El verano es una época maravillosa para disfrutar del aire libre, y si acabas de tener un bebé, es natural que te apetezca salir a dar paseos con él. Sin embargo, cuando se trata de un recién nacido, el calor, el sol y las condiciones del entorno pueden representar ciertos riesgos si no se toman las precauciones adecuadas. Contrario a la creencia popular de que un bebé recién nacido debe permanecer en casa hasta cumplir su primer mes, si el niño está bien de salud y el médico no indica lo contrario, no hay nada que impida dar un paseo con él.

Beneficios de los paseos para el recién nacido y los padres
Salir a dar paseos con el bebé es una actividad que los médicos recomiendan de forma unánime, ya que ofrece muchos beneficios tanto para los bebés como para las madres. Los paseos fortalecen el vínculo entre padres e hijos, aportan un momento de relajación y ayudan a normalizar la nueva situación familiar, manteniendo contacto con el mundo exterior y rompiendo el aislamiento que puede afectar a los padres. Además, los paseos favorecen el desarrollo cognitivo del bebé al exponerlo a estímulos auditivos y visuales distintos a los del hogar, como el movimiento de los árboles o los rostros de las personas. También se ha observado que muchos bebés presentan déficit de vitamina D, y la exposición a la luz solar durante los paseos puede ayudar a paliar esta carencia.
Para las madres, salir a pasear después del parto es fundamental para moverse, tomar el aire y relacionarse con otras personas. El aire fresco, la luz natural y el cambio de ambiente ayudan a regular el ritmo circadiano del bebé, estimulan sus sentidos y favorecen vuestro vínculo. Los paseos también pueden ser un momento para que la madre se relaje, especialmente si el bebé se duerme.
Precauciones y consideraciones esenciales para pasear en verano
Lógicamente, salir con un bebé implica ciertas precauciones, aunque ninguna de ellas escapa a la prudencia y el sentido común. Es fundamental considerar varios aspectos para garantizar la seguridad y el bienestar del pequeño:
Clima y horario
Uno de los errores más comunes es salir a pasear durante las horas de más calor, especialmente entre las 12:00 y las 17:00. Es crucial consultar el pronóstico del tiempo, ya que los bebés no regulan bien su temperatura corporal. En verano, es preferible salir un poco antes, entre las 8 y 9 de la mañana, o cuando baja el sol, a partir de las 19:00 horas. El objetivo es evitar el excesivo calor y el sol directo sobre su delicada piel.
Exposición al sol y protección de la piel
Los bebés no deben estar expuestos directamente al sol, ya que su piel es extremadamente delicada y se quema con facilidad. En general, no se recomienda aplicar protector solar a bebés menores de seis meses, pues su piel es muy sensible. La mejor protección es evitar la exposición directa. Si usas carrito, asegúrate de que la capota proporcione buena sombra. En cuanto a la ropa, es clave para ayudar a tu recién nacido a mantenerse fresco. Evita prendas ajustadas o con tejidos sintéticos. Un body de algodón de manga corta y un gorrito ligero pueden ser suficientes. Las manoplas, por ejemplo, no son recomendables, ya que los bebés necesitan sus manos para explorar y reconocer el entorno.

Hidratación
Los recién nacidos se hidratan exclusivamente a través de la leche materna o de fórmula, por lo que no necesitan agua adicional, salvo indicación del pediatra. Se recomienda ofrecerle tomas más cortas pero frecuentes.
Ropa adecuada
La ropa es clave para ayudar a tu recién nacido a mantenerse fresco. Evita prendas ajustadas o con tejidos sintéticos. Un body de algodón de manga corta y un gorrito ligero pueden ser suficientes. Piensa en su comodidad: ropa de algodón y holgada. Los bebés casi igualan la sensación de calor que los adultos, así que vístelos frescos.
Observación del comportamiento del bebé
Como los bebés no pueden expresarse con palabras, debemos estar muy atentos a su comportamiento. Toca su nuca o su espalda para comprobar si están calientes o húmedas. Si notas que está incómodo o sobrecalentado, busca un lugar fresco y sombreado para descansar.
Ambiente y climatización
Cuando vuelvas del paseo o si necesitas refrescar el ambiente antes de salir, puedes usar el aire acondicionado o un ventilador. Mantén la temperatura entre 24°C y 26°C y nunca lo dirijas directamente hacia el bebé. Es importante estar atentos a los posibles cambios de temperatura, por lo que todo producto que le aporte mayor seguridad y protección será bienvenido.
Destino y entorno del paseo
Cuando planifiques tu paseo, piensa en la comodidad y seguridad tanto del bebé como tuya. Opta por rutas con superficies planas, poco tráfico, zonas verdes y bancos donde puedas hacer una parada si lo necesitas. Es mejor un lugar tranquilo que uno bullicioso, y uno con poca gente que una reunión multitudinaria. Las aglomeraciones pueden sobreexcitar al bebé y transformar un paseo relajante en una agotadora carrera de obstáculos. Al principio, los paseos pueden ser, simplemente, dar la vuelta a la manzana de tu casa; no te alejes demasiado. Si el paseo es para visitar amigos o familiares, asegúrate de que nadie tenga síntomas de gripe o resfriado.
Medios de transporte para el bebé
Los bebés recién nacidos son tan pequeños y livianos que pueden llevarse en brazos con facilidad. No obstante, esta opción es poco recomendable para un paseo largo (de más de media hora), ya que puede ser agotador. El cochecito y los portabebés ergonómicos son dos grandes aliados, ya que proporcionan comodidad al bebé y libertad de movimientos a los padres.
Seguridad en el coche
Si el paseo implica un desplazamiento en coche, es imprescindible contar con un dispositivo de sujeción homologado, seguro y bien colocado en el asiento trasero, en sentido contrario a la marcha del vehículo. Los bebés son especialmente vulnerables en los accidentes de tráfico.
Imprevistos y equipamiento necesario
A la hora de salir con el bebé, la previsión es muy importante. No importa que el plan sea dar la vuelta a la manzana; en esos pocos metros puede ocurrir cualquier cosa. Por ello, no se deben olvidar pañales, una muda de ropa, un chupete extra (si usa) y una reserva de leche (si se ha optado por la lactancia artificial). También conviene llevar una manta ligera, aunque haga calor, ya que en determinados lugares y estaciones del año puede refrescar bruscamente. Otros elementos útiles son un protector de lluvia para el carrito, un peluche o mordedor, y si se considera necesario, un peine.
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Duración y frecuencia de los paseos
Los primeros paseos no deben ser muy largos. Empieza con paseos de 15 a 30 minutos y observa cómo reacciona el bebé. La duración ideal varía según la edad del bebé, su temperamento, el clima y el tipo de paseo:
- Recién nacidos (0-3 meses): Paseos breves, de alrededor de 20 a 30 minutos.
- Bebés más grandes (3-6 meses): Paseos de entre 30 minutos a 1 hora.
- Bebés de 6 a 12 meses: Paseos de entre 1 y 2 horas.
- Niños mayores de 1 año: Pueden disfrutar de paseos más largos, de 1 a 2 horas o incluso más.
Es importante que el bebé esté bien descansado, preferiblemente entre dos tomas, para que disfrute del paseo. Si el bebé se duerme durante el paseo, aprovecha para relajarte también.
Consideraciones sobre salud y visitas
El sistema inmunitario de los recién nacidos se encuentra en desarrollo y tal vez no sea capaz de combatir todas las infecciones. Cuando esté fuera de casa, evite exponer al recién nacido a personas que parezcan estar enfermas. Pida a quienes sostengan, toquen o alimenten a su bebé que se laven las manos antes. Si en la zona donde vive ha habido recientemente muchas infecciones respiratorias, tal vez quiera pedirles a quienes estén cerca de su bebé que lleven mascarilla. Es importante asegurarse de que su bebé tenga al día las vacunas ordinarias, y que todas las personas que vivan con usted reciban las vacunas recomendadas, incluyendo la antigripal anual y la actualizada contra el COVID-19.
Aunque no hay una regla fija, se recomienda esperar unas semanas antes de recibir visitas para proteger la salud del bebé y permitir que la madre se recupere con tranquilidad. Si se reciben, es mejor que sean breves, con medidas de higiene y evitando el contacto directo.