Información sobre Población Materno-Infantil

Los indicadores demográficos básicos constituyen una colección de indicadores que resumen la evolución histórica del comportamiento de los fenómenos demográficos básicos en España, como la natalidad, fecundidad, mortalidad y nupcialidad, así como los divorcios, los movimientos migratorios y el crecimiento y estructura de la población residente en el país. Se publican indicadores nacionales, autonómicos y provinciales, calculados según características demográficas básicas como el sexo, la edad y la nacionalidad (española/extranjera).

Gráfico de nacimientos y defunciones en España

Tendencias Demográficas en España

Durante 2024 se registraron 318.005 nacimientos en España, lo que supuso un descenso del 0,8% respecto al año anterior. El número de defunciones se mantuvo prácticamente igual, con solo seis defunciones menos. El número medio de hijos por mujer se redujo hasta 1,10. Los nacimientos de madres nacidas en el extranjero supusieron el 33,3% del total.

Definición y Características de la Población Materno-Infantil

Por población materno-infantil se entiende la población de menos de 15 años de edad y el grupo de mujeres en edad de procrear, es decir, mujeres entre 15 y 44 años.

En México, esta población equivale al 66.6% de la población total. Desglosando estas cifras, al grupo de menos de 15 años le corresponde el 46.4%, y al de las mujeres en edad de procrear el 20.2%. De 1930 a 1970, la población materno-infantil ha experimentado un crecimiento constante del 7%, como resultado del descenso de la mortalidad y de una natalidad relativamente estable.

Gráfico de la distribución por edad de la población materno-infantil en México

Avances Globales en la Supervivencia Materno-Infantil

Según nuevas estimaciones de mortalidad infantil y materna publicadas por grupos de las Naciones Unidas, liderados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la supervivencia maternoinfantil es hoy mayor que nunca.

Desde el año 2000, las muertes infantiles se han reducido prácticamente a la mitad, y las muertes maternas han disminuido en más de un tercio. Estos avances se atribuyen principalmente a un mejor acceso a servicios de salud asequibles y de calidad. El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, afirmó: «En los países que ofrecen servicios de salud seguros, asequibles y de calidad para todos, las mujeres y los niños sobreviven y salen adelante. Ese es el poder de la cobertura sanitaria universal».

Estadísticas Críticas de Mortalidad

A pesar de los avances, las nuevas estimaciones indican que en 2018 murieron 6,2 millones de niños menores de 15 años. Más de 290.000 mujeres murieron debido a complicaciones durante el embarazo y el parto en 2017. Del total de muertes infantiles, 5,3 millones ocurrieron en los primeros 5 años de vida, y casi la mitad de ellas en el primer mes de vida.

El parto y el posparto son los momentos de mayor vulnerabilidad para mujeres y recién nacidos. Se estima que cada año mueren 2,8 millones de embarazadas y recién nacidos, lo que equivale a una muerte cada 11 segundos, la mayoría por causas prevenibles.

El primer mes de vida representa el momento de mayor riesgo de muerte, especialmente para niños prematuros o con bajo peso al nacer, en casos de complicaciones durante el parto, defectos congénitos o infecciones. Aproximadamente un tercio de estas muertes ocurren durante el primer día de vida, y casi el 75% durante la primera semana.

Henrietta Fore, Directora Ejecutiva del UNICEF, señaló: «En todas las partes del mundo los nacimientos marcan momentos felices. Sin embargo, cada 11 segundos un nacimiento supone una tragedia familiar. Contar con asistencia cualificada para ayudar a las madres y recién nacidos durante el parto, además de agua salubre, una nutrición adecuada y los medicamentos y vacunas básicos puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Hemos de hacer todo lo que esté en nuestras manos para invertir en la cobertura sanitaria universal y salvar estas valiosas vidas».

Infografía sobre la mortalidad infantil y materna global

Grandes Desigualdades en la Supervivencia Materno-Infantil

Las estimaciones revelan grandes desigualdades a nivel mundial, con un riesgo sustancialmente mayor de muerte para las mujeres y niños del África subsahariana en comparación con otras regiones.

  • En comparación con países de ingresos altos, los niveles de mortalidad materna son casi 50 veces más altos en las mujeres del África subsahariana.
  • Los hijos de estas mujeres tienen 10 veces más probabilidades de morir durante el primer mes de vida.
  • En 2018, 1 de cada 13 niños del África subsahariana murió antes de cumplir 5 años, un riesgo 15 veces mayor que en Europa (1 de cada 196).
  • El riesgo de que una mujer del África subsahariana muera durante el embarazo o el parto a lo largo de su vida es de 1 entre 37, frente a 1 entre 6500 en Europa.

El África subsahariana y Asia meridional concentran alrededor del 80% de las muertes maternas e infantiles del mundo. Los países en conflicto o en situaciones de crisis humanitaria suelen presentar sistemas de salud deficientes, limitando el acceso a atención esencial para salvar vidas.

Avances Notables y Metas Mundiales

Desde 1990, las muertes de niños menores de 15 años se han reducido en un 56%, pasando de 14,2 millones a 6,2 millones en 2018. Asia oriental y sudoriental han logrado los mayores avances, con un 80% de reducción en las muertes de niños menores de 5 años.

De 2000 a 2017, la razón de mortalidad materna se redujo en un 38%. Asia meridional ha experimentado los mayores avances en supervivencia materna, reduciendo su razón de mortalidad materna en casi un 60% desde el año 2000.

Países como Belarús, Bangladesh, Camboya, Kazajstán, Malawi, Marruecos, Mongolia, Rwanda, Timor-Leste y Zambia han logrado notables reducciones. Estos éxitos se deben a la voluntad política de mejorar el acceso a atención sanitaria de calidad, invirtiendo en personal sanitario, introduciendo asistencia gratuita para embarazadas y niños, y apoyando la planificación familiar, con énfasis en la atención primaria y la cobertura sanitaria universal.

Metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

  • Meta 3.1 (ODS): Poner fin a la mortalidad materna prevenible para 2030, reduciendo la razón de mortalidad materna mundial a menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos.
  • Meta 3.2 (ODS): Poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y niños menores de 5 años, reduciendo la mortalidad neonatal a al menos 12 por cada 1.000 nacidos vivos y la mortalidad de niños menores de 5 años a al menos 25 por cada 1.000 nacidos vivos. En 2018, 121 países habían alcanzado esta reducción en la mortalidad de menores de 5 años.
Mapa mundial destacando las regiones con mayor mortalidad materna e infantil

Causas de Mortalidad Materna e Infantil

La mayoría de las muertes en el mundo de niños que han sobrevivido al primer mes se deben a enfermedades infecciosas como la neumonía, la diarrea y el paludismo. En niños de mayor edad, los traumatismos (accidentes de tránsito, ahogamientos) son causas importantes de muerte y discapacidad.

Las muertes maternas se producen por complicaciones obstétricas como la hipertensión durante el embarazo, infecciones y hemorragias graves durante el parto o posparto. Cada vez con más frecuencia, se deben a enfermedades preexistentes que se agravan por el embarazo.

La malaria en el embarazo es una causa principal de mortalidad maternal y neonatal en África, provocando bajo peso al nacer, parto prematuro, anemia e infección materna. Se estima que causa unas 10.000 muertes de mujeres y 200.000 muertes de bebés al año en África.

Intervenciones y Programas de Salud Materno-Infantil

La inmunización materna ofrece una oportunidad única para proteger a mujeres y sus bebés de enfermedades que causan morbilidad y mortalidad significativas.

La cobertura de atención prenatal, asistencia cualificada en el parto y atención posnatal, así como la planificación familiar, son cruciales. Sin embargo, su acceso es limitado en países de bajos y medianos ingresos, exponiendo a un alto riesgo a muchas mujeres.

La salud oral es especialmente esencial durante el periodo perinatal y para el desarrollo futuro del niño. La falta de una buena salud oral por parte de mujeres embarazadas puede tener efectos adversos. La prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades bucales son beneficiosos y seguros durante el embarazo.

El método canguro (contacto piel con piel) se evalúa para su aplicación optimizada en recién nacidos de alto riesgo, buscando prevenir infecciones hospitalarias y mejorar la evolución clínica. Este método ha demostrado beneficios clínicos, emocionales y de desarrollo, especialmente en bebés prematuros o con bajo peso al nacer.

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) participa activamente en la mejora de la salud de madres, recién nacidos y niños a través de la investigación. Proyectos como CRESCER (desnutrición materno-infantil en Angola) y el Proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente) investigan los efectos de contaminantes ambientales. También financia proyectos como PREDICT (ictus pediátrico) y CRINGENES (cribado genómico neonatal).

La Red SAMID, coordinada por el ISCIII, agrupa a 13 equipos multidisciplinares para mejorar la atención a gestantes, neonatos y población infantil. Proyectos como Star FIT (educación en RCP para escolares) y Kangaroo Care (método canguro en UCINs europeas) son ejemplos de iniciativas en marcha.

Hablemos de la Salud Materno-Infantil

Factores que Afectan la Salud Materno-Infantil

La pobreza, la desnutrición y el abuso de sustancias pueden contribuir a problemas en el desarrollo cognitivo, motor y conductual durante la niñez. La exposición a teratógenos (medicamentos como estreptomicina, tetraciclina, antidepresivos, así como ciertos medicamentos sin receta) durante el embarazo puede tener consecuencias perjudiciales para el feto.

Fumar cigarrillos y el consumo de alcohol durante el embarazo tienen múltiples efectos perjudiciales en la salud y desarrollo de la descendencia.

El estrés materno puede afectar al feto tanto directa como indirectamente, a través de cambios fisiológicos en el cuerpo de la madre.

La salud oral de la madre tiene implicaciones profundas en el desarrollo del niño. La caries, por ejemplo, puede causar dolor, afectar la concentración, el crecimiento, la autoestima y el lenguaje del niño, además de suponer una carga financiera.

La educación materna es crítica; las mujeres sin educación tienen tres veces más probabilidades de morir durante el embarazo y parto que las que acaban la secundaria. Las mujeres mejor educadas tienden a tener niños más sanos y mejores oportunidades laborales, lo que contribuye a la mejora del estatus familiar y a la reducción de la pobreza.

Las desigualdades en acceso a servicios son un factor importante. Muchas mujeres, especialmente en zonas rurales o de bajos ingresos, enfrentan dificultades para acceder a cuidado prenatal, servicios dentales y atención sanitaria de calidad.

El VIH/SIDA puede transmitirse de madre a hijo. A pesar de las medidas preventivas, el coste y la infraestructura son barreras para su implementación en países en desarrollo.

Ilustración de una madre y su bebé en un entorno de cuidado

Desafíos y Necesidades Pendientes

Uno de los obstáculos para reducir la mortalidad materna e infantil es la falta de datos fiables sobre niveles y causas de muerte. Técnicas como el Muestreo de Tejidos Mínimamente Invasivo (MITS) se están desarrollando para investigar causas de muerte en países de bajos recursos.

La planificación familiar moderna y el cuidado materno y del recién nacido son esenciales. Se estima que abordar estas necesidades podría reducir las muertes maternas en aproximadamente dos tercios.

La colaboración entre profesionales sanitarios (médicos de familia, obstetras, dentistas, pediatras, neonatólogos, genetistas) es imperativa para una atención integral.

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