El nombramiento de Isabel García Tejerina como ministra y sus posteriores decisiones relacionadas con la regulación de fertilizantes agrícolas han generado una considerable controversia, poniendo de manifiesto sus vínculos previos con la industria y levantando acusaciones de conflicto de intereses.
El Nombramiento de Isabel García Tejerina: Primeras Críticas
Desde el inicio de su gestión, el partido EQUO criticó que el nombramiento de Tejerina no suponía un cambio de rumbo en la política ambiental del Partido Popular. Se señaló que la ministra solo poseía experiencia en el sector agrario, sin haberse ocupado previamente de temas ambientales. Lejos de representar una renovación, Tejerina fue descrita como "una vieja conocida en Moncloa", habiendo sido asesora desde los gobiernos de Aznar.
En este contexto, se advirtió que proyectos como la Ley de Costas o el fomento de energías consideradas peligrosas, como el fracking, seguirían adelante. La organización Greenpeace, por su parte, anticipó que Tejerina tendría numerosos retos por abordar, especialmente en la lucha contra el cambio climático. Se esperaba que defendiera objetivos ambiciosos en el consejo de ministros, tales como:
- Reducir al menos un 55 % las emisiones internas de gases de efecto invernadero.
- Alcanzar un objetivo en energías renovables del 45 %.
- Lograr una eficiencia energética del 40 % en el marco de la estrategia 2030 de la Unión Europea.
Otra de sus prioridades, según Greenpeace, debía ser la implantación de la Política Pesquera Común, aprobada el año anterior por la Unión Europea con el apoyo del Gobierno español. En el ámbito de la agricultura, se esperaba que la ministra apoyara la agricultura ecológica y estableciera objetivos para incrementar a 7,6 millones de hectáreas la superficie dedicada a esta en 2020, además de prohibir el cultivo comercial de transgénicos.

Conexiones con Fertiberia y el Grupo Villar Mir
Una de las denuncias más destacadas provino de EQUO, que señaló las conexiones entre la ministra Isabel García Tejerina y la empresa de pesticidas Fertiberia. Tejerina trabajó en Fertiberia entre los años 2004 y 2012, formando parte de un equipo en el que también se encontraba Villar Mir, un empresario que figura en los Papeles de Bárcenas.
Dirigentes políticos criticaron este hecho, afirmando que "las puertas giratorias vuelven al Gobierno con Tejerina". Se estableció una comparación con el caso del exministro Cañete, quien tenía acciones en una petrolera, señalando que la nueva ministra poseía conexiones con una "empresa de pesticidas y fertilizantes".
Posteriormente, la portavoz de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, Irene Montero, acusó a la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, de "plegarse al Grupo Villar Mir a la hora de decidir el nivel de toxicidad de los fertilizantes agrícolas". Montero criticó que el Gobierno hubiera "hecho suyos los argumentos de la patronal de fabricantes químicos y se oponga a que se rebajen los límites de los tóxicos permitidos en los fertilizantes agrícolas". La portavoz vinculó directamente esta postura con el pasado de Tejerina: "la casualidad es que la ministra Isabel García Tejerina llega al Gobierno tras ser alta directiva de Fertiberia, la mayor empresa productora de fertilizantes, asociada a Villar Mir". Montero denunció que "si las grandes empresas querían presentarse a las elecciones para mandar mucho tenían dos opciones, presentarse o hacerlo a través del PP", calificando como "una vergüenza" que el Gobierno "prefiera tender la mano a presuntos corruptos, como el señor Villar Mir" a costa de la salud de la ciudadanía.
La Controversia del Cadmio en Fertilizantes Agrícolas
El centro de la polémica se situó en la regulación de los niveles de cadmio, un metal pesado tóxico, en los fertilizantes a base de fosfatos. El cadmio es un metal que existe en pequeñas cantidades en la corteza terrestre y se encuentra en fosfatos utilizados como fertilizantes agrícolas, siendo posteriormente asimilado por las plantas. Esto implica que los seres humanos pueden incorporarlo a través de la dieta, especialmente los vegetarianos, y también los fumadores.
Riesgos para la Salud y Recomendaciones Europeas
El cadmio es tóxico para el ser humano, como otros metales pesados, y puede causar daños en el hígado, disfunciones renales e incluso algunos tipos de cáncer. Aunque los estudios avalados por la Unión Europea indican que la cantidad de cadmio que llega al cuerpo se encuentra en el límite razonable, las recomendaciones apuntan a métodos para disminuir esta dosis.
Para reducir el cadmio en las plantas y animales que consumimos, la medida más efectiva es actuar sobre los fertilizantes, empleando fosfatos con menos cadmio.
El Origen del Problema: Fosfato Africano
Una parte significativa del fosfato que llega a Europa procede de África, concretamente del Sáhara Occidental, de minas como las de Bu Craá. El problema radica en que estos fosfatos tienen un contenido de cadmio considerablemente alto. La solución propuesta implica el uso de fosfatos de otras fuentes, como Finlandia o Rusia. Esta circunstancia presenta un desafío para las empresas de fertilizantes, como aquella para la que trabajó la actual ministra de agricultura antes de su cargo, y ha sido la principal razón de la oposición de España a una nueva regulación más estricta.

Negociaciones Europeas y la Postura Española
Dentro del marco de negociación para imponer nuevos valores límite de cadmio en fertilizantes, un grupo de 38 eurodiputados de cinco grupos políticos distintos envió una carta al Consejo de la Unión Europea. En ella, denunciaban un claro conflicto de intereses de la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, en las negociaciones comunitarias sobre los niveles máximos de tóxicos en los fertilizantes. El Parlamento Europeo se mostró partidario de reducir el nivel máximo permitido de cadmio hasta los 20 miligramos por kilogramo.
Los firmantes de la carta expresaron su preocupación por la posición del gobierno español, representado por la ministra Tejerina, quien tenía un "claro vínculo con la industria de los fertilizantes". El documento subrayaba que la ministra fue miembro ejecutiva de la empresa Fertiberia, miembro de Fertilizers Europe, que controla el 75% de la producción española y el 100% de la producción de Portugal. Se recordó que, debido a esto, la ministra "ya tuvo que abstenerse en varios procesos regulatorios en el sector fitosanitario en España en 2017".
Los eurodiputados denunciaron que, actualmente, "la posición del Ministerio de Agricultura ha sido exactamente la misma que la de Fertilizers Europe: abogar por dejar los niveles como están actualmente". Esperaban que la presidencia del Consejo de la UE tuviera en cuenta este conflicto de intereses de la ministra cuando el gobierno español se opusiera a la posición de la Comisión Europea y al mandato del Parlamento Europeo, actuando "en consecuencia".
Argumentos del Gobierno y su Refutación
El Gobierno justificó su oposición a una rebaja del nivel de toxicidad en los fertilizantes agrícolas argumentando que "imponer unos límites más estrictos perjudicaría la industria agroquímica". Un documento de trabajo al que tuvo acceso 'eldiario.es' señalaba: "El mercado español debe poder seguir disponiendo de fósforo procedente de la roca fosfórica africana. Límites de cadmio demasiado rigurosos nos sacarían del mercado en fertilizantes fosfatados".
Sin embargo, varios argumentos del Gobierno fueron refutados:
- "Compartimos posición en la UE con Francia, Italia y Reino Unido." No es cierto. La postura española de defender niveles altos de cadmio solo coincidía con la de Reino Unido y Polonia, pero no con Francia e Italia. La última posición oficial de Italia proponía límites de 60 mg/kg en cinco años, y Francia se alineó con la propuesta de la Comisión Europea de llegar a 20 mg/kg en doce años.
- "La posición de España está avalada por la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo." Directamente erróneo y acreditado por varios eurodiputados que participaron en las votaciones.
- "España defiende la misma posición desde 2009, antes de que Isabel García Tejerina llegara al Ministerio." Esta información se consideró "a medias", un intento de presentar la defensa de la industria como una cuestión de Estado y salpicar al PSOE.
- "La posición de España viene avalada por los más rigurosos informes científicos." En casos complejos de legislación europea, el debate suele estar condicionado por el choque de informes y contrainformes.
- "La posición de España está respaldada por la Comisión Europea." Esta afirmación es falsa, ya que la Comisión Europea quería reducir los límites de cadmio hasta los 20 mg/kg en los próximos 12 años.
- "Su postura -en referencia a la opción más medioambientalista- llevaría a un monopolio a nivel global del fosfato." Esta afirmación se calificó de "incorrecta y tendenciosa". En Europa existía un monopolio de facto de Marruecos en la venta de roca de fosfato (más contaminante), pero existen otras fuentes importantes de materia prima como Finlandia (único país de la UE con minas), Canadá o Sudáfrica.
- "La norma afectará al bolsillo de los agricultores españoles." Este argumento, aunque apela a los sentimientos de un sector bien considerado, también es difícil de defender. Es crucial precisar que no es lo mismo la producción que la venta de fertilizantes que realizan los agricultores. En España, el 75% de la producción la realiza Fertiberia -el 100% en Portugal-, pero solo tiene un 33% de la cuota de mercado. Los más perjudicados por un reglamento europeo estricto con el cadmio serían la industria española y europea, que debería llevar a cabo una reconversión para reducir los niveles de este metal pesado o buscar nuevos proveedores.

Acusaciones de Conflicto de Intereses y Datos Falsos
Las críticas se intensificaron con acusaciones de que la ministra Tejerina habría utilizado datos falsos para defender en el Congreso los altos niveles de tóxicos en fertilizantes. Irene Montero afirmó que "en un país democrático el Gobierno defiende a sus agricultores, no a las grandes empresas", recordando que la titular de Agricultura "llegó al Ministerio desde la mayor empresa española productora de fertilizantes, de Villar Mir".
Según información publicada por eldiario.es, el Gobierno justificaba su oposición a una rebaja del nivel de toxicidad en los fertilizantes agrícolas en que imponer límites más estrictos perjudicaría a la industria agroquímica. El documento de trabajo al que tuvo acceso este medio señalaba: "El mercado español debe poder seguir disponiendo de fósforo procedente de la roca fosfórica africana. Límites de cadmio demasiado rigurosos nos sacarían del mercado en fertilizantes fosfatados."
Unidas Podemos, a través de su cuenta en redes sociales y la voz de Gómez-Reino, lamentó que con esta decisión "quedan claras las prioridades de la ministra Tejerina y del Gobierno de M. Rajoy: defender los negocios de los amigos, en este caso de Villar Mir, ante la salud de la ciudadanía."
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