La progesterona es una hormona esteroidea fundamental para el ciclo menstrual y, sobre todo, para el embarazo. Es una sustancia natural, secretada inicialmente por los ovarios y luego por la placenta o por el cuerpo lúteo tras la ovulación. Su función principal es preparar el endometrio (el revestimiento interno del útero) para la posible implantación de un embrión, favoreciendo la gestación.
Como hormona, la progesterona hace que el útero materno se torne receptivo, controla la preparación endometrial, la formación de vasos sanguíneos, la respuesta inmune y disminuye las contracciones uterinas. A nivel mamario, prepara la mama para una posible lactación.
Uso de la Progesterona en Tratamientos de Fertilidad
La progesterona es una hormona ampliamente utilizada en tratamientos de fertilidad. En un ciclo espontáneo, la progesterona se produce en el ovario por unas células que acompañan al óvulo y que, tras la ovulación, forman el llamado cuerpo lúteo. Si no hay embarazo, la progesterona deja de producirse, baja su concentración, y el endometrio se desprende, produciendo la menstruación.
En los tratamientos de fertilidad, la progesterona se administra de forma externa para optimizar las posibilidades de éxito, siendo su uso más común el "Soporte de la Fase Lútea" (SFL) después de la ovulación inducida o procedimientos como la Fecundación In Vitro (FIV). También es crucial en la preparación del útero para la Transferencia de Embriones Congelados (TEC) y, en ciertos casos, se prescribe a pacientes con riesgo de aborto recurrente para fortalecer el revestimiento uterino. En la FIV, al hacer la punción folicular para recuperar los ovocitos, se aspira también parte de las células que producen progesterona, por lo que es necesario poner un suplemento de esta hormona.
Su uso siempre debe estar indicado y supervisado por un médico especialista, y el seguimiento médico es clave para garantizar un uso seguro y adecuado del tratamiento.

Vías de Administración de la Progesterona
La progesterona puede administrarse de diversas formas, y la elección de la vía depende del contexto clínico, del momento del ciclo y de las necesidades específicas de la paciente. La respuesta al tratamiento es muy particular para cada persona.
- Vía vaginal: Habitualmente en forma de óvulos, comprimidos o geles. Es una forma frecuente de uso en tratamientos de fertilidad, especialmente en un ciclo de FIV. Esta vía permite una acción directa sobre el endometrio. La dosis estándar para óvulos suele ser de 200 mg cada 8 horas o 400 mg cada 12 horas en un ciclo de FIV. La medicación se absorbe en los primeros 20 minutos tras la inserción.
- Vía subcutánea: Ha ganado popularidad recientemente. Tiene una buena biodisponibilidad y su administración es mucho más sencilla.
- Vía intramuscular: Consigue concentraciones adecuadas, pero su administración es dolorosa y requiere personal sanitario, por lo que está en desuso.
- Vía oral: Su eficacia es menor debido al paso hepático para la metabolización, y sus efectos secundarios suelen ser mayores (somnolencia, náuseas), por lo que no es la vía recomendada en tratamientos de fertilidad.
La duración del tratamiento con progesterona en caso de embarazo es discutible; si bien algunos grupos abogan por suspender la progesterona a partir de la prueba de embarazo positiva, la mayoría mantienen la progesterona hasta la semana 6ª u 8ª de embarazo.

La Progesterona Vaginal y el Flujo: Un Efecto Esperado
Como cualquier medicamento hormonal, la progesterona puede causar efectos secundarios que varían. En el caso de la progesterona vaginal, es normal que el flujo vaginal aumente y cambie debido a los efectos de la medicación hormonal. La producción de este flujo es muy sensible a la acción hormonal.
¿Por qué se produce este flujo?
Además de la acción hormonal directa de la progesterona, al tomarla por vía vaginal suelen quedar restos de la cápsula o del gel, lo que aumenta la secreción vaginal. Estos efectos suelen ser considerados normales y no indican una infección.
Tipos de flujo reportados
Muchas pacientes se preocupan por el aspecto del flujo que experimentan durante el tratamiento. El flujo vaginal puede variar en su apariencia, describiéndose como:
- Blanquito, cremoso, pastoso o espeso.
- Acuoso o transparente, a veces causando humedad en la ropa interior.
- Manchitas blancas, que son restos de la propia cápsula.
- En algunos casos, un flujo de color "nude" o café claro, que sigue siendo espeso y pastoso.
Este flujo puede ser algo incómodo y manchar la ropa interior, pero desde el punto de vista de la absorción del fármaco, no tiene ninguna importancia. Es importante entender que la respuesta al tratamiento depende del contexto clínico, del momento del ciclo y de la vía de administración.
¿Cuándo no hay motivo de preocupación?
Mientras no se noten molestias como picor, irritación, mal olor, dolor o cambios en el color a tonos verdosos o amarillentos intensos, el aumento o cambio en el flujo vaginal es un efecto esperado y normal del tratamiento con progesterona vaginal.

Otros Efectos Secundarios de la Progesterona
Los efectos secundarios de la progesterona suelen ser leves y temporales, aunque pueden variar de una persona a otra. Algunos de los efectos secundarios comunes incluyen:
- Dolor de cabeza.
- Sensibilidad, dolor o aumento del tamaño de los senos.
- Dolor de estómago, náuseas, vómitos, estreñimiento.
- Cansancio, somnolencia.
- Cambios en el estado de ánimo.
- Irritación vaginal (cuando se usa por vía vaginal).
En estos casos, los efectos secundarios suelen considerarse parte esperada del tratamiento y se evalúan dentro del seguimiento clínico habitual.
Consideraciones Importantes Antes de Usar Progesterona Vaginal
Antes de comenzar el tratamiento con progesterona vaginal, es crucial informar a su médico o farmacéutico sobre diversos aspectos de su salud y medicación:
- Alergias: Si es alérgico a la progesterona, a cualquier componente del medicamento o a otros fármacos, alimentos o sustancias.
- Medicamentos y suplementos: Informe sobre cualquier medicamento con o sin receta, vitaminas, suplementos nutricionales o productos a base de plantas que esté tomando o tenga previsto tomar. Su médico podría necesitar ajustar las dosis o vigilarle atentamente por si aparecen efectos secundarios.
- Historial médico: Informe a su médico si tiene o ha tenido alguna vez:
- Hemorragias vaginales inexplicables entre periodos menstruales.
- Un aborto espontáneo en el que quedó algo de tejido en el útero, un aborto retenido (feto muerto no expulsado), o un embarazo ectópico (fuera del útero).
- Coágulos de sangre en las piernas, los pulmones, los ojos, el cerebro o en cualquier parte del cuerpo.
- Cáncer de mama o de órganos femeninos o enfermedad hepática (en estos casos, su médico probablemente le indicará no usar progesterona vaginal).
- Convulsiones, migrañas, asma, diabetes, depresión, accidente cerebrovascular o mini accidente cerebrovascular, o enfermedad renal o cardíaca.
- Lactancia: Informe a su médico si está amamantando.
Generalmente, no es necesario cambiar su dieta, a menos que su médico le indique lo contrario.
Administración de la Progesterona Vaginal
La progesterona vaginal se suministra a menudo con un aplicador especial. Es fundamental leer atentamente y seguir al pie de la letra las instrucciones de uso proporcionadas por el fabricante o su médico. Generalmente, se recomienda introducir los comprimidos o el gel en la vagina dos o tres veces al día durante el duración indicada por el médico (pudiendo ser hasta 10-12 semanas en algunos tratamientos).
Para facilitar la absorción del medicamento, se recomienda mantenerse acostada durante al menos media hora después de la aplicación.
Dosis Omitida
Si omite una dosis, insértela tan pronto como lo recuerde. Sin embargo, si ya casi es hora de la dosis siguiente, omita la que olvidó y continúe con su horario de medicación habitual. No duplique la dosis ni aplique crema adicional para compensar la dosis que omitió.
Almacenamiento del Medicamento
Guarde la progesterona vaginal a temperatura ambiente y lejos del calor excesivo y la humedad (no en el cuarto de baño). Conserve todos los medicamentos en un lugar alejado de la vista y el alcance de los niños, cerrando siempre las tapas de seguridad. Para desechar el medicamento, utilice un programa de devolución de medicamentos de su comunidad.
¿Cuándo buscar Atención Médica Urgente?
Algunos efectos secundarios pueden ser graves y requieren atención médica inmediata. Contacte con los servicios de emergencia (o el número local equivalente, como el 911) si experimenta cualquiera de los siguientes síntomas:
- Dolor de cabeza repentino y fuerte, mareos o desmayos.
- Dificultad para hablar o habla lenta, debilidad o entumecimiento de un brazo o una pierna, falta de coordinación o pérdida del equilibrio.
- Falta de aire, dolor agudo en el pecho, toser sangre, hinchazón o dolor en las piernas (signos de coágulos).
- Pérdida de la visión, visión doble o visión borrosa.
- Hemorragia vaginal inesperada o abundante.
- Depresión grave.
- Coloración amarillenta en la piel y los ojos (ictericia).
- Erupción cutánea, urticaria, picor, dificultad para respirar o tragar, o hinchazón de la cara, la garganta, la lengua, los labios, los ojos, las manos, los pies, los tobillos o la parte inferior de las piernas (signos de reacción alérgica grave).
Es fundamental asistir a todas las citas con su médico y a las de laboratorio programadas. Mantenga siempre una lista escrita de todos los medicamentos con y sin receta, vitaminas, minerales y suplementos dietéticos que toma.