La Pobreza Infantil en Europa: Causas y Estadísticas

Panorama General de la Pobreza Infantil en la Unión Europea

La pobreza y la exclusión social infantil son problemas persistentes y preocupantes en la Unión Europea, afectando a millones de menores y condicionando su futuro. En 2018, 23 millones de niños en la UE se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que representa uno de cada cuatro niños. Esta cifra aumentó en 1.6 millones respecto a los datos de 2019, alcanzando los 20 millones de niños en situación de pobreza en los países europeos.

Los niveles de pobreza infantil varían considerablemente entre los Estados miembros. En 2024, la media europea de riesgo de pobreza o exclusión social entre los menores de 18 años fue del 24.2%. Sin embargo, cuatro Estados miembros (Rumanía, Bulgaria, Grecia e Italia) registraron un porcentaje superior al 30%, lo que significa que uno de cada tres niños se encontraba en esta situación.

La Preocupante Situación de España

España registra la tasa más alta de pobreza infantil de toda la Unión Europea, con un 29.2% de menores afectados, frente al 19.3% de media comunitaria. El estudio "La pobreza infantil en España: evolución reciente y políticas", editado por Funcas, califica la situación como "muy preocupante", especialmente teniendo en cuenta que el país ocupa una posición media-alta en renta per cápita dentro de la UE.

Según el informe de Funcas, la distancia con respecto al promedio europeo no solo persiste, sino que ha aumentado en los dos últimos años: de 9.5 puntos porcentuales en 2023 a 9.9 en 2024. Mientras tanto, la pobreza total de la población española se redujo, situándose en el 19.7% frente al 16.2% de la media europea.

El estudio también destaca que el riesgo de pobreza o exclusión social entre los menores de 18 años en España alcanza el 34.6% en 2024. Esta brecha generacional es una de las más acusadas de Europa: la tasa de pobreza infantil supera en más de diez puntos la de los adultos. Esto significa que un año más, España fue el segundo país de la UE con la tasa de pobreza infantil más alta, solo superada por Bulgaria (35.1%).

En contraste con la tendencia general en la UE, donde la tasa de pobreza infantil ha disminuido a lo largo de los últimos diez años, en España el porcentaje es casi idéntico al que había en 2015. Nuestro país está en una situación anómala de estancamiento en altas tasas de pobreza infantil, a diferencia de otros países con tasas históricamente altas como Portugal, Rumanía, Grecia e Italia, que han logrado reducciones drásticas en los últimos diez años.

Gráfico de barras: comparación de la evolución de la pobreza infantil en España vs. media de la UE (2015-2024)

Componentes de la Pobreza Infantil en España

Es importante analizar por separado los tres componentes de la pobreza infantil en España, ya que cada uno ha evolucionado de distinto modo a lo largo del tiempo:

  1. Hogares con baja intensidad de empleo: Este porcentaje ha disminuido en España en los últimos diez años, situándose por debajo de la media europea, lo que representa una mejora.
  2. Riesgo de pobreza económica: El porcentaje en la UE ha bajado a lo largo del tiempo hasta una tasa del 19.3% en 2024.
  3. Tasa de carencia material y social severa: Este es el aspecto de la pobreza infantil que más ha empeorado en España. Se calcula en función de la capacidad del hogar para hacer frente a gastos esenciales como calefacción y facturas, y aspectos individuales como poder comprar ropa y tener una alimentación adecuada. En España, hemos pasado de estar por debajo de la media europea en 2015 a tener el dato más alto desde entonces en 2024 (11.2%), mientras que la media de la UE ha bajado del 11.8% en 2015 al 7.9% en 2024.

Pobreza Infantil en España

Causas de la Pobreza Infantil en España

Funcas y Unicef apuntan a diversas causas estructurales y políticas que perpetúan la pobreza infantil en España:

  • Ineficacia del sistema de prestaciones sociales: El sistema de ayudas español apenas reduce la pobreza infantil en 1-2 puntos porcentuales, frente a 4-8 puntos en los países nórdicos o centroeuropeos. La cobertura y cuantía de las prestaciones sociales dirigidas a la infancia son limitadas en comparación con otros países europeos.
  • Déficit estructural de vivienda social: En España, apenas el 2% del parque residencial está destinado a vivienda protegida o subvencionada, frente a un promedio del 7% en la UE y hasta un 25% en países del norte. Esta carencia obliga a muchas familias con hijos a destinar una parte excesiva de sus ingresos al alquiler, agravando el riesgo de pobreza. El gasto elevado en vivienda afecta al 7.2% de la población en España, proporción que se eleva al 28.3% entre las personas en situación de pobreza.
  • Mercado laboral precario: La temporalidad, la parcialidad involuntaria y los bajos salarios actúan como un factor estructural de riesgo. Los hogares sin adultos empleados presentan un incremento de hasta 34 puntos en la probabilidad de pobreza infantil. Incluso tener un trabajo remunerado no siempre es suficiente; en España, el 11.2% de la población empleada está en pobreza, la segunda tasa más elevada de la Unión Europea.
  • Nivel educativo de los padres: A diferencia de otros países, el nivel educativo de los padres no protege tanto en España. Incluso entre los hijos de progenitores con estudios superiores, la tasa de pobreza infantil se sitúa en el 18.9%, frente al 11% de la media europea.
  • Hogares vulnerables: Los hogares monoparentales y aquellos con adultos migrantes son los más afectados. El 40% de los niños están en pobreza relativa cuando un adulto es migrante, porcentaje que sube al 50% cuando ambos lo son.
  • Desigualdades regionales: Las mayores tasas de pobreza y exclusión social se observan en Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha o Canarias (por encima del 40%), mientras que en el otro extremo están Galicia, Euskadi o Baleares (por debajo del 25%).

Consecuencias de la Pobreza Infantil

La pobreza infantil no solo refleja problemas presentes, sino que condiciona el futuro, al aumentar el riesgo de pobreza en la vida adulta y generar una cascada de desventajas:

  • Educación: Menor rendimiento académico y mayores tasas de abandono escolar. Un estudio en la Comunidad de Madrid reveló que estudiantes de mayor nivel socioeconómico rinden significativamente mejor, con diferencias en lengua y matemáticas equivalentes a casi dos años de escolarización.
  • Empleo y salarios: Quienes experimentaron pobreza infantil ganan en promedio 5.130 euros brutos menos anuales, cifra que se eleva a 6.155 euros para casos de pobreza severa.
  • Salud: Hasta un 90% más de probabilidad de mala salud, exceso de peso y problemas de salud mental. El informe de Unicef también destaca la preocupación por la salud mental de los jóvenes, con 11 millones de menores en la UE que sufren ansiedad o depresión, una quinta parte de los adolescentes.
  • Contaminación y ciberacoso: Uno de cada 20 niños está expuesto a altos niveles de contaminación por plaguicidas, y España es el séptimo país con peores niveles de contaminación del aire. Además, uno de cada ocho niños de tan solo 12 años recibe regularmente solicitudes sexuales no deseadas por Internet.

El coste de la pobreza infantil para el Estado es muy alto. Según el estudio 'El coste de pobreza infantil en España', se estima que implica hasta el 5.1% del PIB, lo que equivale a 63.000 millones de euros anuales.

Propuestas y Recomendaciones para Combatir la Pobreza Infantil

Diversas organizaciones y expertos proponen un enfoque integral para abordar la pobreza infantil:

  • Mejorar las políticas públicas dirigidas a la infancia: Repensar las políticas públicas, combinando mejoras educativas, incentivos al empleo estable, refuerzo de las prestaciones por hijo a cargo y una ampliación del parque de vivienda asequible.
  • Reforzar las prestaciones por hijo a cargo:
    • Desligar el Complemento de Ayuda para la Infancia del Ingreso Mínimo Vital (IMV) para facilitar su acceso, ya que no todas las familias con derecho lo solicitan.
    • Crear una prestación universal de crianza, siguiendo el ejemplo de Irlanda, donde un pago de 280 euros por recién nacido se suma a un beneficio mensual de 140 euros para todas las familias hasta la mayoría de edad, logrando una de las mayores bajadas de pobreza infantil en la UE (del 24.3% al 20.6% en 2023-2024).
    • Establecer una deducción fiscal reembolsable de 120 euros mensuales por hijo menor de 18 años, como sugiere Unicef.
  • Incentivar el empleo estable: Acrecentar las políticas que reduzcan la parcialidad e incrementen la permanencia en el empleo (intensidad laboral) de los familiares, ya que el aumento de horas trabajadas tiene un efecto ligeramente superior a la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en la reducción de la pobreza.
  • Ampliación del parque de vivienda asequible: Soluciones en materia de vivienda social son cruciales.
  • Invertir mejor: "No basta con invertir más: es necesario invertir mejor", concluyen Malo y Pinto, enfatizando que solo un enfoque integral podrá romper la transmisión intergeneracional de la pobreza infantil en España.
  • Estrategia conjunta y global de salud mental: Unicef hace un llamamiento para adoptar una estrategia plurianual y multisectorial con presupuesto y recursos.
  • Evaluar el impacto del Pacto Verde Europeo: Unicef insta a evaluar el impacto de este pacto en la salud y el bienestar de los niños.
  • Cerrar la brecha digital: Garantizar que la ley impulse las competencias digitales y permita cerrar la brecha digital.

Iniciativas y Estrategias a Nivel Europeo

La lucha contra la pobreza y la exclusión social ocupa un lugar central en la Estrategia Europa 2020. La identificación de los grupos con mayor riesgo y las razones de su vulnerabilidad son clave para el éxito. El Tribunal de Cuentas Europeo ha auditado la contribución de la Comisión a los esfuerzos de los Estados miembros para reducir la pobreza infantil, revelando varios puntos clave:

  • Recomendación "Invertir en la infancia: romper el ciclo de las desventajas" (2013/112/UE): Aunque no es jurídicamente vinculante, fue una iniciativa positiva para combatir la pobreza infantil de manera integrada, fomentando estrategias multidimensionales. Sin embargo, es difícil evaluar los avances debido a la falta de objetivos finales e intermedios medibles y la ausencia de una hoja de ruta clara para su aplicación.
  • Plataforma Europea para la Inversión en la Infancia: Creada para compartir buenas prácticas, ha recopilado 130 prácticas basadas en la evidencia, pero solo tres se clasificaron como "mejores prácticas" (todas del pilar de acceso a servicios asequibles y de calidad), limitando su eficacia.
  • Pilar Europeo de Derechos Sociales: Ha aumentado la sensibilización sobre políticas sociales como la pobreza infantil y podría centrar la financiación en este ámbito para el período 2021-2027. No obstante, un plan de acción para aplicar plenamente sus principios aún no se ha completado.
  • Semestre Europeo: Implica recomendaciones específicas por país que pueden ayudar a reducir la pobreza infantil. Sin embargo, rara vez se aborda explícitamente y no hay una metodología clara para priorizar estas recomendaciones.
  • Financiación de la UE: La legislación de la UE no destina fondos directamente a combatir la pobreza infantil, y ni la Comisión ni los Estados miembros pudieron cuantificar la financiación asignada, impidiendo evaluar su eficacia.

En mayo, la Comisión Europea presentó la primera Estrategia Europea contra la Pobreza, iniciativa celebrada por EAPN-ES como una oportunidad para erradicar la pobreza y la desigualdad en Europa. Además, el año que viene se creará la primera estrategia europea contra la pobreza. Estas iniciativas constituyen una buena oportunidad para hacer hincapié en la importancia de las prestaciones universales vinculadas a la infancia y en la necesidad de fondos europeos para ponerlas en práctica.

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