En la Escuela Deportiva Moratalaz (EDM) se fomenta el amor por el fútbol desde las edades más tempranas. Una de sus categorías más especiales es la de los chupetines, integrada por niños y niñas que dan sus primeros pasos en el deporte.
Los Primeros Pasos en el Fútbol: La Categoría de Chupetines
La Experiencia de los Jóvenes Jugadores
“Me lo he pasado como en el circo”. Esta frase, pronunciada por Jorge, uno de los jugadores más jóvenes de la Escuela Deportiva Moratalaz, resume la experiencia de muchos. Jorge, que forma parte de la categoría de chupetines, niños y niñas nacidos en los años 2009 y 2010, daba así su opinión a su entrenador, Alberto Cagigal, tras su primera tarde de entrenamiento en la EDM. Al finalizar la sesión, el preparador se sentó rodeado de los once pupilos que tuvo ese día para saber qué opinaban sobre lo que habían hecho en su estreno. Todos respondieron que se lo habían pasado muy bien.
Organización de la Categoría
Una temporada más, la ED Moratalaz ha puesto en marcha el grupo de chupetines, niños y niñas de cuatro y cinco años que disfrutan jugando al fútbol. Esta campaña hay 32 pequeños apuntados, repartidos entre tres entrenadores, y que se ejercitan dos días a la semana durante una hora en cada sesión. Además, uno o dos viernes al mes juegan partidos contra otros clubes, pero como en estas edades no hay competición oficial, todos los encuentros son amistosos. Cada semana, uno de los tres grupos disputa un enfrentamiento contra otro club.

La Filosofía de Enseñanza: Diversión y Valores
El Enfoque en el Juego y la Diversión
“Lo primero que buscamos en la Escuela es que los niños se diviertan. No tiene ningún sentido que a estas edades lo principal sea que aprendan a jugar al fútbol. Por eso, preparamos distintos juegos, que luego vamos adaptando a jugar con una pelota. Lo que buscamos es que se lo pasen bien y tengan ganas de venir el siguiente día que les toque”. Son palabras de Elias García, coordinador de la etapa de iniciación de la EDM. La filosofía de que lo primero a estas edades tan tempranas es divertirse es compartida por todos: entrenadores, responsables de la Escuela y padres.
Adaptación de Juegos Tradicionales
Un ejemplo de cómo se puede adaptar un clásico juego de estas edades al fútbol es el del pañuelo. Los chicos primero juegan teniendo que coger con la mano un peto en lugar de un pañuelo, pero luego se sustituye por un balón, y el que llega antes a la pelota, tiene que dirigirla con el pie hasta su línea de salida, mientras el rival intenta impedirlo.
Perspectiva de Entrenadores y Coordinadores
Jordi Didac, uno de los tres técnicos que dirigen a los chupetines y que lleva tres temporadas en esta tarea, lo dice sin fisuras: “Lo principal es que se diviertan. Si no lo logran, venir a entrenar se les convierte en un suplicio. Y si en vez de pasárselo bien, sufren, no quieren volver”. Este estudiante de Turismo bilingüe lleva cuatro temporadas entrenando en la EDM, y tres dedicadas a los más pequeños de la Escuela. Para él, es gratificante enseñar a los más pequeños. “No se les enseña a jugar al fútbol, sino a saber tratar con otros compañeros. Respecto a su aprendizaje con el balón, se les enseñan cosas muy simples, como pasar, parar la pelota o tirar”.
El Rol de los Padres: Apoyo y Expectativas
Lo que buscan los Padres
De la misma opinión que los entrenadores son todos los padres consultados. César Santos, progenitor de Ainara Santos, resulta contundente: “Mi hija lleva una semana entrenando y el cambio que he notado en este tiempo es que ahora está contentísima. Se levanta por las mañanas y lo primero que pregunta es si entrena, para preparar la mochila”. Sergio Fernández, padre de Alicia Fernández, otra de las chupetines que lleva ya dos temporadas en la Escuela, se expresa de forma similar: “Espero que aprenda a relacionarse con los demás y aprenda los diferentes valores que conlleva el fútbol, como el respeto a los otros. También quiero que haga deporte, porque es muy sano”.
Los Sueños de los Padres
Todos los padres de estos futuros cracks sueñan igualmente con tener a un campeón en su familia. La brasileña Lidia de Sousa, madre de Íker da Luz, no tiene rubor alguno al reconocerlo: “Claro que me gustaría que fuera un gran jugador. Creo que todos los padres sueñan con eso. Pero hay que ser conscientes de que es muy difícil que lleguen a algo en el fútbol. Pero no hay nada imposible”. En esa misma línea se expresa César Santos, el padre de Ainara: “Sí, sueño con tener una campeona. En el fútbol femenino es más complicado, pero por qué no. Si pudiera llegar a ganarse la vida con el fútbol sería estupendo, porque es algo que le gusta mucho”. Incluso Sergio Fernández, progenitor de Alicia, considera normal que los familiares piensen que sus hijos puedan llegar a ser grandes futbolistas: “Siempre se sueña con tener un hijo o hija campeón”.
Influencia de los Padres en el Juego
Los padres a menudo se creen en condiciones de dar lecciones a sus hijos en esta actividad que casi siempre les encanta al progenitor más que al vástago. Aunque cada uno lo disfraza a su manera: “Su padre, que lleva jugando al fútbol toda la vida, sí que le da indicaciones, y algunas veces le dice cómo tiene que jugar. Pero, por lo general, le dejamos que haga lo que sabe”, destaca Lidia de Sousa. César Santos también se justifica: “Lo que siempre le digo es que haga caso a los entrenadores y que se divierta, que juegue bien, que meta muchos goles y que pase a los compañeros”. Además, el padre de Ainara entiende como algo poco común que su hija haya elegido aprender a jugar al fútbol: “Le gusta desde siempre, aunque sea niña. Seguramente está influenciada por el hermano, que también juega en la Escuela, pero conozco otras parejas que tienen niños practicando fútbol y a sus hermanas no les gusta este deporte. En este caso no es así. A ella le encanta”.
La versión del entrenador también es importante en este aspecto. Jordi Didac reconoce que hay algunos padres que les dicen cosas a sus hijos cuando están entrenando. “No son muchos, pero sí hay alguno que lo hace, y no se da cuenta que nos perjudica a nosotros, porque los chavales, como es lógico, siempre están más atentos a sus padres que a nosotros, sus entrenadores. Esto dificulta nuestra actividad. Pero la verdad, son pocos los que hacen esto”. Y una frase del pequeño Gael resulta bastante esclarecedora: “Mi papá me dice que juegue para arriba y que no me pare”.
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La Visión de los Protagonistas: Los Propios Chupetines
Motivaciones y Aprendizajes
Si se les pregunta a los protagonistas, las respuestas son algo diferentes. Gael Contonente, chupetín que vive su segunda temporada en la EDM, señala: “Me he apuntado porque me gusta el fútbol, sobre todo defender y meter goles. Desde que comencé el año pasado, he aprendido muchas cosas, como regatear y pasar. También a chutar a portería, y ahora lo hago muy fuerte. Juego con los amigos en el patio del colegio y en mi casa”. Ainara Santos, una estudiante de 5 años, asegura que viene a la ED Moratalaz porque le “gusta” y porque “su hermano también juega aquí”. Y añade: “Lo que más me gusta es jugar partidos. Soy defensa y también meto goles”.
Ídolos y Aspiraciones
Todos estos aprendices del balón sueñan con parecerse a algún jugador profesional famoso. Así, Ainara Santos y Alejandro Serrano tienen como ídolo al madridista Cristiano Ronaldo, mientras que Gael Contonente tiene como referente al también delantero del Real Madrid Gareth Bale. Ainara Santos comenta: “Me gustaría ser como Ronaldo, porque mete muchos goles”.
Desafíos y Metodología del Entrenamiento
Aprendizaje de Conceptos Básicos y Coordinación
Además de divertirse, también se pretende que los más pequeños comiencen a asimilar los conceptos más básicos del deporte que más les ilusiona. Y aunque todo se envuelve en juegos y diversión, también se intenta que el primer contacto con el balón sea algo aleccionador. “Simplemente se busca que aprendan a controlar el balón, a dar un pase, a hacer una conducción de la pelota y a tirar”.
Este año, como novedad, todos los equipos de esta etapa tendrán una sesión semanal de unos diez minutos en la que trabajarán expresamente ejercicios para mejorar la coordinación, un aspecto muy importante que cada vez está adquiriendo más trascendencia. De hecho, Sergio Fernández, padre de Alicia Fernández, es una de las características que ha notado que ha cambiado más en su hija, tras una temporada entera en la Escuela: “Se ve muy bien que ha mejorado sus movimientos de un año a otro. Se mueve mucho mejor y está mucho más coordinada”.
El Reto de Mantener la Atención
La imagen más generalizada que existe de un grupo de chicos de estas edades jugando al fútbol es verlos a todos corriendo detrás del balón. Con cuatro y cinco años es casi imposible evitar ese desplazamiento de los dos equipos como una colmena detrás de la pelota. El entrenador Alberto Cagigal lo explica: “Es muy difícil en chupetines evitar que todos vayan detrás del balón. Enseñarles cosas de colocación o tácticas es muy complicado, casi imposible”. Con niños tan pequeños, lo que realmente les cuesta a los entrenadores es mantener su atención. Este estudiante de INEF lo ratifica: “Lo que más trabajo da es lograr que te escuchen. También depende de cuántos niños tengas. Si tienes muchos, al final es un lío. Pero se puede lograr dándoles las pautas claras, concisas y que no sean muchas”.
El Entusiasmo por los Goles
Y como no podía ser de otra manera, lo que más les gusta a todos estos astros en potencia es meter goles. Lo deja muy claro Alejandro Serrano, un chaval de 5 años: “Es el segundo año que vengo a la Escuela y ya he metido muchos goles. Ha habido partidos en los que he marcado alguno con un caño. Me gustaría meter uno de cabeza, pero para lograrlo tienen que pasármela alta, y es muy difícil. También me gusta ser defensa, pero cuando juego con los amigos en el cole me encanta meter goles”.
El Ambiente en la Escuela y Durante los Partidos
Reparto Equitativo de Minutos
A diferencia de los equipos de las categorías de desarrollo (infantiles, cadetes y juveniles), en los chupetines no hay quejas del tiempo de juego en los partidos, pues el entrenador tiene muy claro que a estas edades todos tienen que participar por igual, independientemente de su nivel. El reparto de minutos es equitativo y no influye para nada en el resultado del partido.
Comunidad y Camaradería entre Padres
Un aspecto que también llama mucho la atención en la ED Moratalaz es el buen ambiente existente entre los padres de los chupetines, que hace más agradable el tiempo que se le tiene que dedicar todas las semanas a llevar a los peques a entrenar o acercarlos a los partidos. César Santos lo especifica claramente: “El ambiente de la Escuela me parece muy bueno. Como todo en la vida, las organizaciones la forman las personas, y he comprobado que aquí hay muy buenas personas. Por eso estoy muy a gusto con mi hijo mayor, que está en los benjamines”. Esta es otra de las ventajas que tiene apostar por traer a los pequeños a la EDM. Así lo explica Lidia de Sousa; “Conocemos la Escuela porque vivimos en Moratalaz y nos gusta mucho como funciona. Es el primer año que traemos a nuestro hijo aquí, y cuando sale, se le ve muy contento y a gusto. El ambiente que se vive aquí es familiar y de calidad”. Sergio Fernández ratifica la misma impresión: “El ambiente entre los padres es muy bueno. Y entre los niños, mejor. Es lo que más me gusta de esta Escuela”.
Actitud de los Padres en los Partidos
Para finalizar, el punto más polémico, el que hace referencia a la actitud de los padres durante los partidos. Todos coinciden en señalar que hay algunos más tranquilos que otros y unos que animan más que otros. Asimismo, resaltan que hasta el momento no han vivido ningún instante que sobresaliera por la agresividad que se sufre algunas veces en los campos de fútbol, incluso en partidos de niños de estas edades.
César Santos se incluye entre los padres que animan mucho a los jugadores: “Yo soy de los padres que gritan, pero intento no molestar a los demás. Creo que nunca llegaría a discutir con otro padre por el fútbol. No sería un buen ejemplo para los críos”. De forma parecida se expresa Sergio Fernández: “En los partidos hay muy buen ambiente. Me incluyo entre los padres que animan. Pero esto no me puede llevar a discutir con nadie del otro equipo. Creo que es muy importante que nos respetemos unos a otros, por lo que pienso que nunca discutiría con otros padres por el fútbol. No sería bueno para los chicos”.
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