Alimentación Complementaria: Cuándo y Cómo Introducir Sólidos en la Dieta del Bebé

La introducción de alimentos complementarios es un hito importante en el desarrollo de un bebé. Este proceso, conocido como ablactación, implica ofrecer al bebé alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de fórmula, de manera paulatina y siempre como un complemento, no un sustituto, de la leche.

¿Cuándo comenzar con la alimentación complementaria?

Las organizaciones oficiales, como la American Academy of Pediatrics (AAP), la European Comisión, Karolinska Institutet, Institute for Child Health IRCCS Burlo Garofolo, Unit for Health Services Research and International Health WHO Collaborating Centre for Maternal and Child Health y la World Health Organization, indican empezar con los alimentos complementarios cuando el bebé tiene 6 meses de edad. Se considera que, hasta entonces, el bebé puede crecer de manera adecuada con la lactancia materna exclusiva o con leche de fórmula. La AAP recomienda darle al bebé únicamente leche materna durante aproximadamente 6 meses después del nacimiento y continuar con la lactancia materna, junto con alimentos introductorios, durante 2 años o más, o el tiempo que la madre y el hijo deseen.

Criterios de madurez del bebé

Más allá de la edad, lo más importante es observar al bebé y entender cuándo está maduro para comer. No todos los niños están preparados para la alimentación complementaria al mismo tiempo. Los médicos recomiendan esperar hasta que el bebé tenga unos 6 meses de edad para introducir los alimentos sólidos en su dieta. Hable con el médico de su hijo antes de introducir los sólidos en su dieta.

Criterios clave para decidir si el bebé está listo para probar alimentos aparte de la leche incluyen:

  • Control de la cabeza: El bebé debe ser capaz de sostener la cabeza levantada y sentarse derecho con un soporte en una silla alta, un asiento para comer o un asiento de seguridad para bebés con buen control de la cabeza.
  • Interés por la comida: Los bebés pueden estar listos si miran comer a los adultos, tratan de alcanzar la comida y parecen ansiosos por ser alimentados. El bebé sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos; por ejemplo, al ver acercarse la cuchara, el niño que tiene hambre abre la boca y mueve la cabeza hacia delante.
  • Coordinación: El bebé puede llevarse objetos a la boca y mover la comida de una cuchara a la boca para tragarla. Si el bebé empuja la cuchara y la comida cae en el mentón, es posible que no tenga la capacidad de llevarla a la parte trasera de la boca para tragarla. Es normal, ya que nunca antes había comido nada más espeso que la leche. Puede llevarle tiempo acostumbrarse a esto.
  • Desarrollo fisiológico: Debe tener la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune.
  • Peso: Generalmente, cuando los bebés llegan al doble del peso que tenían al nacer (alrededor de los 4 meses) y pesan aproximadamente 13 libras o más, es posible que estén listos para los alimentos sólidos.

Es importante aprovechar esta edad, antes de que el bebé se vuelva potencialmente más selectivo y descubra su capacidad para decir “no”. Si el bebé es prematuro, la individualización de este proceso es crucial, atendiendo a su desarrollo motor y otras circunstancias que el pediatra considere.

¿Cómo introducir la alimentación complementaria?

¿Cómo empezar el método BLW? 🥦ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA GUIADA POR EL BEBÉ 🍉

El proceso debe hacerse de manera paulatina. La mejor manera de empezar con la ablactación es eligiendo un día libre de estrés. Se recomienda iniciar a mediodía, antes de la alimentación con leche, cuando los bebés tienen hambre. Normalmente, se entusiasman por comer lo que les ofrezcas. No obstante, algunos pueden molestarse si no consiguen lo que esperaban. En este caso, se aconseja darles su leche habitual y esperar hasta el final de la comida para ofrecerles sus primeras cucharas de puré.

Consejos para el inicio de los sólidos

  • Empezar con pequeñas cantidades: Comience con media cucharada o menos y hable con el bebé durante el proceso. El bebé puede no saber qué hacer al principio, parecer confundido, arrugar la nariz, jugar con la comida en la boca o rechazarla totalmente.
  • Combinar con leche: Una forma de hacer que comer alimentos sólidos por primera vez sea más fácil es darle al bebé un poco de leche materna o de fórmula primero. Luego, dele media cucharada muy pequeña de comida y termine con más leche materna o de fórmula. Esto evitará que el bebé se frustre cuando tenga mucha hambre.
  • Paciencia y flexibilidad: No se sorprenda si la mayor parte de las primeras comidas de alimentos sólidos terminan en la cara, las manos y el babero del bebé. Aumente gradualmente la cantidad de comida, empezando con solo una cucharadita o dos. Esto le permite al bebé tener tiempo para aprender cómo tragar sólidos.
  • No forzar: Si el bebé llora o voltea la cara cuando lo va a alimentar, no lo obligue a comer. Vuelva a amamantarlo o a darle el biberón en forma exclusiva durante un tiempo antes de volver a probar. Recuerde que empezar a comer alimentos sólidos es un proceso gradual y, al principio, el bebé seguirá obteniendo la mayor parte de su nutrición de la leche materna o de fórmula.
  • Respetar el apetito: Respetar su apetito es básico para evitar conflictos a la hora de comer. La idea es ofrecer y, sobre todo, no obligarlo jamás a comer.
  • La leche como principal alimento: Durante el primer año de vida, la leche debería ser el principal alimento de los bebés. Es importante no eliminar tomas de pecho o restringirlas para que coma más.
  • Alimentos saludables y de temporada: Lo principal a tener en cuenta es la necesidad de ofrecer alimentos saludables, de temporada y que se coman en casa. Si partimos de estas bases, seguro que acertamos.
  • Textura adecuada: Los alimentos deben ser blandos o en puré para prevenir atragantamiento. Pruebe diluirlos las primeras veces y, después, vaya espesando la textura gradualmente.

Horarios y frecuencia

Los alimentos no tienen horario fijo. Da lo mismo que un bebé coma fruta para desayunar, para merendar o para cenar. Se ofrecen ciertos alimentos a ciertas horas por convención social, pero no hay ninguna base científica para recomendar que un alimento determinado deba darse a una hora determinada (por ejemplo, las frutas por la tarde). Cualquier alimento puede darse a cualquier hora, a comodidad de la madre.

Normalmente, los primeros meses (de los 6 a los 8), los bebés comen muy poquito y suelen preferir mamar por encima de todo. Así que no suele pasar nada si un día se nos pasa ofrecerle la comida. Hasta el año, los bebés son lactantes; la alimentación es “complementaria” y los procesos no son tan lineales. Poco a poco, a partir del año de vida, los bebés van a ir invirtiendo el proceso por ellos mismos, comiendo un poco más y les va a dar igual que sea antes o después del pecho.

¿Con qué alimentos comenzar?

No existen alimentos específicos para empezar, ya que depende mucho de las regiones y culturas. No obstante, hay unas recomendaciones básicas que se pueden tener en cuenta. La American Academy of Pediatrics Committee on Nutrition aconseja comenzar con papillas de un solo cereal enriquecido con hierro.

Introduzca nuevos alimentos con "un solo ingrediente" de cualquiera de los grupos de alimentos cada 3 a 5 días. No hay evidencia de que al bebé le desagraden las verduras si primero se le da fruta.

Alimentos recomendados para el inicio

  • Cereales fortificados con hierro: Empiece con 1 o 2 cucharadas de papilla de cereal mezcladas con leche materna, de fórmula o agua. Los cereales para bebé se encuentran disponibles en recipientes individuales o secos, a los que puede añadir leche materna, fórmula o agua.
  • Frutas: Cualquier fruta es buena para comenzar, siempre y cuando sea de forma natural o entera, no en zumos. Se recomienda ir alternando sabores para que el bebé se vaya acostumbrando a todos. Y una buena manera de ofrecerlas es mediante diferentes formas, por ejemplo, chafadas, en trozos, trituradas, etc. Siempre con precaución y teniendo en cuenta el tamaño de algunas frutas, como las uvas, para evitar el riesgo de atragantamiento.
  • Verduras: Puré o papilla de verduras. Las verduras de hojas verdes, como las acelgas o espinacas, se aconsejan tomarlas después del primer año de vida debido a su contenido en nitritos.
  • Carne: Cerciórese de incorporar alimentos que proporcionen hierro y cinc, tales como la comida de bebé hecha con carne o cereales fortificados con hierro. La carne roja es una de las principales fuentes de hierro y por eso no deben faltar en la alimentación complementaria, pues el riesgo de anemia empieza a desarrollarse a partir del sexto mes. Una ración sensata para menores de 2 años sería 20-30 g de carne al día o de 30-40 gramos de pescado al día. No es conveniente incluir dichas cantidades en más de una comida al día.
  • Pescado y marisco: Son también excelentes alimentos.
  • Legumbres y huevos: Esta serie de alimentos también son una gran fuente de proteínas y de hierro.
  • Yogur o queso: Puede ofrecerle a un bebé yogur o queso, siempre que estén pasterizados.
Tabla de introducción de alimentos para bebés

Alimentos que pueden causar alergias

Puede incluir los alimentos que es más probable que causen alergias, como los cacahuetes, los huevos, la leche de vaca, el marisco, los frutos secos, el trigo y la soja, entre los alimentos que introduzca en la dieta de su bebé. Esperar a introducir estos alimentos no sirve para prevenir las alergias. De hecho, el ofrecimiento temprano de alimentos como cacahuetes o pescado después de los 4 a 6 meses puede prevenir alergias alimentarias. Sin embargo, se recomiendan las evaluaciones para detectar alergias al cacahuate para los bebés que sufren de eccema severa o de una alergia al huevo. Hable con el médico de su hijo antes de darle alimentos que contengan cacahuete si su bebé tiene un eccema grave o alergia al huevo, ya que estas afecciones hacen que una persona sea proclive a tener alergia a los cacahuetes. Comer pronto alimentos que contengan cacahuetes puede reducir las probabilidades de que un niño desarrolle una alergia a los cacahuetes. Pero su médico es quien deberá decidir si le puede dar cacahuetes a su bebé y la forma más segura de hacerlo, lo que generalmente implica tener que hacer pruebas de alergia.

Alimentos a evitar

Se deben evitar los siguientes alimentos:

  • Alimentos de alto contenido en sodio.
  • Miel: No dar miel hasta después de que cumpla 1 año. Puede causar botulismo en los bebés.
  • Leche de vaca ordinaria o bebidas de soja: No ofrecerlas como sustituto de la leche materna o de fórmula hasta que el bebé tenga 12 meses de edad. La leche de continuación es un invento comercial, sin apenas utilidad práctica y peor que la leche de inicio porque está menos adaptada, con un exceso de proteínas que un bebé no puede metabolizar.
  • Zumos: No dar zumo a bebés menores de 12 meses de edad. Después del año, limite el jugo al 100% a no más de 4 onzas (120 ml) al día. Ofrézcalo en un vaso o taza, en vez de en biberón, ya que el jugo reduce el apetito por otros alimentos más nutritivos y el exceso puede ocasionar dermatitis del pañal, diarrea o un aumento excesivo de peso. La costumbre de dar zumo de naranja solo o para diluir otras frutas en los primeros meses debería desterrarse.
  • Alimentos con riesgo de atragantamiento: Todos los alimentos que es fácil que causen atragantamientos y asfixias por aspiración en los bebés, como los perritos calientes, las zanahorias crudas, las uvas enteras, las palomitas de maíz, los frutos secos y semillas, pedazos de carne o queso, pedazos de mantequilla de maní, verduras crudas, pedazos de frutas como manzana, ni caramelos o dulces duros o pegajosos. Supervise siempre al niño mientras coma y asegúrese de que se sienta bien erguido.
  • Azúcar y sal: No añadir azúcar ni sal a los alimentos.
  • Alimentos preparados para adultos: Estos alimentos con frecuencia contienen más sal y otros conservantes. Si se desea dar alimentos frescos, se pueden licuar o hacer puré con un tenedor. Todos los alimentos frescos deben estar cocidos sin agregar sal ni condimentos, a excepción de bananas o guineos crudos (hechos puré).

Agua en la dieta del bebé

Los bebés sanos que beben suficiente leche materna o de fórmula no suelen necesitar agua adicional durante los primeros seis meses de vida, ya que la leche les brinda todo el líquido que necesitan. Sin embargo, una vez iniciada la alimentación complementaria, también se debe ofrecer agua. Puede ofrecerle un poquito de agua cuando empiece a darle alimentos sólidos. Use un vaso o tacita entrenadora o con boquilla y limite el agua a no más de 1 taza (8 onzas) al día. Además, pequeñas cantidades de agua pueden ser necesarias en días muy calurosos.

Si el agua del grifo es clorada, el bebé puede tomar esa agua. El agua enriquecida con flúor ayuda a prevenir las caries dentales. Si el agua de su casa no contiene flúor, hable con el médico o el dentista de su hijo sobre la posibilidad de darle gotas de flúor.

Alimentos para comer con la mano (Finger Foods)

Bebé comiendo trozos de fruta con las manos

Una vez que el bebé pueda sentarse y llevar las manos u otros objetos a la boca, puede darle alimentos para comer con los dedos para ayudar a que aprenda a alimentarse solo. Para evitar que se asfixie o atragante, asegúrese de que todo lo que le da al bebé sea blando, fácil de tragar y esté cortado en pequeños trozos.

Algunos ejemplos de estos alimentos son:

  • Pequeños trozos de banano o guineo.
  • Galletas de agua o galletas dulces tipo barquillo.
  • Huevos revueltos.
  • Pastas bien cocidas.
  • Pollo bien cocido y cortado en trozos pequeños.
  • Calabaza amarilla.
  • Arvejas (chícharos) y patatas (papas) bien cocidas y cortadas.

Cambios esperados en las deposiciones

Cuando el bebé comience a comer alimentos sólidos, sus deposiciones (heces) se volverán más sólidas y de color variable. Debido a los azúcares y a las grasas agregados, también tendrán un olor más fuerte. Las arvejas y otras verduras verdes pueden hacer que sus deposiciones sean de un color verde oscuro; la remolacha puede hacer que se vuelvan rojas (la remolacha a veces hace que la orina también sea roja). Si las comidas del bebé no están pasadas por el colador, sus deposiciones pueden contener trozos de alimentos sin digerir, en especial vainas de arvejas o de choclo y la cáscara de los tomates o de otras verduras. Todo esto es normal. El sistema digestivo del bebé aún no está maduro y necesita tiempo antes de poder procesar por completo estos nuevos alimentos. Sin embargo, si las deposiciones son extremadamente blandas, acuosas o con mucosidad, esto podría significar que el tracto digestivo está irritado. En este caso, reduzca la cantidad de sólidos e introdúzcalos de nuevo más lentamente.

Estableciendo buenos hábitos alimenticios desde temprano

Es importante que el bebé se acostumbre al proceso de comer: sentarse, tomar el alimento con una cuchara, descansar entre bocados y detenerse cuando no tiene más hambre. Estas experiencias tempranas ayudarán a que el hijo aprenda buenos hábitos de alimentación durante toda su vida. Cuando sea posible, toda la familia debe comer junta. Las investigaciones sugieren que comer regularmente en familia tiene efectos positivos sobre el desarrollo de los niños. Recuerde ofrecer una buena variedad de alimentos saludables que sean ricos en los nutrientes que el hijo necesita y observe las señales de que ha comido lo suficiente.

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