Cuando un pequeño llega al mundo, los padres primerizos a veces se sorprenden por el aspecto del bebé. En lugar de la imagen idealizada del bebé perfecto, los recién nacidos con frecuencia se ven azulados, están cubiertos con una sustancia gelatinosa y pueden parecer haber pasado por un evento estresante. Estas características, aunque pueden hacer que un recién nacido totalmente normal se vea peculiar, son generalmente momentáneas. Después de todo, los bebés se desarrollan inmersos en líquido y están apretados en un espacio reducido dentro del útero, y en la mayoría de los partos, deben atravesar el canal de parto, que es estrecho y con paredes óseas.
Primer Contacto y Creación de Lazos Afectivos
El momento en el que los padres ven y tocan por primera vez al recién nacido depende del tipo de parto y del estado tanto de la madre como del bebé. Después de un parto vaginal sin complicaciones, es común poder alzar al bebé en pocos minutos.
En la mayoría de los casos, los bebés parecen estar en estado de vigilia aproximadamente durante la primera hora posterior al parto. Este es un excelente momento para que la madre y el recién nacido se conozcan y comiencen el proceso de crear lazos afectivos. Si las circunstancias impiden conocer al bebé inmediatamente, no hay motivo de preocupación; pronto habrá mucho tiempo de calidad para estar con el pequeño.
Aspectos Físicos y Comportamentales Generales
Postura Típica del Recién Nacido
Durante las primeras semanas, es común observar que el bebé suele tener los puños cerrados, los hombros curvados, la cadera y las rodillas flexionadas, y los brazos y las piernas cerca del cuerpo la mayor parte del tiempo. Esta posición es similar a la postura fetal adoptada durante los últimos meses del embarazo. Es importante destacar que los bebés prematuros pueden presentar varias diferencias en su postura, aspecto físico, actividad y comportamiento si se los compara con los bebés nacidos a término.

Reflejos Primitivos y Neurodesarrollo
Los bebés nacen con una serie de respuestas instintivas a diversos estímulos, como la luz o el contacto. Estas respuestas se conocen como reflejos primitivos y desaparecen gradualmente a medida que el bebé madura. Además, debido a la inmadurez del sistema nervioso en desarrollo, es posible que los brazos, las piernas y la barbilla del bebé tiemblen o se sacudan, especialmente cuando lloran o están agitados. Los reflejos neonatales representan respuestas motoras automáticas y estereotipadas presentes desde el nacimiento, fundamentales para la supervivencia inmediata, la nutrición, la protección y el desarrollo neuroconductual del recién nacido.
Estas respuestas involuntarias no son simples movimientos aislados, sino que forman parte de un sistema biológico altamente evolucionado que favorece la adaptación del recién nacido al entorno extrauterino. Desde el punto de vista neurofisiológico, los reflejos neonatales están mediados por circuitos espinales y troncoencefálicos, con contribuciones corticales limitadas en las primeras semanas de vida. La integración entre estímulos sensoriales (táctiles, visuales, olfativos) y respuestas motoras permite al recién nacido orientarse hacia fuentes nutritivas, mantener la estabilidad postural, explorar el entorno y comunicar necesidades fundamentales. En este sentido, los reflejos neonatales constituyen un lenguaje biológico primario entre el recién nacido y el cuidador, esencial para la construcción de un vínculo afectivo precoz y para el apoyo al desarrollo psicomotor.
La clasificación de los reflejos neonatales se originó en los estudios neurológicos de las primeras décadas del siglo XX, con contribuciones de investigadores como Joseph Babinski, Ernst Moro, Jules Landau y Johannes Galant, quienes describieron reflejos fundamentales para la supervivencia, el tono muscular y la protección del recién nacido. En los años sesenta y setenta, autores como Prechtl y Brazelton formalizaron una clasificación moderna basada en la función adaptativa y el control neurológico. Los reflejos neonatales se dividen generalmente en tres categorías principales en función de su propósito adaptativo y del control neurológico: reflejos primitivos, reflejos posturales y reflejos de locomoción automática.
Reflejos Primitivos
Son respuestas automáticas presentes al nacimiento e integradas o suprimidas, por término medio, dentro de los primeros meses de vida.
- Reflejo de búsqueda (Rooting reflex): Se manifiesta cuando se aplica un estímulo táctil en la mejilla o en los lados de la boca del recién nacido. En respuesta, el recién nacido gira la cabeza hacia el estímulo, abre la boca y orienta los labios y la lengua en dirección al pezón o a la fuente nutritiva.
- Reflejo de succión (Sucking reflex): Se trata de una succión rítmica en respuesta a estímulos en el paladar, los labios o la mejilla, que permite al recién nacido extraer la leche.
- Reflejo de Moro: Se activa en respuesta a estímulos repentinos, como un cambio de posición o un ruido fuerte. El recién nacido extiende brazos y piernas, los abduce y luego los lleva de nuevo hacia el tronco en un gesto similar a un abrazo. El reflejo de Moro toma su nombre del pediatra austriaco Ernst Moro (1874-1951), quien lo describió por primera vez en 1918.
- Reflejo de prensión (Grasping reflex): Se manifiesta cuando se estimula la palma de la mano o la planta del pie del recién nacido: este cierra los dedos alrededor del objeto o de la superficie.
Reflejos Posturales
Estos reflejos emergen en los primeros meses de vida y reflejan la maduración del control motor, de la postura y del equilibrio.
- Reflejo de Galant: Se observa estimulando lateralmente la región lumbar del recién nacido a lo largo de la columna vertebral. El reflejo de Galant debe su nombre al neurólogo y pediatra alemán Johannes Galant, que lo describió a principios del siglo XX.
- Reflejo de Babinski: Se manifiesta estimulando la planta del pie del recién nacido, desde la parte lateral del talón hacia los dedos. Su función adaptativa refleja la maduración de los circuitos nerviosos piramidales y la funcionalidad de los sistemas espinales y corticoespinales. El reflejo de Babinski toma su nombre del médico francés Joseph Babinski (1857-1932), quien lo describió detalladamente por primera vez en 1896.
- Reflejo de Landau: Se observa levantando al recién nacido en posición prona, sosteniendo el tórax y dejando los miembros libres. El reflejo de Landau toma su nombre del pediatra francés Jules Landau (1879-1928), que lo describió detalladamente en recién nacidos y lactantes en los años veinte del siglo XX.
Reflejos de Locomoción Automática
Son patrones motores innatos que permiten al recién nacido ejecutar movimientos coordinados en respuesta a estímulos específicos, sin control voluntario. Estos reflejos anticipan patrones motores complejos, como caminar y nadar, y representan una base fundamental para el desarrollo de la movilidad voluntaria y de una coordinación motora más sofisticada.
- Reflejo de marcha automática (Stepping reflex): Cuando se mantiene al recién nacido en posición vertical con los pies en contacto con una superficie plana, se observan movimientos alternantes de los miembros inferiores similares a pasos.
- Reflejo de natación: Cuando el recién nacido se sumerge parcialmente en agua, muestra movimientos coordinados de brazos y piernas, con respiración automática, que recuerdan patrones de flotación y natación.
Las guías para la evaluación de los reflejos neonatales son recomendaciones clínicas basadas en evidencias científicas que definen modos, tiempos y criterios de observación de los reflejos innatos en recién nacidos. Estos protocolos sirven para estandarizar el examen neurológico precoz, interpretar correctamente las respuestas reflejas, identificar de manera temprana posibles anomalías en el desarrollo neuromotor y orientar intervenciones clínicas oportunas. La presencia, intensidad, simetría y persistencia de los reflejos deben interpretarse a la luz de la edad gestacional del recién nacido, documentando claramente cada respuesta refleja: cronología, presencia/ausencia, simetría y fuerza. A través de esta clasificación, es posible reconocer cómo cada reflejo contribuye a la supervivencia del recién nacido, al mantenimiento de la postura y al desarrollo de los futuros patrones motores voluntarios, poniendo de relieve su relevancia evolutiva y biológica. Esta clasificación proporciona herramientas útiles a los profesionales sanitarios para orientar intervenciones clínicas precoces y específicas, identificando a tiempo eventuales retrasos en el desarrollo neuromotor o trastornos del tono y de la coordinación, y permitiendo la implementación de estímulos específicos y protocolos de apoyo funcional dirigidos a favorecer una maduración armónica del sistema nervioso central y periférico.

Patrones de Sueño y Respiración
Durante las primeras semanas, los bebés suelen pasar la mayor parte del tiempo durmiendo. Es normal que los recién nacidos respiren de manera algo irregular, lo que puede causar tranquilidad en los padres. Cuando están despiertos, su frecuencia respiratoria puede variar considerablemente, a veces superando las 60 respiraciones por minuto, especialmente cuando están excitados o después de un ataque de llanto. También es común que dejen de respirar durante aproximadamente 5 a 10 segundos y luego comiencen a hacerlo por sí solos nuevamente. Este cambio es normal, recibe el nombre de respiración periódica y es más común durante el sueño. Sin embargo, si el bebé se pone azul o deja de respirar durante un tiempo prolongado, se considera una emergencia y se debe contactar inmediatamente con el médico del niño o acudir a la sala de emergencias.
13Respiración normal.MPG
Sonidos y Comunicación Temprana
Aunque el recién nacido no hablará hasta mucho más adelante, sí producirá una gran variedad de sonidos (especialmente chillidos agudos) además del llanto habitual. Los estornudos y el hipo son comunes y no son señales de infección, alergias ni problemas digestivos.
Los neonatos humanos son capaces de producir diferentes melodías de llanto y prefieren reproducir los patrones de melodía típicos del idioma ambiente que han oído durante su vida fetal, en el último trimestre de gestación. Este hallazgo subraya la importancia temprana del llanto de los bebés para el desarrollo del lenguaje. Los recién nacidos prefieren la voz de su madre sobre otras voces y perciben el contenido emocional de los mensajes transmitidos mediante contornos de entonación en el habla materna (también conocido como “maternés”). Dado que el contorno de la melodía puede ser el único aspecto del habla de la madre que los recién nacidos son capaces de imitar, esta podría ser una razón que explique la imitación del contorno melódico a una edad tan temprana.
Su preferencia perceptiva por el idioma circundante y su habilidad para distinguir entre diferentes idiomas y cambios de entonación están basadas principalmente en la melodía. Aunque se sabía que la exposición prenatal al idioma nativo influye en la percepción de los recién nacidos, los científicos pensaban que el idioma circundante afectaba la producción de sonidos mucho más tarde. Sin embargo, estudios recientes han demostrado lo contrario. Por ejemplo, al analizar el llanto de 60 bebés sanos de 5 días de edad, nacidos en familias de habla francesa y alemana, se revelaron diferencias claras en la forma de las melodías del llanto de los recién nacidos según su idioma materno. Mientras los recién nacidos franceses tienden a llorar con un contorno de melodía ascendente, los recién nacidos alemanes prefieren un contorno de melodía descendente en su llanto. Estos patrones son coherentes con las diferencias características entre los dos idiomas.
Características Específicas de la Cabeza y el Rostro
La Cabeza
Como la cabeza de los bebés suele ser la primera parte en atravesar el canal de parto, puede verse afectada por el mismo. El cráneo de los recién nacidos está formado por huesos independientes (que con el tiempo se fusionarán entre sí) para permitir que la cabeza se achique y pase por el estrecho canal de parto sin que la madre ni el bebé sufran lesiones. Por esta razón, las cabezas de los recién nacidos por parto natural suelen tener cierto grado de deformación, provocada por el desplazamiento y la superposición de los huesos del cráneo. Por eso, la parte superior de la cabeza puede estar elongada, estirada o incluso en punta cuando el bebé nace. Este aspecto extraño desaparecerá en los siguientes días a medida que los huesos del cráneo se acomoden y adopten una forma más redondeada. Las cabezas de los bebés que nacen por cesárea o por parto natural de nalgas (primero asoman los pies o las nalgas) no suelen tener esta deformación.
Gracias a la separación de los huesos del cráneo del recién nacido, es posible sentir dos fontanelas, o espacios blandos, en la parte superior de la cabeza (no hay que temer, no se producirá ningún daño al tocarlas). La más grande, ubicada hacia el frente de la cabeza, tiene forma de diamante y suele medir entre 1 y 3 pulgadas de ancho. Más atrás, hay una fontanela más pequeña y de forma triangular, a la altura donde se podría usar un gorro. No hay que alarmarse si se observa que las fontanelas sobresalen cuando el bebé llora o hace fuerza, o si parece que se mueven hacia arriba y abajo al ritmo de los latidos del corazón del bebé; esto es absolutamente normal. Con el transcurso del tiempo, las fontanelas desaparecerán a medida que los huesos del cráneo se fusionan entre sí. Esto suele ocurrir entre los 12 y los 18 meses en el caso de la fontanela frontal y en aproximadamente 6 meses en el caso de la posterior.
Además de verse elongada, la cabeza del bebé podría tener uno o dos bultos debido al trauma del parto. El caput succedaneum es una inflamación y hematoma circular del cuero cabelludo que se observa en la parte superior y posterior de la cabeza, la parte del cráneo que con mayor frecuencia abre paso a través del canal de parto. Suele desaparecer en unos pocos días. El cefalohematoma es una acumulación de sangre debajo de la membrana exterior que recubre uno de los huesos del cráneo. Suele aparecer durante el parto debido a la presión de la cabeza contra los huesos de la pelvis de la madre. El bulto está acotado a un costado de la parte superior de la cabeza del bebé y, a diferencia del caput succedaneum, puede tardar entre una y dos semanas en desaparecer. La descomposición de la sangre acumulada en un cefalohematoma puede hacer que estos bebés estén más amarillentos que otros durante la primera semana de vida. Es importante recordar que tanto el caput succedaneum como el cefalohematoma se deben a traumas fuera del cráneo; ninguno de ellos indica que haya una lesión en el cerebro del bebé.

El Rostro
El rostro de un bebé recién nacido puede verse algo hinchado debido a la acumulación de líquido y al paso a través del canal de parto. Con frecuencia, el aspecto del rostro del bebé cambia significativamente durante los tres primeros días a medida que el bebé se deshace de la acumulación de líquido y del trauma del parto. Por eso, las fotos que se toman al bebé en los días posteriores en casa son muy diferentes a las que se tomaron del recién nacido en el hospital. En algunos casos, las facciones del recién nacido pueden estar bastante distorsionadas por la posición dentro del útero y la contracción a través del canal de parto. No hay que preocuparse, ya que esa oreja doblada, la nariz aplanada o la mandíbula de aspecto extraño suelen volver a su lugar con el paso de los días.
Los Ojos
Unos pocos minutos después del parto, la mayoría de los bebés abren los ojos y comienzan a mirar el entorno que los rodea. Los recién nacidos pueden ver, pero probablemente no enfoquen correctamente al principio, por eso tal vez parezca que cruzan o desvían los ojos durante los primeros dos a tres meses. Como los párpados están hinchados, algunos bebés quizás no puedan abrir los ojos completamente.
Cuando se alza al recién nacido, se le puede animar a abrir los ojos aprovechando el reflejo de "ojos de muñeca", que es la tendencia a abrir más los ojos cuando se lo alza en posición erguida.
A veces, los padres se sorprenden cuando ven manchas rojas en la parte blanca de los ojos del recién nacido. Estas manchas reciben el nombre de hemorragia subconjuntiva y aparecen cuando hay una filtración de sangre debajo del recubrimiento del globo ocular debido a un trauma del parto. Se trata de una afección inocua, similar a un hematoma en la piel y desaparece después de varios días. En general, esto no indica que exista ningún daño en los ojos del bebé.
Los padres suelen sentir curiosidad por el color de ojos que tendrá su bebé. Si los ojos del bebé son marrones al nacer, continuarán siendo de ese color. Este es el caso de la mayoría de los bebés negros o asiáticos. La mayoría de los bebés nacen con ojos grises o azulados, pero la pigmentación del iris (la parte de color del ojo) puede oscurecerse gradualmente. En general, no alcanza su color permanente hasta los 3 a 6 meses de vida.
Las Orejas
Las orejas de los recién nacidos, al igual que otras facciones, pueden estar deformadas debido a la posición que tenían dentro del útero. Como el bebé aún no ha desarrollado el cartílago grueso que les da una forma firme a las orejas de un niño mayor, es habitual que los recién nacidos nazcan con las orejas temporalmente dobladas o deformadas de alguna otra manera. También es común que nazcan con pequeños crecimientos u hoyuelos en la piel sobre un lado del rostro, justo delante de la oreja. En general, estos crecimientos se pueden quitar fácilmente, pero siempre es recomendable hablar con el médico.
La Nariz
Como los recién nacidos suelen respirar por la nariz y las fosas nasales son estrechas, una pequeña cantidad de mucosidad y líquido nasal puede hacer que respiren ruidosamente y parezcan congestionados, aun cuando no estén resfriados ni tengan otro problema. En caso de necesidad, se puede consultar con el médico acerca del uso de gotas de solución salina y una perilla de goma para ayudar a despejar las fosas nasales. Los estornudos también son comunes en los recién nacidos y se trata de un reflejo normal, no debidos a una infección, alergias u otros problemas.
La Boca
Cuando un recién nacido abre la boca para bostezar o llorar, es posible que se noten algunas manchas blancas pequeñas en el paladar, usualmente cerca del centro. Estas pequeñas acumulaciones de células reciben el nombre de perlas de Epstein y, a veces, aparecen junto con quistes llenos de líquido en las encías, pero desaparecerán durante las primeras semanas.
El Cuello
Normalmente, el cuello se ve corto en los recién nacidos porque suele desaparecer entre las mejillas regordetas y los pliegues de piel, dando la impresión de que "no hay cuello", pero, por supuesto, está allí.
Tronco y Extremidades
El Tórax
Como la pared torácica de los bebés es delgada, se puede ver y sentir fácilmente el movimiento del pecho con cada latido del corazón. Esto es normal y no debe causar preocupación.
Además, tanto los varones como las mujeres que acaban de nacer pueden tener un agrandamiento de los senos. Esto se debe al estrógeno, una hormona femenina, que la madre pasa al feto durante el embarazo. Es posible sentir bultos de tejido firme en forma de disco debajo de los pezones y, en algunos casos, puede salir una pequeña cantidad de líquido lechoso de los pezones. El agrandamiento de los senos casi siempre desaparece durante las primeras semanas de vida. A pesar de lo que algunos padres creen, no se debe exprimir el tejido de los senos, ya que esto no hará que se achiquen más rápido y podría causar daño.
Brazos y Piernas
Después del nacimiento, los recién nacidos a término suelen tener una postura similar a la posición que tenían en el útero: los brazos y las piernas están flexionados y contra el cuerpo. Las manos suelen estar firmemente cerradas y tal vez resulte difícil abrírselas porque al tocarlas o colocar un objeto en la palma, el bebé reacciona con un fuerte reflejo de prensión. Las uñas de las manos de los bebés pueden ser lo suficientemente largas como para que se rasguñen la piel cuando se llevan las manos al rostro. Si este es el caso, se pueden cortar con cuidado utilizando un par de tijeras pequeñas.
A veces, los padres están preocupados porque las piernas y los pies de los recién nacidos parecen curvados. Pero si se recuerda la posición normal del feto en el vientre durante los últimos meses del embarazo (las rodillas flexionadas con las piernas y los pies cruzados firmemente contra el abdomen), no es de sorprender que las piernas y los pies estén curvados hacia adentro. Por lo general, se pueden mover las piernas y los pies del recién nacido a la posición de "caminar"; y esto ocurrirá de manera natural a medida que el bebé comience a soportar su propio peso, caminar y crecer durante los primeros dos o tres años de vida.

El Abdomen
Es normal que el abdomen de un bebé parezca lleno y redondeado. Cuando el bebé llore o haga fuerza, es posible que se note que la piel de la zona central del abdomen sobresalga entre las tiras de tejido muscular que conforman la pared abdominal a uno u otro lado. Esto casi siempre desaparece durante los siguientes meses a medida que el bebé crece.
Muchos padres están preocupados por el aspecto y el cuidado del cordón umbilical de su bebé. El cordón contiene tres vasos sanguíneos (dos arterias y una vena) encerrados en una sustancia similar a la jalea. Después del parto, el cordón se abrocha o se ata antes de cortarlo para separar al bebé de la placenta. Luego, simplemente se deja que el muñón del cordón se caiga o se seque, lo cual suele ocurrir en aproximadamente 10 días a 3 semanas. Para ayudar a prevenir una infección hasta que el cordón se caiga y el muñón se seque, es posible que se indique limpiar la zona con alcohol periódicamente o lavarla con agua y jabón si el muñón se ensucia o está pegajoso. Hasta que el cordón no se caiga o se seque, no se debe sumergir la zona del ombligo del bebé durante el baño. El cordón que se va secando puede cambiar de color: de amarillo a marrón o negro, lo cual es normal. Se debe consultar al médico del bebé si la zona del ombligo se enrojece, tiene olor desagradable o supura.
Las hernias umbilicales (de ombligo) son comunes en los recién nacidos, especialmente en los bebés de ascendencia africana. Un orificio en la pared del abdomen en el lugar del cordón umbilical (el futuro ombligo) permite que el intestino del bebé sobresalga cuando llora o hace fuerza, haciendo que la piel que lo recubre se asome hacia afuera. Estas hernias casi nunca provocan daños y no son dolorosas para el bebé. La mayoría se cierran por sí solas durante los primeros años de vida, pero si la hernia no se cierra, se puede reparar con una cirugía simple. Aunque durante años se han probado remedios caseros para las hernias umbilicales, como pegar monedas sobre la zona, no se deben usar estos métodos, ya que no tienen efecto y pueden provocar infecciones en la piel u otras lesiones.
Los Genitales
Los genitales (órganos sexuales) tanto de los varones como de las mujeres recién nacidos pueden parecer relativamente grandes e inflamados después del parto. Esto se debe a varios factores, entre los que se encuentran la exposición a las hormonas que producen la madre y el feto, la inflamación y los hematomas en el tejido de los genitales debido al trauma del nacimiento y al desarrollo natural de los genitales. En el caso de las niñas, los labios externos de la vagina (labios mayores) pueden estar hinchados al nacer. La piel de los labios puede estar lisa o algo arrugada.