Papillas de Frutas con Queso para Bebés: Nutrición, Introducción y Recetas

Las papillas de frutas son, a menudo, uno de los primeros alimentos que se introducen durante la diversificación dietética de los pequeños. Aportan muchos beneficios nutricionales y son ideales para empezar esta nueva aventura gustativa. Con texturas suaves y sabores agradables para el paladar del bebé, las papillas de frutas permiten incluir una multitud de sabores nuevos como manzanas, peras, plátanos o fresas.

Preparar las papillas de frutas en casa es muy sencillo y garantiza que los más pequeños consuman alimentos frescos y libres de conservantes. Es decir, a partir de los 6 meses de edad, es el momento de comenzar a introducir las frutas en la alimentación de los más pequeños y la papilla de frutas es una de las formas más sencillas de ofrecerles este alimento.

La Importancia de las Frutas en la Dieta del Bebé

Las frutas y verduras son una parte importante de una alimentación saludable. Aportan nutrientes imprescindibles que son necesarios para su crecimiento y desarrollo físico, mental y social. Asimismo, como señalan desde la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ayudan a prevenir todo tipo de malnutrición y a disminuir el riesgo de enfermedades no transmisibles.

Por este motivo se recomienda introducirlas en el inicio de la alimentación complementaria e ir aumentando su presencia en la dieta hasta las 2-3 raciones recomendadas. En los bebés muy pequeños y cuando no se opta por hacer Baby Led Weaning, las papillas son una de las formas más fáciles y comunes de ofrecer las frutas, ya que suelen ser bien aceptadas y permiten algunas combinaciones muy sabrosas. Además, la Asociación Española de Pediatría explica que las frutas suponen un aporte nutricional y energético perfecto para el niño en esta etapa por su contenido en azúcares, fibras vegetales, vitaminas y otros antioxidantes.

Infografía sobre los beneficios de las frutas para el desarrollo infantil

¿Cuándo y Cómo Introducir las Papillas de Frutas?

Sobre el sexto mes de vida, los bebés comienzan a diversificar los alimentos y descubrir nuevos sabores. Después del periodo de lactancia, en el que el bebé se alimenta solo de leche, llega un momento (entre los 4 y los 6 meses, según lo que te indique el pediatra) en el que se inicia la diversificación alimentaria. Las frutas se pueden empezar a ofrecer a los bebés en el momento de comenzar la complementación alimentaria.

Puedes empezar con la verdura o con la fruta, es indiferente, aunque lo más habitual es comenzar por esta última, que es más dulce. En principio no existe un orden predeterminado, por lo que de forma paulatina se pueden introducir junto a las verduras, los cereales o el pollo.

Lo más recomendable es incorporar las frutas de la estación, ya que de este modo se ofrecen alimentos con más nutrientes y mucho más sabrosos. Debe hacerse poco a poco, dejando 2 o 3 días entre cada alimento nuevo para observar posibles reacciones adversas. Por lo tanto, hay que tener en cuenta que al mezclar distintas frutas en una papilla solo pueden usarse aquellas cuya tolerancia haya sido testada por separado. Además, y de acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, hoy en día tampoco existe un momento determinado para incorporar las frutas más alergénicas. Es fundamental recordar que durante este tiempo, la principal fuente de nutrientes sigue siendo la leche (materna o de sustitución).

Las cantidades mencionadas son orientativas y para bebés de más de 6 meses. Al principio quizás solo aceptarán pequeñas porciones o incluso algunas cucharadas.

Recomendaciones para la Preparación y Consumo

  • Es necesario lavar y pelar siempre las frutas. Si a tu bebé no le importa que la textura sea un poco menos suave, no peles la manzana (pero lávala bien).
  • No añadir azúcar, edulcorantes ni sustitutivos a las papillas de frutas. Tampoco galletas o bizcochos. Aunque la versión clásica de papillas infantiles solía incluir galletas maría, que tienen bastante azúcar, las recomendaciones actuales desaconsejan su uso. En caso de querer usar galletas, lo ideal sería optar por versiones sin azúcares añadidos, priorizando siempre la fruta natural.
  • Prueba a ofrecer diferentes texturas. Algunas frutas incluso se pueden dar chafadas o a trocitos. Para esta fase, un alimentador de seguridad para introducir trozos en sólido, tanto de frutas como de verduras, sin riesgo de asfixia, puede ser muy útil.
  • Prepara las papillas antes de consumirlas y es preferible no aprovechar los restos para otro día.
  • Según las indicaciones de la Asociación Española de Pediatría, los zumos de frutas no ofrecen ningún beneficio nutricional con respecto a la fruta entera, por tanto, no utilizaremos zumos de frutas en estas recetas. En su lugar, y únicamente con el fin de ajustar la textura de la papilla en caso necesario, incorporaremos un poco del agua de cocción de la fruta. Para frutas con bastante contenido en agua, este paso podría no ser necesario, por tanto, recomendamos añadir este agua de cocción únicamente en caso necesario y en cantidades mínimas.
Foto de frutas variadas listas para preparar papilla

El Queso en la Alimentación Infantil: Beneficios y Momento de Introducción

A partir de los 9 meses se puede incorporar un poco de yogur, queso fresco o requesón en la alimentación infantil. El queso fresco aporta un suave sabor y textura y se caracteriza por su elevado contenido en proteínas de alto valor biológico y calcio de fácil asimilación. Aporta también magnesio, fósforo y vitaminas A, B y D. Su incorporación en las papillas de frutas puede enriquecer significativamente su perfil nutricional, ofreciendo un alimento más completo para el desarrollo del bebé.

Existen productos comerciales, como Blevit Plus Duplo 8 Cereales, queso fresco y frutas, que combinan harinas de cereales dextrinados (trigo, arroz, maíz, cebada, centeno, avena, mijo y sorgo), pulpas de frutas y queso fresco desnatado en polvo (Quark) en su composición. Estos productos suelen destacar por su 0% azúcares añadidos, su contenido en fructooligosacáridos (FOS) y por contener únicamente azúcares naturalmente presentes.

Introducción de lácteos en la dieta del bebé #NutriciónPediátrica

Recetas de Papillas de Frutas para Bebés

Esta es una receta básica que se puede adaptar a las necesidades de cada bebé y, por tanto, se puede elaborar utilizando únicamente las frutas que ya hayan sido previamente introducidas en su alimentación. Igualmente, este paso a paso es similar para el caso de papillas con otras frutas según se vayan incorporando estas a la alimentación de los más pequeños.

Cómo Hacer Papilla de Frutas Básica con Cereales

Ingredientes:

  • ½ manzana golden en trozos (pelada y sin pepitas, aprox. 60 g)
  • ½ plátano maduro en trozos (aprox. 60 g)
  • 25 g de cereales sin gluten
  • Un poco de agua de cocción de la fruta (en lugar de zumo de naranja, como se solía usar)

Preparación:

  1. Comienza lavando bien las frutas a utilizar. A continuación, sécalas, pélalas y trocéalas.
  2. Pon la manzana y el plátano en un recipiente apto para cocción o en el vaso de un procesador de alimentos que permita cocción. Cocina la manzana y el plátano suavemente hasta que estén tiernos (aproximadamente 3 minutos a 70°C si usas un robot de cocina, o hierve en una cacerola con un poco de agua).
  3. Añade los cereales y un poco del agua de cocción de la fruta si es necesario para ajustar la textura.
  4. Tritura la mezcla hasta obtener la consistencia deseada para tu bebé. Si es un procesador, tritura durante 10 segundos a velocidad alta, baja la fruta hacia el fondo del vaso con una espátula y vuelve a triturar durante 30 segundos a una velocidad media.

Esta es una buena forma de empezar las primeras comidas, incluso si tu bebé, como Mateo a sus 6 meses, muestra caras curiosas al probar nuevos sabores.

Ideas de Combinaciones de Frutas para Papillas

Te vamos a presentar algunas recetas de papillas para bebés con el objetivo de que aumentes el espectro de frutas que consume. De este modo se podrá beneficiar de sus propiedades.

  • Papilla de manzana, plátano y ciruela: Esta papilla destaca por su contenido en pectinas, las fibras que contienen las manzanas.
  • Papilla de manzana y mandarina: Esta receta ofrece propiedades parecidas a la anterior, aunque varía de manera notable el sabor.
  • Papilla de pera y fresa: En este caso tenemos una receta que destaca por su contenido en vitamina C, siendo este un nutriente esencial con carácter antioxidante. Para prepararla, primero, pelar la pera, cortarla en trozos pequeños e introducirla en una cacerola con una cucharada de agua. Dejar hervir unos 10 minutos antes de triturar junto con las fresas.
  • Papilla de caqui: El caqui o persimón es una fruta dulce y de consistencia espesa.
  • Papilla de fresa y plátano: Una combinación habitual en muchos postres y preparaciones infantiles.
  • Compota de pera: Una de las mejores formas de empezar a ofrecer frutas es de una en una para observar la tolerancia del bebé. Dejar hervir unos 10 minutos.

Papilla de Cerezas con Requesón (a partir de 9 meses)

Esta es una excelente opción para incorporar el queso fresco una vez que el bebé ha superado los 9 meses de edad.

Ingredientes:

  • Cerezas (deshuesadas y lavadas)
  • Requesón o queso fresco apto para bebés

Preparación:

  1. Lavar y deshuesar las cerezas cuidadosamente.
  2. Cocer las cerezas suavemente con un poco de agua hasta que estén tiernas.
  3. Triturar las cerezas cocidas hasta obtener una papilla suave.
  4. Mezclar la papilla de cerezas con una pequeña cantidad de requesón o queso fresco y remover bien hasta integrar por completo.
Foto de una papilla casera de cerezas con requesón

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