Si acabas de ser mamá de un bebé prematuro y quieres darle el pecho, es fundamental saber que la leche de su propia madre es la primera opción y la más adecuada para su desarrollo. Esta leche, conocida como leche pretérmino, posee una composición específica diseñada para compensar la inmadurez de los sistemas digestivo, nervioso e inmunológico del recién nacido.

Beneficios de la leche materna en la prematuridad
En un lactante prematuro, la leche materna no se considera solamente alimento, sino una parte fundamental de su tratamiento. Sus beneficios incluyen:
- Protección inmunológica: Efecto protector frente a alergias e infecciones intestinales, gracias a la segregación de IgA específicas frente a los gérmenes presentes en el área neonatal.
- Desarrollo cerebral: Contiene un 20% más de ácidos grasos de cadena media (DHA y AA), cruciales para el desarrollo neurológico tras el nacimiento.
- Maduración intestinal: La alimentación enteral temprana con leche materna estimula la motilidad y la maduración del tracto gastrointestinal.
Cómo iniciar y mantener la lactancia
El inicio de la lactancia tras un parto prematuro puede ser un desafío debido a la inmadurez del bebé y al estrés materno. Sin embargo, existen pautas claras para lograrlo:
Extracción de leche: la clave del éxito
La extracción temprana y frecuente es vital para estimular la producción. Se recomienda iniciar la extracción en la primera hora tras el parto y mantener una rutina de 8 a 10 sesiones al día, aproximadamente cada tres horas. La extracción doble (ambos pechos simultáneamente) es más eficiente y permite obtener un mayor volumen con mayor contenido graso.

Contacto piel con piel (Método Madre Canguro)
Favorecer el contacto directo piel con piel es esencial no solo para fortalecer los lazos afectivos, sino porque se asocia directamente a una mayor producción de leche y a una mejor estabilidad fisiológica del bebé. Esta práctica ayuda al recién nacido a regular su temperatura, reducir el llanto y mejorar la ganancia de peso.
Alimentación y gestión hospitalaria
Debido a que los prematuros a menudo presentan inmadurez en los reflejos de succión, tragar y respirar, el equipo médico determinará el método de alimentación más seguro:
- Sonda nasogástrica: Para bebés muy inmaduros que aún no pueden alimentarse por boca.
- Suplementación: En ocasiones, el pediatra recomendará fortificar la leche materna con proteínas, vitaminas y minerales para garantizar un crecimiento óptimo.
- Leche de banco: En casos de peso inferior a 1500g o edad gestacional menor a 32 semanas, si la leche materna propia no es suficiente, se puede recurrir a leche donada de banco.
Conservación de la leche
La leche materna puede conservarse en la nevera o el congelador siguiendo protocolos higiénicos. Para descongelarla, debe hacerse lentamente en la nevera y calentarse sumergiendo el recipiente en agua caliente; nunca debe hervirse ni utilizar el microondas, ya que pierde sus propiedades biológicas.
Conservación y Manejo de la Leche Materna.
Recomendaciones para superar las dificultades
Si sientes frustración o preocupación, busca apoyo constante. Las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) son espacios abiertos las 24 horas para los padres. Habla con el equipo médico, enfermeras y busca grupos de apoyo a la lactancia. Cuidar de tu propia salud, mantenerte hidratada y gestionar el estrés son factores que impactan directamente en tu capacidad de producir leche.
Recuerda que cualquier cantidad de leche materna, por pequeña que sea, ofrece a tu bebé prematuro una protección superior frente a las infecciones que la ausencia total de la misma.