En la agricultura moderna, la competencia exige la adopción de prácticas de Agricultura de Precisión. Esto implica suministrar a las plantaciones los nutrientes que realmente necesitan, considerando las exigencias del cultivo, las características del suelo y el tipo de fertilizante más adecuado. En este contexto, un Plan de Abonado se presenta como una herramienta fundamental, ofreciendo cálculos agronómicos precisos para determinar los elementos necesarios y las cantidades a aportar, adaptándose a las particularidades de cada suelo y cultivo.
Se ha superado la época de abonar sin un criterio definido, basándose en recomendaciones generales o de vecinos. Para cultivos frutales como el olivo, la vid, el pistacho, el almendro y los cítricos, es esencial seguir una estrategia de fertilización fundamentada en datos analíticos.
Análisis Esenciales para una Nutrición Precisa
La base de una fertilización efectiva reside en la obtención de información precisa sobre el estado nutricional de la planta y las condiciones del suelo. Para ello, se recurre a dos tipos de análisis fundamentales:
Análisis de Hoja (Foliar)
Este análisis proporciona una instantánea del estado nutricional de la planta, indicando qué nutrientes es necesario aportar. Sin embargo, no ofrece información sobre la idoneidad de los fertilizantes a utilizar según el tipo de suelo ni las cantidades precisas a aplicar.
Análisis de Suelo
Complementa el análisis foliar informando sobre las reservas de nutrientes, su disponibilidad o indisponibilidad, salinidad y permeabilidad del suelo. Sin la información combinada de ambos análisis, la fertilización se realiza "a ciegas", careciendo de un criterio agronómico sólido.
Para una nutrición óptima del árbol frutal, el agricultor debe considerar detenidamente los resultados de ambos análisis. La omisión de esta información conduce a una fertilización ineficaz.

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Tabla de Descuentos por Envío de Muestras (SIMAS)
| Número de Muestras | Descuento |
|---|---|
| De 2 a 3 muestras | 5% |
| De 4 a 5 muestras | 10% |
| De 6 a 7 muestras | 15% |
| Más de 7 muestras | 20% |
Precios IVA Incluido.
Funciones de los Principales Nutrientes
Para comprender la fertilización de los cultivos frutales, es fundamental conocer el papel de los macronutrientes esenciales:
Nitrógeno (N)
Es el principal responsable del crecimiento de las plantas. Es un componente vital de las proteínas, que forman el tejido vegetal, y está presente en compuestos como la clorofila, los aminoácidos y el ADN.
Fósforo (P)
Participa activamente en la fotosíntesis, aportando la energía necesaria para transformar la luz solar y los nutrientes en alimento para la planta. Juega un papel fundamental en la división celular.
Potasio (K)
Es el principal responsable de la alimentación y calidad del fruto. Actúa como activador de numerosas reacciones enzimáticas y otorga vigor y resistencia contra enfermedades y heladas.
Existen otros nutrientes requeridos en menor cantidad (elementos secundarios y micronutrientes) que, aunque menos abundantes, son igualmente cruciales para diversas funciones fisiológicas. Los Análisis Foliares son herramientas útiles para detectar carencias de estos macronutrientes, elementos secundarios y micronutrientes, permitiendo su incorporación en el plan de abonado.
Análisis de Compost (Macronutrientes)
Este análisis proporciona información sobre:
- pH y Conductividad
- Materia Orgánica y Relación C/N
- Humedad y Materia Seca
- Nitrógeno, Fósforo y Potasio
- Calcio, Magnesio y Sodio
Tabla de Descuentos por Envío de Muestras (Compost)
| Número de Muestras | Descuento |
|---|---|
| De 2 a 3 muestras | 5% |
| De 4 a 5 muestras | 10% |
| De 6 a 7 muestras | 15% |
| Más de 7 muestras | 20% |
Precios IVA Incluido.
Época de Necesidad de Cada Nutriente
Las plantas frutales requieren fertilización una vez superado el reposo invernal, siguiendo un orden de necesidad de nutrientes:
- Nitrógeno: Principalmente durante la primavera, para el desarrollo vegetativo del árbol.
- Fósforo: Requerido durante la floración y el cuajado del fruto.
- Potasio: Las mayores necesidades se presentan una vez que el fruto ha endurecido, para favorecer su desarrollo y maduración.

Métodos de Aplicación de Fertilizantes
La forma de aportar los fertilizantes varía según la etapa de desarrollo del cultivo:
Árboles Jóvenes (Pre-producción)
En plantones que aún no están en producción, se recomienda aplicar abonos ricos en Nitrógeno para estimular un crecimiento rápido. Las necesidades de fósforo y potasio, al ser menores, suelen ser cubiertas por las reservas del suelo.
Abonados al Suelo
El momento óptimo para el abonado al suelo es al inicio de la brotación, aprovechando los periodos de lluvias para facilitar la disolución del fertilizante. Se suele emplear un abono complejo NPK o la mezcla de NPK con un abono nitrogenado. Es muy recomendable enterrar el abono con un ligero pase de labor para minimizar pérdidas.
El abonado con NPK en otoño no es ideal, ya que el nitrógeno puede perderse por lixiviación con las lluvias invernales. El fósforo y el potasio, sin embargo, no se pierden por este motivo. En periodos secos, el nitrógeno puede perderse por evaporación si no se entierra.
El compost se aplica preferiblemente en otoño, permitiendo su mineralización y liberación de nutrientes para la primavera.
Abonados Foliarres
Los frutales toleran bien la aplicación foliar en hojas sanas y desarrolladas. A menudo, se combina con tratamientos fitosanitarios para optimizar costes. La eficacia de los abonados foliares depende de la apertura de los estomas, evitando periodos de parada vegetativa invernal o calor excesivo en verano.
La absorción de nutrientes por la hoja es máxima en condiciones de temperatura suave y humedad ambiental alta, como en primavera (abril-junio) y otoño (septiembre-octubre).
En años secos, cuando los abonados al suelo son ineficaces, la vía foliar se convierte en una alternativa crucial. Se recomienda aplicar tratamientos frecuentes a bajas concentraciones (1-2%) en lugar de uno a alta concentración (4%).

Fertirrigación
Considerado el método de abonado más eficiente, la fertirrigación permite aplicar fertilizantes diluidos, minimizando pérdidas y suministrando los nutrientes en el momento ideal para el árbol, lo que aumenta su eficacia.
En años lluviosos, donde el riego y la fertirrigación se retrasan, es importante haber aplicado previamente nitrógeno al suelo para evitar deficiencias. Las aguas de riego pueden aportar nutrientes, lo cual debe ser considerado en el plan de abonado.
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Conclusiones sobre la Fertilización
Para mejorar el rendimiento, reducir la contaminación y respetar el medio ambiente, se recomienda:
- Fraccionar el abonado lo máximo posible en cultivos de riego.
- No abonar con nitrógeno en otoño o principios de invierno.
- En secano, distribuir el abono de manera regular.
- En riego, nunca sobrepasar la capacidad de campo del suelo.
- Establecer un plan de abonado adaptado a las características de la finca.
- Utilizar los abonos que mejor se adapten al tipo de suelo.
- En secano, enterrar los abonos con un ligero pase de labor siempre que sea posible.
Fertilizantes para Árboles Frutales: Tipos y Aplicaciones
Los árboles frutales, al ser cultivos de alta demanda nutricional, requieren un aporte continuo de nutrientes a lo largo del año. La fertilización se inicia generalmente en primavera con productos específicos, mientras que en invierno se priorizan los abonos orgánicos como estiércol, compost o humus de lombriz.
Cuándo Abonar los Árboles Frutales
No existe una única época ideal para abonar; la aplicación regular es clave. Los árboles jóvenes pueden beneficiarse de un abonado a finales de invierno para asegurar la disponibilidad de nutrientes al inicio de la primavera.
Cómo Abonar los Árboles Frutales
Existen dos tipos principales de abonado:
- Abonado de Fondo: Se aplica antes de plantar o trasplantar, y durante el invierno, para fortalecer los árboles.
- Abonado de Mantenimiento: Realizado tres o cuatro veces al año, aporta los nutrientes necesarios para el crecimiento. Se suelen emplear fertilizantes minerales granulados. En caso de carencias específicas (como hierro), se pueden corregir con aplicaciones foliares o enmiendas en el suelo.
Tipos de Abonos
Los abonos se clasifican según su origen y formato:
- Abonos Líquidos: Rápida eficacia, requieren dilución para evitar sobredosis.
- Abonos en Polvo o Granulados: Liberación lenta, se mezclan con la tierra.
- Abonos Caseros: Cáscaras de huevo, frutas, ceniza, restos vegetales. Se desaconseja su uso exclusivo por riesgo de carencias nutricionales.
Fertilizantes para Árboles en Crecimiento
Durante la etapa de crecimiento, la elección del abono es crucial. Los fertilizantes orgánicos, basados en materia orgánica, mejoran las condiciones del suelo y son respetuosos con el medio ambiente. Un ejemplo es Algavalle, un extracto de algas con aminoácidos que actúa como bioestimulante.
Los fertilizantes minerales de crecimiento, como el Abono para Huerta y Frutales de FERTIBERIA, mejoran el aspecto y sabor de los frutos, promueven la floración y el desarrollo radicular, y aumentan la resistencia al estrés ambiental.
Composición (FERTIBERIA): 10% N + 13% P + 18% K + 11% S.
Forma de aplicación:
- Hortalizas: 40 - 60 g/m lineal.
- Frutales y cítricos: 60 - 180 g/árbol.
- Árboles: 30 - 360 g/árbol.
Fertilizante BIO Líquido para Huerto y Frutales (Fertinagro)
Este fertilizante bioequilibrado es ideal para verduras, hortalizas y frutales. Su composición NPK y aminoácidos libres regeneran el suelo, bioestimulan el desarrollo vegetal y aumentan la resistencia a enfermedades y estrés. Es utilizable en agricultura ecológica.
Dosis y modo de empleo: Agitar antes de usar. Utilizar el tapón dosificador. Diluir 70 ml de producto en 100L de agua de riego (dosis general) o 60 ml de producto en 100L de agua de riego (dosis para riego). Compatible con otros fertilizantes y productos fitosanitarios.
Fertilización Post-cosecha
Tras la recolección, las reservas de nutrientes del árbol son bajas. La fertilización post-cosecha, especialmente con nitrógeno, es vital para asegurar una buena floración y un vigoroso inicio de la siguiente campaña. Todos los nutrientes son fundamentales para el desarrollo del árbol.
Herogra Fertilizantes recomienda la fertirrigación para árboles frutales de regadío, utilizando fertilizantes sólidos solubles o líquidos de la gama Tecnoplus® (nutrientes puros) o Fertigota® (planes nutricionales a medida).
En el periodo post-cosecha, se aprovecha la presencia de hojas para realizar aplicaciones foliares de macro y micronutrientes móviles vía floema (N, P, K, Mg, Mo). El fósforo, por ser móvil vía floema, es importante aplicarlo en esta etapa con productos como Herofol® Denso Fosfato.
El magnesio también es un nutriente de interés post-cosecha, con productos como Magnifol Complex o Heromix Magnesio. Los micronutrientes más relevantes son el boro y el molibdeno, cruciales para el cuaje y desarrollo del fruto. La aplicación de boro en post-cosecha aumenta su concentración en las estructuras florales.
Para otros micronutrientes esenciales, Heromix Complex T1 aporta una mezcla completa en forma complejada para una mejor asimilación.
Abonos y Fertilizantes Comerciales
Los fertilizantes para frutales promueven el crecimiento y el desarrollo del fruto. La elección del nutriente adecuado depende del tipo de árbol y la época del año. Los fertilizantes químicos y orgánicos, como los específicos para cítricos y frutales, están disponibles en formatos líquidos, granulados o en pellets.
Existen abonos orgánicos comerciales certificados para agricultura ecológica, así como preparados específicos que aportan las concentraciones adecuadas de N, P, K y micronutrientes (Ca, Mg, Fe) necesarios para la producción y calidad de la fruta.

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