La progeria, también conocida como síndrome de progeria de Hutchinson-Gilford (HGPS), es un trastorno genético progresivo extremadamente raro y fatal. Se trata de un padecimiento que provoca un proceso de envejecimiento rápido en los menores, manifestándose en los primeros 24 meses de vida.
El término progeria proviene del griego "pro", que significa "hacia, a favor de", y "geron" o "geras", que significa "viejo", por lo tanto, se traduce como envejecer prematuramente. Fue descrito por primera vez por los médicos ingleses Jonathan Hutchinson (1886) y Hastings Gilford (1904).
La progeria tiene una incidencia de 1 niño por cada 4 millones de nacimientos y afecta a niños y niñas de todas las razas, haciendo que parezcan ancianos. Aunque es un trastorno genético, en la mayoría de los casos no se transmite de padres a hijos, sino que se produce por mutaciones de novo.
Síntomas de la Progeria
Los niños con progeria suelen parecer sanos cuando nacen, con un desarrollo fetal normal. Sin embargo, entre los 18 y 24 meses de edad aproximadamente, comienzan a manifestar muchos rasgos característicos del envejecimiento prematuro. Los síntomas se asemejan al envejecimiento humano normal, pero ocurren en niños pequeños y el proceso de envejecimiento se produce de 5 a 10 veces más rápido de lo habitual.
Signos y características típicas:
- Deficiencia en el crecimiento durante el primer año de vida, lo que resulta en estatura baja.
- Pérdida de peso y calvicie (alopecia), incluyendo la pérdida de pestañas y cejas.
- Cabeza grande para el tamaño de la cara (macrocefalia), con venas muy marcadas en la superficie del cráneo.
- Cara estrecha, encogida y arrugada, con rasgos afilados y ojos saltones o más grandes de lo habitual.
- Nariz prominente y afilada, a menudo en forma de pico.
- Mandíbula pequeña (micrognatia) y mentón de menor tamaño.
- Orejas grandes y falta de vello facial.
- Piel seca, descamativa, delgada y arrugada, con manchas hiperpigmentadas y esclerodermia (el tejido conectivo se torna áspero y endurecido).
- Rango de movimiento limitado, rigidez y dislocación de la cadera.
- Retardo o ausencia en la formación de los dientes y otros problemas dentales.
Es importante destacar que, a pesar de la apariencia, los niños con progeria no presentan alteraciones neurológicas; son inteligentes, valientes y llenos de vida. Su desarrollo cognitivo y emocional no se correlaciona con el envejecimiento fenotípico. Además, no suelen sufrir enfermedades como Alzheimer, cataratas o los cánceres típicos del envejecimiento, y otros órganos como hígado, riñones, pulmón, sistema digestivo, médula ósea y cerebro no se ven afectados directamente por la enfermedad.

Cuándo consultar con un médico
La progeria suele aparecer en la infancia o en los primeros años de la niñez. Si se notan cambios en un hijo que podrían ser síntomas de progeria, o si hay dudas sobre su crecimiento o desarrollo, es fundamental pedir cita con el pediatra. Es probable que el proveedor de atención médica o el pediatra detecten síntomas durante los controles regulares.
Causas Genéticas de la Progeria
La progeria es causada por un cambio en un gen específico, conocido como LMNA. Este gen produce la proteína lámina A, que es esencial para mantener la estructura del centro de la célula, llamado núcleo.
Cuando el gen LMNA sufre un cambio, se produce una proteína lámina A defectuosa denominada progerina. La mutación más frecuente que causa HGPS es una mutación puntual en la posición 1824 en el exón 11 del gen de la prelámina-A, que consiste en la sustitución de una citosina por una timina en la tercera base del codón 608. Esta mutación, aunque no cambia el aminoácido codificado, activa un punto críptico de corte en el procesamiento del ARNm, provocando la síntesis de una variante de prelámina-A con pérdida de 50 aminoácidos en el extremo carboxilo. Esta proteína más corta, la progerina, carece de un sitio de corte por la enzima Zmpste24.
La forma anormal de pre-lámina A altera la envoltura nuclear, lo que lleva a que las células se dividan de forma incorrecta o no lo hagan. Esto impide la restauración y renovación de los tejidos, lo que provoca un envejecimiento muy rápido. Los núcleos de las células de los niños con progeria están deformados, presentando modificaciones estructurales como herniaciones y lóbulos. Molecularmente, se observan alteraciones en la organización de la cromatina, lo que predispone a rupturas de la doble cadena en el ADN y a una señalización inadecuada para su reparación, lo que a su vez propicia un arresto en la replicación celular e inducción de la senescencia o muerte celular.
La progeria infantil es una enfermedad genética rara con un modelo de herencia autosómico dominante. Sin embargo, los casos son típicamente esporádicos y presentan mutaciones de novo, lo que significa que la enfermedad no fue transmitida por sus progenitores.
Síntesis de la Lámina A y la Progerina (detalle molecular)
Las láminas A y C son codificadas por el mismo gen LMNA, localizado en el cromosoma 1. La lámina A se sintetiza como un precursor, la prelámina-A, que en su segmento carboxilo-terminal posee cuatro aminoácidos (CAAX). Este motivo CAAX induce un proceso ordenado de modificaciones postraduccionales, como la farnesilación y metilación, que son fundamentales para la lámina A madura y activa.
- El primer paso es la farnesilación (unión de un grupo farnesilo) en el grupo tiol de la cisteína del segmento CAAX, mediada por una farnesiltransferasa (FTasa) citosólica. Esto dirige la proteína hacia el núcleo.
- En un segundo paso, el grupo de los tres aminoácidos terminales (-AAX) se separa, quedando como aminoácido terminal la cisteína farnesilada. Este paso es realizado por la metaloproteinasa Zmpste24.
- El tercer paso es la metilación de la cisteína farnesilada por la isoprenilcisteína carboxil metiltransferasa.
- Finalmente, la prelámina-A es translocada al núcleo y experimenta un corte proteolítico por la enzima Zmpste24, que degrada los últimos 15 aminoácidos (incluida la cisteína farnesilada y metilada), formando la lámina A madura.
En la progeria infantil, la lámina A alterada sufre los cambios de farnesilación, metilación y translocación al núcleo, pero su segmento terminal de 15 aminoácidos no puede cortarse por la enzima Zmpste24 debido a la ausencia de las secuencias necesarias para este corte. Como resultado, la proteína permanece farnesilada y da origen a la progerina. Esta se acumula en el núcleo, alterando la estructura de la envoltura nuclear y, consecuentemente, la función nuclear y el fenotipo del síndrome.

Otros Síndromes Progeroides
Existen otros síndromes que pueden incluir problemas con proteínas similares a la progerina, denominados síndromes progeroides. A diferencia de la progeria clásica, los genes alterados que causan estos síndromes a menudo se transmiten de padres a hijos. Un ejemplo es el síndrome de Werner, también conocido como progeria del adulto, que comienza en la adolescencia o al principio de la edad adulta.
Factores de Riesgo
No se conocen factores específicos, como el estilo de vida o el entorno, que aumenten el riesgo de padecer progeria o de dar a luz a un niño con progeria. Es una enfermedad muy poco frecuente. Sin embargo, la edad del padre se ha descrito como un posible factor de riesgo. Si una familia tiene un hijo con progeria, un consejero genético puede proporcionar información sobre el riesgo de tener otros hijos con la misma condición.
Diagnóstico
Los proveedores de atención médica pueden detectar la progeria basándose en los síntomas característicos. El diagnóstico implica una combinación de antecedentes médicos, un examen físico exhaustivo y pruebas de laboratorio.
Pruebas que pueden revelar signos:
- Examen físico: El médico buscará los signos fenotípicos característicos, como la deficiencia en el crecimiento, la apariencia facial y las alteraciones cutáneas.
- Pruebas de laboratorio: Pueden mostrar resistencia a la insulina, así como cambios en la piel similares a los observados en la esclerodermia. Los niveles de colesterol y triglicéridos suelen ser normales.
- Pruebas de esfuerzo cardíaco: Pueden revelar signos de ateroesclerosis temprana de los vasos sanguíneos.
- Pruebas genéticas: Son cruciales y pueden detectar cambios en el gen LMNA que causa la progeria.
Dado que la progeria es una enfermedad muy rara, es posible que el proveedor de atención médica necesite reunir más información antes de decidir los siguientes pasos para el tratamiento. Es fundamental que los padres hagan todas las preguntas y expresen sus inquietudes.
Complicaciones de la Progeria
La progeria se caracteriza por un endurecimiento grave de las arterias, conocido como aterosclerosis. Las arterias son vasos sanguíneos que transportan nutrientes y oxígeno desde el corazón al resto del cuerpo. La aterosclerosis es una enfermedad en la que las paredes de las arterias se endurecen y se hacen más gruesas, lo que a menudo limita el flujo sanguíneo.
Los problemas cardíacos o los accidentes cerebrovasculares son las causas finales de muerte en la mayoría de los niños que padecen progeria. La expectativa de vida media de un niño con progeria es de unos 15 años, aunque algunas personas pueden vivir hasta poco más de los 20 años. La media de edad de fallecimiento en esta patología es alrededor de los 13 años, con un rango que se extiende de los 8 a los 21 años, no superando la adolescencia la gran mayoría de los pacientes. Es importante señalar que, otros problemas de salud que suelen estar relacionados con el envejecimiento normal, como un mayor riesgo de cáncer, normalmente no se desarrollan como consecuencia de la progeria.
Tratamiento y Manejo
Actualmente, no hay cura para la progeria. Sin embargo, los nuevos tratamientos e investigaciones son prometedores para controlar los síntomas y las complicaciones. El tratamiento dependerá de la afección y los síntomas específicos de cada niño, y se enfoca en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Opciones de tratamiento específicas:
- Lonafarnib (Zokinvy): Este medicamento oral previene la acumulación de progerina anormal y proteínas similares a la progerina en las células. Prevenir esta acumulación puede hacer que los síntomas de la progeria avancen más despacio, lo que puede ayudar a algunos niños a vivir más tiempo.
- Ácido acetilsalicílico (aspirina) en dosis bajas y estatinas: Se pueden usar para proteger contra un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular, y para ayudar al funcionamiento del corazón y los vasos sanguíneos.
- Otros medicamentos: Dependiendo del problema del niño, el proveedor de atención médica puede prescribir otros medicamentos, como anticoagulantes para prevenir los coágulos sanguíneos.
Cuidados de apoyo y manejo:
- Fisioterapia y terapia ocupacional: Pueden ayudar con la rigidez de las articulaciones y los problemas de cadera para contribuir a que el niño se mantenga activo.
- Nutrición: Una alimentación equilibrada, rica en calorías y saludable, con comidas pequeñas y frecuentes, puede ayudar a mantener una nutrición adecuada. Se puede considerar el uso de suplementos nutricionales.
- Hidratación: Asegurarse de que el niño beba mucha agua, ya que la deshidratación puede ser más grave en niños con progeria.
- Audífonos: Si es necesario, para problemas de audición.
- Cuidado de los ojos y la vista: No poder cerrar los párpados completamente puede secar los ojos y provocar daños en su superficie, requiriendo cuidados específicos.
- Cuidado dental: Los problemas dentales son comunes y requieren atención regular.
- Protección solar: Usar protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar de, al menos, 30, aplicado en abundancia y reaplicado cada dos horas.
- Calzado adecuado: Comprar calzado o plantillas con amortiguación para el niño.
- Vacunas: Asegurarse de que el niño esté al día con las vacunas infantiles, ya que no tienen un mayor riesgo de infección.

Investigación y Futuras Terapias
La investigación actual se centra en comprender la progeria e identificar nuevas opciones de tratamiento, estudiando los genes y la evolución de la enfermedad para comprender cómo avanza.
En 1998, los doctores Leslie Gordon y Scott Berns crearon la Progeria Research Foundation (PRF), una organización única en el mundo que realiza investigación, promueve el conocimiento de la enfermedad y recauda fondos para proyectos de investigación. La PRF cuenta con un banco de células y tejidos de pacientes con progeria y sus familiares, esenciales para el descubrimiento del gen causante en 2003 (mutación del gen LMNA). El descubrimiento del gen y el conocimiento de la patogenia molecular han impulsado la investigación, incluyendo modelos animales.
Los investigadores han conseguido reproducir la enfermedad usando modelos murinos modificados genéticamente, que nacen sanos y luego manifiestan los mismos síntomas que los humanos. Otros modelos animales, deficientes en la proteasa Zmpste24, también desarrollan un proceso de envejecimiento prematuro idéntico al HGPS.
Cómo la investigación en Progeria nos ayudará a envejecer mejor | Carla Espinós | TEDxUPValència
Estrategias de Afrontamiento y Apoyo
Saber que un hijo tiene progeria puede ser emocionalmente devastador. Es fundamental contar con una red de apoyo sólida para afrontar los desafíos.
Apoyo para familias y niños:
- Red de apoyo: El equipo de atención médica, la familia y los amigos pueden ser una parte valiosa de la red de apoyo.
- Grupos de apoyo: Son espacios donde se puede compartir experiencias con otras personas que se enfrentan a problemas similares, como otras familias con niños con progeria.
- Terapeutas: Pueden ofrecer ayuda para procesar las emociones y estrategias de afrontamiento.
- Oportunidades sociales y de aprendizaje: La progeria no afecta al intelecto. Es importante que el niño asista a la escuela en un curso adecuado para su edad y participe en actividades sociales.
- Adaptaciones en el hogar: Realizar cambios en casa para aumentar la independencia y comodidad del niño, como grifos e interruptores más accesibles o ropa con cierres especiales.
A medida que el niño crece y toma conciencia de la enfermedad y su expectativa de vida más corta, sus emociones y preguntas pueden cambiar. Es fundamental hablar de manera abierta y sincera con el niño y sus hermanos sobre la progeria, así como sobre temas complejos como la espiritualidad y la religión, y lo que ocurrirá en la familia en el futuro.
Preparación antes de la cita médica
Es útil tener una lista de preguntas y preocupaciones para discutir con el pediatra o el especialista. Compartir cualquier diagnóstico o afección previa del niño será de gran ayuda para el equipo médico.