El cabello afro, con su textura única y distintiva, es mucho más que un atributo estético; es un poderoso símbolo de identidad, herencia cultural y resistencia para las personas negras a lo largo de la historia.

Raíces Históricas de la Opresión y el Control a Través del Cabello
Desde tiempos ancestrales, el cabello de las personas negras ha sido objeto de regulaciones y manipulaciones, inicialmente como una expresión de linaje y posteriormente como una herramienta de subyugación.
El Turbante: De Símbolo de Linaje a Marca de Inferioridad
El turbante ha sufrido varias transformaciones a través de la historia. Como descendiente de las telas que adornaban las cabezas de las mujeres en el antiguo Egipto y el África subsahariana, ha llegado a representar el linaje cultural e histórico que los negros del Continente Americano han mantenido con el Continente Africano. Sin embargo, inicialmente, el turbante no pretendía ser una expresión de resistencia o belleza negra. Como un insulto ofensivo nacido en el racismo y la supremacía blanca, fue apropiado por el pueblo negro cuya humanidad trataron de socavar.

Leyes Coloniales y la Regulación del Vestir y el Cabello
Antes de las guerras de independencia americanas, las colonias europeas promulgaron leyes para distinguir a los esclavos africanos de sus florecientes poblaciones blancas. El propósito de esta legislación era afianzar la superioridad de los europeos y un sistema económico que explotaba el trabajo de los esclavos africanos. Ejemplos de esta legislación incluyen:
- Bajo el gobierno británico, Carolina del Sur aprobó la Ley del Negro de 1735, que estipulaba el tipo de ropa que se permitía a las personas negras usar, prohibiendo cualquier cosa más extravagante.
- El gobernador Esteban Rodríguez Miró, de Luisiana, que todavía era una colonia española, aprobó el “Edicto de buen gobierno”, que exigía a las mujeres negras usar “el pelo atado con un pañuelo” o un «tignon». El gobernador Miró también estaba preocupado por el creciente atractivo que las mujeres criollas y mestizas, a las que se referían como mulatas, tenían para los hombres de ascendencia europea. Parte de hacer obligatorio el uso de los turbantes era disuadir a los dueños de las plantaciones y a los capataces de esclavos de perseguir a mujeres que eran consideradas inferiores a ellos.
Hablando con el presentador de radio sudafricano Eusebius McKaiser, el economista y sociólogo Hlonipha Mokoena enfatizó que estas leyes fueron hechas en nombre de las mujeres blancas que sentían que las esclavas con varios «tonos de piel marrón [y] muchas texturas diferentes del pelo» eran una tentación para los hombres blancos. Mokoena afirmó que «hay informes y ejemplos de mujeres blancas que afeitaban a la fuerza el pelo de los esclavas negras», y que «las mujeres blancas solían quejarse de que, básicamente, cuando caminan con sus esclavas, los hombres blancos se confunden sobre quién es la esclava y quién es la dueña. Así que era mucho mejor tener mujeres negras con la cabeza tapada».
El Cabello como Indicador de Estatus y la Deshumanización
En el Sur de Estados Unidos de antes de la guerra civil, las mujeres negras esclavizadas se vieron obligadas a usar pañuelos o tocados como parte de su uniforme. Mientras que el paño protegía su pelo de los piojos y de la transpiración mientras que trabajaban bajo un sol ardiente, también fue utilizado para designar su estatus inferior. Se requería que las esclavas mestizas se pusieran el turbante para que no pudieran pasar como blancas. Los temores sobre las consecuencias de la lujuria masculina blanca violenta coincidían con sospechas sobre la rebelión potencial de los negros. De los dueños de las plantaciones a los políticos, las formas de expresión individual y colectiva del negro fueron tratadas como un indicador de agitación inminente.
Pronto, el turbante se asoció con la representación de las mujeres negras como «mamis» que satisfacían las necesidades de sus amos y amas blancas. Canciones como «Tía Jemima», escrita e interpretada por el comediante Billy Kersands en 1875, y productos como la mezcla de Pancake Flour de la tía Jemima de Pearl Milling Company popularizaron la imagen de las mujeres negras como figuras descaradas pero maternas cuyo propósito era mimar a la América blanca.

En esta lógica de deshumanización, los esclavistas privaron a los africanos deportados de todo lo relacionado con sus orígenes -es decir, África-, empezando por su cabello. Por ejemplo, una vez que los esclavos eran capturados, los amos procedían a afeitarles el cabello, marcando una total pérdida de su identidad y referencias culturales.
La Resistencia y la Reivindicación de la Identidad Negra
Pero los esfuerzos por vincular el código de vestimenta de los afrodescendientes a su estatus inferior bajo la supremacía blanca crearon un entorno en el que los esclavos adoptaron formas innovadoras de expresarse bajo la tiranía de sus amos. Lo que se utilizó para reforzar la superioridad de la sociedad blanca se convirtió en un orgulloso marcador de identidad.
Primeros Alisadores Químicos y el Durag
A principios del siglo XX, los primeros alisadores químicos fueron introducidos para el cuidado del cabello negro. El “Great Wonderful Hair Grower” de la empresaria Annie Malone y el “Wonderful Hair Grower”, el producto más exitoso de Madame C.J. Walker, permitieron que las mujeres negras alisaran químicamente su cabello y prometían un crecimiento rápido después de la aplicación. Si bien estos estilos procesados químicamente fueron criticados por activistas como Booker T. Washington.
Un modo de usar el turbante es el durag, un pañuelo que hace presión y que se utiliza para proteger el cabello tratado químicamente del sudor, el agua y el polvo. Ethnic Dress in the United States: A Cultural Encyclopedia cita la década de 1930 como el primer período en el que el durag se usaba, cada vez más por hombres negros, para mantener peinados como el conk, que dejaban el cabello en ondas suaves.

El Cabello Afro como Símbolo de Empoderamiento y Lucha
Mientras que la demanda de cabello procesado químicamente disminuyó con el aumento del movimiento Black Power a finales de los años sesenta y setenta, el turbante y el durag continuaron siendo elementos culturales en la moda estadounidense, y este último ganó prominencia con el auge del hip-hop en la década de los ochenta. La filósofa, política y activista antirracista negra Angela Davis usó su pelo como una declaración política y fue quien comenzó el movimiento hacia el cabello natural afro. Este movimiento influyó en toda una generación en la que destaca la maravillosa Diana Ross.
Conoce más sobre la historia del cabello Afro
Figuras como Michael Jackson, Aretha Franklin o Billy Preston, todos fueron seducidos por este peinado de moda. Pero más allá del mundo de la música, el Afro está cada vez más tomando su lugar en el mundo del cine, y qué mejor que el movimiento cultural y social Blaxploitation Movies para ilustrar esto.
Después de múltiples revueltas, los esclavos pudieron obtener su libertad y finalmente ser considerados como ciudadanos de pleno derecho. Sin embargo, las personas negras todavía no tenían los mismos derechos que las personas blancas. Esto abrió el camino a períodos de lucha como el Movimiento por los Derechos Civiles (Civil Rights Movement) en Estados Unidos de 1954 a 1968. El país, marcado por una fuerte segregación racial, vio a muchos militantes como Martin Luther King o Rosa Park luchar para obtener igualdad para todas las etnias. Durante este período histórico, surgieron grupos pro-negros como el Black Panther Party. El peinado Afro sería adoptado en movimientos sociales dedicados a la causa negra en todo el mundo, como el Black Consciousness Movement en Sudáfrica.
El Movimiento #Afronatural: Reivindicación de la Identidad
El resurgir del cabello afro es un movimiento que anima a las mujeres de ascendencia africana a mantener su pelo natural. Se originó en Estados Unidos durante la década de 2000 y, como recalca Ivena, “ha llegado para quedarse”. Las cifras lo demuestran: en 2018, The Washington Post publicó que la tendencia de la población afrobrasileña hacia una preferencia por el cabello natural afro había crecido en un 15% en cuatro años.
Un Acto de Valentía y Liberación Personal
Mostrar el pelo natural es para estas mujeres mucho más que una cuestión de estética. Se trata de una declaración de principios, de un “basta ya”, de una liberación respecto al tiempo y sufrimiento que muchas veces les causa tener que parecerse a las mujeres blancas. Para Ivena, como para la mayoría de las mujeres negras, mostrar su pelo natural es un profundo acto de valentía que muchas no llegarán nunca ni a plantearse, un momento de liberación y un paso hacia la reivindicación de su identidad como mujeres de la afrodiáspora. Es un proceso de recuperación de tu identidad, de aceptación y de autoestima.
Ivena, de madre guineana y padre español, tiene 41 años y ha sido peluquera de pelo lacio. Durante muchos años, su pelo fue una lucha y una tortura; empezó a alisárselo a los 10 años porque en su escuela la mayoría de las niñas eran blancas con el pelo lacio. “Soñaba y rogaba a Dios levantarme un día con el pelo liso, no quería ser diferente”, cuenta. Sometía a su pelo a la tortura del alisado con agresivos productos químicos. Ivena utilizó un producto milagroso con lejía y desatascador de tuberías desde los 10 hasta los 36 años. “Alisarse el pelo se convierte en una especie de obsesión, todas las semanas me ponía un poquito de producto en cuanto me crecía la raíz y, además, llevaba extensiones”, explica. Este tipo de alisantes químicos puede provocar lesiones en el cuero cabelludo, caída del pelo y, como dice Ivena, “también cáncer”.
El "Big Chop" y la Transición al Cabello Natural
Ivena no permitió que su pelo fuera el que es hasta hace cuatro años. Atréverse a lucir el pelo natural es todo un proceso personal para las mujeres de la afrodiáspora, un proceso que muchas de ellas jamás querrán siquiera plantearse. “Estamos cansadas de habernos reprimido tanto, de haber renegado de nuestra etnia, de convertir el pelo afro en lacio”.
¿Y sabes qué es el big chop? Como nos cuenta Ivena, se trata del “gran cambio”, es decir, de cortarse el pelo para sanearlo, hacer desaparecer los químicos y dejar que crezca el cabello afro natural. “Pero no todo el mundo se atreve, así que hay otras opciones, como ir cortándolo poco a poco, poner extensiones o hacer trenzas”, dice. Lo más difícil, como subraya Ivena, es tomar la decisión. En su caso, “Mi inspiración para atreverme a raparme la cabeza y empezar mi transición fue la preciosa Nandi Madida. Me tocaba ponerme de nuevo las extensiones y le dije a mi peluquera que ya no las quería más, que me lo rapase. Ella no estaba convencida de que fuera a quedar bien, pero yo me vi guapa y, sobre todo, sentí una inmensa sensación de liberación. Ahora soy yo".
Discriminación y el Camino Hacia la Aceptación
Aunque el movimiento #afronatural ha vuelto para quedarse, aún son una minoría. “Seguramente muchas mujeres jamás se atreverán a mostrar su pelo natural, seguirán alisándolo o camuflándolo toda la vida”, añade Ivena. “Si te fijas, mujeres tan poderosas como Beyonce, Rihanna, Oprah Winfrey, Michelle Obama… pocas veces muestran su pelo afro, lo llevan alisado o con pelucas”. Solo un 10% de las mujeres negras lleva el pelo afro. Este dato, según Ivena, se explica por los prejuicios que aún genera el look afro.
Según Ivena, en Estados Unidos, un país con una gran población negra, solo está permitido lucir libremente el pelo afro en dos estados, California y Nueva York. “No es que te vayan a detener por ir con el pelo afro, pero sí pueden llamarte la atención en el trabajo o incluso despedirte si vas ‘sin peinar’, como muchos piensan”. “Es más -continúa-, hay estudiantes negros que no han podido graduarse por llevar el pelo afro. Y este ejemplo puede extenderse a cualquier situación o ámbito profesional o social. Para no destacar o desentonar, o no sentirse feas (de ahí que mostrar su pelo natural tenga tanto que ver con su autoestima, con amarse, aceptarse y valorarse), el 90% de las mujeres de la afrodiáspora se alisa, camufla o tapa su pelo natural, y seguramente lo harán durante toda su vida”.
Como nos recordaba Ivena, “en la época de la colonización la piel negra y el pelo afro era lo más bajo del estatus social, aunque hay quien dice que las mujeres blancas sentían envidia de su pelo porque llamaba mucho la atención. La colonización y la esclavitud grabaron en nosotras la idea de que para ser mejores teníamos que parecernos a las mujeres blancas y, desgraciadamente, esto sigue muy arraigado en la mayoría”.
Afortunadamente, existen "maravillosas excepciones" como la actriz Lupita Nyiong’o, la presentadora, actriz y músico Nandi Madida, la actriz y cantante española Astrid Jones, la guapísima actriz Berta Vázquez, la respetada periodista Lucía Adué Mbomio, la influencer Jade Kendle (una de las impulsoras del movimiento #nakedhair en USA) o Gabrielle Union, “una de las mujeres que más me inspiraron y ayudaron a mostrarme tal cual soy”. Jade Kendle, con su hashtag #NakedHair, anima a su audiencia a mostrar su cabello sin ningún producto, y ha generado casi 8.000 imágenes de personas que aceptaron el desafío. "Es crucial que cuestionemos y tratemos de desaprender muchas de las ideas malsanas que nos han enseñado, muchas de las cuales están profundamente arraigadas en la supremacía blanca y el racismo", dice Kendle.
“No tenemos nada en contra de las mujeres de etnia blanca o asiática, solo queremos poder mostrarnos tal como somos y sentirnos tan guapas y respetadas como cualquier otra mujer, porque hemos sido oprimidas a través de nuestro cabello desde la época de la esclavitud”, afirma Ivena.
Simbolismo y Arte Ancestral del Cabello Afro
Los peinados negros siempre transmiten un mensaje, esconden un maravilloso simbolismo. Antiguamente, y aún en muchas tribus africanas, se usaban para indicar el estado civil, la edad, religión, identidad étnica, riqueza y rango dentro de una comunidad. El cabello de una mujer negra define cómo se ve a sí misma.
Las Trenzas: Herencia, Arte y Mapas de Escape
Las trenzas y los peinados con trenzados son parte de la herencia de las mujeres negras y respetan el pelo natural. “Para nosotras el trenzado es todo un arte que se aprende desde niñas, es parte de nuestra cultura, no es como ponerte unas extensiones; las rastas, típicas de Jamaica, también son algo cultural y respetuosas con el cabello afro”, explica Ivena. Las primeras evidencias de trenzas se encuentran a 3.500 a.C. en África, específicamente en la región de Namibia, en la cultura Himba. Se cree que el término trenzas de maíz se originó entre los siglos XVI y XIX por la similitud con las hileras de cultivos. Al igual que en el Caribe también se le conocen como “cornrows” o “trenzas de caña” para hacer alusión a los cultivos de la caña de azúcar. Entre los siglos XVI y XIX, las trenzas en las culturas indígenas americanas simbolizaban la conexión con la naturaleza y los espíritus.
En la época de la esclavitud se trenzaban incluso caminos de huida en la cabeza de las mujeres. Escaparse del yugo español era uno de los tantos fines que tenían los hombres y las mujeres negras a través de los peinados, ya que dibujaban mapas de escape, guardaban comida y hasta oro para no seguir viviendo el yugo y tener la esperanza de ser libres. La poca visibilidad que en la historia ha tenido la mujer, sus labores netamente domésticas y la inexperiencia en enfrentar guerras, hizo que se menospreciara su inteligencia y su potencial. Sin embargo, ellas idearon mapas de fuga que orientaran su camino a la libertad, sin despertar sospecha alguna como amenaza.
Las personas esclavizadas elaboraban estos mapas en las cabezas de otras mujeres, y algunas comunidades negras lograron escapar de sus amos violentos. Las trenzas gruesas revelaban los momentos en los que se acercaban las tropas; las trenzas en forma de gusanito significaban los puntos donde se encontraban los ríos; un bantu knots (de la palabra “bantú” y el anglicismo “knot” que significa nudos, los nudos bantúes son trenzas enrolladas sobre sí mismas para formar coles) señalaba donde había un monte. Con estos peinados, las mujeres registraban los obstáculos que encontrarían si pensaban escapar y conformar los palenques, lugares poblados por cimarrones o esclavos africanos fugados. Se dice que Benkos Biohó, líder de la lucha antiesclavista en Cartagena, fundó la idea de crear un medio de comunicación en código mediante los peinados de trenzas, lo que le permitió enviar mensajes a los miembros de su ejército y otros esclavos con la finalidad de liberarlos, ya que era más fácil trenzar los mapas que dibujarlos en un papel. El uso de trenzas como mapas de escape es un testimonio de la resistencia de las personas esclavizadas.

Para Emilia Valencia, creadora de AMAFROCOL, “trabajar en la estética afro, el empoderamiento de las mujeres negras desde su cabello, es descolonizar la belleza, justamente porque a nosotras se nos enseñó desde la colonia, que las mujeres negras no éramos bellas”.
Clasificación y Cuidado del Cabello Afro
El cabello se califica con números y letras y hay muchos tipos de cabello afro. La textura afro es el tipo 4, el tipo 1 corresponde al cabello lacio, el tipo 2 al ondulado y el tipo 3 es el rizado. Existen las letras ABC como grado de variación. La subcategoría 4C es la que mejor ejemplifica el cabello afro. Sin embargo, el cabello afro es difícil de clasificar por las muchas variaciones entre ellos: patrón (bobinas apretadas), tamaño del patrón, densidad, diámetro del cordón o tacto (algodón, lanoso, esponjoso).
Además del profundo simbolismo que conlleva, dar el paso de lucir su pelo natural supone también para las mujeres negras un gran ahorro en tiempo y dinero. “Ahora solo utilizo aceite de ricino, karité y un peine de púas de madera, peinar mi pelo ahora es una auténtica maravilla”, dice Ivena. “Hay que aprender a cuidarse el pelo de nuevo, ya que la mayoría de las técnicas que hemos aprendido son para pelo lacio, además, nosotras tenemos el pelo muy seco, por lo que a muchas mujeres negras les va muy bien el aceite de coco, almendras, ricino”, añade Ivena que, acorde a su estilo de vida totalmente natural, cuida también su cabello con mascarillas caseras de aguacate, plátano y miel.
Apropiación Cultural y el Respeto por la Herencia
Otra cuestión que Ivena quiere dejar clara es el tema la apropiación cultural: “Bo Derek o Kim Kardashian se apropiaron de peinados 100 por 100 africanos al lucir nuestras típicas trenzas como algo suyo, algo que las mujeres negras siempre hemos tenido que aguantar y tragar y que estamos reivindicando con el movimiento afro natural”. "Cuando una mujer o persona negra hace algo siempre se la señala y critica, si lo hace una persona blanca se la aplaude y admira. Nos parece genial que cualquier mujer quiera imitar nuestros peinados, pero que quede claro que pertenecen a nuestra etnia”, recalca. Y por si acaso, como nos deja muy claro Ivena, “a no ser que seas su pareja, familia o amiga, a las mujeres de la afrodiáspora no les gusta, ¡como a cualquier otra mujer!, que un desconocido les toque el pelo, y menos por la calle”.
Día Internacional de las Mujeres Afrodescendientes
El Día Internacional de las Mujeres Afrodescendientes, se conmemora el 25 de julio con la intención de reivindicar los derechos, luchas, contribuciones y la dignidad de las mujeres afrolatinas, afrocaribeñas y de la diáspora. Varios movimientos de mujeres en Colombia realizan actividades o eventos en los que este arte de trenzar no deja morir la tradición y resalta la herencia de las mujeres negras, guardianas de los territorios y de los saberes ancestrales.