Los padres suelen preocuparse cuando sus bebés no defecan con la frecuencia esperada, especialmente si es el primer hijo. Es fundamental comprender cuándo la frecuencia de las deposiciones de un bebé es normal y cuándo podría indicar un problema. La pregunta de si es normal que un bebé no haga caca todos los días tiene una respuesta compleja, ya que el concepto de estreñimiento no se define únicamente por la frecuencia de las deposiciones.
La frecuencia normal de las deposiciones en bebés
La frecuencia de las deposiciones de cada bebé es diferente y varía según la edad y el tipo de alimentación.
Primeros días de vida
- La primera deposición del recién nacido se llama meconio y suele ocurrir en las primeras 24 a 48 horas después del parto.
- Posteriormente, durante unos días, el bebé hará una caca de color verdoso pálido y de densidad muy líquida, denominadas deposiciones de transición.
- Los bebés defecan con mucha frecuencia y de color negro verdoso en los primeros días de su nacimiento. A continuación, se vuelve amarillo.

Bebés amamantados (lactancia materna exclusiva)
- Durante el primer mes de vida, defecar menos de una vez al día puede significar que el recién nacido no está comiendo lo suficiente. El reflejo gastrocólico, un mecanismo automático que les permite comer y hacer caca poco después, hace que mamen y defequen casi de manera inmediata en las primeras 4 semanas.
- Lo normal en los dos primeros meses de vida en bebés amamantados es que realicen de 4 a 6 deposiciones al día, y pueden llegar a hacer una deposición líquida tras cada toma (hasta 10-12 deposiciones al día).
- Después del primer mes, los bebés amamantados pueden pasar varios días o incluso una semana entre evacuaciones, aprovechando cada gota que comen para su salud y no para hacer popó. Esta aparente lentitud puede deberse a que la leche materna apenas contiene residuos.
- También es normal que los bebés de seis semanas que se alimentan exclusivamente con leche materna hagan caca una vez a la semana o 5-6 veces al día, siempre que la deposición sea blanda.
- En niños alimentados con leche materna, pueden estar varios días sin defecar sin que ello suponga un problema.
- Es difícil que un bebé alimentado con lactancia materna tenga estreñimiento.
Bebés alimentados con fórmula
- Un bebé que toma leche de fórmula por lo general defeca por lo menos una vez casi todos los días, pero a veces pasa de 1 a 2 días entre deposiciones.
- El proceso es muy similar en el caso de bebés alimentados con leche de fórmula: de 4 a 6 deposiciones blandas, más abundantes en el primer mes.
- Es normal que los bebés que se alimentan con leche de continuación defequen cada 3-4 días o que tengan heces ligeramente acuosas 5 veces al día, a menos que estén estreñidos.
- Los recién nacidos suelen defecar todos los días durante uno o dos meses. Luego, algunos bebés defecan con menos frecuencia. Además, los bebés que toman leche de fórmula defecan con menor frecuencia que los bebés que toman leche materna.
Esfuerzo y llanto: ¿es normal?
Normalmente los bebés se esfuerzan mucho para lograr una evacuación, por lo que el esfuerzo al hacerlo no es necesariamente alarmante, incluso si el bebé llora o se le torna roja la cara. Para que un bebé logre evacuar representa un gran esfuerzo, y se nota. Los bebés se esfuerzan porque sus músculos abdominales aún son débiles, así que tienden a pujar, llorar y su cara se torna de un color rojizo cuando van a tener una deposición. Esto no significa que estén estreñidos. Si las deposiciones son suaves, probablemente no hay ningún problema.

Diferenciando el estreñimiento de otras condiciones
Para saber si tu bebé realmente padece de estreñimiento, lo que deberás valorar es cada cuánto hace caca y, crucialmente, cómo son las heces una vez las expulsa, así como el comportamiento del bebé.
Disquecia del lactante
Es importante diferenciar el estreñimiento de la disquecia del lactante. Este es un trastorno funcional en bebés menores de 6 meses, que se caracteriza por episodios de esfuerzo y llanto que terminan con la expulsión de heces blandas o líquidas. En este caso, el bebé hace un gran esfuerzo, pero no porque le cueste movilizar las heces, sino porque aún no ha aprendido la secuencia correcta de aumento de presión abdominal y relajación del suelo pélvico para poder defecar. Los bebés nacen con un reflejo automático de defecación, pero sobre el mes de vida, este reflejo gastrocólico puede abolirse, y el bebé debe aprender a hacer caca por sí mismo, lo cual es una "aventura" que puede implicar la disquecia. A veces los verás hacer esfuerzo sin que salga nada; no te preocupes, probablemente solo están practicando.
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¿Qué es el estreñimiento en bebés?
El estreñimiento en bebés o niños pequeños se da cuando tienen heces muy duras o problemas para defecar. El niño puede tener dolor mientras defeca o puede ser incapaz de tener una deposición luego de hacer fuerza o pujar. No importa tanto el número de veces que el bebé haga caca, sino su consistencia y la forma de expulsarla. El estreñimiento ocurre cuando los músculos al final del intestino grueso se vuelven rígidos e impiden el paso normal de las heces. Cuanto más tiempo permanezca la caca en el intestino, más apretada y seca se vuelve, lo que dificulta su eliminación del cuerpo. Las heces endurecidas pueden causar rupturas y grietas a medida que pasan a través de la última parte del intestino grueso, lo que provoca contracciones en lactantes y niños.
Síntomas del estreñimiento
Los síntomas que pueden sugerir estreñimiento en bebés y niños incluyen:
- Heces duras o secas: Este es el síntoma más importante. Si el bebé no ha podido defecar durante unos días fuera de su frecuencia normal, si tiene heces duras y densas, o si siente dolor al hacerlo.
- Frecuencia reducida: Evacuación de heces con menos frecuencia de lo habitual. Por lo general, significa defecar menos de una vez al día para recién nacidos y bebés alimentados con fórmula, aunque para bebés amamantados es más variable.
- Malestar general: Estar demasiado irritable, molesto e incómodo.
- Regurgitación: Regurgitar más de lo normal.
- Dolor y llanto: Dolor al tener una deposición, o llanto intenso.
- Sangre en las heces: Heces o papel higiénico con sangre, debido a las heces duras que pueden causar pequeñas fisuras.
- Esfuerzo ineficaz: Esfuerzo durante más de 10 minutos sin éxito.
- Heces de gran tamaño: Heces largas y anchas.
- Manchas en la ropa: Manchas de líquido o heces en la ropa interior del niño (puede ser señal de retención fecal).
- Posturas específicas: Mover su cuerpo en diferentes posiciones o tensar los glúteos.
- Abdomen hinchado: Dolor e inflamación del abdomen.

Causas del estreñimiento
El estreñimiento suele ser causado por múltiples factores:
- Dieta y líquidos:
- No comer suficiente fibra (una vez que el bebé ha iniciado alimentos sólidos).
- No beber suficientes líquidos.
- Cambio de alimentos líquidos a sólidos o de leche materna a fórmula.
- La inmadurez de los intestinos provoca "lentitud en las deposiciones".
- En bebés alimentados con leche de fórmula, la preparación incorrecta de la misma (cantidad de agua).
- Factores de desarrollo y comportamiento:
- Los niños pueden ignorar la necesidad de defecar porque no están listos para recibir entrenamiento para ir al baño, están aprendiendo a controlar sus deposiciones, han tenido deposiciones dolorosas y tratan de evitarlas, o no quieren utilizar un baño en la escuela o público.
- El estrés no es buen amigo a ninguna edad y aprender a evacuar, mucho más si hay dificultades, genera estrés en el lactante.
- Cambios de estado:
- Viajes, inicio de la escuela o eventos estresantes.
- Causas médicas:
- Enfermedades intestinales, como las que afectan los nervios o músculos intestinales.
- Otras afecciones médicas que afectan los intestinos.
- Uso de ciertos medicamentos (por ejemplo, antibióticos).
¿Qué puedo hacer si mi bebé está estreñido? (Remedios caseros y recomendaciones)
Asegúrese de que su bebé o niño en realidad tiene un problema antes de tratarlo por estreñimiento. Si hay dudas, siempre recomendamos acudir al pediatra para que valore al bebé.
Para bebés (antes de alimentos sólidos)
- Agua o jugo de fruta: Una vez que su bebé tenga al menos un mes de edad, si cree que está estreñido, puede intentar darle un poco de jugo de manzana o pera. Los azúcares en estos jugos de frutas no se digieren muy bien, por lo que atraen líquido a los intestinos y ayudan a aflojar las heces. Aunque no se recomienda el jugo de frutas para bebés menores de un año como regla práctica, puede darle 1 onza (29 mililitros) al día por cada mes de vida hasta aproximadamente los 4 meses (un bebé de 3 meses recibiría 3 onzas). Su profesional de atención médica puede guiarle con relación a cuánto jugo de fruta le puede dar.
- De más de 2 meses: Trate de darle de 2 a 4 onzas (de 59 a 118 mL) de jugo de frutas (uva, pera, manzana, cereza o ciruela pasa) dos veces al día.
- También se puede probar el jugo de ciruela si el bebé tiene más de 3 meses.
- Hidratación: Darle agua extra o jugo durante el día entre comidas. Para facilitar el tránsito intestinal, es muy importante seguir las instrucciones del fabricante en cuanto a la cantidad de agua que hay que añadir a la leche de fórmula para asegurarse de que el bebé está adecuadamente hidratado.
- Aceite de oliva: Si el bebé está experimentando estreñimiento neonatal (y se alimenta exclusivamente con leche materna), puede darle al bebé 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra 2 veces al día.

Para bebés con alimentos sólidos
- Alimentos ricos en fibra: Una vez que su bebé esté tomando alimentos sólidos, puede probar verduras y frutas, especialmente las ciruelas pasas. Si el bebé ha empezado con alimentos sólidos, trate de utilizar alimentos con alto contenido de fibra como arveja, frijol, melocotón, ciruela, ciruela pasa, duraznos, peras, ciruela fresca o espinacas dos veces al día. Si tu bebé ya está empezando a comer otros alimentos, las legumbres, los cereales integrales (pan, arroz o avena) y algunas verduras como los pimientos, el puerro o las alcachofas, pueden favorecer sus movimientos intestinales.
- Agua: A partir de los seis meses, es cuando comienza la alimentación complementaria. Hay que beber agua y hacerlo en cantidad suficiente para una correcta hidratación del bebé.
Técnicas físicas
- Masaje abdominal: Darle a los bebés un masaje suave en la barriga puede aliviarlos del estreñimiento y contribuir a aliviar el malestar. Ponga su mano cálida sobre la barriga de su bebé. Comenzando desde el ombligo y saliendo del vientre, en el sentido de las agujas del reloj y en el sentido contrario a las agujas del reloj, masajee la barriga de su bebé. Mientras realiza este procedimiento, no debe ejercer demasiada presión sobre la barriga de su bebé.
- Movimiento de bicicleta: Levantar suavemente las rodillas del bebé arriba y abajo, manteniendo esta postura al menos unos segundos y luego estirar las piernas. También puedes llevar sus rodillas a su pecho haciendo como si estuviera en cuclillas y, luego, soltar las piernas.
- Baños con agua templada: Prepara la bañera del bebé con agua templada, dejarlo sentado de manera que al menos todo su culito esté cubierto de agua y esperar. Un baño relajante puede ayudar a reducir el estrés asociado a la defecación.
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Para niños mayores
- Dieta y líquidos: Beber suficientes líquidos cada día y comer más frutas y vegetales, así como alimentos altos en fibra como de grano entero. Evitar ciertos alimentos como queso, comidas rápidas, alimentos procesados y preparados, carne y helado.
- Hábitos de baño: Enseñar a los niños más grandes a usar el sanitario inmediatamente después de comer. Detener el entrenamiento para ir al baño, si su hijo se estriñe, y continuarlo después de que ya no tenga estreñimiento.
- Medicamentos (bajo supervisión médica): El uso de ablandadores de heces (como los que contienen docusato sódico) puede servir para niños mayores. Los laxantes como el Psyllium pueden ayudar a agregarle líquido y volumen a las heces. Asimismo, los supositorios o laxantes suaves, como la leche de magnesia líquida, pueden ayudarle a tener deposiciones regulares. Las soluciones con electrolitos como el Miralax también pueden ser efectivas. Algunos niños pueden necesitar enemas o laxantes recetados.
Lo que no debes hacer
- No intentes estimular el ano: Ni con aceite de oliva, ni con perejil, ni con la punta de un termómetro, ni el uso rutinario de supositorios. Estas estimulaciones pueden ser perjudiciales y no resuelven la causa subyacente del problema.
- No dar laxantes o enemas sin consultar: No dé laxantes o coloque enemas a niños sin preguntar antes al proveedor de su hijo.
¿Cuándo debo consultar al pediatra?
Comuníquese con el proveedor de su hijo cuanto antes si:
- Su bebé (excepto si solo se alimenta de leche materna) tiene 3 días sin defecar y está irritable o vomitando.
- Su bebé de menos de 2 meses presenta estreñimiento.
- Su bebé que se alimenta con biberón pasa 3 días sin tener una deposición (comuníquese con el proveedor de su hijo de inmediato si se presenta vómitos o irritabilidad).
- Su hijo está conteniendo las deposiciones con el fin de resistirse al entrenamiento para ir al baño.
- Hay sangre en las heces.
- La caca es dura y definitivamente debe consultar a su médico y regular su propia dieta.
- Ante cualquier duda sobre la salud de su bebé.
En la consulta, el proveedor de su hijo llevará a cabo un examen físico, que puede incluir un examen rectal, y le preguntará sobre la dieta, síntomas y hábitos para defecar de su hijo. En algunos casos, se pueden recomendar exámenes como un conteo sanguíneo completo (CSC) o una radiografía del abdomen para encontrar la causa del estreñimiento.
Color y consistencia de las heces del bebé
El color y la densidad de las heces de los bebés nos dicen mucho. El color de la caca del bebé puede ser de varios colores, como verde, amarillo, marrón, rojo o negro. Si bien la caca de algunos colores es perfectamente normal (el color de las heces del bebé también puede ser verde oscuro), la caca de algunos colores puede ser un signo de afecciones que requieren consultar con un médico. La densidad de las heces puede dar pistas sobre afecciones como el estreñimiento o la diarrea en los bebés. Durante el período de alimentación complementaria, lo que comen los bebés afecta el color y la consistencia de las heces. Por ejemplo, las heces de un bebé alimentado con zanahorias pueden ser de color naranja.
