Síntomas del parto: tapón mucoso, contracciones y otras señales

El momento del parto es uno de los más esperados y, a la vez, temidos por las mujeres durante su embarazo. No es posible saber a ciencia cierta cuál será ni el día ni el momento justo en el que nacerá el bebé, aunque sí es posible intuirlo. Antes de ponerse de parto, la embarazada experimenta, por lo general, algunas señales que anuncian que el alumbramiento está cerca. Para aprender a identificar una falsa alarma y no acudir al hospital antes de tiempo, es preciso que la mujer sepa cuáles son sus signos y los diferencie de los verdaderos síntomas del parto.

Esquema de las fases del parto: dilatación, expulsión y alumbramiento

Fases del parto

Cuando llega la hora de dar a luz, la mujer se tiene que preparar para pasar por tres fases definidas con claridad:

  • La inicial es el periodo de dilatación, que abarca desde que comienzan las primeras contracciones hasta la dilatación total del cuello uterino.
  • A esta fase le sigue el periodo de expulsión del bebé.
  • Finalmente, el parto concluye con el periodo de alumbramiento, que transcurre desde el nacimiento del niño hasta la total expulsión de la placenta.

Pródromos del parto: señales que anuncian que el parto está cerca

Antes de que comience todo el proceso del parto, la mujer suele experimentar distintos signos que anuncian que el momento de dar a luz está cerca. Estas señales anunciadoras, también llamadas pródromos del parto, no aparecen en el mismo momento en todas las mujeres: igual pueden darse unas horas antes de dar a luz, que unos días previos al alumbramiento. Es aconsejable que la gestante aprenda a identificar estos pródromos y trate de no confundirlos con el inicio del periodo de dilatación para no crear, así, una falsa alarma.

Estos son los signos anunciadores del parto más frecuentes:

  • Cambios en el estado de ánimo: Es frecuente presentar inestabilidad psíquica, nerviosismo e insomnio, con sensaciones de sofoco y calor en la cara.
  • Contracciones de Braxton-Hicks: Son contracciones uterinas similares a las que se producen durante el periodo de dilatación, pero menos intensas. Pueden ser, sin embargo, molestas e incluso dolorosas en algunos casos. Se distinguen de las del parto porque no aumentan en intensidad, duración ni frecuencia en cada intervalo, sino que se mantienen estables. Otra diferencia significativa es que estas contracciones en general desaparecen o se alivian cuando se cambia de posición o se descansa durante un rato.
  • Pérdida de peso: Uno de los signos anunciadores del parto es una brusca pérdida de peso, de entre medio kilo y un kilo, en un corto intervalo de tiempo.
  • Reblandecimiento del cuello del útero.
  • Descenso del abdomen al bajar el feto, compresiones pélvicas que provocan calambres en las piernas y dificultad al caminar.
  • Expulsión del tapón mucoso.

Pérdida del tapón mucoso

El tapón mucoso es una sustancia gelatinosa, una pequeña cantidad de moco espeso, que ha mantenido sellado el cuello del útero, sirviendo como barrera protectora y evitando el ascenso de gérmenes al interior del útero. Suele perderse en las últimas semanas del embarazo, cuando el cuello del útero empieza a dilatarse, aunque sea mínimamente. Cuando el cuello uterino durante el embarazo está duro y cerrado, este moco sella la entrada de microorganismos al útero, protegiendo al bebé de infecciones. Cuando el cuello empieza a madurar por efecto de prostaglandinas naturales, y la presión de la cabeza sobre el cuello, el ablandamiento y acortamiento (borramiento) del cuello uterino permite la salida, caída del tapón. En cualquier caso, la expulsión del tapón mucoso en las últimas semanas de gestación no debe alarmarte, no es un motivo para acudir a urgencias. Es moco denso, con hilos de sangre a menudo, a veces color marrón oscuro. El canal cervical tiene vasos sanguíneos que se rompen y a veces por eso podemos ver sangre. No debe confundirse con un sangrado activo, rojo y abundante que SIEMPRE es motivo de acudir a urgencias. Este suceso puede preceder a un parto inminente, o puede comenzar a suceder desde semanas antes. Cuando ya no queda tapón mucoso, el parto puede producirse en horas o incluso en unas semanas. Es posible que la mujer sienta que se va expulsando el tapón poco a poco, es decir, de manera progresiva.

Ilustración del tapón mucoso en el cuello uterino

Contracciones de Braxton Hicks vs. Contracciones de parto

Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones esporádicas de los músculos del útero y son más frecuentes desde la mitad del embarazo. En las semanas o días previos al parto, estas contracciones pueden volverse intermitentemente rítmicas, bastante frecuentes e incluso dolorosas. Se distinguen de las del parto porque no aumentan en intensidad, duración ni frecuencia en cada intervalo, sino que se mantienen estables. Otra diferencia significativa es que estas contracciones en general desaparecen o se alivian cuando se cambia de posición o se descansa durante un rato.

Las contracciones que pueden suponer una amenaza de parto prematuro son aquellas que se producen regularmente antes de la semana 34 de gestación.

En las 39 semanas de gestación es posible sentir las famosas contracciones de Braxton Hicks bastante fuertes. El útero descansa por la mañana y por la noche el parto arranca. Pero otras veces esto puede continuarse durante 3 o 4 noches. La mujer se pone de parto después de 1 o 2 o 4 noches así. El bebé se ha colocado gracias a ese esfuerzo y el parto comienza y se desencadena normalmente con los tiempos propios de cada mujer pero sin más. El agotamiento puede influir en cómo sigue el parto.

Un buen baño de agua caliente puede ayudar a relajar la musculatura y segregar oxitocina.

Síntomas evidentes de parto

Las señales certeras de que el parto es inminente y de que, por lo tanto, sí que hay que acudir al hospital, son las siguientes:

  • Contracciones verdaderas: Son rítmicas y fácilmente perceptibles, ya que van acompañadas de un dolor intenso. Comienzan, por lo general, con intervalos de media hora, después de 15 minutos, diez minutos y, finalmente, cada cinco minutos, que es la frecuencia normal en el periodo de dilatación. Durante las contracciones del parto, el abdomen se endurece. En general, las contracciones del parto empiezan con un dolor sordo en la espalda y el bajo abdomen y una sensación de opresión en la pelvis. Algunas mujeres las describen como parecidas a los dolores de la menstruación (si bien más intensas).
  • Rotura prematura de la bolsa: Aunque la bolsa de agua normalmente debe romperse cuando finaliza el periodo de dilatación, es habitual que se parta antes. Es una señal clara de que el parto tardará poco en producirse. La rotura prematura de membranas o de la bolsa es la pérdida de líquido amniótico antes del establecimiento del trabajo de parto que, en la mayoría de los casos, ocurre con la gestación a término y por causa desconocida. Con poca frecuencia ocurre en embarazos pretérmino. Habitualmente la rotura de la bolsa es muy abundante y llamativa. La pérdida intermitente corresponde generalmente a pequeñas pérdidas de orina o a aumentos puntuales del flujo vaginal. Si son aguas claras, tranquilas, no es necesario salir a toda pastilla hacia el hospital. Se tiene tiempo de sobras en acudir al hospital, se puede dar una ducha, acabar de revisar las cosas y salir con calma. Normalmente no se estará con contracciones aún, así que se tiene todo el tiempo del mundo para ir al hospital (no se debe demorar más de unas 4-6h). Si se rompe la bolsa, habrá que ir al hospital de manera inmediata.
  • Dilatación del cuello uterino: El parto comienza cuando el cuello alcanza los tres o cuatro centímetros de dilatación.
Representación de las contracciones uterinas durante el parto

El embarazo en la semana 39

En tan solo 7 días llegará la última semana del embarazo. La mayoría de embarazadas se sienten pesadas y tienen molestias que le impiden hacer tareas rutinarias como vestirse o colocarse los zapatos. El ginecólogo hará un examen del abdomen para ver cuál es la posición exacta del bebé. Otra prueba rutinaria consiste en examinar el cuello del útero para ver cómo se encuentra, si es más delgado al tiempo que se comprueba o si existe dilatación. A las 39 semanas de gestación el cérvix se está preparando para el parto.

El feto en la semana 39

Cuando el embarazo está a punto de finalizar, el bebé prácticamente no sufre cambios. En la semana 39 de gestación, los fetos pesan alrededor de 3,2 Kg y miden unos 46 cm de largo aproximadamente. Estos datos acerca de las medidas del feto pueden variar de un embarazo a otro, ya que hay bebés que pueden tener una longitud y un peso ligeramente mayor o menor. Como consecuencia de este tamaño, es normal que la madre no sienta mucho movimiento del bebé puesto que no queda prácticamente espacio para ello. No obstante, las pataditas continuarán y se sentirán. Por otra parte, lo habitual es que en la semana 39 de embarazo se produzca un desprendimiento de la grasa blanca o vérnix caseosa. Esta grasa se forma a mitad del embarazo y su función es proteger al feto del frío y de la humedad.

Ecografía de un feto en la semana 39 de gestación

Cambios y síntomas en la madre a las 39 semanas

El décimo y último mes de embarazo está a punto de acabar, por lo que los cambios que sufre la futura madre son escasos. El útero de las embarazadas va cambiando a lo largo de la gestación, pasando de 500 gramos a 1 Kg aproximadamente. El cuello uterino ya está preparado para el parto y la vejiga presionada debido al tamaño del futuro bebé. Además, la mujer se sentirá cada vez más nerviosa porque se acerca el día tan esperado. Cuando la mujer llega a la semana 39 de embarazo se encuentra pesada y tiene dificultad para moverse. Además, las embarazadas suelen estar pendientes de cualquier signo que pueda indicarles que se están poniendo de parto.

Algunas de las molestias y síntomas más habituales en la semana 39 de embarazo son:

  • Mayor número de contracciones, similares a los retortijones.
  • Pérdida del tapón mucoso.
  • Diarrea.
  • Náuseas.
  • Dolor en la espalda.
  • Cansancio.
  • Aumento de las ganas de dormir.

El bebé puede descender a la pelvis semanas u horas antes del parto. Como ahora el útero oprime más la vejiga, puede que tenga que ir al baño más a menudo.

Recomendaciones para la semana 39

El bebé está a punto de nacer y, como hemos comentado anteriormente, la mujer puede sentir pesadez en las piernas o en el cuerpo en general. Por ello, uno de los consejos para la semana 39 de gestación es intentar dormir y descansar. Además, es recomendable caminar en la medida de lo posible, salvo que el médico diga lo contrario. Las contracciones pueden ir en aumento durante esta etapa. Cuando tengas contracciones cada vez más fuertes y disminuya la frecuencia, es posible que estés de parto. Llegado este momento, deberás acudir al médico. Por último, es probable que los nervios estén a flor de piel. Hay que intentar estar relajada y seguir practicando los ejercicios de preparación al parto.

Semana 39 de embarazo: ¡Alerta a estos signos que indican la llegada de tu bebé! | Maternar.co

Posiciones fetales y ayuda en el parto

La mayoría de los bebés estará colocado y preparado para el parto un par de semanas antes del nacimiento. La cabeza se irá moviendo cada vez más cerca del canal de parto.

Presentación de nalgas o podálica

La presentación de nalgas o podálica se presenta en un 3-4% de las gestaciones a término. Por debajo de la semana 32 es muy frecuente, pero a partir de esa semana las probabilidades de que el feto se coloque de cabeza de forma espontánea empiezan a decrecer. La postura de nalgas de un bebé se detecta tanto por ecografía como a través de exploración. Existen alternativas para intentar que el bebé se pueda colocar correctamente. La adopción de determinadas posturas también puede ayudar a facilitar la voltereta fetal espontánea en las semanas previas, pero la más aprobada es la versión externa, que debe realizarse por personal experto y en un entorno hospitalario para tener vigilado al bebé. Consiste en manipular de forma suave las partes fetales para ir "dando la vuelta" al bebé.

Vueltas en el cordón umbilical

El cordón umbilical es una estructura móvil que puede observarse en la ecografía y luego no aparecer durante el parto o al revés. En el momento del parto podemos sospechar si al bebé le está repercutiendo una vuelta circular del cordón ya que tendremos monitorizada su frecuencia cardíaca y nos permitirá conocer este hecho. En determinados casos se puede llegar a realizar una cesárea.

Parto instrumental

En ocasiones en el momento del parto, las condiciones no evolucionan favorablemente y es preciso ayudar con determinados instrumentos. El objetivo es imitar las condiciones de un parto vaginal espontáneo, con las menores complicaciones para la madre y su hijo. De hecho, no sería necesario ni el realizar episiotomía (corte en el periné) por este motivo.

Los instrumentos más comunes son:

  • Ventosa: La ventosa es un instrumento formado por una copa o campana que se fija a la cabeza fetal mediante succión. Las complicaciones en la madre son similares a las de un parto no instrumental.
  • Espátulas: Las espátulas son dos palas independientes que amplían el canal del parto mediante su aplicación como palanca. La tasa de complicaciones maternas, lesiones del canal del parto y desgarros importantes, es similar a la observada con otros instrumentos obstétricos.
  • Fórceps: Es un instrumento obstétrico en forma de pinzas que se aplican en la cabeza del bebé y sirven para ayudar en la extracción manual del bebé, simulando los movimientos del parto normal. Utilizados correctamente por profesionales expertos, sirven para ayudar a acelerar el parto.
Imagen de los diferentes instrumentos obstétricos: fórceps, ventosa y espátulas

Manejo del dolor y el agotamiento en el parto

El agotamiento puede influir mucho en el desarrollo del parto. Cuando una mujer lleva varias noches sin dormir debido a las contracciones, puede ser bastante desesperante. La epidural es a veces un recurso importante para aliviar este cansancio, y el descanso se hace prioritario. A veces la epidural relaja tanto la musculatura, los ligamentos y el suelo pélvico, que el parto progresa rápidamente. Otras veces no y el parto sigue el curso normal de un parto con epidural y estimulación, o es un parto lento y muy largo.

Es importante confiar en el cuerpo y darse un buen baño de agua caliente, lo que puede ayudar a relajar la musculatura y segregar oxitocina.

Posición fetal posterior y ejercicios

Aunque la gran mayoría de bebés que inician el parto en posterior, rotan al llegar al suelo pélvico y cambian a posición anterior con los pujos y gracias al suelo pélvico, algunos bebés en posterior pura pueden necesitar ayuda. En un parto libre, con movimiento y posiciones, muchos bebés encontrarán el giro, pero también habrá algunos que les venga bien una rotación manual. Y algunos bebés necesitarán ayuda con un parto instrumental, o incluso una cesárea.

La posición posterior puede ser izquierda o derecha. La izquierda tiende siempre a volverse anterior ya que la rotación resulta muy fácil. La posterior pura tiende a la deflexión. Un bebé en posterior a menudo se siente en el abdomen materno como movimientos en toda la parte anterior, más fuertes cerca de las costillas (patadas) y como peces cerca del pubis (las manos).

Se trata siempre de hacer espacio internamente al bebé. Si el bebé no está encajado, está alto o incluso apoyado en el pubis, durante las contracciones se pueden realizar las siguientes acciones:

  • Hacer la posición el yoga del gato, curvándose hacia dentro al exhalar con la contracción.
  • Realizar movimientos de retroversión de la pelvis para encarar el espacio superior a la cabeza del bebé con la contracción. Esto se hace, por ejemplo, pegando la espalda a la pared, con las rodillas flexionadas en una sentadilla pequeña. Cuando se pega la espalda a la pared y desaparece la curvatura lumbar, la pelvis va hacia atrás, en retroversión, encarando la entrada al bebé.
  • Con las manos, sujetar un poco el abdomen para animar a la cabecita a entrar en el espacio pélvico. En Spinning Babies lo llaman Abdominal lift and tuck y se recomienda repetir al menos 10 contracciones.

Cuando el bebé está en posterior con este tipo de pródromos, se pueden realizar los 3 ejercicios estrella de Spinning Babies. Es importante que alguien pueda enseñar bien a realizarlos o que se lean bien las indicaciones para hacerlo con seguridad. Con estas actividades, no se va a rotar al bebé, pero se van a relajar ligamentos, musculatura y a hacerle espacio. Se pueden repetir varias veces. La liberación lateral se puede hacer intraparto y va muy bien con posiciones posteriores en las que el parto parece no avanzar.

Infografía de ejercicios para facilitar la posición fetal (Yoga del gato, retroversión pélvica)

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