María Lamela, nacida en Vilalba en 1991, es uno de los rostros conocidos de las tardes de La Sexta. La gallega presume de ser de aldea, encontrando en ella una paz «que le da la vida» y que no halla en el centro de Madrid.
Orígenes e Inspiración Literaria
Desde muy pequeña, lo suyo siempre ha sido crear historias. María Lamela les regalaba a sus padres cuentos escritos por ella misma con sus propias ilustraciones. Tiene mucha imaginación y por ello ha estado siempre muy ligada al teatro, no solo en el colegio, sino también en la universidad. Incluso ya después en Madrid, ha dirigido y guionizado obras de microteatro.
Fue un profesor de primaria quien vio sus dotes en la comunicación y la puso a presentar las galas del colegio, algo que a ella le molestaba porque prefería bailar con sus amigas. Este hecho le abrió el camino para estudiar Periodismo.

Inicios en la Comunicación y Experiencias Riesgosas
Aunque ha trabajado muchos años como reportera, ahora forma parte del equipo de Más vale tarde en La Sexta, un programa que copresenta los veranos junto a Marina Valdés. Precisamente, con su compañera y amiga, ha escrito el libro Microdramas.
Periodismo de Investigación y Situaciones de Riesgo
Lamela confiesa haberse metido en situaciones comprometidas durante su carrera. Al ser preguntada por ejemplos, menciona su etapa como periodista de investigación: «Ahora estoy en Más vale tarde, es un programa de actualidad diario y no requiere tampoco que me meta en tantos líos, pero estuve trabajando de periodista de investigación y hacía cámaras ocultas, y me metía en fregaos más susceptibles de que pasaran cosas».
Un ejemplo de estas experiencias fue cuando se infiltró en una carrera ilegal de coches con una cámara oculta. «Iba con un compañero cámara, pero la que se metía en la carrera infiltrada era yo», recuerda. Las consecuencias no se hicieron esperar: «Al día siguiente, mi jefe me echó una bronca que flipas, me dijo que no podía arriesgar mi vida para un buen reportaje».
A pesar del peligro, María Lamela afirma: «No sé por qué, pero yo me vengo arriba en momentos así». Esta actitud se manifestó también en el Mundial de Rusia.
Anécdotas del Mundial de Rusia
Durante el Mundial de Rusia, conoció a un señor llamado Vladimir, de 70 años, quien se convirtió en su guía. «Era local y hablaba un perfecto castellano, tenía lo mejor de los dos mundos, como diría Hannah Montana», explica. Vladimir le conseguía todas las historias y le traducía, siendo «el intermediario perfecto, y aun encima no me cobraba, conseguí camelármelo gratis».
Cuando España perdió y acabó el Mundial, Vladimir la llamó llorando para organizar una merienda de despedida. Lamela y su equipo aceptaron ir a su casa. De camino, Vladimir les contó que tenía una gata que acababa de dar a luz a gatitos. Al llegar a su casa, María preguntó por los gatos. Lo que presenció fue un momento tenso: «Vladimir se dirigió a una habitación que había al fondo del pasillo, y entreabrió la puerta para que no viéramos lo que había dentro, pero yo fui sigilosa por detrás sin que se diera cuenta, y había un armario con puertas correderas y el brazo de una persona saliendo de él. Nada más entrar él agarró el brazo, lo metió dentro del armario, y cerró la puerta. Inmediatamente, retrocedí para que no supiera que lo había visto».
Esta impactante experiencia tardó años en contársela a su madre, esperando a que «prescribiera». Su madre, «muy miedosa», siempre le dice: «¡Ten cuidado, por favor!».
María Lamela asume vivir «un poco al límite», buscando estas experiencias porque son «contenido vital». Para ella, estas situaciones, aunque otros las vean como malas, son aventuras. «Si me voy de viaje con mis amigas, lo más normal del mundo, que pasen cosas», comenta, añadiendo que la gente no se lo cree hasta que pasa unos días con ella.

La Dinámica en Televisión y Consejos Recibidos
Colaboración con Marina Valdés
María hace muy buen tándem con Marina Valdés. A pesar de ser muy distintas, se complementan: «Yo soy más alocada, y ella es más ordenada, metódica, es el punto de organización y de estabilidad de este dúo televisivo». Juntas, forman un equipo eficaz: «Nos compenetramos muy bien porque ella lo organiza todo, y yo aporto ese punto creativo y surrealista. Es muy divertida, tiene mucho sentido del humor, y nos entendemos muy bien, la forma que tenemos de ver la vida es muy similar, solo que tenemos distintas maneras de ejecución».
El Papel del Plató y la Calle
Sobre su preferencia entre el plató y la calle, Lamela disfruta combinándolos. El plató «impone porque estás en una mesa con analistas políticos, presentadores... tienes que tratar los temas más en profundidad, y tienes más tiempo para darle la forma que tú quieres al contenido». Sin embargo, reconoce que «la calle es donde pasa todo», destacando la necesidad de «tener esa conexión permanente con la calle».
La Pregunta más Incómoda
La periodista recuerda una pregunta que, aunque no fue incómoda para ella, sí lo fue para el entrevistado: Tezanos, el presidente del CIS, tras las elecciones europeas. Ella le preguntó: «¿Qué ha pasado con la última encuesta del CIS?», a lo que él respondió que lo explicaría en una rueda de prensa. Ante su insistencia sobre el error, Tezanos contestó: «¿Error? Es que ha fallado el resultado de los nueve partidos». Él le replicó: «Eso es que no se ha entendido, y que usted no sabe nada de sociología». María, intentando obviar la segunda frase, dijo: «Ah, que no se han entendido las encuestas», y él le corrigió: «No, no, que usted no lo ha entendido». Ella finalizó con un directo: «Pues explíquemelo».
Lecciones de sus Mentores
María ha recibido valiosos consejos de sus mentores en televisión. Uno de ellos, de Mamen Mendizábal, su mentora en MVT, fue: «cuando empiezas a trabajar bien, y a creértelo y a confiar en ti, es cuando empiezas a equivocarte. Así que siempre ojo avizor, y nunca te relajes en esta profesión». Lamela confirma que es «totalmente cierto» y le ha sucedido.
El otro consejo lo recibió de Antonio García Ferreras: «La comodidad es el mayor oxímoron de esta profesión».
María Lamela es la nueva presentadora de Supervivientes
El Valor de sus Raíces y la Naturaleza
Para María Lamela, Vilalba es un «remanso de paz, un retiro espiritual». Aunque es de Vilalba, se considera «de aldea», específicamente de O Santo por parte de padre, y de Corvite, un pueblo en la montaña con pocas casas, por parte de madre.
El Contraste entre Madrid y la Aldea
Le encanta volver a la casa de la montaña de su madre: «y estar allí entre las vacas, los cerdos, y las gallinas. Allí soy feliz, es el contraste más absoluto con el centro de Madrid». Este retorno a sus orígenes es fundamental para ella. «Lo llevo maravillosamente bien porque es volver adonde yo me crié, conectar otra vez con la María de la infancia, de hacer las cosas que hacía de pequeña, que jugaba con mis amigos del pueblo».
Describe su infancia como muy divertida, con una libertad absoluta para jugar en el campo. «Era la única niña, jugaba al fútbol, iba a una escuela unitaria, íbamos todos en la misma clase. Era una aldea superpequeña». Siente una «conexión brutal con la naturaleza, con el bosque, los animales».

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