Relación entre la Amenaza de Parto Prematuro y el Trastorno del Espectro Autista

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurológico permanente que se caracteriza por anomalías en la interacción social recíproca y en la comunicación, así como por la presencia de conductas e intereses restringidos y repetitivos. Este trastorno parece afectar cada año a un mayor número de personas.

La Amenaza de Parto Prematuro (APP) como Factor de Riesgo

Un estudio reciente ha permitido subrayar la importancia del vínculo entre el estrés provocado por una amenaza de parto prematuro con un mayor riesgo a identificar síntomas del espectro autista en bebés a los 30 meses de edad. Esto destaca la relevancia de realizar tareas de detección precoz de dichos síntomas para iniciar un tratamiento temprano y así mejorar la calidad de vida del bebé y de su familia.

Hallazgos del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS-La Fe)

Recientemente, el Grupo de Investigación en Perinatología del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia (IIS-La Fe) ha publicado un estudio en la revista European Child & Adolescent Psychiatry. Mediante este trabajo, se ha podido identificar un nuevo clúster en los trastornos del espectro autista (TEA), formando parte de un proyecto más amplio.

Esquema de las vías fisiopatológicas del estrés materno y el neurodesarrollo fetal

Los resultados de este estudio han mostrado que, independientemente de que al final se diera un parto prematuro, los bebés nacidos tras una APP presentaron una mayor carga de síntomas del espectro autista a los 30 meses de edad en comparación con los bebés nacidos sin una APP. Es más, mientras que en el grupo de APP el 18% de los niños y niñas mostraron riesgo de desarrollar TEA, en el grupo sin APP no hubo ningún caso en riesgo de desarrollar TEA.

Además, los bebés nacidos tras una APP mostraron un peor rendimiento en las habilidades de comunicación y de resolución de problemas. De igual manera, presentaron menor sonrisa social y mayor reactividad vocal no dirigida a los 6 meses de vida. Estos rasgos son factores que predicen una mayor carga de síntomas autistas a los 30 meses de edad.

El Papel de la Ansiedad Materna y las Vías Fisiopatológicas

Otro factor predictor de una mayor carga de síntomas del espectro autista a los 30 meses de edad es la presencia de síntomas de ansiedad en las madres diagnosticadas con APP. Según Ana García Blanco, autora principal del estudio, este resultado era esperable "porque la amenaza de parto prematuro supone un evento estresante para la gestante y es bien sabido que el estrés durante la gestación altera el neurodesarrollo fetal".

No solo eso, sufrir una APP conduce a un tratamiento que modifica la secreción de oxitocina y la administración de glucocorticoides, cuyas vías fisiopatológicas han sido asociadas con los TEA.

El Nuevo Clúster y la Detección Precoz

Los autores del estudio defienden que es importante continuar estudiando este nuevo clúster de la población, a fin de obtener más información sobre los procesos fisiopatológicos de los TEA. En palabras de la Dra. García Blanco, "es importante entender el autismo desde la etapa perinatal; la detección precoz de estos signos ayudará a establecer una intervención temprana cuando el diagnóstico no esté plenamente establecido y, de ese modo, mejorar su pronóstico".

El estudio sugiere que los bebés nacidos tras amenaza de parto prematuro (APP) pueden ser un grupo no descrito, es decir, un nuevo clúster, con características que los diferencian de otras poblaciones de riesgo. El estudio se realizó con un grupo de 111 parejas madre y bebé reclutadas en el momento del diagnóstico de la amenaza de parto prematuro y un grupo de control de 47 parejas de madre y bebé sanos para completar el seguimiento.

Proyecto PERISTRESS y Colaboración Multidisciplinar

La Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente ha reconocido al Grupo de Perinatología del IIS La Fe con el Premio de Investigación 2020 por el proyecto PERISTRESS. PERISTRESS es un proyecto financiado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) que trata de dilucidar qué papel tienen los factores de estrés perinatal y los factores genéticos y epigenéticos en el inicio y curso de los trastornos del neurodesarrollo.

A través de PERISTRESS, el Grupo de Investigación en Perinatología colabora con personal de Neonatología, Obstetricia, Psiquiatría y Psicología Clínica del Hospital La Fe para caracterizar el desarrollo psicosocial de los niños prematuros y para estudiar los factores de riesgo genético, ambiental y sociofamiliar.

Controversia y Evidencia sobre el Nacimiento Prematuro y el Autismo

Existen diversos estudios sobre la relación entre el nacimiento prematuro y el autismo. Algunos de ellos han llegado a sugerir que hasta el 20% de los niños prematuros tienen posibilidades de desarrollar TEA. Esto es especialmente alarmante porque, gracias a los avances de la medicina, la tasa de supervivencia de los bebés prematuros aumenta cada año.

Problemas que puede tener un bebé prematuro | Reina Madre

La respuesta a si existe un vínculo es compleja: parece que el factor de riesgo de autismo aumenta cuanto antes nace un bebé. Un estudio publicado en Pediatría descubrió que la tasa de autismo de los bebés nacidos entre las semanas 22 y 27 era del 6%. El nacimiento prematuro no es tan infrecuente y, en algunos casos, la madre no puede hacer nada para evitarlo. En general, cuanto más sana está una mujer, menor es el riesgo de parto prematuro.

Investigaciones Contradictorias

Mientras muchos estudios han sugerido que existe una relación entre los nacimientos prematuros y el autismo, otras investigaciones no han encontrado una conexión. Una nueva investigación presentada en la reunión anual de la Sociedad de Medicina Materno-Fetal (SMFM) desvela que realmente no existe una asociación significativa entre el parto prematuro y el autismo.

Para realizar esta afirmación, los investigadores analizaron casi 115.000 partos durante 12 años, entre 2005 y 2017, utilizando registros de hospitales y clínicas comunitarias en Israel. Los datos abarcaron una amplia diversidad de personas embarazadas. En el análisis inicial, los investigadores encontraron una asociación significativa entre el parto prematuro y la aparición de autismo (1,6% frente a 0,3% frente a 0,8% frente a 0,7% para partos extremadamente prematuros, muy prematuros, prematuros de moderados a tardíos y a término, respectivamente). Sin embargo, el trabajo concluye que es poco probable que un solo factor obstétrico sea la causa del TEA.

Estudio Prospectivo en el Reino Unido e Irlanda

Sobre la base de datos previos, autores efectuaron un estudio prospectivo de todos los nacimientos anteriores a las 26 semanas de gestación en el Reino Unido e Irlanda en 1995. Once años después, se identificaron 219 de estos niños que fueron comparados con 153 compañeros escolares que habían nacido con una edad gestacional normal, sin diferencias iniciales entre ambas cohortes en términos de la edad, el sexo y el grupo étnico.

Se evaluó a los niños mediante un examen clínico pediátrico, el cálculo del cociente intelectual (Kaufman-Assessment Battery for Children) y la aplicación de las escalas validadas Mental Development Index of the Bayley Scales of Infant Development II y Wechsler Individual Achievement Test-II. De acuerdo con los investigadores, los resultados en el SCQ fueron estadísticamente superiores en los niños prematuros extremos en comparación con los restantes pacientes.

Asimismo, la prevalencia de TEA se estimó en 8% (n = 16) entre los niños prematuros extremos, mientras que fue nula entre los demás participantes. De la misma manera, se verificó que las variables asociadas de modo independiente con el SCQ y los síntomas de TEA al momento del egreso hospitalario incluían el sexo masculino, una edad gestacional menor a las 25 semanas, el parto de nalgas, la ecografía cerebral anormal y la ausencia de lactancia materna. Si bien se considera que los TEA presentan un origen genético en la población general, se presume que ciertos factores ambientales, como las complicaciones obstétricas y el parto prematuro extremo, participan también de la etiología de estas afecciones.

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