La lactancia materna es reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el alimento exclusivo recomendado para los bebés hasta los 6 meses de edad. Sus beneficios para la salud infantil incluyen una mejor inmunidad y un menor riesgo de enfermedades crónicas. Sin embargo, pocos estudios se han encargado de analizar cómo se asocia con el desarrollo cerebral de los niños. Recientemente, un estudio liderado por centros de investigación de los hospitales Sant Joan de Déu y Sant Pau ha revelado una relación significativa entre la duración de la lactancia materna y el volumen de materia gris en el cerebro, lo que podría implicar un mejor rendimiento cognitivo y una mejor salud mental en el futuro.

La Materia Gris y sus Funciones Cruciales
La materia gris es la sustancia del cerebro que contiene, principalmente, cuerpos neuronales, dendritas y sinapsis. Es responsable de procesar información sensorial, controlar los movimientos musculares y organizar el pensamiento consciente. Un mayor volumen de materia gris se ha asociado con una mejor salud mental y un menor riesgo de desarrollar trastornos neuropsiquiátricos como la depresión y la ansiedad, además de una mejor capacidad para procesar información sensorial y un mejor rendimiento cognitivo.
Las regiones cerebrales específicas que juegan un papel muy importante en la toma de decisiones y la regulación de las emociones son el giro frontal inferior y la corteza orbitofrontal lateral. La corteza prefrontal del cerebro se encarga del control ejecutivo y la planificación, y está formada por diferentes estructuras, incluyendo el giro frontal interior, cuyas funciones son el control ejecutivo y la planificación de conductas complejas, la toma de decisiones o la adecuación del comportamiento a las normas. Por su parte, la corteza orbitofrontal lateral se encarga del procesamiento y regulación emocional o comportamental, jugando un papel crucial en la toma de decisiones y el balance recompensa-castigo y aprendizaje.
Hallazgos del Estudio Español sobre la Lactancia Materna
Un equipo de investigación formado por especialistas del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona - Institut de Recerca Sant Joan de Déu (IRSJD) y el Institut d’Investigació Biomèdica Sant Pau ha liderado el mayor estudio realizado con imágenes cerebrales de niños de entre 9 y 11 años. En esta investigación, publicada en la revista científica 'Journal of Child Psychology and Psychiatry', se analizó las resonancias magnéticas cerebrales de cerca de 8.000 niños para establecer una relación entre la duración de la lactancia materna y el nivel de materia gris en el cerebro durante esa edad. Los institutos españoles asociados con la investigación se encargaron de observar imágenes cerebrales de estos niños entre 9 y 11 años para comprobar si había variaciones con respecto a la duración de la lactancia cuando eran bebés. Así, se comprobó que los alimentados durante un lapso mayor tenían un área de materia gris más grande en el cerebro, una década después.
Neurodesarrollo y el impacto de la lactancia materna
Christian Stephan-Otto, uno de los directores del estudio y coordinador científico del Centro Computacional de Imagen Pediátrica (PeCIC) del Hospital Sant Joan de Déu - Institut de Recerca Sant Joan de Déu, explicó: "Observamos que la duración de la lactancia se asociaba, de manera proporcional, a un mayor volumen de un área determinada del cerebro en niños de 9 a 11 años, en una región que abarca el giro frontal inferior y la corteza orbitofrontal lateral". Además, añadió que "estos mayores volúmenes se asociaron con menores niveles de impulsividad en estos niños". Christian Núñez, primer autor del artículo e investigador del Institut d’Investigació Biomèdica Sant Pau, destacó que "estos hallazgos sugieren que la lactancia materna puede tener efectos a largo plazo en el desarrollo del cerebro y de la personalidad".
Impacto en el Desarrollo de la Personalidad y la Impulsividad
Los beneficios clínicos de lactancia materna que se han podido observar en este estudio han dejado evidencia de que el aumento de materia gris en las áreas cerebrales del giro frontal inferior y la corteza orbitofrontal lateral tiene efectos directos en los niveles de impulsividad y el desarrollo de la personalidad. Un mayor volumen de sustancia gris en estas regiones se traduce en una menor impulsividad.
Aunque investigaciones previas ya habían mostrado los beneficios clínicos y cognitivos de la lactancia materna, este estudio ha permitido observar cuáles son sus efectos a nivel cerebral, y por primera vez, que el mayor volumen de sustancia gris en esta región tiene un impacto directo en los niveles de impulsividad de los niños, lo que indica que la lactancia podría ser fundamental en el desarrollo de la personalidad.
Lactancia Materna Completa y Desarrollo Cognitivo
La lactancia materna completa entre 6 y 12 meses mejora el desarrollo de las funciones cognitivas de los niños de 4 años. Sin embargo, existen diversas dificultades en la comprensión de los factores que están involucrados en el beneficio de la lactancia materna. Un estudio del CREAL, centro de investigación de la alianza ISGlobal, sugirió que los indicadores de inteligencia de las madres, los síntomas psicopatológicos, la clase social y los ácidos grasos de calostro (leche de los primeros días después del nacimiento) no explican completamente esta asociación.
Este estudio, dirigido por el investigador Jordi Júlvez, utilizó datos de la cohorte de nacimiento de la ciudad de Sabadell (Barcelona) del proyecto INMA. La duración promedio de la lactancia en esta cohorte fue de 17 semanas, un periodo que, según Júlvez, "no es suficiente para ser beneficiosa para el desarrollo neurológico del bebé". Esto subraya la importancia de la lactancia materna a largo plazo, especialmente la lactancia completa, como uno de los factores de neurodesarrollo más estudiados en los últimos años.

Materia Gris y Rendimiento Escolar: Una Relación en Estudio
A pesar de los hallazgos positivos, los investigadores no han podido relacionar esa mayor sustancia gris con un mejor rendimiento escolar, con mejores funciones cognitivas de los niños o menores niveles de ansiedad o depresión en el estudio actual. Sin embargo, enfatizan que el estudio se fundamenta en el análisis con herramientas estadísticas modernas de una amplísima base de datos sobre imágenes cerebrales, función cognitiva, rendimiento escolar, comportamiento y relaciones con los padres, entre otros aspectos, de 8.000 niños de Estados Unidos.
Maria Portella, co-coordinadora del estudio, comenta: "Estos resultados son solo el comienzo. Esperamos continuar investigando cómo la lactancia materna afecta al cerebro y cómo podemos utilizar esta información para mejorar la salud infantil. Con este proyecto hemos puesto la primera piedra para evidenciar que existe una relación, ahora debemos entender mejor cómo se relaciona este aumento en el volumen de materia gris con los beneficios cognitivos y clínicos que ya sabemos que tiene la lactancia materna". Christian Stephan-Otto cree que, a la vista de los resultados obtenidos, ahora deberán seguir investigando el impacto de la lactancia materna en grupos de riesgo para analizar si, por ejemplo, reduce el riesgo de trastornos psicóticos.
Composición Química Intestinal y Desarrollo Cerebral
Una nueva investigación sugiere que la lactancia materna, incluso parcialmente junto con la alimentación con fórmula, cambia la composición química o metaboloma del intestino de un bebé de manera que influye positivamente en el desarrollo del cerebro y puede mejorar las calificaciones de los exámenes años más tarde. Para el estudio, el equipo de investigadores examinó lo que se conoce como metaboloma fecal, es decir, la variada colección de metabolitos que se encuentran en el intestino y se eliminan en las heces. Recogieron muestras fecales de 112 bebés de 1 y 6 meses y analizaron químicamente qué metabolitos estaban presentes. Agruparon a los niños en función de si habían sido amamantados o alimentados con leche artificial.
El estudio descubrió que las muestras de lactantes de distintos grupos de alimentación contenían niveles de metabolitos significativamente diferentes. Al examinar más de cerca metabolitos específicos, los investigadores identificaron 14 que también se asociaban con diferencias en las puntuaciones de los tests a los 2 años. Cuantos más metabolitos asociados a la leche de fórmula tenían, peor les iba. Un metabolito especialmente beneficioso fue el colesterol. Tanto al mes como a los 6 meses, cuanto más se amamantaba a un bebé, más colesterol tenía en las heces. Y cuanto más colesterol tenían los bebés en las heces, mejores resultados obtenían en las pruebas cognitivas. Esto tiene sentido, ya que el ácido graso es fundamental para formar circuitos sanos entre las células cerebrales. En el estudio, cuanto más se alimentaba a un niño con leche de fórmula, más altos eran sus niveles de cadaverina y más bajos sus resultados en las pruebas a los dos años.
El cerebro humano es muy sensible a la exposición a riesgos ambientales que se producen durante los períodos de especial vulnerabilidad. En los primeros años de vida, la actividad biológica del desarrollo del cerebro es tan frecuente que cualquier factor que aumenta o interrumpe este proceso podría resultar en efectos permanentes sobre la función cerebral. Una amplia gama de determinantes ambientales, incluyendo los factores físicos, biológicos, psicológicos y sociales, modula la estructura y función del cerebro, donde también participan los genes y los mecanismos de expresión génica (es decir, factores epigenéticos).
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