La psicología detrás de la frase "me das el chupete y me lo quitas"

La frase "me das el chupete y me lo quitas" encapsula la compleja relación entre los niños, sus padres y el proceso de destete del chupete. Este objeto, inicialmente un aliado para la calma y la seguridad del bebé, se convierte con el tiempo en un desafío que requiere comprensión, paciencia y estrategia por parte de los adultos.

La importancia del chupete en el desarrollo temprano

Bebé con chupete explorando su entorno

Para poder comprender la importancia del chupete para los pequeños y el por qué resulta una tarea muy ardua intentar quitarlo, debemos remontarnos a la etapa del recién nacido. En ella, nos encontramos con un conjunto de reflejos que son indicativos de normalidad a nivel del sistema nervioso central. Uno de estos reflejos es el de succión, de vital importancia, pues es el instrumento que les permite cubrir una de sus necesidades básicas: la alimentación.

Durante todo el primer año y medio de vida, la boca y todas las acciones que con ella realice (succionar, chupar, morder) serán su forma de conocer el mundo y de encontrar placer. Los bebés normalmente chupan de manera excesiva cuando no están siendo amamantados y los chupetes proporcionan bienestar. La edad habitual de mayor necesidad de succión está entre los dos y los cuatro meses, después de los cuales, el ansia de chupar disminuye gradualmente.

Chupete vs. Dedo: una elección temprana

Hacia los dos meses de edad, un bebé puede despertar con un sonido de chupeteo llamativo, haciendo esfuerzos vanos por succionar alguno de sus deditos. Una reacción común de los padres es pensar "tiene hambre", pero a menudo el bebé solo busca consuelo. La escena de succionarse los dedos se repite y, fundamentalmente por los arañazos y cuando el bebé busca el dedo dormido, se suelen desempolvar los chupetes para ayudar al bebé a calmarse sin hacerse daño o ponerse nervioso.

Conforme pasan las semanas, el hábito de chuparse el dedo se va perfeccionando, llegando a ser una costumbre placentera también mientras está despierto. Ante esta situación, surge la búsqueda de información: ¿qué es mejor, chupete o dedo? Parece ser que el chupete es preferible, al menos si el hábito del dedo va más allá del año de edad. Esto se debe a que el chupete puede ser introducido entre el primer y segundo mes de vida para sustituir al dedo, permitiendo a los padres controlar su uso hasta que se decida que es una edad razonable para dejarlo. En cambio, el hábito de chuparse el dedo es mucho más difícil de eliminar.

Así, pasan los meses, y el chupete puede ir ganando terreno al dedo. A los siete meses, el chupete puede acompañar al niño para tranquilizarse, y la erupción del dedito puede remitir, aunque el niño siga chupándose los dedos ocasionalmente (los dientes también están ahí, y es normal que quiera morder y explorar de ese modo). Sin embargo, este "triunfo" es solo aparente, porque los padres saben que, tarde o temprano, el niño también habrá de dejar el chupete, y esa transición no será fácil. Es en este punto donde los padres se dicen: "tanto insistí en que lo aceptara y ahora soy yo la que se lo quito".

¿Cuándo el chupete se convierte en un problema?

🔴CHUPETE EN LOS NIÑOS ¿USAR O NO USAR? - Jairo Gomez Tu Pediatra

El uso del chupete, cuyo nombre en inglés, "pacifier", ilustra su función de "pacificador", genera un cierto grado de adicción comportamental en los hijos, quienes lo relacionan con dormir o estar tranquilos. Esto genera preocupación en los padres, temiendo que quitar el chupete equivalga a noches en vela y llantos fruto del cansancio.

Sin embargo, se deben conocer ciertas medidas de precaución: es importante que los niños no dependan de forma excesiva del chupete, hasta el punto de que anden y jueguen con él, ya que este puede entorpecer el balbuceo y el aprendizaje del habla, puesto que es difícil hablar con el chupete en la boca. Esto sería importante a partir del año, cuando empieza el desarrollo del lenguaje. Un buen momento para eliminar el uso del chupete es cuando comienza a gatear.

El chupete se convierte en un problema cuándo:

  • entorpece la marcha de la vida diaria, pues su uso se vuelve constante y el niño depende de él para todo.
  • su falta, pérdida o ausencia provocan una angustia desmesurada.
  • la única forma de conseguir tranquilidad es a través del chupete.

Además, debemos tener en cuenta que:

  • Después de los dieciocho meses, provoca deformaciones en el paladar.
  • Después de los tres o cuatro años, interfiere seriamente en el desarrollo normal de la independencia.

Recomendaciones de expertos

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda retirar el chupete al llegar el año de edad, puesto que «el síndrome de muerte súbita del lactante es excepcional por encima de esta edad, así que a partir de ese momento no tiene ningún beneficio evidente, además, puede aumentar el riesgo de padecer otitis media».

La Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) recomienda retirarlo antes de que el niño cumpla los dos años (24 meses), porque un uso prolongado más allá de esta edad puede causar malformaciones en la boca y los dientes.

Estrategias para retirar el chupete: el "rito iniciático"

Para muchos bebés, el chupete se convierte en un objeto indispensable. Aunque utilizado correctamente tiene muchos beneficios (reduce la incidencia de muerte súbita del lactante, aporta seguridad y confianza, y sirve de consuelo), llega un momento en que es necesario decir adiós. Cuanto más se prolongue este momento, más difícil será la separación.

Quizás, lo más importante para quitar de circulación al chupete y que los esfuerzos no caigan en saco roto, sea estar preparado psicológicamente para "resistir". Elegir un buen momento es fundamental, tanto como ponernos en el lugar del niño y tratar de entender lo que siente.

Retirar el chupete es casi como un rito iniciático para convertirse en «mayor». Los niños pasarán por lo mismo que un adulto que intenta dejar un hábito (estrés, nerviosismo, ansiedad), pero de manera impuesta. Por lo tanto, los padres deberán fortalecer su paciencia y saber que hay que soportar rabietas, berrinches y llantos.

Consejos para un destete exitoso

Padres conversando con su hijo sobre dejar el chupete

María Solano Altaba, directora de la revista Hacer Familia, ofrece los siguientes puntos clave:

  1. Confía. Siempre funciona. Todos los niños acaban dejando el chupete. Es el primer punto de partida para no perder la calma en este proceso que genera tanta ansiedad.
  2. Elige un día. Es un mal trago. Ya está. Van a ser varios días complicados en los que tendrán que buscar nuevas costumbres para irse a dormir o para estar tranquilos sentados. Se pasará. Se van a acostumbrar. Pero no esperes al día perfecto porque no existe. Así que es más sencillo que elijas el día y sigáis con el calendario.
  3. Ten paciencia. El primer día parece tan imposible como para el fumador empedernido que ha dejado el tabaco de la noche a la mañana. La primera noche a lo mejor pasa un rato malo. Pero el segundo será mejor. El tercero se va a acordar poco. El cuarto casi se ha olvidado.
  4. Sé fuerte. Tristeza asegurada. Llanto en muchos casos. Alguna rabieta incluso. Incomprensión. No es fácil que nuestros hijos entiendan por qué tienen que dejar el chupete. Ellos no saben nada sobre la forma del paladar o las consecuencias de por vida en la mordida.
  5. Aumenta su autoestima. Que los niños no entiendan por qué les quitamos el chupete no significa que no les hagamos partícipes de este momento tan crucial para ellos, un gran paso para ser «mayor». Aunque no entienden las consecuencias físicas, sí podemos aprovechar para explicarles lo que confiamos en ellos, lo bien que lo van a hacer, ponerles ejemplos de niños mayores que ya no llevan chupete para que aspiren a lograrlo.

Cómo retirar el chupete: enfoque práctico

Hay que buscar la fórmula que mejor vaya con el niño. Muchos aceptan restringir su uso solo para dormir, pero otros no pueden entender que es bueno en un momento y malo en otro. El quitarlo de forma gradual o de repente habrá que decidirlo en función de cada niño.

Si se lo quitan de golpe, hay que buscar una buena excusa que le permita asumir la pérdida: dárselo a los Reyes Magos o a Papá Noel, se ha quedado en casa de vacaciones, o se lo ha comido el perro del vecino, etc., y no se podrá reponer, porque a los niños tan mayores no les venden chupetes. Cuando llore pidiéndolo, se deberá consolarlo y, poco a poco, hacerle ver que es muy mayor, que ya es grande como papá o mamá. Quizás sea bueno proporcionarle un muñeco con chupete (que él no pueda usar) para que juegue con el rol de adulto y elabore la situación, incluso para que haga el papel de "el bueno", que da el chupete al muñeco siempre que lo quiere.

Es importante no claudicar porque, de lo contrario, se instaura una forma de funcionar donde el niño, inconscientemente, sabe que lo que debe hacer es persistir con su conducta para conseguir su objetivo, que solo es cuestión de tiempo para conseguir lo que pretende.

Preparación y despedida

Primero, debemos prepararnos (nosotros y el niño) para lo que va a venir. Lo primero es decirle al niño que pronto llegará el momento de dejar de usar el chupete y los motivos por los que debe hacerlo. Durante esta fase ayuda leer cuentos sobre el tema. También puede ser útil, ponerle como ejemplo ante los abuelos o amigos: "¿sabéis que pronto dejará de usar el chupete porque ya es mayor?". Es importante ir destacando lo que sí sabe hacer ya porque se ha ido haciendo mayor, por ejemplo: "ya sabes tirarte solo del tobogán, ¡qué bien!", "¡qué torres más altas haces!", etc.

En esta etapa se acompañará y ayudará al niño para decir adiós de manera definitiva al chupete. Puede ser dándoselo a los Reyes Magos o a Papá Noel, metiéndolo en un sobre y tirándolo en un buzón de correos o simplemente tirarlo directamente a la basura (porque ya no es necesario). Tras la despedida, el niño suele sentirse victorioso y satisfecho porque mamá y papá están contentos con él; además, recibe mimos y felicitaciones por su logro de ser un poco más mayor.

El chupete era su aliado para el placer, para calmarse, para entretenerse, para consolarse y ahora no lo tiene. Para el pequeño, lo más difícil no ha sido tirar el chupete, sino el vacío que encuentra después. Es entonces cuando el niño se pregunta: "¿Y ahora cómo me calmo en momentos de miedo, de enfado, de cansancio?". En este momento, el niño necesita la ayuda de los padres para cubrir esa necesidad emocional que el chupete se encargaba de cubrir. Ahora necesitará más mimos y más paciencia, ya que se enfadará con más facilidad y le costará dormir. Es muy importante que una vez que seamos firmes, no demos atrás por mucho que lo eche de menos el hijo/a.

Consejos adicionales para padres

Padres consolando a su hijo sin el chupete

La toma de decisión de retirar el chupete es un momento que muchos padres no quieren que llegue porque saben que su bebé lo pasará mal. Lo van retrasando hasta que su hijo ya es lo bastante mayor y se replantean que ha llegado el momento de decir "adiós al chupete". Y, lo cierto es que, cuanto más prolonguemos dicho momento, más difícil será la separación.

Estos son algunos consejos para ayudar a nuestro hijo a dejar el chupete cuando llegue el momento:

  • Elegir el momento. Lo primero que hay que valorar es elegir un momento adecuado tanto para el niño como para los papás. No es conveniente quitar el chupete en situaciones de ansiedad, estrés, enfermedad o en algún cambio familiar.
  • Hablar con vuestro hijo de que pronto llegará el momento de dejar el chupete, que «ya es mayor». Para ello, podéis leer cuentos relacionados o comentar con él las ventajas de ser mayor: «Los niños mayores no usan chupete pero pueden hacer muchas cosas que los bebés no pueden: dormir en una cama grande, saltar con mucha velocidad,… destacando todo aquello que sabe hacer porque es mayor.
  • No ofrecer, no negar. Muchas veces somos los propios padres quienes, cuando nuestros hijos están nerviosos, les ofrecemos el chupete para que se calme lo antes posible. Es recomendable ir espaciando los tiempos en los que usa el chupete poco a poco y ofrecerle alternativas cuando identifiquemos que nuestro hijo necesita el chupete.
  • Ser firmes. Los padres tendrán que ser firmes en la decisión y nunca echarse para atrás. Los niños llorarán y pedirán desesperadamente su "chupe" y, por eso, los papás tendrán que estar muy preparados y llenarse de paciencia para soportar las crisis que tendrá su hijo y de no ceder a dichas peticiones.
  • Utilizar el refuerzo positivo como método y nunca castigar, enfadarse ni humillarle delante de personas.

Recomendaciones para el uso correcto del chupete

A continuación se exponen algunas recomendaciones para utilizar correctamente el chupete:

  • Rechazar los chupetes que contengan algún líquido.
  • Nunca cubrir el chupete con sustancias dulces o licores para hacer callar al bebé, esto puede provocar alteraciones en los dientes, caries, lesiones en la lengua, etc.
  • Retirar el chupete al niño siempre que deje de chuparlo o lo tire al suelo.
  • Examinar el chupete periódicamente para asegurarse que está en perfectas condiciones. Cambiarlo cuando esté deteriorado.
  • No dar el chupete siempre que llore. Durante los seis primeros meses, se le dará siempre que quiera chupar, pero no siempre que llore; a veces, lloran por otras causas y otras veces, basta con ser mecidos.
  • Coger en brazos y mecer al niño para hacerle sentir confortable. A medida que crezcan, es mejor hacer esto para tranquilizarles, darles un suave masaje, en vez de usar el chupete.
  • Pasados los seis meses, dejar el chupete en la cuna, solo para las siestas o en horas de la noche. Una vez dormido, retirarlo de su boca si no se le ha caído. Si se le permite usarlo todo el tiempo, su interés por él, aumentará.
  • Ayudar al niño a eliminar el chupete. Cuando tenga 3 años, solo debe usarlo para dormir. Muchas veces resulta más fácil eliminarlo durante un cumpleaños o una fiesta. Ayudarlo a olvidarlo motivándole, argumentando que ya es mayor para usar chupete.

Las informaciones publicadas por MundoPsicologos no sustituyen en ningún caso la relación entre el paciente y su psicólogo.

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