El colecho es una práctica cada vez más difundida, recomendada y aceptada, que consiste en que uno o ambos progenitores duerman con su hijo o hija. Esta cercanía permite a madres y padres pasar más tiempo con sus hijos, lo que genera varios beneficios importantes para toda la familia. Se trata de una práctica habitual en la mayor parte del mundo, aunque con matices y distintas interpretaciones.
Actualmente, diversos estudios parecen indicar los beneficios del colecho para los bebés, las mamás y los papás. Sin embargo, la decisión de practicarlo es muy personal y debe basarse en el conocimiento de sus ventajas e inconvenientes, así como en las necesidades específicas de cada familia y bebé, especialmente en el caso de los niños de alta demanda.

¿Qué es el Colecho?
El colecho, también conocido como "cama familiar", se define como la práctica de dormir con el bebé en la misma cama, en camas contiguas o en una cuna unida a la cama de los padres. Esta forma de pasar la noche puede ser ocasional o habitual y se basa en la comunicación y en un estilo de crianza cercano.
Es importante distinguir el colecho de otras prácticas. Por ejemplo, no es igual que dormir en la misma habitación pero en lugares separados, o hacerlo en un sofá o sillón cerca del bebé. En España, el término colecho suele hacer referencia a dormir al bebé en una cuna colecho o cuna sidecar, mientras que en inglés se distinguen dos términos: co-sleeping (dormir próximos al bebé) y bed-sharing (compartir la misma cama).
Historia y Perspectiva Cultural del Colecho
El colecho se practicó ampliamente hasta el siglo XIX, momento en que las casas comenzaron a tener más de un dormitorio y los niños su propia cuna. Se ha observado que en los países industrializados, su frecuencia aumenta durante el periodo de lactancia. Esta práctica es común en Japón, donde la tasa de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) es muy baja. Aun así, la Liga de la Leche de Euskadi afirma que dormir al lado de la madre no está estadísticamente relacionado con este trastorno.
Beneficios del Colecho para la Familia
La práctica del colecho y dormir próximo al bebé puede aportar una serie de beneficios tanto para el bebé como para los padres. Estos beneficios abarcan desde aspectos de salud y desarrollo hasta el fortalecimiento del vínculo familiar.
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Beneficios para el Bebé
- Facilita la lactancia materna: Al tener el pecho materno siempre disponible, el bebé puede alimentarse sin que la madre se despierte completamente, lo que fomenta las tomas nocturnas y mejora la nutrición y la inmunidad.
- Regula la temperatura corporal: La temperatura del padre y la madre cambian según la del bebé para darle calor, lo que ayuda a controlar la temperatura del niño de manera más eficiente.
- Calma y serena al niño: Sentir a sus padres cerca satisface la necesidad primitiva de protección y contacto, lo que genera tranquilidad y reduce la secreción de cortisol, una hormona relacionada con el estrés.
- Mejora el sueño: El bebé se siente seguro y protegido, lo que mejora la calidad de su sueño.
- Disminuye el llanto: Los progenitores se dan cuenta antes de las necesidades del bebé y pueden responder rápidamente.
- Acompasa la respiración: La respiración del bebé se sincroniza con la de los progenitores al dormir juntos.
- Aumenta las fases de sueño REM: Los niños experimentan más fases de sueño REM, que son más cortas que en adultos, lo que disminuye los episodios de apneas del sueño peligrosos.
- Reduce el riesgo de hipoglucemia.
- Fomenta el vínculo afectivo: Proporciona seguridad, protección y potencia el vínculo afectivo y la comunicación.
- Facilita la alimentación complementaria: Cuando se empiezan a introducir nuevos alimentos, la cercanía también facilita este proceso.
Beneficios para los Padres
- Mejora el descanso de la madre: La cercanía física evita que la mamá se tenga que levantar durante la noche, lo que le permite descansar mejor y favorece una lactancia más cómoda.
- Fortalece el vínculo familiar: Una comunicación estable y constante mejora las relaciones dentro de la familia y el apego emocional.
- Genera tranquilidad: La cercanía de los progenitores durante las horas nocturnas genera tranquilidad, lo que ayudará a los pequeños en el proceso de convertirse en personas adultas emocionalmente estables.
Colecho en Niños de Alta Demanda
Muchos padres de niños de alta demanda han llegado a la práctica del colecho por pura supervivencia. Estos bebés a menudo no "saben" desconectar y necesitan ayuda para conciliar el sueño, lo que puede llevar a muchas noches sin dormir para toda la familia. En estos casos, el colecho puede ser la solución para que todos puedan descansar mejor.
Inconvenientes y Riesgos del Colecho
A pesar de sus múltiples ventajas, el colecho también presenta algunos inconvenientes y riesgos que deben ser considerados:
Riesgos de Seguridad
- Riesgo de asfixia y aplastamiento: Si no se practica de manera segura, existe el riesgo de asfixiar y/o aplastar al bebé. Este riesgo se relaciona con muebles reclinables, superficies muy mullidas, espacios entre el colchón y la estructura de la cama o la pared, y el uso de mantas gruesas y almohadas alrededor del bebé.
- Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL): Compartir la cama sin seguridad puede aumentar el riesgo de SMSL en bebés menores de seis meses.
- Caídas: Los bebés pueden rodar y caer de la cama.
Otros Inconvenientes
- Reducción de la intimidad con la pareja: El colecho puede disminuir los momentos de intimidad con la pareja.
- Posible empeoramiento del descanso: En algunos casos, puede empeorar el descanso tanto de los padres como de los bebés.
- Creación de dependencia: Es posible que se cree una dependencia y sea más complicado en un futuro que el pequeño duerma solo. Por ello, es importante equilibrar la cercanía y el apego con la necesidad de fomentar la independencia.
Situaciones en las que no se recomienda el colecho
No se debe practicar colecho en las siguientes situaciones:
- Si alguno de los progenitores es fumador o ha consumido drogas o bebidas alcohólicas.
- Cuando alguno de los progenitores tiene alguna enfermedad que disminuya el riesgo de respuesta, como diabetes o epilepsia inestable.
- Si se está muy cansado, enfermo y/o con fiebre.
- Si se padece insomnio.
- En el caso de bebés prematuros, lo mejor es no dormir con ellos hasta que tengan un peso adecuado.

Recomendaciones para un Colecho Seguro
Cuando los padres deciden hacer colecho con su bebé, es de vital importancia seguir una serie de recomendaciones para que sea una práctica segura en todo momento:
Entorno de Descanso Seguro
- Posición del bebé: El bebé debe dormir siempre boca arriba.
- Superficie firme: Utilizar una superficie firme, sin almohadones, cojines ni peluches.
- Temperatura de la habitación: Evitar arropar al bebé en exceso ni calentar mucho la habitación. Lo ideal es que la habitación se encuentre a unos 16-18ºC.
- Barandilla: Si se opta por hacer colecho en la misma cama, es conveniente colocar una barandilla en el lado en el que duerma el pequeño para evitar posibles caídas.
- Cuna sidecar: Es preferible utilizar una cuna sidecar, ya que aporta los beneficios del colecho sin suponer ningún peligro, al tener un lado abatible junto con un sistema de anclaje que la une a la cama de los padres.
- Colchón adecuado: Es fundamental elegir un colchón firme que evite hundimientos. Los colchones de espuma de alta densidad o viscoelásticos son adecuados para el colecho, ya que proporcionan una superficie firme y estable.
Consideraciones Adicionales
- No es recomendable que quien acompaña al bebé en la cama se mueva mucho o con un sueño muy profundo.
- Evitar la presencia de hermanos o hermanas pequeños o de mascotas en la misma cama que el bebé.
Duración y Transición del Colecho
La pregunta de muchos padres es cuál es la duración más apropiada del colecho, pero todavía no hay una respuesta clara. La duración del colecho depende de factores como el descanso familiar, las necesidades del bebé y las preferencias personales. Los especialistas que están a favor de esta práctica recomiendan practicarlo hasta los 3 años, e incluso algunos aconsejan alargarlo hasta los 5 años.
Es importante tener en cuenta que el proceso de dejar el colecho debe ser progresivo y adaptado a la edad y necesidades del niño. A partir de los 3 años, se puede preguntar al niño si le gustaría tener una cama para él solo, permitirle elegirla y decorarla para fomentar su independencia y autonomía.
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Consideraciones Personales y Familiares
La decisión de hacer colecho es personal y no existe una respuesta única y correcta. Lo mejor para una familia puede ser diferente a lo que funciona para otras. Es importante plantearse las siguientes consideraciones:
- Preferencias y estilo de crianza: Sentirse cómodo durmiendo con el bebé o si preocupa su seguridad.
- Necesidades del bebé: Si es un bebé que se despierta a menudo o le cuesta conciliar el sueño.
- Situación familiar: Si se tiene pareja u otros hijos, la decisión debe ser consensuada.
- Edad del niño: El colecho es más adecuado para niños pequeños, ya que a medida que crecen es importante ir fomentando su independencia.
- Necesidades del niño: Los niños pasan por momentos de pesadillas, miedos y situaciones donde buscan la protección de las figuras de apego. Es importante recordar que cada niño es diferente.
Fomentar la independencia del niño para que duerma solo es crucial, estableciendo límites claros en duración y reglas para el colecho. Esto facilitará reducir el hábito cuando sea necesario y reforzará los logros de independencia cuando duerma en su propia cama o habitación.
Más allá de dónde duerme el bebé, el entorno influye mucho en la experiencia nocturna. El colecho es una opción válida cuando se practica de forma informada y adaptada a cada familia. Contar con información clara, escuchar a la familia y crear un entorno de descanso funcional son claves para vivir esta etapa con mayor calma. En caso de necesitar asesoramiento médico o psicológico profesional, se recomienda consultar a expertos.