La llegada de un recién nacido es un momento muy bonito lleno de emociones, pero que también genera muchas dudas e incertidumbres. Que tu bebé no quiera saber nada del chupete no es tan raro. Muchas madres y padres se encuentran con esta situación, como la de una madre con su hija de dos meses y medio que "no quiere chupete, lo escupe y hace arcada". Este escenario es más común de lo que crees y no debería preocuparte, a no ser que el motivo parezca ser alguna lesión en la boca que le cause dolor. En ese caso, también notarás el rechazo al pecho y otras señales.
Es probable que al principio lo escupa. Algunos bebés, incluso con 18 meses, nunca cogen el chupete, o, como el caso de un niño que no lo cogió hasta los 7 u 8 meses, daban arcadas y lo escupían. El chupete no es imprescindible, así que, si tu bebé lo rechaza, no debes alarmarte.
¿Por qué mi bebé no acepta el chupete?
Existen múltiples razones por las que un bebé podría rechazar el chupete. Entenderlas puede ayudar a abordar la situación con mayor paciencia y empatía.
- Preferencia personal: No todos los bebés son iguales. Al igual que a algunos nos encanta el chocolate y a otros no, los bebés tienen sus propias preferencias desde muy temprana edad. Puede que el tuyo simplemente no sea fan de los chupetes. Y eso está bien, ¡no pasa nada!
- Confusión con el hambre: A veces el problema no es tanto el concepto del chupete, sino que le estés ofreciendo el chupete para calmarle cuando lo que tu bebé quiere es comer. Si tiene hambre, por mucho que le des el chupete no se va a calmar.
- Necesidad de cercanía y contacto: Muchas veces, el bebé se pone nervioso porque no siente cercana la presencia de sus padres, que le da seguridad. Finalmente, también puede ser que tu bebé no quiera un chupete porque lo que quiere es estar contigo.
- Tipo de chupete inadecuado: Los chupetes vienen en varios materiales (silicona, látex, caucho natural), diversas formas (redondeados, anatómicos, ortodónticos) y tallas. Puede que el diseño, el material, la textura, el tamaño o la forma del chupete que estás utilizando no se ajuste bien a la boca de tu bebé o le resulte desagradable.
- Instinto de succión débil: Algunos bebés simplemente no necesitan el chupete. Su instinto de succión no es tan fuerte como en otros niños. Esto no es algo malo; de hecho, es genial porque te evitas el drama de quitárselo más adelante.
- Edad del bebé: Si tu pequeño está muy cerca de los 6 meses o más, es posible que ya esté en la etapa de explorar el mundo con las manos y boca, y no tenga tanto interés en el chupete como antes. Los recién nacidos suelen tener un instinto de succión muy fuerte, pero este instinto puede variar dependiendo de la edad de tu bebé.
- Molestias físicas: Los bebés pueden rechazar el chupete si están incómodos o molestos por otra razón. Si tu bebé está irritable, con gases, o incluso si tiene alguna molestia en la boca, como los primeros signos de dentición, podría simplemente no querer nada en su boca.
- Distracciones: Si tu bebé está en medio de una distracción, como en un lugar ruidoso o lleno de estímulos, es probable que el chupete no le interese tanto. Intenta ofrecerle el chupete en momentos de calma, sin presiones.
- Lactancia materna establecida: Es importante tener en cuenta que los bebés amamantados exclusivamente pueden tener menor disposición al chupete debido a la fuerte relación entre su succión y el pecho materno. La Asociación Española de Pediatría recomienda, como norma, no ofrecer el chupete al recién nacido, sobre todo hasta que no esté establecida claramente la lactancia materna.

Estrategias para fomentar la aceptación del chupete
Si tu bebé rechaza el chupete y tú deseas que lo acepte, la paciencia será tu mejor aliada. Hay diversas tácticas que puedes probar antes de darte por vencido.
Elegir el chupete adecuado
Es muy recomendable investigar y probar con distintos modelos, marcas y materiales. Siempre elige el chupete adecuado para la edad de tu bebé.
- Material: Prueba diferentes materiales como silicona, látex o caucho natural. Los bebés notan la diferencia, ya que tienen propiedades distintas que pueden gustar más o menos al bebé.
- Forma: Existen varias formas de chupetes. Algunos son más redondeados, otros más anatómicos, y algunos tienen una forma ortodóntica pensada para favorecer el desarrollo de la mandíbula. Es posible que el diseño del chupete que estás utilizando no se ajuste bien a la boca de tu bebé. ¡Pruébate con diferentes formas!
- Talla: La talla de chupete también es importante para que tu bebé se sienta cómodo. No son iguales los chupetes para prematuros, que los chupetes para recién nacidos o chupetes para bebés más mayores, como los de 18 meses. El chupete elegido debe tener las medidas apropiadas para la boca de tu recién nacido, no debe ser ni demasiado grande ni muy pequeño.
Lávalo bien o esterilízalo las primeras veces que se lo ofrezcas. Los chupeteros desempeñan un papel esencial en la adaptación de los bebés al chupete y en el fomento de su aceptación. Además de mantener el chupete siempre a mano, también ofrecen una experiencia táctil agradable para los bebés, ya que pueden tocar y explorar los coloridos diseños y texturas.
Cómo ofrecer el chupete correctamente
Un enfoque gradual puede ser una estrategia muy efectiva para fomentar su aceptación de manera más cómoda y natural. Ofrecer el chupete de forma constante, pero sin forzar, es clave.
- Estimulación del reflejo de succión: Acariciarle los labios con la tetina, de arriba abajo, es una buena forma de estimular su reflejo de succión y hacer que abra la boca. Cuando lo haga, puedes intentar introducir el chupete con suavidad. Si lo suelta, repite lo mismo otras dos o incluso tres veces.
- Momentos oportunos: La elección de los mejores momentos para ofrecer el chupete desempeña un papel clave en la aceptación de este objeto. Para introducir el chupete en bebés amamantados exclusivamente, es aconsejable elegir momentos tranquilos y relajados para que el bebé se adapte mejor. La hora de dormir puede ser un momento especialmente oportuno.
- Sin presiones: Si ves que ni por esas el bebé quiere el chupete, no te agobies. Puedes probar otras técnicas, como, por ejemplo, ofrecerle el chupete al bebé como si se tratase de uno de sus juguetes. La curiosidad hará el resto. Si el bebé claramente no está interesado, no fuerces el chupete.
- Lo que NO debes hacer: No debes untar el chupete con nada. Antiguamente se mojaban las tetinas en miel, azúcar o leche condensada para que el sabor dulce hiciese más apetecible el chupete. Si nos remontamos más atrás en el tiempo, incluso se ofrecía chupetes con anís. Estas prácticas no son seguras ni recomendables.

Alternativas para calmar al bebé si rechaza el chupete
Si tu bebé muestra resistencia ante los intentos de usar el chupete, no te preocupes, no está todo perdido. Si ves que el chupete no es lo suyo, puedes considerar diversas formas de consuelo.
- Contacto físico y afecto: Tomarlo en brazos, hacerle mimos y caricias o envolverlo tiernamente en una sábana o toalla adecuada para ello, son formas muy eficaces de calmar al bebé.
- Baño caliente: Hay diversas maneras de lograr dormir a un bebé rápido y que se relaje. Otra forma es tranquilizarle con un baño caliente. Decide cuándo bañar al bebé como parte de la rutina, pero no hace falta que utilices jabón todas las veces, ya que no es recomendable bañar a los bebés todos los días.
- Movimiento y masajes: Un balanceo suave puede ser también una gran opción para calmarle. Además de la aplicación de masajes delicados, que también pueden aliviar la tensión y el malestar, brindando una sensación de alivio y relajación al bebé.
- Evitar sustitutos no deseados: Sobre todo, es importante evitar que tu recién nacido recurra a su dedo como una forma de consuelo, ya que esto puede ser más difícil de corregir más adelante.
Cómo quitar el chupete acompañando a tu hijo en el proceso
El chupete: ¿Beneficios o controversia?
Con tantos detractores como defensores, los chupetes son una herramienta de la que muchos padres no pueden o no quieren prescindir. Succionar un chupete es un reflejo natural y normal en los niños pequeños. Suelen reclamarlo cuando tienen sueño, están irritables o están aburridos, enfermos o enfadados, entre otros momentos.
Mediante la activación del reflejo de succión del recién nacido, los chupetes ayudan a calmar al bebé y lograr que se sienta más seguro. El chupete puede ser de gran ayuda a la hora de calmar a los bebés. Les facilita el sueño, alivia malestares e, incluso, podría disminuir los riesgos de muerte súbita. Además, el chupete ofrece otros beneficios, como la reducción del riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, la disminución del dolor, la ansiedad y el llanto, y la facilitación del sueño. Esto indica que, en muchos casos, los beneficios superan los inconvenientes.
Sin embargo, los chupetes siguen siendo uno de los temas polémicos en la crianza de los hijos. Hay quienes defienden su uso para reducir la ansiedad y el estrés y quienes prefieren mantenerlos lejos de las bocas de los bebés. Sea cual sea la opción escogida por la familia, siempre debe verse como un consuelo provisional que debe tener un fin.
Es positivo recurrir al chupete únicamente en casos concretos, para consolarlo o para dormirlo, pero nunca debes recurrir a él de manera generalizada.
Cuándo y cómo retirar el chupete (si lo acepta)
Dejar el chupete no es siempre una tarea sencilla. Como en todo lo relativo a la crianza, existen diferentes opiniones sobre cuándo es el mejor momento para retirarlo. Hay quienes aconsejan quitar el chupete cuando todavía es un bebé. Si el niño aún no tiene un año, no se necesitarán explicaciones ni negociaciones. Para otros, la mejor edad para dejar el chupete es entre los dos y tres años, el período en el que más avanzan en el lenguaje. Si se despiden de él antes, perfecto, pero no es necesario meterles prisa. Al final, también se dan casos en los que es el propio niño quien acaba abandonando este objeto por sí solo.
Sin embargo, en torno a los tres o cuatro años, sí es conveniente abandonar este hábito para evitar futuros problemas de salud y desarrollo. Los pediatras y logopedas están de acuerdo en que, si se usa el chupete, se haga con limitaciones para evitar problemas de dentición y desarrollo del lenguaje. Y, por todo esto, es importante retirar el uso del chupete en el momento adecuado.

Consejos para una retirada exitosa
Para conseguir que el niño se acostumbre a ir dejando el chupete, es aconsejable que no se le dé cada vez que lo pida o llore, y que lo use solo para dormirse, por ejemplo. Y, sobre todo, que los padres no se obsesionen con este proceso, porque si no el pequeño sentirá como una verdadera tragedia este cambio.
- Comunicación: Cuando los niños tienen más de dos años, si no muestran interés en hacerlo, hay que ayudarles a conseguirlo. Habla con él y explícale las razones por las que debe abandonar este hábito.
- Retirada gradual: Se suele recomendar que el pequeño pueda usar el chupete solo en ciertos momentos, como la hora de dormir. Si aún es bebé, se le puede quitar una vez se ha dormido en la cuna y dejarlo a su alcance. Hay que ir aumentando el tiempo en el que el niño está sin este objeto. Una retirada drástica del chupete provocaría más ansiedad al bebé. Si el niño es mayor, se le puede explicar que, como es mayor, precisamente, no necesita el chupete durante el día.
- Reducir la disponibilidad: Evita que el chupete siempre esté a la vista del niño. Además, no se debe ofrecer cada vez que el bebé llore.
- Ofrecer alternativas de consuelo: Poco a poco, se puede calmar al niño con caricias, abrazos u ofreciéndole su peluche favorito.
- Mantener la firmeza: Una vez tomada la decisión por parte de los padres, es importante mostrarse firme y no dar marcha atrás.
- Actitud positiva: Nunca hay que castigar al niño por no abandonar el chupete. Si se obliga a que deje el chupete de golpe, el niño buscará otra manera de succionar y podrá crear malas costumbres, como morderse las uñas. Tampoco hay que compararlo con otros niños, porque cada menor tiene su propio ritmo.
- Recursos de apoyo: Busca cuentos y libros en los que algún personaje esté pasando por este momento. Algunos ejemplos son El chupete de Gina, ¡Adiós al chupete! o Los superhéroes no llevan chupete.
Es natural sentirse abrumado por las opiniones contradictorias y las inseguridades que surgen alrededor del uso del chupete. Sin embargo, debes confiar en tu instinto y en lo que consideres más adecuado para tu bebé. La clave está en ser consciente de las preferencias y necesidades únicas de tu pequeño y abordar la situación con paciencia, empatía y adaptabilidad. En última instancia, sea cual sea la elección, ya sea darle el chupete a tu bebé o no, recuerda que lo más importante es brindarle amor y atención.