el abandono emocional, el maltrato físico, el divorcio de los padres, una patología familiar grave, etc. Desde el punto de vista del trauma en sí mismo, lo que predice una peor evolución a largo plazo es la presencia de sucesos traumáticos diversos en la víctima, la frecuencia y la duración de los abusos, la posible existencia de una violación y la vinculación familiar con el agresor, así como las consecuencias negativas derivadas de la revelación del abuso (por ejemplo, romperse la familia, poner en duda el testimonio del menor, etc.).

En un estudio de 26 mujeres que fueron agredidas sexualmente por sus padres, N. Lukianowicz describe cuatro grupos de evolución:

  • Trastornos del carácter y de la conducta social en 11 mujeres, cuya conducta psicosexual está trastornada; 4 de ellas llegaron a ser prostitutas, y la mayoría presentaban además una sintomatología delincuente y predelincuente.
  • Frigidez y aversión por las relaciones sexuales con su marido, después de su matrimonio, en 5 mujeres, mostrando 3 de ellas síntomas de personalidad histérica.
  • Francos síntomas psiquiátricos: neurosis de angustia aguda en una, reacciones depresivas con tentativas de suicidio en las otras tres.
  • En 6 mujeres no se observó ningún defecto aparente.

Secuelas psicológicas del abuso sexual en niños, niñas y adolescentes 06/06/2023

Prevención del Abuso Sexual Infantil

Las estadísticas son alarmantes: se reportan más de 80,000 casos al año de abuso sexual a los niños/niñas, pero el número de casos que no se reporta es aún mayor, ya que los niños tienen miedo de decirle a alguien lo que les pasó y el proceso legal para validar un episodio es difícil. El problema debe ser identificado, debe ponerse fin al abuso y el niño debe recibir ayuda profesional.

El abuso sexual a los niños puede ocurrir en la familia, a manos de un padre/madre, un padrastro, hermano u otro pariente; o fuera de la casa, por ejemplo, por un amigo, un vecino, la persona que lo cuida, un maestro o un desconocido. No hay niño preparado psicológicamente para hacerle frente al estímulo sexual repetitivo. El niño de cinco años o más que conoce y aprecia al que lo abusa se siente atrapado entre el afecto y la lealtad que siente hacia esa persona y la sensación de que las actividades sexuales son terriblemente malas. Si el niño trata de romper con las relaciones sexuales, el que lo abusa puede amenazarlo mediante la violencia o negándole su afecto. El niño que es víctima de abuso sexual prolongado, generalmente desarrolla una pérdida de autoestima, tiene la sensación de que no vale nada y adquiere una perspectiva anormal de la sexualidad.

Tener falsas creencias en torno al abuso sexual puede hacer la diferencia entre hacer caso omiso de todas las señales o estar atentos a lo que nos dicen. El abuso sexual inicia con la seducción; la persona abusadora realiza con la niña o el niño actividades que le son divertidas y le gustan, a fin de ganarse su confianza.

Reiteramos la importancia de estar atentos a las señales que nos dan las niñas y los niños, ya que a veces relacionamos el cambio de sus conductas con meros “caprichos”, como el hecho de no querer ir a su centro escolar. El abuso (o maltrato) de menores ocurre cuando alguien que cuida de un niño lo hiere emocional o físicamente. La mayoría de los casos de abuso sexual suelen implicar a un adulto o pariente cercano de confianza. No se suele obligar físicamente al niño, sino que se lo suele presionar o convencer para que realice la actividad, ofreciéndole regalos o pidiéndole que lo guarde en secreto.

Estrategias Concretas para Hablar con los Niños sobre Seguridad Corporal

Los estudios realizados por los Centers for Disease Control (CDC) estiman que aproximadamente 1 de cada 6 niños y 1 de cada 4 niñas son víctimas de abuso sexual antes de los 18 años. Sorprendentemente, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (nsopw.org) indica que solo el 10% de los perpetradores eran personas extrañas para el niño, y el 23% eran otros niños. Estas estadísticas resaltan la necesidad de una prevención proactiva.

Los padres a menudo no hablan con sus hijos sobre la seguridad del cuerpo con suficiente antelación, pensando que los niños son demasiado pequeños. Pero nunca es demasiado pronto, y esta no tiene por qué ser una plática atemorizante. Es crucial brindarles los conocimientos que podrían salvarlos de ser víctimas de abuso.

  1. Nombre las partes del cuerpo y hable de ellas lo más pronto posible. Use nombres apropiados, o al menos enséñele a su hijo cuáles son las palabras reales para sus partes del cuerpo. Sentirse cómodo usando estas palabras y saber lo que significan puede ayudar a los niños a hablar claramente si algo inapropiado ha sucedido.
  2. Dígale a su hijo que sus partes íntimas se llaman íntimas porque no son para que todo el mundo las vea. Explique que mamá y papá pueden verlos desnudos, pero las personas fuera de la casa pueden verlos únicamente con la ropa puesta. Explique que el médico puede verlos sin ropa, porque mamá y papá están allí con ellos mientras él revisa su cuerpo.
  3. Dígale a su hijo que nadie debe tocar sus partes íntimas y que nadie debe pedirle que toque las partes íntimas de otra persona. Los padres a menudo olvidan la segunda parte de esta frase. El abuso sexual a menudo comienza con el perpetrador pidiéndole al niño que lo toque a él o a alguien más.
  4. Los secretos sobre el cuerpo no están bien. La mayoría de los perpetradores le dirán al niño que mantenga el abuso en secreto. Esto podría ocurrir de manera amistosa o como una amenaza. Dígale a su hijo que, sin importar lo que le digan, los secretos sobre su cuerpo no están bien y que siempre debe contarle a usted si alguien trata de obligarlo a guardar un secreto sobre su cuerpo.
  5. Nadie debe tomar fotos de sus partes íntimas. Existe un universo de pedófilos que intercambian fotos de niños desnudos en línea. Esto es una epidemia y pone a su hijo en riesgo.
  6. Está bien decir "no" y salir de situaciones incómodas. A algunos niños les cuesta decir “no” a las personas, especialmente a otros niños mayores o a los adultos. Dígale a su hijo que está bien decirle a un adulto que tiene que irse, si algo que está sucediendo no está bien, y ayúdelo a encontrar las palabras para salir de situaciones incómodas. Dígale a su hijo que si alguien quiere ver o tocar sus partes íntimas, podría decir que necesita ir urgentemente al baño.
  7. Acuerde una palabra clave. A medida que los niños crecen un poco más, usted puede acordar con ellos una palabra clave que puedan usar cuando se sientan inseguros. La puede usar en casa cuando hay invitados, o cuando está en una reunión de juego o en una fiesta de pijamas.
  8. Nunca estará en problemas por contar. Los niños a menudo me cuentan que no dijeron nada porque pensaron que, además de todo, se meterían en problemas con sus padres. Este temor es a menudo usado por el abusador. Dígale a su hijo que, independientemente de lo que pase, cuando le cuente algo sobre seguridad o secretos sobre su cuerpo, NUNCA estará en problemas con usted.
  9. Use el término "caricias secretas". Muchos padres y libros hablan de “buenas y malas caricias”, pero esto puede ser confuso porque a menudo estos contactos no duelen ni se sienten mal. Prefiera el término “caricias secretas”, ya que es una descripción más precisa de lo que puede suceder.
  10. Los abusadores no siempre parecen "malos". Un niño pequeño probablemente describirá a un villano de caricatura como una “mala persona”. Explíquele que "Mamá y papá pueden tocar tus partes íntimas cuando te limpiamos o si necesitas usar crema, pero nadie más debe tocarte allí. Ni amigos, ni tías o tíos, ni maestros o entrenadores. Aunque te caigan bien o pienses que te están cuidando, no deben tocar tus partes íntimas”.

El conocimiento es un poderoso elemento disuasorio, especialmente con los niños pequeños que suelen ser el blanco debido a su inocencia e ignorancia en esta área. Una sola conversación no suele ser suficiente; busque momentos espontáneos para reiterar estos mensajes, como la hora del baño o cuando sus hijos están corriendo desnudos.

Preguntas Frecuentes sobre Prevención del Abuso Sexual Infantil

  • ¿Cuál es el primer paso para prevenir un abuso sexual? El primer paso es acostumbrarse a hablar con los niños de las partes del cuerpo desde que son pequeños, y nombrarlas tal como se llaman. Sentirse cómodos al usar estas palabras puede ayudar a los niños a hablar con claridad si les ocurre algo inapropiado.
  • ¿Qué se aconseja para prevenir el abuso sexual? Es fundamental hablarles a los niños con la verdad. Dígale a sus hijos, de forma muy natural, que ninguna persona debe tocar sus partes privadas y que nadie les debe pedir que toquen las partes privadas de alguien más. Explíquele a sus hijos que, sin importar lo que otras personas les digan, los secretos relacionados con el cuerpo no son aceptables.
  • ¿Qué debería decirles a sus hijos para prevenir el abuso sexual? Para proteger a sus hijos contra el abuso sexual, dígaleles que está bien que le digan a un adulto si ya no quieren estar en alguna situación, o que está ocurriendo algo que les incomoda. Enséñeles palabras que podrían utilizar para salir de situaciones incómodas. Cuando sean mayores, pueden acordar una palabra clave para usar si sienten que no están a salvo.

Detección y Respuesta al Abuso

No hay un solo tipo de persona que abuse a los niños. La mayoría de las veces el niño conoce bien a la persona que lo maltrata o que abusa sexualmente de él. Algunas personas que abusan a los niños recibieron malos tratos cuando eran niños. A veces, los adultos que consumen drogas o que han bebido demasiado alcohol pueden poner a los niños en peligro por negligencia o herirlos física, sexual o emocionalmente.

Tanto a los niños como a los adolescentes, les cuesta mucho explicarlo si son objeto del abuso. Por eso, es importante saber a qué debe estar atento. La presencia de signos no siempre apunta hacia el abuso, ya que los niños que atraviesan situaciones estresantes también pueden estar tristes, enfadados y/o retraídos. Pero, si se detectan signos físicos en el cuerpo del menor (como moretones) junto con problemas emocionales y de comportamiento, tenemos un indicador más claro del abuso.

Algunos niños que han sido abusados sexualmente tienen dificultad para establecer relaciones con otras personas a menos que estas relaciones tengan una base sexual. Muchas veces en el niño no hay señales físicas de abuso sexual. Los que abusan sexualmente de los niños pueden hacer que el niño se muestre extremadamente temeroso de revelar las acciones del agresor y, solo cuando se ha hecho un esfuerzo para ayudarlo a sentirse seguro, puede el niño hablar libremente.

Si un niño/niña dice que ha sido molestado sexualmente, los padres deben tratar de mantenerse calmados y hacerle sentir que lo sucedido no fue culpa suya, estimulando los programas profesionales del sistema escolar local para la prevención. Los psiquiatras de niños y adolescentes pueden ayudar a los niños que han sido abusados a recuperar su sentido de autoestima, a sobrellevar sus sentimientos de culpabilidad acerca del abuso y a comenzar el proceso de superación del trauma.

Es mejor informar a las autoridades sobre sus sospechas de abuso y que se descarte esa posibilidad que no actuar mientras un niño sigue siendo maltratado. Si le preocupa hacer daño a un niño a quien esté cuidando, asegúrese de dejar al niño en un lugar seguro y hable con un amigo, pariente o profesional de la salud. También puede llamar o enviar un mensaje de texto a la línea directa nacional contra el abuso de menores Childhelp al (800) 422-4453.

No todas las sospechas de abuso de menores acaban resultando ser ciertas. Cuanto antes se detecte y se detenga el abuso, antes podrán contribuir los cuidados médicos, la terapia y el asesoramiento psicológico a la recuperación de los niños y sus familias. Por lo tanto, si sospecha el abuso, rompa el silencio y hable. Si su hijo le explica que está siendo abusado, tómeselo muy en serio.

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