La lactancia materna es un proceso natural que, al principio, puede presentar dificultades. Es probable que sientas los pezones adoloridos o sensibles en los primeros días conforme tu bebé y tú aprenden a amamantar. Sin embargo, el dolor agudo al amamantar suele significar que existe un problema y no debe ignorarse. Las molestias o el dolor normales suelen aparecer durante aproximadamente un minuto cuando el bebé se agarra al pecho por primera vez, pero deberían mejorar progresivamente durante las primeras dos semanas.
Muchas madres primerizas pueden sentirse desanimadas por problemas como el sangrado, las grietas o el dolor intenso en los pezones. Superar estos obstáculos es normal y temporal. La mayoría de las molestias del pezón pueden controlarse bien con la orientación, los métodos y la ayuda adecuados.
Causas Comunes del Dolor en los Pezones durante la Lactancia
El dolor en los pezones durante la lactancia puede deberse a diversos factores, cada uno de los cuales afecta de forma diferente a las madres en función de sus circunstancias y experiencias.
Problemas con el Agarre y la Posición
- Agarre superficial o incorrecto: En la mayoría de los casos, el dolor de pezones se presenta cuando el bebé no logra un agarre profundo. Decimos que hay un “agarre superficial” cuando el bebé no tiene una parte suficiente del seno en la boca. Si el bebé se agarra solo del pezón, no obtendrá un buen flujo de leche, pasará más tiempo agarrado del seno, acabará cansándose, quedándose dormido y, probablemente, mostrará señales de hambre en la siguiente hora.
- Mala posición del bebé: No tener al bebé en una buena posición durante la lactancia puede causar dolor.
- Separación incorrecta: La boca de su bebé se separa del seno sin interrumpir la succión antes.
- Bebé dormido o succionando por comodidad: Su bebé se duerme en el seno y está succionando por comodidad sin tener un buen agarre al seno.
- Compresión del pezón: La compresión del pezón es la razón más común de dolor y puede deberse a un agarre superficial o doloroso, un frenillo (anquiloglosia) no diagnosticado, debilidad o hipotonía lingual, o posturas que comprimen el pezón.
- Uso inadecuado del sacaleches: El uso de sacaleches con embudos que no ajustan bien puede causar compresión del pezón. Si los pezones rozan las paredes del túnel de la copa de succión, la copa es demasiado pequeña. Si mucha piel de la areola entra en el túnel, la copa es demasiado grande.

Isquemia del Pezón (Fenómeno de Raynaud)
La isquemia del pezón es una condición que provoca dolor intenso y cambios de color en el pezón después de la toma. Ocurre cuando los vasos sanguíneos del pezón se contraen bruscamente (vasoespasmo), lo que reduce temporalmente el flujo sanguíneo y genera un dolor muy molesto. Aunque a veces aparece sin antecedentes, también puede relacionarse con el Síndrome de Raynaud, una condición que afecta la circulación en otras zonas del cuerpo.
Síntomas Habituales de la Isquemia del Pezón:
- Cambios de color en el pezón: palidez, tono azulado y, después, enrojecimiento.
- Dolor tipo pinchazo, ardor o quemazón, que puede durar varios minutos.
- Sensación de frío o entumecimiento en el pezón.
- Empeoramiento tras la toma o cuando hay exposición al frío.
Factores que Favorecen la Isquemia:
- Compresión del pezón: Un agarre superficial o el uso de embudos de sacaleches inadecuados.
- Estrés, dolor o cansancio: Cuando el cuerpo libera más catecolaminas (hormonas del estrés), los vasos se contraen con más facilidad. Las noches sin dormir, las tomas dolorosas o la ansiedad pueden favorecer su aparición.
- Sensibilidad al frío: Si el pezón queda expuesto después de la toma o hay cambios bruscos de temperatura, el vasoespasmo puede desencadenarse.
Infecciones y Afecciones Cutáneas
- Candidiasis: Si tienes ardor o dolor punzante y los pezones están muy rosados o rojos, podría tratarse de una infección fúngica común llamada candidiasis. El bebé también podría tener puntitos o placas blancas en la parte interior de sus labios y mejillas.
- Problemas cutáneos: La psoriasis, reacciones alérgicas, el eccema y otras afecciones cutáneas también pueden causar dolor.
- Grietas en los pezones: Las grietas son heridas en los pezones, a menudo causadas por un agarre poco firme, lo que provoca dolor y, en ocasiones, sangrado.
Otros Factores y Problemas Físicos
- Frenillo corto (anquiloglosia): El frenillo conecta la lengua con el fondo de la boca. Este problema, también denominado anquiloglosia, se da cuando la tira de piel que fija la lengua a la parte inferior de la boca es demasiado corta. Un bebé con anquiloglosia no podrá abrir la boca lo suficiente para agarrar todo el pecho necesario durante la toma y, probablemente, su lengua no cubrirá su encía inferior al succionar. Esto puede provocar pezones doloridos en la madre y frustración para el bebé. Un trastorno similar, aunque menos frecuente, es el frenillo labial, en el que el frenillo que une el labio superior a la encía superior es demasiado corto.
- Pezones planos o invertidos: Como el bebé tiene que agarrarse bien al pezón y al pecho para succionar, los pezones planos o invertidos requieren un poco más de ayuda para que el bebé se agarre bien.
- Producción excesiva o reflejo de eyección intenso: Si estás produciendo mucha leche o la leche baja de manera intensa, tu bebé podría apretar el pezón para controlar el flujo de leche.
- Estirones de crecimiento: Tu bebé te pedirá el pecho más seguido cuando esté pasando por estirones de crecimiento. Esto puede provocar dolor temporal en los pezones, pero debe pasar en unos días.
- Congestión mamaria: El exceso de leche y la retención de líquidos pueden causar presión, endurecimiento y dolor en el pecho.
- Conductos de leche obstruidos: Es posible que tenga los conductos galactóforos obstruidos si tiene los pechos sensibles, duros y calientes.
- Mastitis: Es una condición dolorosa que puede estar causada por una infección bacteriana o por una secreción inadecuada de la mama. La mama o mamas afectadas estarán duras y calientes al tacto, enrojecidas e inflamadas, y es posible que experimente una sensación de quemazón durante la toma, acompañada de síntomas gripales.
- Fenómeno de Raynaud: Espasmos de los vasos sanguíneos que causan dolor en los pezones.
- Mordiscos durante la alimentación: Algunos bebés pueden morder, especialmente durante la salida de los dientes.
- Pezones irritados por productos: Cosas que pueden resecar los pezones, como los jabones fuertes, o mantenerlos húmedos todo el tiempo, como las compresas para el sostén.
Soluciones y Tratamientos para el Dolor de Pezones
Mejora del Agarre y la Posición
Un agarre profundo y correcto es la base de una lactancia sin dolor. Una pequeña modificación puede cambiar por completo la experiencia.
- Apertura amplia de la boca: Asegúrate de que tu bebé abra bien la boca, como si estuviera bostezando, antes de acercarlo al seno. Su nariz debe estar alineada con el pezón, y su barbilla debe estar recargada sobre el seno.
- Agarre profundo: Una vez que se haya agarrado, el bebé debe tener una buena parte de la areola (el área de piel oscura alrededor del pezón) en su boca. Si el bebé tiene en la boca el pezón y parte del tejido del pecho, podrá alimentarse correctamente.
- Posición adecuada del bebé: Sostén al bebé en una posición que le permita tragar bien la leche, con la oreja, el hombro y la cadera en línea recta. Puedes probar otras posiciones, como la posición reclinada, donde tú te recuestas y acomodas al bebé sobre tu pecho, quedando barriga con barriga, con su carita frente al seno. Esta posición ayuda a que la gravedad mantenga al bebé cerca del pecho y el contacto corporal lo haga sentir más seguro. Necesitarás poner varias almohadas a tu alrededor para brindar soporte a los senos y al bebé.
- Dar forma al pecho: Para un recién nacido, agarrarse al seno puede ser similar a intentar darle una mordida a una hamburguesa. Algo que puede ayudar es darle forma al pecho de la misma manera en que damos forma a una hamburguesa para morderla. La posición del bebé determina si debes sostener el seno haciendo una “U” o una “C” con tu mano.
- Revisar el pezón después de la toma: Cuando tu bebé haya terminado de succionar, el pezón debe tener un aspecto ligeramente alargado y un poco estirado, y con la punta redondeada. Si se ve pellizcado o con la punta inclinada, como una barra de pintalabios nueva, significa que el bebé no se está agarrando bien del seno.
- Empezar por el lado menos doloroso: Si uno de los pezones está más sensible o adolorido, empieza por ofrecerle al bebé el seno que te duela menos para activar el reflejo de bajada de la leche. La succión del bebé suele ser más fuerte durante los primeros minutos de amamantamiento.
- Atender las primeras señales de hambre: Pon atención y nota las primeras señales de hambre del bebé, como mover la cabeza buscando el pecho, chuparse los dedos o hacer ruidos con los labios. Si esperas demasiado para amamantar al bebé, podría usar demasiada fuerza para agarrarse, lo que podría causar dolor.
- Entorno tranquilo y cómodo: Crea un entorno tranquilo. Acuéstate en la cama con almohadas o siéntate en una silla cómoda. Abraza a tu bebé piel con piel, colocándolo entre tus pechos para una experiencia relajante.
- No forzar el agarre: Deja que tu bebé tome la iniciativa durante las sesiones de lactancia. Puedes guiarlo y apoyarlo, pero no debes forzar el agarre.
- Variar las posiciones: Cambia la posición de tu bebé en cada toma. Esto cambia la presión de la boca del bebé a una parte diferente del seno.
👌🏻💦 Cómo AMAMANTAR a un RECIÉN NACIDO: Paso a paso
Manejo de la Producción de Leche
- Ablandar los senos antes de la toma: Si sientes los senos llenos y sensibles, primero trata de extraerte leche con la mano para suavizarlos antes de que el bebé se agarre. Esperar demasiado entre tomas también podría ocasionar que tus senos se llenen demasiado, lo que dificulta el agarre profundo y la extracción de leche. Antes de empezar a amamantar al bebé, trata de ablandar los senos con la presión inversa.
- Extracción para mantener la producción y aliviar: Para mantener tu producción de leche mientras permites que los pezones se recuperen, puedes extraerte leche a mano o con el sacaleches hasta que te sientas lista para volver a ofrecerle el pecho al bebé. Tu objetivo debe ser extraerte leche ocho veces al día para imitar la frecuencia de las tomas, cada dos o tres horas durante el día y cada tres o cuatro horas durante la noche.
- Extraer antes de amamantar: Extrae un poco de leche de tus senos justo antes de una toma. Esto puede ayudar con el reflejo de salida de la leche y ablandar los pezones para que el bebé pueda prenderse fácil y delicadamente.
- Manejar el flujo de leche rápido: Si la leche baja de manera intensa, puedes reclinarte mientras das pecho para ayudar a reducir el flujo. Otra técnica es el "truco de las tijeras", restringiendo el flujo de leche sujetando suavemente el pezón con los dedos.
Cuidado y Recuperación de los Pezones
El tratamiento rápido y completo es esencial para garantizar el inicio del proceso de curación y una lactancia lo más cómoda posible.
- Aplicación de leche materna: Si los pezones están adoloridos pero no tienen grietas ni heridas abiertas, no necesitas aplicar ninguna pomada. Si los pezones están agrietados o tienes otras lesiones en la piel, puedes extraerte unas gotitas de leche y aplicarlas con cuidado en la zona del pezón. La leche materna fresca ayuda a sanar los pezones dañados y contiene agentes antimicrobianos que ayudan a prevenir infecciones.
- Secado al aire: Deja que la leche sobre los pezones se seque al aire después de cada toma. Esto ayuda a sentirse mejor y evita que la ropa se pegue al pecho.
- Cremas y pomadas para pezones: Puedes aplicar un poco de lanolina o crema para pezones sobre las lesiones. Estas pomadas, como Lansinoh o Tender Care, ayudan a la piel a sanar más rápido. Son inocuas para tu bebé, por lo que no es necesario retirarlas antes de dar el pecho. Ten cuidado: las cremas o “butters” para pezones suelen ser aceitosas y pueden manchar la ropa.
- Compresas frías o de gel: Para reducir el dolor, aplícate compresas frías en los pezones después de dar el pecho. También pueden utilizarse compresas de gel sobre los pezones secos.
- Parches de hidrogel: Puedes colocar parches de hidrogel sobre los pezones doloridos para aliviar el dolor al instante y crear las condiciones ideales para su curación. Incluso puedes guardarlos en el frigorífico para mantenerlos fríos.
- Analgésicos: Si el médico o la matrona lo autorizan, puedes tomar acetaminofén (como Tylenol) o ibuprofeno unos 30 minutos antes de dar el pecho para reducir las molestias.

Uso de Pezoneras y Otros Productos de Apoyo
Cuando las estrategias para reducir el dolor no son efectivas, el uso de la pezonera puede considerarse como uno de los recursos para el control del dolor en el pezón. Es necesario señalar que es indispensable la valoración y la mejora de la técnica de la lactancia antes de asumir la necesidad de incorporar las pezoneras.
- Pezoneras: Son unas cubiertas de silicona que se colocan sobre los pezones y que cuentan con unos pequeños orificios que permiten el flujo de la leche materna. Protegen la piel y pueden dar a los bebés que no se agarran correctamente algo más firme a lo que agarrarse, especialmente en casos de pezones planos o invertidos. En general, las pezoneras deben considerarse una solución a corto plazo.
- Protectores de pezones: Se colocan en el interior del sujetador para evitar el roce de la ropa contra los pezones doloridos y cuentan con unos orificios para dejar pasar el aire hasta los pezones, facilitando su curación.
- Sujetadores de lactancia: Elige sujetadores con soporte, hechos de materiales transpirables como el algodón, o con un tejido que se seque rápidamente y aleje la humedad.
- Discos absorbentes: Utiliza pads absorbentes para que la ropa no se manche con la leche materna y cámbialos con frecuencia si se humedecen para reducir el riesgo de infecciones.
Medidas para Aliviar Condiciones Específicas
- Candidiasis: Si se confirma la candidiasis, tanto la mamá como el bebé deben recibir tratamiento con antifúngicos recetados por un médico.
- Conductos obstruidos: Esta afección puede tratarse en casa descansando mucho, dando pecho desde el lado afectado para eliminar la obstrucción, aplicando calor en la zona afectada y realizando extracción manual.
- Mastitis: Consulte a su médico si cree que padece mastitis, ya que a veces se necesitan antibióticos. Utilice compresas calientes, beba mucha agua, descanse y siga dando el pecho afectado para acelerar la recuperación.
- Frenillo corto: Si fuera necesario, este trastorno se puede tratar con un sencillo procedimiento denominado frenotomía, realizada por un profesional sanitario, que puede ayudar a solucionar los problemas de lactancia de forma inmediata.
- Isquemia del pezón: En casos más complejos, algunos estudios mencionan el uso de Nifedipino, un medicamento que ayuda a relajar los vasos sanguíneos. Debe ser siempre indicado por un profesional y vigilado especialmente en el posparto.
Prevención del Dolor en los Pezones
La prevención de los problemas del pezón durante la lactancia implica la adopción de medidas proactivas que ayuden a mantener la salud del pezón y garanticen una experiencia de lactancia cómoda.
- Verificación constante del agarre: Es fundamental que el bebé se agarre bien al pecho. Dirige tu pezón hacia su paladar para que el bebé se agarre al pezón, así como a la parte inferior de la areola. Un especialista o una consultora de lactancia pueden comprobar el agarre del bebé.
- Experimentar con posturas: Prueba diferentes posturas de lactancia para encontrar las que ofrecen más comodidad y mejor agarre tanto para ti como para tu bebé.
- Higiene del pezón: Lávate los pechos únicamente con agua cuando te bañes o te duches. Las pequeñas protuberancias (glándulas de Montgomery) de la areola producen un aceite que hidrata y protege los pezones. Los jabones y geles de ducha pueden eliminar este aceite natural, lo que provoca sequedad e irritación. No es necesario limpiar los pechos ni los pezones antes de dar el pecho.
- Mantener el calor en el pecho: El frío es uno de los desencadenantes más habituales del vasoespasmo. Coloca una toalla tibia después de la toma, evita el contacto directo con corrientes de aire y vístete por capas para mantener el calor corporal.
- Hidratación de la piel: Mantén la piel hidratada bebiendo mucho líquido y aplicando crema hidratante alrededor de los pezones, pero no directamente sobre ellos, a menos que utilices una crema para pezones recomendada.
- Elección de sujetadores adecuados: Elige sujetadores hechos de materiales transpirables que ofrezcan una sujeción adecuada sin que sea demasiado apretado, lo que puede causar fricción e irritación.
- Manejo del estrés: El estrés aumenta la vasoconstricción. Tomarte unos minutos después de la toma para respirar, beber algo caliente o masajear los hombros puede marcar la diferencia.
- Evitar sustancias vasoconstrictoras: Reduce el consumo de sustancias que estrechan los vasos sanguíneos como el café, el tabaco, las bebidas energéticas y otros estimulantes.
- No aumentar el tiempo entre tomas: Tu bebé necesita alimentarse a demanda para mantenerse sano y crecer adecuadamente. Las tomas frecuentes te permiten generar y mantener el suministro de leche, así que sigue alimentándole a pesar del dolor.
¿Cuándo Buscar Ayuda Profesional?
Aunque los problemas de lactancia frecuentes, como la sensibilidad y el dolor en los pezones, son manejables con las técnicas correctas, hay signos definitivos de que ha llegado el momento de buscar ayuda profesional. Encontrar las causas profundas, como infecciones o un agarre incorrecto, permite encontrar respuestas viables.
Consulta a una asesora de lactancia o a tu médico o matrona si:
- El dolor te impide disfrutar de la lactancia o te resulta demasiado doloroso dar el pecho.
- El dolor en los pezones es intenso o continuo, o desaparece y luego vuelve.
- Has probado el tratamiento casero durante 24 horas y no te sirve o no mejora como esperabas.
- Ves cambios de color marcados de forma recurrente en los pezones.
- Sospechas que puede haber un frenillo corto o un agarre superficial que no puedes corregir.
- Notas un aumento del dolor, hinchazón, calor o enrojecimiento.
- Aparecen vetas rojas que salen de la zona, pus que drena de la zona o fiebre.
- Tienes una zona dura en el seno y no puedes vaciarlo.
- Tienes inflamados los ganglios (nódulos linfáticos) del cuello o la axila.
- Crees que tu bebé puede tener una lengua anclada o un frenillo labial.
- Tus pezones están agrietados o con sangrado y no se curan.
No tienes por qué pasar por esto sola. La isquemia del pezón y la mayoría de los problemas de lactancia tienen solución en la mayoría de los casos, y cuanto antes se aborden, más rápido mejora el dolor. Una intervención temprana garantiza una experiencia de lactancia más placentera, ya que ayuda a resolver los problemas actuales y a evitar los futuros.