El biberón es un elemento fundamental en la alimentación de los bebés durante sus primeros meses de vida, cuando la lactancia materna o la leche de fórmula son la base de su dieta. En los primeros meses, el reflejo de succión es una función natural que garantiza la ingesta de leche. Sin embargo, su uso prolongado, especialmente más allá del primer año de vida, puede afectar el desarrollo bucodental y la correcta transición a la alimentación sólida.

¿Por Qué es Crucial Limitar el Uso del Biberón a Partir de Cierta Edad?
La American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda que se ofrezca una taza al niño cuando comience a comer alimentos sólidos, generalmente alrededor de los 6 meses. La transición del biberón al vaso debe hacerse de forma gradual para que el niño se adapte sin estrés ni frustración. Es recomendable reducir progresivamente el uso del biberón hasta eliminarlo por completo entre los 18 meses y los 2 años.
Consecuencias del Uso Prolongado del Biberón
El mantenimiento del biberón más allá de los 2 años puede tener diversas consecuencias negativas en la salud bucodental, el desarrollo oral y los hábitos alimenticios del niño.
- Caries de Biberón: La exposición prolongada a líquidos azucarados en el biberón, especialmente por la noche, aumenta el riesgo de caries tempranas, conocidas como caries de biberón. Estas ocurren cuando los dientes del niño están constantemente embebidos en leche, leche de fórmula, jugo u otras bebidas.
- Problemas de Alineación Dental: El uso prolongado del biberón puede afectar la alineación de los dientes, provocando mordida abierta, mordida cruzada o sobremordida. Los niños que beben de un biberón hasta más de los dos años también pueden tener problemas de alineación de los dientes.
- Retrasos en el Habla y Desarrollo Muscular Oral: El mecanismo de succión del biberón no requiere el mismo esfuerzo muscular que la succión materna o la masticación. El estar todo el rato con el biberón en la boca puede dificultar el desarrollo del lenguaje y del habla, sobre todo de ciertos fonemas, ya que las boquitas necesitan fortalecer los músculos para hablar con claridad.
- Obesidad Infantil: Según estudios, el aumento de peso del lactante podría estar asociado no solo con el tipo de leche consumida sino también con el modo de administración de la leche. Los niños que beben biberones durante el día a menudo no sienten hambre a la hora de comer, lo que podría significar que están recibiendo menos fibra y nutrientes ricos del tipo que se encuentran en los alimentos sólidos. Un estudio realizado en EE. UU. observó que los niños que tomaban biberón de forma prolongada tenían más riesgo de obesidad pasados los 5 años, revelando que cada mes de uso del biberón se asociaba con un incremento del 3% de riesgo de tener mayor peso. La mala autorregulación de la ingesta de energía entre los lactantes alimentados con fórmula, a diferencia de los alimentados al pecho que maman activamente, puede hacer que los bebés alimentados con biberón sean más pasivos en el proceso de alimentación, y el control de los cuidadores podría socavar la capacidad de autorregulación de los bebés para equilibrar la ingesta de energía con las señales internas de hambre y saciedad.
- Omitir Comidas: Si el niño se atiborra de leche y yogures, es probable que esté contento y con la conciencia tranquila de los padres porque ven que coge peso. Sin embargo, no recibe el resto de nutrientes que hay en la fruta, verdura, legumbres, carne y pescado. Esto a la larga se puede traducir en una anemia, por falta de hierro por ejemplo, lo que no es nada bueno ni para su cerebro ni para su desarrollo.
- Mayor Resistencia al Cambio: Los niños pequeños se aferran a sus biberones con más fuerza a medida que pasa el tiempo. Esto puede desencadenar una gran lucha de poder entre padres e hijos.

Transición al Vaso: Consejos y Estrategias
Dejar el biberón de forma progresiva es fundamental. Cuando comience el destete, dígale a su hijo que puede beber de un biberón a la hora de comer. Elimine gradualmente la alimentación con biberón en otros momentos, especialmente en las siestas o a la hora de acostarse.
Pasos para una Transición Exitosa
- Introducción Temprana del Vaso: Comience a ofrecerle una taza a su hijo a partir de los 6 meses de edad. Puede usar una taza "para sorber" (de entrenamiento) con una tapa con pico o una taza con sorbete. Lleve una taza a la mesa con el plato de su hijo y anímelo a probarla. Algunos niños pueden optar por beber de una taza abierta sin sorbete, lo cual también está bien. Es más saludable que los niños beban de una taza abierta cuando se acercan a los 2 años de edad.
- Contenido del Vaso: Comience poniendo fórmula o leche materna en su taza, lo que sea que el niño ya conozca. A medida que se acostumbre a los nuevos hábitos, podrá comenzar a llenar su taza con agua a la hora de las comidas también. Es importante recordar que la bebida más saludable para su hijo es el agua fluorada, ya que ayuda a prevenir las caries. La leche y el jugo contienen azúcares naturales que aportan calorías adicionales y aumentan los riesgos de caries, por lo que deben ofrecerse en raciones pequeñas. Evite las bebidas carbonatadas que dañan el esmalte dental.
- Reducción Gradual de Tomas con Biberón: Elimine gradualmente la alimentación con biberón en otros momentos, especialmente en las siestas o a la hora de acostarse. Si el biberón le ayudaba a relajarse y calmarse por la noche, sustitúyalo por un peluche u objeto de transición como una mantita que le dé consuelo.
- Apoyo y Reforzamiento Positivo: Prepárese para ofrecerle abrazos, canciones o cuentos adicionales para que su hijo se sienta tranquilo, pero al mismo tiempo aprenda a calmarse sin biberón. Celebre sus éxitos, elogie su progreso y comparta la novedad con el entorno del niño, como proveedores de cuidado infantil, niñeras, abuelos, hermanos y amigos, para que sigan la misma rutina.
- Manejo de la Resistencia: Las protestas, gritos o llantos son totalmente normales, ya que a los niños no les gusta dejar de lado los hábitos familiares. Se requiere paciencia y tiempo. Si la resistencia se convierte en una verdadera lucha de poder, hable con su pediatra.
¿Cómo lograr que tu hijo deje el biberón y duerma mejor? Consejos para padres prácticos y rápidos
Higiene Bucodental
Desde la erupción del primer diente, es esencial mantener una correcta higiene bucodental para evitar problemas a largo plazo.
Elección de la Taza Adecuada
Muchas tazas con boquilla tienen una válvula debajo del pico para evitar derrames. Sin embargo, los niños tienen que succionar para llegar al líquido y es como beber de un biberón, lo que no es útil para el aprendizaje y el desarrollo. Si prefiere una taza con boquilla, elija una sin válvula, con una tapa a presión o de rosca y una boquilla simple. Considere una con dos asas para ayudar al niño a sostenerla con sus manos pequeñas. Algunas tazas tienen una base con peso que levanta la taza cuando se inclina, lo que es excelente para minimizar los derrames. Recuerde, la taza con boquilla es un paso opcional; muchos niños hacen la transición del pecho o el biberón a una taza normal sin una taza para sorber en el medio.
¿Qué Sucede con los Bebés Amamantados?
Las madres que amamantan pueden seguir los mismos pasos para el destete que las madres que usan fórmula. Si nunca usaron biberón, igualmente pueden seguir una rutina de destete que utiliza muchos de los mismos pasos. Pueden ofrecer una taza llena de leche materna alrededor de los 6 meses de edad y reducir lentamente el número de sesiones de lactancia de varias por día a una y luego, eventualmente, a ninguna. El niño puede tomar leche materna en una taza durante tanto tiempo como se desee, y las sesiones de lactancia se convertirán gradualmente en sesiones de acurrucamiento que le ofrecerán comodidad física y amor.