La decisión sobre el uso del chupete en bebés es un tema de crianza que genera muchas preguntas entre los padres, especialmente los primerizos. A lo largo de los años, su uso se ha visto envuelto en debates debido a los rumores sobre sus ventajas y desventajas. Es fundamental comprender qué es un chupete, por qué los bebés lo utilizan, sus posibles efectos, y las recomendaciones de seguridad para tomar una decisión informada.
¿Qué es un chupete y por qué lo usan los bebés?
Un chupete es, generalmente, un pezón de silicona o látex que se le ofrece a un bebé o niño pequeño para que lo succione. El diseño estándar incluye una tetina con forma de pezón, un protector bucal y un asa, elementos esenciales para evitar el riesgo de asfixia o que el niño lo trague. El primer modelo de chupete se patentó en Estados Unidos en 1900, bajo el nombre de "pacifier" (pacificador), una denominación que refleja claramente su función principal: calmar al bebé.
El reflejo de succión: un instinto natural
Muchos bebés nacen con un fuerte reflejo de succión, una de las primeras actividades coordinadas en el neonato, que persiste hasta los dos o tres años. Este instinto es fundamental para la alimentación y la supervivencia, ya que les permite ingerir alimentos. Algunos bebés, incluso, se chupan los dedos antes de nacer, un comportamiento que les proporciona un efecto placentero y calmante. La succión no nutritiva, independiente de la necesidad de comer, es un medio fundamental para tranquilizar a los bebés, ya sea porque están aburridos, cansados o necesitan consuelo.
La succión es un reflejo natural necesario para que el niño pueda ser amamantado
Funciones del chupete en el recién nacido
El chupete proporciona un efecto calmante y relajante para el bebé, satisfaciendo esta necesidad innata de succión. Entre las razones detrás de su uso se encuentran:
- Ayuda al bebé a conciliar el sueño.
- Calma a un bebé asustado o molesto.
- Ayuda a la digestión.
- Calma al bebé durante procedimientos dolorosos como inyecciones o análisis de sangre.
- Puede aliviar las molestias durante los vuelos al ayudar a destapar los oídos.
Ventajas del uso del chupete
El uso del chupete ofrece varios beneficios importantes tanto para el bebé como para los padres:
Satisfacción de la necesidad de succión
Una de las principales ventajas es que satisface la necesidad de mamar del bebé. Si bien el pecho o el biberón cumplen esta función durante la alimentación, los chupetes pueden calmar al bebé entre las tomas, aunque no deben usarse como reemplazo ni para retrasar las comidas.
Efecto tranquilizante y relajante
El efecto tranquilizante es el aspecto beneficioso más ampliamente reconocido. La acción de succionar relaja a los bebés, ayudándolos a calmarse cuando están llorando o molestos. Esto también contribuye a que el bebé se duerma, siendo la succión una actividad relajante para la mayoría.
Control del hábito
A diferencia de la costumbre de chuparse el dedo o la mano, el uso del chupete permite a los padres controlar cuándo el bebé lo utiliza. Esto facilita limitar su uso y, posteriormente, quitar el hábito cuando sea el momento adecuado.
Reducción del riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL)
La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda ofrecer el chupete durante las siestas y la noche hasta el primer año de vida para reducir el riesgo de SMSL. Succionar un chupete mientras el bebé duerme podría disminuir este riesgo, siendo uno de los beneficios más novedosos y estudiados.
Desventajas y riesgos del chupete
Aunque los chupetes tienen múltiples beneficios, también conllevan ciertos riesgos y posibles desventajas que deben ser considerados:
Interferencia con la lactancia materna
El uso temprano del chupete puede afectar la habilidad del bebé para realizar una correcta succión del pecho. Se ha dicho que el chupete podría "confundir" al niño que empieza a mamar, interfiriendo en la adecuada adquisición de una buena técnica. Por ello, es importante esperar a que la lactancia materna esté bien establecida (generalmente, alrededor de las tres o cuatro semanas de vida) antes de introducir el chupete. Ofrecer el pecho a demanda y utilizar el pezón materno como elemento reconfortante debe ser la primera opción.
Problemas de salud bucodental
Una de las preocupaciones más comunes es el efecto del chupete en los dientes. El uso prolongado e inadecuado del chupete, especialmente después de los primeros años de vida, puede ocasionar problemas dentales, como la malposición de los dientes y su incorrecta alineación. Los niños que usan un chupete durante 36 meses o más tienen una incidencia significativamente mayor de mordida abierta anterior. Sin embargo, una mordida abierta anterior debido al uso del chupete mejora después de eliminarlo antes de los tres años. Es importante destacar que la succión del chupete es menos perjudicial que chuparse el dedo o la mano, ya que estos últimos están constantemente en contacto con bacterias y son más difíciles de controlar.
Mordida abierta
La mordida abierta anterior, conocida popularmente como "dientes de conejo", es una de las malformaciones dentarias más comunes asociadas al uso prolongado del chupete. Se produce cuando los dientes incisivos superiores e inferiores no se tocan al cerrar la boca. Sin embargo, el uso normal del chupete durante los primeros años de vida generalmente no causa problemas dentales a largo plazo.
Riesgo de infecciones
Los chupetes pueden caerse fácilmente al suelo, lo que exige una limpieza adecuada. Un chupete sucio puede diseminar gérmenes y aumentar el riesgo de infecciones, incluyendo la candidiasis oral. Además, el uso del chupete podría aumentar el riesgo de infecciones del oído medio, aunque las tasas suelen ser bajas en los primeros seis meses de vida, cuando el riesgo de SMSL es mayor.
Dependencia y dificultad para dejar el hábito
El bebé podría hacerse dependiente del chupete para conciliar el sueño, lo que puede provocar ataques de llanto frecuentes a mitad de la noche si el chupete se le cae. A medida que el bebé crece, los beneficios del chupete empiezan a ser menores que sus riesgos, y muchos niños necesitan ayuda para dejar este hábito.
Otros riesgos
- Asociación con otitis aguda media de repetición.
- Desarrollo de hipersensibilidad al látex (en chupetes de látex).
- Policaries y úlceras orales traumáticas.
- Alteraciones del sueño.
- Riesgo de accidentes por aspiración de partes del chupete (si está formado por varias piezas) o por cadenas alrededor del cuello.
Recomendaciones para un uso seguro del chupete
Si se decide ofrecer un chupete al bebé, es crucial seguir estas recomendaciones para minimizar los riesgos y asegurar un uso adecuado:
Momento adecuado para la introducción
Es fundamental esperar a que la lactancia materna esté bien establecida antes de introducir el chupete, lo que suele ocurrir alrededor de las 3 o 4 semanas de vida. Si el bebé es alimentado con leche artificial, el uso del chupete puede ser recomendable desde antes, siempre y cuando no interfiera con la alimentación.

Elección del chupete
- Material: Los chupetes de silicona de una sola pieza son más seguros, ya que no presentan el riesgo de que se rompan en pedazos que puedan ser tragados. La silicona es un material sintético transparente y más rígido. Los chupetes "todo goma" están fabricados en látex, son más blandos y adecuados para dormir.
- Forma: Se aconseja que la tetina sea plana, simétrica y poco voluminosa. Chupetes con tetinas ortodónticas están diseñados para ayudar a un desarrollo oral saludable.
- Escudo: El escudo debe estar ventilado y es preferible sin anilla para reducir riesgos.
- Tamaño: Utilizar el tamaño adecuado para la edad del bebé y reemplazarlo con frecuencia.
Higiene y seguridad
- Limpieza: Mantener el chupete limpio es esencial. Hasta los 6 meses de edad, esterilizarlo hirviéndolo o lavándolo en el lavaplatos con frecuencia. Después de los 7 meses, lavarlo con agua y jabón. Nunca limpiar el chupete en la boca de un adulto, ya que esto disemina gérmenes.
- Inspección: Inspeccionar el chupete regularmente para asegurarse de que no esté dañado o desgastado. Descartar cualquier chupete con signos de deterioro.
- Sustancias dulces: Nunca cubrir el chupete con miel, azúcar u otras sustancias dulces, ya que esto puede causar policaries y otros problemas de salud bucodental.
- Pinzas y correas: Nunca sujetar el chupete a una cadena o correa lo suficientemente larga para enredarse alrededor del cuello del bebé.
Pautas de uso
- No como solución inmediata: Evitar recurrir al chupete cada vez que el bebé llore. Primero probar otras formas de calmarlo, como cambiarle de posición o mecerlo.
- Después de amamantar: Ofrecer un chupete al bebé solo después de amamantarlo, o entre las tomas, para asegurar que la lactancia materna esté bien establecida.
- Decisión del bebé: Si el bebé no está interesado en el chupete, no forzarlo a usarlo.
Retirada del chupete
A medida que el bebé crece, el chupete comienza a implicar más riesgos que beneficios. Aunque la mayoría de los niños deja de usar el chupete por iniciativa propia entre los 2 y 4 años, muchos necesitan ayuda para abandonar este hábito.
Estrategias para la retirada
- Conversación y acuerdos: Con niños a partir de los 2 años, se puede hablar con ellos y hacer un trato, como cambiar el chupete por un libro o un juguete.
- Historias: Contar una historia que ayude al niño a comprender la necesidad de dejar el chupete.
- Refuerzo positivo: Elogiar al niño cuando elige no usar el chupete.
- Ayuda profesional: Si al niño le cuesta abandonar el chupete, pedir ayuda al médico o al dentista. El dentista puede revisar el estado de salud bucodental del bebé y conocer al detalle cualquier problema.
Es importante recordar que el chupete es un aliado siempre y cuando se utilice de la forma correcta y respetando los tiempos. Cada caso es diferente, por lo que es necesario visitar al especialista para que indique cómo actuar.