La frase "Nacer, va a nacer. Lo que no estoy seguro es que sobreviva" encapsula la incertidumbre a la que se enfrentan millones de familias en el mundo. La prematuridad representa un desafío global significativo en la salud materno-infantil, con profundas implicaciones para los recién nacidos y sus familias. Cada año, una alarmante cantidad de bebés nacen antes de término, enfrentándose a un mayor riesgo de complicaciones de salud y mortalidad.

Definición y Clasificación de la Prematuridad
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera prematuro a un bebé nacido vivo antes de que se hayan completado 37 semanas de embarazo. Esta condición representa la principal causa de mortalidad en niños menores de cinco años a nivel mundial.
La prematuridad se clasifica en varias subcategorías, basadas en la edad gestacional:
- Prematuro extremo: menos de 28 semanas de gestación.
- Muy prematuro: de 28 a 32 semanas de gestación.
- Prematuro entre moderado y tardío: de 32 a 37 semanas de gestación.
Incidencia y Panorama Global de los Nacimientos Prematuros
Se estima que, anualmente, alrededor de 15 millones de niños nacen prematuramente en todo el mundo. Datos más específicos indican que en 2020, 13,4 millones de niños nacieron antes de tiempo, lo que equivale a más de 1 de cada 10 nacimientos. La incidencia global de los partos prematuros oscila entre el 4% y el 16% de los nacidos vivos.
Las cifras registradas de nacimientos prematuros están aumentando no solo en los países subdesarrollados, donde el acceso a cuidados de calidad es limitado, sino también en otras regiones. En Europa, por ejemplo, la incidencia se sitúa entre el 5% y el 7% de los nacidos vivos, mientras que en España, 1 de cada 13 nacimientos se produce de manera prematura. En Latinoamérica, el porcentaje varía significativamente, desde el 13,6% en Costa Rica hasta el 5,1% en Ecuador.
En 2019, aproximadamente 900.000 niños fallecieron como consecuencia directa de complicaciones relacionadas con el parto prematuro, siendo la principal causa de defunción en los niños menores de cinco años. Sin embargo, a pesar del aumento en el número de nacimientos prematuros, la tasa de supervivencia ha mejorado globalmente, y el número de recién nacidos que mueren en las primeras semanas de vida está descendiendo. Esto subraya la importancia de asegurar cuidados básicos y esenciales desde el momento del parto.

Causas y Factores de Riesgo
Los nacimientos prematuros obedecen a diversas razones. La mayoría ocurren de forma espontánea, pero algunos se deben a indicaciones médicas, como la inducción del parto o una cesárea, a causa de infecciones u otras complicaciones del embarazo.
Los principales factores de riesgo que incrementan la probabilidad de un parto prematuro incluyen:
- Causas maternas:
- Embarazos múltiples.
- Infecciones.
- Afecciones crónicas como diabetes e hipertensión arterial.
- Bajo peso o estrés materno.
- Edad materna extrema (menores de 17 años o mayores de 40).
- Embarazos seguidos sin respetar el periodo intergenésico.
- Historia previa de nacimientos prematuros.
- Uso de métodos de fecundación asistida.
- Abuso de sustancias tóxicas.
- Retraso en la edad de la maternidad (específicamente en España).
- Causas fetales: Malformaciones congénitas.
- Causas placentarias: Insuficiencia placentaria y/o cervicouterina.
- Causas ambientales: Exposición a tóxicos o contaminación.
Es fundamental seguir investigando para determinar las causas y los mecanismos exactos de los nacimientos prematuros, ya que a menudo no se identifica una causa única.
Riesgos y Consecuencias para los Bebés Prematuros
La "inmadurez" es la palabra clave para definir a los bebés prematuros, como explica la Dra. Lola Gómez Bustos, jefa de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital Materno-Infantil Quirónsalud de Sevilla. Sus sistemas principales no han terminado de desarrollarse y deben hacerlo en un ambiente no natural. Esto los expone a un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud en comparación con los bebés que nacen a término.
El grado de prematuridad repercute directamente en la gravedad de las complicaciones. Los neonatos prematuros presentan mayor riesgo de desarrollar problemas de salud que pueden afectar de forma inmediata, en las semanas o meses posteriores al nacimiento, o a lo largo de su vida. Las complicaciones incluyen:
- Problemas respiratorios: Dificultades respiratorias, infecciones respiratorias agudas (especialmente bronquiolitis), necesidad de soporte de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP).
- Problemas cardíacos: Persistencia del conducto arterioso.
- Problemas cerebrales: Hemorragias intraventriculares, parálisis cerebral, déficits sensoriales (visuales y auditivos), dificultades de aprendizaje, trastornos del desarrollo cognitivo y motor.
- Problemas digestivos: Enterocolitis necrotizante.
- Problemas de control térmico: Hipotermia, lo que puede llevar a problemas respiratorios y bajos niveles de glucosa en sangre, requiriendo incubadoras.
- Deficiencias del sistema inmunitario: Mayor susceptibilidad a infecciones bacterianas.
- Retinopatía de la prematuridad: Crecimiento anormal de los vasos sanguíneos en la retina.
- Enfermedades crónicas: Afectaciones a largo plazo en diversos sistemas orgánicos.
La atención médica recibida en el momento del nacimiento y durante los primeros meses de vida marca una diferencia crucial en el pronóstico de estos bebés.

El Impacto de la COVID-19 en los Nacimientos Prematuros
La pandemia por SARS-CoV-2 ha tenido un impacto significativo en la salud materno-infantil. Las mujeres embarazadas y los niños por nacer se encontraron entre los grupos de mayor riesgo de sufrir complicaciones si contraían el virus. Además, los efectos indirectos de la pandemia, como la reducción en el seguimiento y la atención a mujeres embarazadas debido a la sobrecarga de los sistemas de salud o la reticencia a acudir a los centros, incrementaron las complicaciones y disminuyeron la calidad de la atención.
Estudios como el de Jonathan Lai (2021) sobre 1.219 embarazadas contagiadas con COVID-19, determinaron que la infección puede ser una causa de parto prematuro, mostrando una relación dosis-respuesta: la tasa de partos prematuros varió del 11,7% en pacientes asintomáticas al 69,4% en pacientes con COVID grave. Otro estudio realizado en Escocia (2022) con casi 88.000 embarazadas, evidenció que las mujeres que contrajeron el virus durante el embarazo tuvieron un riesgo del 10.2% de sufrir un parto prematuro, frente al 8% de las no contagiadas.
Inicialmente, el Dr. Aguinaga señala que al inicio de la pandemia se observó una reducción de los partos prematuros, posiblemente debido a que el confinamiento mejoró el cuidado, alimentación y redujo el estrés e infecciones en las embarazadas. Sin embargo, con la eliminación de los confinamientos y la reincorporación laboral, los contagios entre gestantes aumentaron, y la necesidad de finalizar embarazos en madres gravemente enfermas por COVID-19 provocó un incremento de nacimientos prematuros.
Afortunadamente, la vacunación en mujeres embarazadas logró disminuir este incremento, y actualmente la incidencia de partos prematuros ha retornado a los niveles pre-pandemia, estabilizándose en aproximadamente el 10% del total de partos en regiones como Ecuador.

Estrategias de Prevención y Soluciones de la OMS
La prevención de muertes y complicaciones derivadas del parto prematuro se inicia con un embarazo saludable. La OMS ha desarrollado directrices y estrategias clave para abordar este desafío:
Atención Prenatal y Prevención del Parto Prematuro
Las directrices de la OMS para la atención prenatal incluyen intervenciones cruciales para prevenir partos prematuros:
- Asesoramiento sobre una dieta saludable y nutrición óptima.
- Orientación sobre el consumo de tabaco y sustancias.
- Mediciones fetales, incluido el uso temprano de ultrasonidos para determinar la edad gestacional y detectar embarazos múltiples.
- Un mínimo de ocho citas con profesionales de la salud a lo largo del embarazo (la primera antes de la semana 12) para identificar y controlar factores de riesgo, como las infecciones.
- Planificación del embarazo y minimización de riesgos en el estilo de vida (fumar, beber alcohol).
- Cuidado de los riesgos ambientales (contaminación del aire, humo de segunda mano).
Si una mujer experimenta trabajo de parto prematuro o tiene riesgo, existen tratamientos para proteger al recién nacido de futuros trastornos neurológicos, dificultades respiratorias e infecciones. Estos incluyen esteroides prenatales, relajantes uterinos para retrasar el trabajo de parto y antibióticos en casos de rotura prematura de membranas.
Cuidados Post-Nacimiento y Apoyo Familiar
En 2022, la OMS publicó nuevas recomendaciones para el cuidado de los lactantes prematuros, basadas en evidencias que demuestran la eficacia de intervenciones simples:
- El método de la madre canguro inmediatamente después del nacimiento.
- El inicio temprano de la lactancia materna.
- El uso de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP).
- La administración de medicamentos como la cafeína para tratar problemas respiratorios.
Estas medidas pueden reducir significativamente la mortalidad en recién nacidos prematuros y con bajo peso al nacer. La OMS también enfatiza el papel clave de la madre y la familia en el cuidado del bebé, promoviendo que permanezcan juntos desde el nacimiento, a menos que el bebé esté gravemente enfermo. Además, se pide mejorar el apoyo familiar a través de educación, asesoramiento, apoyo entre pares y visitas domiciliarias de proveedores de atención de salud capacitados.

Respuesta y Compromiso de la OMS
La OMS está comprometida a reducir los problemas de salud y las muertes resultantes de los nacimientos prematuros. Esto incluye:
- Trabajar con los Estados Miembros y asociados para implementar la iniciativa «Todos los recién nacidos: un plan de acción para poner fin a la mortalidad prevenible», adoptada en 2014.
- Reforzar la disponibilidad y la calidad de los datos sobre nacimientos prematuros.
- Actualizar periódicamente las directrices clínicas para la gestión del embarazo y la atención de recién nacidos prematuros.
- Ayudar a los países a aplicar estas directrices y desarrollar herramientas para mejorar las capacidades de los proveedores de atención de salud.
- Llevar a cabo investigaciones como los ensayos WHO ACTION (corticosteroides prenatales) y estudios sobre el manejo nutricional y la aplicación del método de la madre canguro.
- Colaborar globalmente en la investigación de las causas de los nacimientos prematuros y presentar análisis actualizados de tendencias cada tres a cinco años.
El Rol del Cuidado Especializado y el Apoyo a las Familias
El contacto inicial de las familias con una Unidad de Neonatología a menudo genera miedo e inseguridad. La Dra. Myriam Alcantarilla Acevedo del Hospital Materno-Infantil Quirónsalud de Sevilla, describe cómo la tecnología y el ambiente pueden ser abrumadores. Los padres se enfrentan a la ansiedad y las dudas sobre la supervivencia de su hijo o las posibles secuelas a largo plazo, llegando incluso a sentir culpabilidad.
Un equipo multidisciplinar en unidades de cuidados intensivos neonatales trabaja unido para garantizar el mejor cuidado de los recién nacidos prematuros y el apoyo adecuado a sus familias. Se prioriza el contacto piel con piel a través del método canguro desde el inicio, y se fomenta la participación de los padres en los cuidados para un mayor confort y evolución clínica del bebé. Este contacto frecuente y a menudo prolongado crea fuertes vínculos entre el personal y los padres.
El Hospital Materno-Infantil Quirónsalud de Sevilla, por ejemplo, cuenta con una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales calificada IIIA, equipada con tecnología de última generación y un equipo de especialistas con amplia experiencia. Dispone de 12 puestos (8 de cuidados intermedios y 4 de intensivos), un box de aislamiento y una sala de lactancia, capacitada para atender a recién nacidos a partir de las 28 semanas de gestación.
Organizaciones como la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM) también juegan un papel vital, ofreciendo apoyo, información y asesoramiento a las familias, ayudándolas a superar el trastorno de estrés postraumático y el miedo asociado al cuidado de un bebé tan vulnerable. Como señala Ramona Pozuelo, ante la dificultad de controlar los factores causantes, lo mejor es un control exhaustivo del embarazo.
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La prevención de los partos prematuros mediante un apoyo eficiente a las madres embarazadas y sus familias es una oportunidad crucial para disminuir la mortalidad infantil y las discapacidades. Los controles obstétricos adecuados, el personal médico capacitado y el refuerzo de las políticas de salud pública son acciones urgentes para asegurar un futuro más saludable para los recién nacidos de todo el mundo.
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