Panorama General y Desafíos Históricos
El mercado de las terneras de la raza Frisona, que es la mayoritaria en el vacuno de leche, fue sinónimo durante mucho tiempo de bajos precios que en ocasiones rozaban lo irrisorio y ni siquiera cubrían los gastos de tener que llevarlos hasta la lonja.
«El mercado de los becerros de recría pintos reclama animales de 45-50 kilos y es lo que no damos conseguido aquí. Lo que más tenemos son animales de baja calificación», así describe la situación actual del mercado Julio Pérez, coordinador de la Central Agropecuaria de Galicia.

Factores Clave que Influyen en el Precio y la Calidad
Impacto del Manejo en Explotación
Un mal manejo en las explotaciones deriva en precios más bajos ya que esto se nota ya en el mercado. Desde la Central Agropecuaria gallega explican que «solo con verlos ya se sabe cuál tuvo un cuidado acertado en la explotación y quien lo tiene apartado para deshacerse de él lo antes posible».
Buena parte de los novillos de Galicia son adquiridos por cebaderos de Cataluña y de Aragón, y son los propios criadores de estos cebaderos los que luego detectan las malas prácticas. «Se quejan de que le dan leche de mala calidad. Es fundamental una buena cama, unas prácticas higiénicas adecuadas y una alimentación correcta», como indica María Rey, técnica de la Asociación Gallega de Cooperativas Agrarias (Agaca).
Julio Pérez puntualiza que «hay granjas que mejoraron, que están alimentando y cuidando bien los terneros y consiguen buenos precios, como los de la semana pasada con un promedio de 150 euros para los becerros de entre 20 y 50 días».

La Crucialidad de la Genética y Cruces Adecuados
Otro de los problemas que detectan desde el sector es la falta de cruces adecuados que proporcionen animales competitivos como los procedentes de otros mercados, como los de Irlanda o los nacionales de Cantabria o Asturias. Para el tratante es fundamental «tener una buena genética de leche y de carne» y apunta que es preciso investigar más sobre los cruces adecuados para las vacas de raza Frisona.
«Habría que estudiar qué cruces funcionan bien y recomendarle a la gente emplear esos. Sino, los ganaderos cruzan con casi todo lo que les llega», lo que puede afectar la calidad de los animales para cebo.
Dinámica y Tendencias del Mercado de Terneras Frisones
Destinos y Demanda
Pese a que buena parte de los becerros frisones son comprados por cebaderos catalanes y aragoneses, también comienzan a cebarse en Galicia, aunque por ahora es un mercado muy reducido. Desde la Asociación Gallega de Empresarios Tratantes de Galicia, su presidente, Enrique Otero, reconoce que por el momento «los pintos no tienen mucho mercado, no son muy apreciados».
La demanda derivada de los países del Norte de África se deja sentir también en Galicia, puesto que los cebaderos echan mano del norte de España para conseguir estos becerros.

Evolución de Precios y Expectativas
«Por el momento, pese a las fluctuaciones puntuales llevamos unos años con buenos precios», asegura Julio Pérez. A los más de 200 animales (de entre 20 y 50 días) que se vendieron a un promedio de casi 150 euros la semana pasada en Silleda, deben sumarse más de 30 becerros pintos (de más de 50 días) que casi llegan a los 180 euros.
Juan Carlos Soto coincide en que no son los peores tiempos para los becerros pintos y recuerda los más de 200 euros que se llegaron a pagar el año pasado por novillos frisones. «Eso fue excepcional, llevábamos 20 años sin ver esos precios», matiza. Una subida debida a la gran demanda que tenía Francia en aquel momento fue lo que hizo incrementar los precios también en Galicia.
Sin embargo, el tratante se mantiene escéptico con respecto a la evolución de los precios en los próximos meses y espera que suban en mayo y junio entre 30 y 50 euros. «Sería lo normal», asegura.
Entrevista a Toño García, gerente de Frisona Bio Lácteos / El Campo de Asturias
El Programa Icore de Campoastur: Un Modelo de Recría de Terneras
Origen y Compromiso
«Parte de mi trabajo es hacer reproducción a las ganaderías de leche y mis clientes se me quejaban de que había animales que no tenían prácticamente ningún rendimiento para las explotaciones». En respuesta a esta necesidad, Campoastur cuenta desde hace años con un programa de recría de terneras que aplican sus ganaderías socias, aunque la cooperativa no contaba con experiencia previa en cebo de terneros.
Campoastur se ha comprometido con sus ganaderías socias a hacer la recogida de los animales todas las semanas para evitar una sobrecarga de machos lactantes en las explotaciones. Los animales entran en la nave de Bárcena del Monasterio todas las semanas, procedentes de ganaderías socias de Campoastur de toda Asturias.
Protocolo de Entrada y Evaluación
Los terneros no son sometidos a un control previo en granja, aunque todas las explotaciones socias cuentan con una calificación sanitaria especial. Sin embargo, se realiza un examen exhaustivo una vez llegan al Icore. «Hay una escala de valor del animal en función del peso que trae y que determina el precio, que después tiene un descuento o no en función del estado sanitario que trae».
Los precios oscilan también a lo largo del año, según las fluctuaciones del mercado, en base a las cotizaciones semanales en los mercados de referencia. «Hay épocas del año en las que hay más demanda y el precio sube. Por ejemplo, depende mucho de la paridera en Francia; cuando esta baja, la demanda de los cebaderos aumenta y el precio sube».
Manejo en las Instalaciones
A la llegada a las instalaciones, el trabajo se multiplica debido a la exhaustiva revisión a la que son sometidos los animales, la toma de datos individualizada de cada uno de ellos y su volcado al programa informático de control y seguimiento durante el período que pasan en el centro. «La captación de datos que hacemos es individualizada de cada animal y llega muy al detalle. Eso aumenta la carga de trabajo».
Una vez llegan al centro Icore y pasan el protocolo sanitario de entrada, los terneros son alojados en grupos de aproximadamente 20 animales por parque. La curva de lactación empieza con bastante leche en el momento de llegada a la nave para compensar el balance energético negativo que pueden desarrollar los terneros. En el cómputo total, cada ternero toma de media entre 18 y 20 kilos de leche en polvo durante toda su estancia, aunque la cifra varía notablemente. «Hacemos un manejo muy personalizado también en ese aspecto».
Desde el primer momento, los terneros tienen a su disposición alimento sólido como complemento a la leche maternizada. Se trata de una mezcla de paja y alfalfa picada y cereales molidos en forma de harina. «Llevamos ya un tiempo con un equilibrio en la formulación después de haber hecho distintas pruebas iniciales».
Al principio, se utilizaba un iniciador granulado antes de pasar al pienso de destete, pero al no dar ninguna fuente de fibra, eso podía ocasionar problemas. Por ello, ahora se usa desde el principio esta mezcla en la que se garantiza el aporte de fibra mediante el uso de la mezcla unifeed. Junto con la disponibilidad de alimentación sólida desde el inicio, la calidad del agua es otro de los factores importantes para el desarrollo del ternero. «Limpiamos muy a menudo los bebederos, todos los días, incluso dos veces, porque con esta mezcla se manchan más; el granulado es más limpio».
En función de las curvas de crecimiento, en torno a los 55 días de estancia en las instalaciones, los terneros pasan, ya destetados, a la zona de alimentación seca. Es la zona previa a la salida, en la que se organizan los lotes que se cargan con destino a cebaderos de distintos puntos de España. Los terneros permanecen en el Icore tras pasar entre 75 y 80 días de estancia en el centro. En ese tiempo, ganan entre 50 y 60 kilos, ya que entran con entre 45 y 50 kilos y salen con entre 110 y 115. «Por la calidad superior que llevan estos animales respecto de otros que pueda haber en el mercado, tenemos clientes que nos acompañan desde el inicio». El Icore tiene una calificación sanitaria especial, lo que les permite vender a otras comunidades, aunque no traer terneros de otras procedencias.

Diseño de Instalaciones y Gestión Ambiental
La nave que acoge el centro de destete de terneros de Campoastur era un antiguo establo de leche de un socio de la cooperativa que se jubiló. Las instalaciones han sido reformadas por completo con un diseño de parques funcional, adaptándose a las condiciones y medidas de la nave. Los técnicos de la cooperativa priorizaron aspectos como la ventilación, para reducir la acumulación de amoníaco en el ambiente y prevenir problemas respiratorios, o el drenaje, con una pendiente en el hormigón del suelo que permite disponer de una zona limpia y seca de descanso en la parte posterior, donde los terneros se acuestan, y una zona de alimentación en la parte delantera, que da al pasillo central por el que se repone el pienso y la leche del sistema de amamantadoras nodrizas.
En la cama usan paja picada, pero con un corte largo. «La paja muy picada absorbe el agua pero no permite que el líquido se vaya, por lo que acumula el amoníaco y la humedad. La ideal es la que viene con 10 o 15 centímetros de largo porque le da algo más de estructura y permite que entierren las patas».
El establo cuenta únicamente con ventilación natural, lo que supone un hándicap en aspectos como la presencia de moscas en verano. Rubén indica que «estamos muy encima porque son un factor claro de transmisión de enfermedades respiratorias y generan infecciones y ojos llorosos, a mayores de la incomodidad que les provocan a los animales». Añade que «la instalación de ventilación forzada serviría para mejorar en este aspecto, pero no solo es el coste de colocar los ventiladores, después está el consumo de luz con los costes actuales de la energía».
Salud Animal y Eficiencia Operativa
El Icore cuenta además con una zona de enfermería, dotada de boxes individuales y a la que son trasladados los animales que presentan algún tipo de patología. Por ejemplo, en estos momentos hay 330 animales en el centro y solo 3 están apartados por enfermedad.
Rubén ve lógico que para los cebaderos «para ellos está mucho más cerca Francia de lo que puede estar Asturias o Galicia», razón por la cual prefieren terneros de allí. Sin embargo, añade que «lo que no es entendible es que teniendo nosotros aquí las vacas y los terneros no hagamos algo para desarrollar nosotros mismos aquí a esos animales y aprovechar ese potencial, pero seguramente es algo cultural».
La leche maternizada y los piensos están subiendo día a día. El Icore recoge actualmente entre 100 y 115 animales cada mes con la idea de destetar un volumen de entorno a 1.200-1.300 terneros al año. Rubén reconoce que «los terneros pintos son animales que tienen muy poco margen, por eso 'cada gasto cuenta'».
El incremento del volumen de animales en las instalaciones tras la ampliación permitirá diluir determinados costes fijos, al tiempo que permitirá introducir cambios para ganar en eficiencia en determinados procesos. «Con la ampliación vamos a pasar de 600 metros cuadrados de patios de paja a más de 1.000, por lo que vemos necesaria la incorporación de una encamadora de paja».
Este es un trabajo que ahora se hace a mano, porque se han realizado pruebas con máquinas que levantan mucho polvo, un riesgo inaceptable en una instalación cerrada. Además, con esa nueva máquina se podría ahorrar paja porque quedará mejor distribuida. Junto al coste del material de encamado, la alimentación de los animales, la mano de obra, las vacunas y tratamientos veterinarios y la luz son otros de los gastos principales. En cuanto al personal necesario para atender las instalaciones, hay dos personas contratadas, empleados de la cooperativa, para el cuidado y manejo diario del ganado. El servicio veterinario de Campoastur se encarga de supervisar el funcionamiento general del centro y el estado sanitario de los animales, entre otras funciones que realizan al margen del Icore. Rubén reconoce que «la carga de trabajo es alta porque captamos muchos datos y el día de la entrada de terneros hay mucho que hacer».