El nacimiento prematuro, definido como aquel que sucede antes de las 37 semanas y 6 días de embarazo, interrumpe abruptamente el desarrollo intrauterino. Los bebés que nacen tan temprano pueden enfrentar más problemas de salud o requerir una hospitalización más prolongada que aquellos nacidos a término. Sin embargo, la historia de la prematuridad es también una historia de resiliencia y avances médicos que han transformado el pronóstico de estos individuos.

La Prematuridad: Definición y Avances Históricos en la Supervivencia
La historia de la supervivencia prematura no siempre dependió de la medicina avanzada. Un ejemplo de ello es la conmovedora historia de Michel, quien nació en julio de 1932. Junto a sus hermanos, France (quien falleció al día siguiente) y André, nacieron prematuramente con un peso de un kilo cada uno. Pasaron varios días entre la vida y la muerte, siendo cuidados en cajas de zapatos con algodón junto a una chimenea que permaneció encendida las 24 horas del día durante todo el verano. Recibieron friegas de mostaza para ayudarles a respirar y fueron alimentados con una pipeta. Contra todo pronóstico, consiguieron regular su temperatura, comer y ganar peso progresivamente. Después aprendieron a caminar, hablar, fueron al colegio y encontraron trabajo.
Esta es una historia de un milagro de la naturaleza que, a fin de cuentas, poco debe a la medicina de la época, ya que la aplicación de técnicas eficaces de reanimación neonatal y de asistencia respiratoria no se extendió hasta la década de los 60. Desde entonces, los avances en los cuidados obstétricos y la neonatología han supuesto un aumento espectacular de la probabilidad de supervivencia de los niños prematuros. De hecho, desde la década de 1970, más bebés prematuros sobreviven gracias a los avances en cuidados intensivos neonatales, según afirma la autora Amy D'Agata.
Según la definición de la Organización Mundial de la Salud, un nacimiento prematuro ocurre antes de las 37 semanas de gestación. El estudio francés EPIPAGE-2 demuestra esta mejora en las tasas de supervivencia: el 52% de los bebés prematuros extremos (nacidos entre la semana 22 y la 26), el 94% de los muy prematuros (nacidos entre la 27 y la 31) y el 99% de los prematuros moderados (nacidos entre la 32 y la 34) salen vivos del hospital y, por lo general, no presentan secuelas. Actualmente, la tasa anual de nacimientos prematuros en Estados Unidos se ha mantenido relativamente estable entre 10 % y 12 % durante décadas, lo que significa que 1 de cada 10 nacimientos a nivel mundial, es decir, 15 millones de bebés al año, son prematuros. En Cataluña, durante 2020, el 7 % de los nacimientos fueron prematuros y, en España, el 7,4 %, una media muy similar a la del resto de países desarrollados.
Impacto en el Desarrollo y la Salud Infantil
El nacimiento prematuro interrumpe de forma abrupta el desarrollo intrauterino. Aunque el organismo presenta todos los órganos, estos son inmaduros, y los procesos de crecimiento y maduración, especialmente del cerebro, los pulmones y el aparato digestivo, deben continuar en condiciones menos óptimas que dentro del útero materno. Como resultado, durante las primeras semanas de vida, la inmadurez asociada al nacimiento prematuro puede causar dificultades respiratorias y digestivas, hemorragias cerebrales e infecciones. Dichas complicaciones pueden ser transitorias o hacerse crónicas, especialmente en los casos de displasia broncopulmonar (DBP).
Secuelas y Desafíos Educativos en la Infancia
Las secuelas neurológicas son frecuentes, sobre todo en los bebés muy prematuros, y pueden manifestarse como trastornos de la motricidad, con retraso o dificultad al caminar; como trastornos cognitivos, con dificultades en el lenguaje oral o escrito; o incluso como trastornos de la atención y problemas sensoriales, visuales o auditivos. Algunos estudios también han observado que, en general, su coeficiente intelectual es más bajo, que presentan más dificultades en matemáticas y ortografía, y que suelen ser menos extrovertidos.
Los bebés prematuros pueden tener más dificultades en la escuela que los bebés que nacen a tiempo. Es más probable que tengan problemas de aprendizaje y conducta durante la niñez, lo que puede dar lugar a puntajes bajos en los exámenes, a repetir grados y a necesitar servicios de educación especial. Alrededor de 1 de cada 3 niños nacidos prematuramente necesitan servicios escolares especiales en algún momento de sus años escolares. Aun los bebés nacidos entre las 36 y 38 semanas de embarazo pueden tener dificultades escolares, ya que en las últimas semanas de embarazo, el cerebro del bebé todavía se está desarrollando y creciendo. De hecho, el cerebro del bebé a las 35 semanas pesa solo dos tercios de lo que pesará entre las 39 y 40 semanas.

Costo Socioeconómico de la Prematuridad
El nacimiento prematuro también representa una carga económica significativa para la sociedad. En 2007, el Instituto de Medicina informó que el costo asociado al nacimiento prematuro en Estados Unidos fue de 26,200 millones de dólares por año. Esto incluye 611 millones de dólares para servicios de intervención temprana, programas para niños con discapacidades y retrasos del desarrollo, y 1,100 millones de dólares para servicios de educación especial o diferencial, que cuestan aproximadamente 2,200 dólares por año por niño. El nacimiento prematuro puede afectar la habilidad de una persona para trabajar, la cantidad de trabajo que puede hacer o ambos. No se sabe exactamente cuántos adultos que reciben los beneficios de Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI) nacieron prematuramente.
Problemas Respiratorios Crónicos
Mantener sanos los pulmones de los niños es importante, especialmente para aquellos que nacen prematuros, ya que pueden tener los pulmones más débiles. Las infecciones respiratorias son comunes y pueden ser graves, con síntomas como mocos, dolor de garganta, tos, fiebre y silbidos al respirar. Es crucial estar atentos a señales de problemas respiratorios como dificultad para respirar o labios azules.
El asma es una enfermedad común que afecta la respiración, con síntomas como falta de aire, presión en el pecho, tos y silbidos. Si un niño presenta estos síntomas, es importante acudir al médico y compartir detalles sobre su salud, como si nació prematuramente.
La enfermedad pulmonar crónica, o displasia broncopulmonar (DBP), se refiere a la alteración en el desarrollo de los pulmones tras un parto prematuro. Los niños con DBP pueden necesitar un seguimiento cercano y a menudo experimentan sibilancias o asma. La DBP puede afectar la capacidad de hacer ejercicio y el desarrollo muscular, e incluso se ha asociado con problemas de atención. Con la edad, muchos síntomas de DBP suelen mejorar, y los pulmones se hacen más fuertes, aunque algunos adultos pueden seguir teniendo problemas respiratorios. Los adultos con antecedentes de DBP tienen un mayor riesgo de desarrollar EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) de aparición temprana, incluso sin historial de tabaquismo o exposición a factores de riesgo comunes.
Consecuencias de la Prematuridad en la Edad Adulta
Los primeros niños que se beneficiaron de los avances médicos ya han alcanzado la edad adulta. Estos adultos, que nacieron antes de lo esperado, representan una proporción creciente de la población. Por consiguiente, resulta fundamental conocer mejor las consecuencias de la prematuridad en la edad adulta, identificar los problemas que se atenúan o persisten en el transcurso de la vida, investigar los factores asociados a los buenos resultados y las intervenciones que se pueden ofrecer.
Aunque la inmensa mayoría de los adultos que nacen prematuramente gozan de buena salud, algunos corren un mayor riesgo de padecer ansiedad y depresión, trastornos neurológicos y conductuales, disminución de la función cardiopulmonar, hipertensión sistémica y síndrome metabólico que sus homólogos nacidos a término. Es decir, estos problemas de salud suelen manifestarse a una edad más temprana en comparación con los bebés no prematuros. Algunos investigadores consideran que la prematuridad es una enfermedad crónica. Sin embargo, los afectados no siempre estiman que algunas de estas limitaciones funcionales sean un problema, lo que refleja una enorme capacidad de resiliencia y adaptación.
Salud Mental y Bienestar Emocional
Los niños nacidos prematuramente, sobre todo antes de las 32 semanas, pueden tener dificultades para regular sus emociones a medida que crecen. El nacimiento prematuro puede alterar el rápido desarrollo cerebral que ocurre en las últimas semanas del embarazo, aumentando el riesgo de problemas emocionales a largo plazo. Aquellos con problemas de control emocional tienen más dificultades para manejar sus sentimientos, lo que puede afectar su vida y sus relaciones. La ansiedad y la depresión también son más frecuentes entre los adultos que nacieron prematuros. Un estudio sueco, por ejemplo, descubrió que los nacidos prematuros tenían más probabilidades de necesitar atención por problemas de salud mental entre los 17 y los 30 años.
La ansiedad puede afectar muchos aspectos de la vida, manifestándose con síntomas físicos como dolores de cabeza o problemas para dormir, y puede llevar a evitar situaciones que generen miedo. Por su parte, la depresión se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza o inutilidad, baja energía, pérdida de interés en actividades y alteraciones en los patrones de sueño y alimentación.
Aspectos de la Personalidad y Desafíos Sociales
La prematuridad también puede tener otras consecuencias sorprendentes. Por ejemplo, los adultos que nacen prematuramente suelen tener una personalidad diferente, que no anormal. Son más concienzudos, cautelosos, agradables, tímidos y menos propensos a adoptar conductas arriesgadas o desarrollar adicciones. Esta particularidad podría explicar en parte por qué sufren acoso escolar con mayor frecuencia o por qué presentan más dificultades sociales, especialmente con sus parejas o amigos. Los niños prematuros tienen un mayor riesgo de sufrir acoso escolar, ya sea debido a una discapacidad (visible o invisible) o por no tener la misma capacidad para hacer amistades que sus compañeros, lo que puede provocarles problemas emocionales a largo plazo.

Estudios Clave sobre la Salud a Largo Plazo
Estudio en Estados Unidos: Seguimiento de una cohorte de adultos prematuros
Un estudio reciente, publicado en JAMA Network Open, aborda una brecha significativa en la comprensión de los efectos a largo plazo del nacimiento prematuro en la salud en Estados Unidos. La autora principal, Amy D'Agata, Ph.D., y sus colaboradores, revisaron datos de una cohorte de individuos que recibieron cuidados intensivos neonatales de nivel III en un solo centro entre 1985 y 1989. Se definió como nacimiento prematuro tener un peso inferior a 1.850 g al nacer y diversos diagnósticos neonatales, excluyendo a lactantes con enfermedades graves y aquellos con anomalías congénitas importantes. La edad promedio de los grupos fue de 35 años, con un 50 % de sexo femenino.
Los hallazgos de este estudio confirmaron que los prematuros con mayor riesgo médico en sus primeros años de vida fueron significativamente más propensos a presentar diversos problemas de salud a los 35 años, en particular, niveles más altos de triglicéridos. En general, se observó una relación entre un mayor riesgo médico en la primera infancia y una mayor probabilidad de problemas de salud mental, presión arterial sistólica elevada, niveles desfavorables de colesterol y triglicéridos, distribución de grasa corporal y menor densidad ósea entre los adultos nacidos prematuros. Estos resultados enfatizan la necesidad de indagar sobre los antecedentes de nacimiento en centros de atención para personas adultas y sugieren que los prematuros y sus familias deben ser sus propios defensores de la salud, compartiendo siempre sus antecedentes de nacimiento con los profesionales médicos. D'Agata declaró que, aunque su cohorte de nacimiento es pequeña y proviene de una sola región geográfica, los resultados coinciden con los hallazgos internacionales.
El parto prematuro aumenta el riesgo de hipertensión a largo plazo
Estudio Español en Alicante: Transición a la edad adulta de los grandes prematuros
Otro estudio observacional, descriptivo, analítico, transversal y retrospectivo realizado en el Hospital General de Alicante, investigó la relación entre la prematuridad y la patología asociada durante la época neonatal con la situación funcional y la calidad de vida percibida en la edad adulta (CVRS). La hipótesis principal de este estudio fue que la prematuridad y la patología asociada durante el periodo neonatal se relacionan con la situación funcional y la calidad de vida percibida en la edad adulta. Se incluyeron prematuros con peso inferior a 1500 g nacidos entre 1987 y 2000, revisando sus historias clínicas desde el ingreso en neonatología hasta el seguimiento a los 6 años, y encuestando a los participantes en la edad adulta (entre 23 y 36 años) sobre su situación funcional y CVRS (cuestionario de salud SF-36, versión 2).
Resultados y Perfil del Adulto Prematuro del Estudio de Alicante
- Se incluyeron 303 sujetos, con una media de edad gestacional de 29 semanas y un peso de 1169 g. El 45,9% fueron varones y el 54,1% mujeres.
- A los 5-6 años, un 13,8% había sido diagnosticado de parálisis cerebral infantil, un 10,3% tenía discapacidad intelectual y un 26% tenía puntuaciones compatibles con trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
- En la edad adulta, más de la mitad habían alcanzado estudios superiores a los obligatorios y hasta un 36% habían finalizado estudios universitarios.
- El 56,8% estaba independizado, el 23,8% refería enfermedad crónica y la mayoría (95%) no había requerido ingresos hospitalarios en el último año.
- El componente de salud mental fue puntuado peor que el físico, siendo la vitalidad el ítem peor valorado.
- Al comparar las puntuaciones con los valores poblacionales españoles, puntuaron mejor en todos los ítems de salud excepto en el rol emocional y en la función social.
- Las variables que más impacto tuvieron tanto para la situación funcional como para la CVRS fueron la edad gestacional, el peso al nacimiento y el sexo (como variables del periodo neonatal), y el Cociente Intelectual y el rendimiento referido por maestros de la valoración a los 5-6 años.
La conclusión de este estudio es que los adultos nacidos prematuros en esta cohorte son capaces de hacer una adecuada transición a la edad adulta, mostrando un buen nivel educativo, independencia y una baja tasa de enfermedades crónicas y hospitalizaciones en la edad adulta joven.
Resiliencia y Percepción Subjetiva de la Calidad de Vida
Un aspecto notable de la experiencia de los adultos prematuros es su capacidad de resiliencia. La Dra. Saroj Saigal, en su trabajo "Preemie Voices", entrevistó a pacientes nacidos prematuramente (menos de 28 semanas y menos de 1000 gramos) entre 1977 y 1982, una época donde los cuidados intensivos neonatales estaban en sus inicios y la discapacidad era más frecuente. Sorprendentemente, muy pocos adolescentes y adultos prematuros entrevistados, incluso aquellos con discapacidad, catalogaron su propia calidad de vida como baja o pobre. Sus calificaciones fueron comparables con aquellos que nacieron a término y considerablemente mejores que las valoradas por los médicos. Esto demuestra que la mayoría de los prematuros tuvieron una evolución mucho más favorable de lo que inicialmente se sospechaba, logrando adaptarse a las dificultades y mostrando una enorme capacidad de resiliencia.
Un emotivo ejemplo de esta capacidad de superación es el caso de una auxiliar de enfermería que, 24 años después de haber nacido prematuramente en el Hospital Vall d'Hebron, regresó a trabajar en el mismo edificio donde fue salvada por el Dr. Castillo, quien ahora es jefe del Servicio de Neonatología. Ella, que en su momento sufrió bronquitis a los cinco y seis años como lo más grave, hoy trabaja feliz en Nefrología Pediátrica y Oncohematología y planea seguir sus estudios para un máster en pediatría o neonatología, afirmando que su prematuridad fue un motivo clave para volcar su carrera profesional en el sector de la salud. Esta historia subraya cómo la implicación familiar, recursos como el "método canguro" (piel con piel) y los avances en obstetricia, neonatología y ginecología han sido fundamentales en la evolución del cuidado neonatal, aunque hace 24 años las condiciones no eran las mismas para los padres en el hospital. El doctor Castillo recalca que el hecho de que ella sobreviviera fue una "gran noticia" y que, en cierta medida, "fue mérito de la recién nacida" por "su fortaleza, sus ganas de vivir, su genética y, posiblemente, por ser mujer", un hecho que Castillo considera beneficioso en muchos casos.
Retos Pendientes y Futuro de la Investigación
A pesar de los avances y la comprensión actual, aún quedan varias preguntas sin responder sobre los efectos a largo plazo de la prematuridad. Por ejemplo, ¿cómo afecta la prematuridad al envejecimiento? ¿Los cuidados de asistencia al parto repercuten a largo plazo? ¿Qué sucede con los adultos nacidos prematuramente en los países con recursos limitados? ¿Cómo contribuyen a nuestra sociedad? ¿Qué factores promueven su resiliencia? ¿Cómo es la calidad de vida de estos adultos? ¿En qué medida les afecta el entorno familiar, genético, socioeconómico y de estilo de vida?
Aún queda mucho por aprender a fin de entender mejor cómo se puede mejorar la salud a largo plazo y la calidad de vida de estas personas, y proponer políticas de salud pública y acciones educativas adecuadas. Sin embargo, no podrá lograrse a menos que los investigadores de todo el mundo aúnen fuerzas y analicen los datos ya disponibles. Por otra parte, también es necesario desarrollar estudios innovadores.
Para aclarar los efectos de la prematuridad en el transcurso de la vida, actualmente se están llevando a cabo varios proyectos de investigación. El proyecto HAPP-e (acrónimo de "Health of Adult People born Preterm - an e-cohort study") fue puesto en marcha a finales de 2019 por investigadores del Instituto de Salud Pública de la Universidad de Oporto (Portugal), en asociación con el Inserm y otras instituciones y universidades europeas que colaboran en otro proyecto, RECAP preterm. Tiene como objetivo estudiar la salud de los adultos nacidos prematuramente de forma novedosa y a gran escala. Para ello, se reclutará y monitorizará una cohorte electrónica de adultos nacidos de forma prematura. Tanto la selección como el seguimiento de los participantes se hará enteramente con la ayuda de instrumentos digitales, sobre todo gracias a una plataforma de internet. Al aprovechar la tecnología y los métodos de comunicación actuales, se podrá acceder a distintas poblaciones repartidas por todo el globo, las cuales no suelen tener la oportunidad de hacerse escuchar. Ser miembro activo en un grupo de investigación nunca ha sido tan fácil; se puede compartir la experiencia desde casa. Todos los adultos (18 años o más) nacidos prematuramente están invitados a participar en este estudio, sin importar en qué parte del mundo se encuentren.