Las Mujeres y el Aborto: Testimonios, Contexto y Desafíos

Cada año, 55,7 millones de mujeres en el mundo optan por el aborto, aunque un 45% de ellas son conscientes de que lo harán sin un mínimo de garantías. En este mismo momento, una mujer en algún lugar del mundo está decidiendo interrumpir su embarazo. La experiencia puede variar drásticamente: desde convertirse en un episodio traumático que persigue a la mujer, hasta ser simplemente una historia personal sin mayor trascendencia en su presente y futuro.

mapa global de la legalidad del aborto

Entre estos dos extremos, se sitúan los testimonios de numerosas mujeres de diferentes edades, clases y países que han decidido romper el silencio y compartir sus vivencias tras un aborto voluntario.

Rompiendo el Silencio: Diversidad de Experiencias

Los relatos de mujeres que han abortado revelan un abanico complejo de emociones, motivaciones y circunstancias.

Decisiones Claras y Apoyos Fundamentales

  • María Collado, estudiante de 22 años de Madrid, tuvo claro su decisión desde el inicio. Pese a conocer la normativa española, decidió realizar el procedimiento en Ámsterdam debido a circunstancias personales. Destaca la amabilidad del personal médico, en su mayoría mujeres, aunque experimentó desinformación, ya que lo que creía sería un aborto químico resultó ser una intervención por aspiración. Para ella, el apoyo de su madre y amigas fue fundamental para vivir su aborto como una experiencia positiva.

  • Virginia Trinidad, historiadora de 26 años de Cantabria, también tuvo clara su decisión de no ser madre en ese momento de su vida, al carecer de estabilidad y ganas. Recibió información y comprensión de su entorno y en ningún momento se sintió juzgada. Subraya que, a pesar de la percepción de tabú, pasar por un aborto puede ser "bastante sencillo" en la práctica.

  • Otra mujer relata que, con 15 años y el apoyo de su pareja y, finalmente, de su madre, decidió abortar para poder continuar sus estudios y trabajar. Afirma que la decisión no la persigue, sino que la considera una elección madura que le permitió llegar a donde está hoy en la universidad, estudiando Derecho.

Desafíos del Sistema y Falta de Apoyo

  • Angélica Hualpa, abogada de 34 años de Perú, pudo abortar en Bélgica, agradeciendo no haber tenido que hacerlo en su país natal. Experimentó desolación, liberación y alivio, y no cambiaría su decisión, que considera acertada. Tuvo el honor de conocer a las magistradas belgas que lucharon por la ley del aborto, un momento significativo en su vida.

  • Judit Selva Parada, de 24 años de Asturias, decidió abortar mientras estudiaba, sin plantearse ser madre en ese momento. Nunca se ha arrepentido, aunque ha fantaseado con cómo habría sido su vida. Relata un susto post-intervención en la semana 14, cuando sus pechos goteaban, algo que la clínica explicó como normal. Se sintió ofendida por opiniones no solicitadas de su pareja o familia, incluso antes de que ella decidiera.

  • Aurora González Ginzo, funcionaria de 47 años de Galicia, enfrentó una situación especialmente difícil: un embarazo muy deseado a los 44 años, pero con problemas de salud graves para el bebé. Aunque le informaron de un parto para despedirse, se le practicó una aspiración sin posibilidad de ver al bebé. En una clínica privada de Madrid, lejos de su casa, experimentó un trato frío, distante y sin asistencia psicológica, sintiéndose juzgada por su decisión. Además, tuvo que costear noches de hotel y medicación.

  • Una mujer que se quedó embarazada con su nuevo novio describe la clínica como "el sitio más frío del mundo y la gente más gris y menos receptiva". A pesar de haber sido siempre contraria al aborto, supo que lo quería interrumpir. Compartió los gastos con su pareja, quien la acompañó y apoyó. Durante el tratamiento, experimentó una montaña rusa de emociones, alternando llantos y risas.

  • Otra mujer, que sufrió un embarazo no deseado con un hombre con el que tenía una relación de seis meses, deseaba seguir adelante, pero su pareja se negó a asumir responsabilidades económicas o emocionales. Se vio obligada a abortar por una cuestión económica, sintiendo una violencia estructural. Años después, tras establecerse en el extranjero, concibió a su hija, pero la experiencia del aborto le dejó una sensación agridulce y la convicción de haber sufrido una profunda injusticia por su condición de mujer, soltera y precaria.

  • Un testimonio describe un aborto autoinfundido que resultó en un día de mucho dolor. Aunque la mujer siente que hizo lo correcto, aún piensa en cómo sería su hijo y lo lleva "en el corazón para siempre aunque no lo conocí".

  • Una mujer que perdió la virginidad y cuyo preservativo se rompió, decidió abortar con sus ahorros. Sus razones incluyeron el temor a la reacción de sus padres y problemas de espalda que le impedían un parto natural.

  • Otro relato narra cómo una mujer, tras un test de embarazo positivo inesperado, fue a su médica de cabecera, quien la juzgó severamente y le indicó que si estaba económicamente preparada, no podrían interrumpirle el embarazo. Llorando y asustada, acudió a una clínica privada con una amiga, donde recibió ayuda y apoyo. Optó por un aborto quirúrgico y, aunque la espera de tres días fue desoladora, salió con la convicción de haber tomado la decisión correcta, que "se lleva siempre" y duele, pero fue necesaria.

ilustracion de mujeres apoyándose mutuamente

El Tabú del Aborto y la Lucha por la Desestigmatización

A pesar de su prevalencia, el aborto sigue siendo un tema envuelto en silencio y estigma en muchas sociedades.

El Peso Social y la Criminalización

  • Magdalena García, de 55 años, recuerda que en 1986, pasar por una clínica abortista conllevaba el estigma de "asesina". Pedir información era "someterse a un tercer grado", siempre acompañado de una sensación de culpa. Para ella, fue un salto de ser "puta por parir soltera" a "puta asesina por abortar". Considera que las mujeres aún ven el aborto como un fracaso personal, y que el tema sigue siendo tabú, criminalizando a la mujer.

  • Como cuenta Cristina Torrón en la introducción de su obra Ni permiso ni perdón, la percepción del aborto puede ser distorsionada desde la niñez, con enseñanzas que lo equiparan a "matar a un bebé". Su libro busca precisamente acabar con el tabú, haciendo trascender estas vivencias individuales a lo colectivo. Torrón defiende que el aborto no es matar a un bebé, y que si la sociedad, la religión y las leyes tuvieran más en cuenta a las mujeres como sujeto y no como objeto, no tendría por qué ser traumático, peligroso ni estigmatizado.

  • La ilustradora y realizadora multimedia, directora del proyecto de educación sexual Menstruita, admite que el aborto es el elemento vertebrador de su libro, pero sirve para plantear cuestiones más amplias, como la historia de España o la importancia del feminismo.

El Debate Político y los "Abortos de Papel"

El derecho a decidir sobre el propio cuerpo es un debate social y político siempre vigente. En España, el Congreso ha dado luz verde definitiva a la Ley de derechos Sexuales y reproductivos y de interrupción voluntaria del embarazo, avalando la norma de 2010 y devolviendo a las menores de 16 y 17 años el derecho a abortar sin consentimiento paterno. Sin embargo, la ministra de Igualdad, Irene Montero, ha advertido de que habrá resistencias en la aplicación de esta ley, como ocurre con todas las leyes feministas.

infografía sobre hitos legislativos del aborto en España

Cristina Torrón también aborda los abortos de papel, un término acuñado en los años setenta, cuando el masculinismo reivindicaba el derecho del padre biológico a renunciar a responsabilidades antes del nacimiento. Torrón denuncia que, aunque un embarazo es cosa de dos, la culpa se atribuye a la mujer, quien a menudo se siente "absolutamente sola y volcada en el cuidado de los demás" ante un embarazo no deseado, incluso cuando el hombre se enfada con la gestante siendo ella la más afectada.

La involución en los derechos reproductivos es una amenaza constante. Mientras países como Irán, Afganistán, Polonia o Hungría muestran una regresión palpable, en España los programas de partidos de derecha anuncian objetivos similares, como medidas para "escuchar el latido fetal" y evitar interrupciones del embarazo.

La Salud Mental y el Aborto: Un Análisis Complejo

La reproducción humana es un fenómeno psicológicamente complejo. El embarazo, sea deseado o no, genera estrés y requiere adaptación, poniendo a prueba la salud mental de las mujeres. Los sentimientos al descubrir un embarazo son diversos y, a menudo, ambivalentes: alegría, incredulidad, preocupación, miedo, frustración o rabia, influenciados por factores como la edad, condición física, vínculo con la pareja, situación económica, laboral, apoyo social y cultural.

Vacíos Legales y Desafíos Clínicos

En Colombia, el aborto es legal desde 2006 bajo tres causales: riesgo para la salud física, mental y/o emocional de la madre; embarazo por violación o fertilidad no consentida; y malformaciones fetales graves. Sin embargo, la ley colombiana no estableció una edad gestacional máxima para la interrupción legal y voluntaria del embarazo (ILVE), lo que ha generado casos complejos. Por ejemplo, se describe un caso de una mujer de 38 años que solicitó una ILVE por riesgo para su salud mental debido a un embarazo no deseado. El procedimiento, realizado en semanas avanzadas de gestación, resultó en el nacimiento de un prematuro gravemente enfermo. Paradójicamente, los síntomas mentales que motivaron el aborto desaparecieron tras el parto, y la madre decidió asumir el cuidado del niño. Este caso pone de manifiesto el vacío jurídico sobre la edad gestacional máxima y la necesidad de revisar los fundamentos clínicos, éticos y legales de la norma.

infografía sobre la relación entre salud mental y aborto

El aborto terapéutico para preservar la salud mental está reconocido en 23 países, incluida Colombia. Sin embargo, no hay evidencia concluyente de que el aborto terapéutico mejore los resultados de la salud mental, ni que la empeore. La controversia social y política a menudo interfiere con la investigación, haciendo que se olvide la importancia de estudios estadísticamente sólidos que controlen factores de confusión y consideren enfermedades mentales previas al embarazo. No es adecuado asimilar el deseo de abortar un embarazo no deseado con una patología o un "riesgo para la salud mental".

En las últimas décadas, ha aumentado el interés por determinar si el aborto es un factor de riesgo para trastornos mentales como depresión, ansiedad, uso de sustancias o comportamiento suicida. Aunque estudios recientes han intentado controlar estos factores, se requiere más evidencia para resolver las controversias existentes.

Información, Apoyo y el Derecho a Decidir

Es crucial que las mujeres que enfrentan un embarazo no deseado no se sientan solas. Muchas experimentan miedo, presión e incertidumbre al considerar el aborto. Aunque la píldora abortiva se perciba como una "solución fácil", estos procedimientos pueden tener un impacto duradero.

Organizaciones como The Pregnancy Network, por ejemplo, ofrecen información sobre las opciones disponibles: ser madre, dar en adopción o abortar. Hacen hincapié en el derecho a estar plenamente informada sobre los procedimientos de aborto antes de tomar una decisión, ofreciendo citas con enfermeras tituladas, incluso a través de telemedicina, para brindar orientación médica y conectar con recursos útiles.

Iniciativas para Visibilizar y Apoyar

En Chile, donde la prohibición del aborto fue total hasta 2017 (ahora solo permitido en casos de riesgo vital materno, inviabilidad fetal o violación), Karin Watson, de 22 años, y su amiga Danae Muñoz fundaron ¡Que se sepa!. Esta plataforma nació para que las mujeres que han abortado puedan hablar de su experiencia de manera segura, rompiendo el silencio que incluso dentro de círculos cercanos persiste. Su proyecto, que comenzó en Instagram y ahora tiene más de 1.100 seguidoras, busca mostrar la diversidad de los casos y combatir la visión parcial y estigmatizadora del aborto.

"Que sea Ley", el documental sobre la despenalización del Aborto - Hoy Nos Toca a las Diez

¡Que se sepa! también remite a las mujeres a ONG locales que les brindan apoyo en todo el proceso de aborto, desde conseguir pastillas hasta ofrecer ayuda económica y un lugar seguro. A pesar de recibir comentarios de odio, especialmente tras publicar testimonios rotundos como "He abortado y ha sido la mejor decisión que he tomado", las fundadoras no se desaniman, conscientes de la necesidad de su plataforma y de la importancia de que estas historias sean contadas.

Los testimonios de mujeres, junto con los avances legales y la investigación sobre la salud mental, demuestran que el aborto es una realidad compleja que requiere información clara, apoyo integral y un continuo compromiso social y político para asegurar el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos sin estigma ni discriminación.

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